Las declaraciones representan una de las condenas más duras de la administración estadounidense contra el gobierno nicaragüense desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y refuerzan la postura de Washington de aumentar la presión diplomática sobre Managua.
Estados Unidos endurece su postura frente al régimen sandinista
La relación entre Estados Unidos y el gobierno de Daniel Ortega atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. En los últimos años, Washington ha denunciado reiteradamente las detenciones de opositores, el cierre de medios de comunicación, la persecución contra organizaciones civiles y las restricciones a las libertades políticas en Nicaragua.
El nuevo pronunciamiento de Rubio reafirma que la administración estadounidense considera que la situación en el país centroamericano no solo constituye una violación sistemática de los derechos fundamentales, sino también un factor de inestabilidad para la región.
Con este mensaje, el jefe de la diplomacia estadounidense dejó en claro que la política exterior de la Casa Blanca continuará presionando al régimen de Ortega y Murillo, al tiempo que respalda los reclamos de la comunidad internacional en favor de la recuperación de las instituciones democráticas y del respeto a la voluntad del pueblo nicaragüense.