Giorgia Meloni y Mette Frederiksen pidieron crear centros de repatriación fuera del territorio europeo y aumentar las expulsiones de inmigrantes ilegales.
Italia y Dinamarca reforzaron su alianza para promover un endurecimiento de la política migratoria de la Unión Europea. Las primeras ministras Giorgia Meloni y Mette Frederiksen difundieron una declaración conjunta en la que reclamaron nuevas herramientas para combatir la inmigración ilegal, entre ellas la creación de centros de repatriación externos destinados a albergar a inmigrantes ilegales hasta que puedan ser devueltos a sus países de origen.
La iniciativa fue presentada en un contexto marcado por la crisis migratoria que afecta a España tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta desde Marruecos. Aunque el comunicado no hace referencia directa a la situación española, ambas mandatarias sostuvieron que Europa necesita una política común más eficaz para responder a los crecientes flujos migratorios y evitar que las fronteras exteriores del bloque continúen sometidas a una presión constante.
Inmigrantes ilegales marroquíes entrando a Ceuta
Meloni y Frederiksen afirmaron que la inmigración ilegal representa un desafío para la seguridad, el funcionamiento de los sistemas de asilo y la confianza de los ciudadanos en las instituciones europeas. En ese sentido, defendieron la necesidad de acelerar las deportaciones de quienes no tienen derecho a permanecer en territorio comunitario y de establecer acuerdos con terceros países para instalar centros de repatriación fuera de la Unión Europea.
El modelo propuesto retoma iniciativas impulsadas previamente por Italia, que durante los últimos años buscó desarrollar centros para migrantes fuera del territorio comunitario como parte de su estrategia para gestionar los flujos irregulares. Ahora, Dinamarca se suma públicamente a esa propuesta, consolidando una alianza entre dos gobiernos de distinto signo político que coinciden en la necesidad de endurecer las políticas migratorias europeas.
Donald Trump junto a Georgia Meloni
Las dirigentes también reclamaron una revisión de la legislación comunitaria para facilitar las expulsiones de inmigrantes que permanezcan ilegalmente en Europa. Consideraron que el actual sistema presenta numerosas dificultades para ejecutar las órdenes de retorno y sostuvieron que una mayor coordinación entre los Estados miembros permitiría mejorar la eficacia de las políticas migratorias.
El posicionamiento conjunto de Italia y Dinamarca llega en un momento de elevada tensión política por la inmigración ilegal y refleja el creciente peso que este tema ha adquirido en la agenda europea. Con la crisis de Ceuta aún presente y el debate sobre la seguridad fronteriza instalado en Bruselas, ambas mandatarias buscan impulsar un cambio en la estrategia migratoria del bloque basado en un mayor control de las fronteras y un incremento de las deportaciones.