Una nueva disputa diplomática enfrenta a Rusia y Japón después de que Moscú inaugurara en la ciudad de Jabárovsk un monumento de 15 metros dedicado a la victoria soviética sobre el Japón militarista al final de la Segunda Guerra Mundial. La escultura representa a un soldado soviético golpeando con la culata de su fusil un mojón fronterizo que lleva grabado el crisantemo imperial japonés.
La imagen provocó una inmediata reacción de Tokio. El gobierno japonés pidió por canales diplomáticos que Rusia detuviera la instalación y retirara el monumento. El ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi, calificó la obra como “inaceptable” y “extremadamente lamentable” desde el punto de vista de los sentimientos nacionales japoneses.











