El secretario de Estado estadounidense afirmó que Washington está dispuesto a colaborar con sectores cubanos que impulsen una transición hacia mayor libertad política y económica.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este miércoles que la situación de Cuba no mejorará sin transformaciones profundas y sostuvo que el régimen cubano tiene la posibilidad de modificar el rumbo político y económico del país.
Rubio afirmó que la Revolución cubana lleva más de seis décadas y consideró que el sistema establecido después de 1959 no ha conseguido generar las condiciones necesarias para mejorar la situación de la población. “Las cosas no van a mejorar en Cuba sin que hagan cambios muy sustanciales”, sostuvo el funcionario.
Donald Trump junto al Secretario de Estado Marco Rubio
El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que Washington estaría dispuesto a colaborar con sectores del poder cubano que estén dispuestos a avanzar hacia una mayor libertad política y económica. Sin embargo, estableció una diferencia entre quienes podrían participar de ese proceso y otros integrantes del régimen con los que no estaría dispuesto a trabajar.
“Hay algunas personas de ese régimen con las que nunca podremos trabajar porque tienen las manos manchadas de sangre”, afirmó Rubio, al referirse a funcionarios cubanos que, según la posición estadounidense, están vinculados con la represión. Al mismo tiempo, sostuvo que existen otras personas dentro del sistema con las que podría existir cooperación si aceptan impulsar un cambio político.
Rubio también mencionó específicamente problemas de gestión y corrupción como parte de los factores que, a juicio de Washington, contribuyeron al deterioro de la economía cubana.
La posición estadounidense también incluye un componente económico. Rubio afirmó que empresas e inversores estadounidenses, incluidos miembros de la diáspora cubana, podrían participar en la recuperación de la isla si se producen cambios políticos.
Las declaraciones se producen después de que Estados Unidos incrementara la presión económica sobre La Habana. El 17 de septiembre, Washington sancionó a 11 entidades cubanas vinculadas con la industria del níquel, empresas militares de investigación y desarrollo y tres funcionarios de las Fuerzas Armadas.
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel
La Administración de Donald Trump también mantiene una política de presión sobre el suministro energético de la isla. Washington sostiene que las medidas buscan forzar cambios políticos y económicos, mientras las autoridades cubanas atribuyen parte del deterioro de la situación económica y de los servicios básicos a las sanciones estadounidenses.
Rubio dejó así planteada una condición para una eventual cooperación: Washington está dispuesto a ayudar a Cuba si existe una transformación política y económica, pero no contempla mantener una relación basada únicamente en la continuidad del sistema actual.