Tras la muerte del mercenario ruso Yevgeny Prigozhin en 2023, los remanentes del Grupo Wagner se reorganizaron en África en una red criminal autónoma, vinculada al tráfico de drogas y la minería ilegal.
Bajo el mando de su hijo, Pavel Prigozhin, y con alrededor de 500 exmercenarios, el grupo logró consolidar un entramado basado en diversas actividades ilícitas que sostienen su independencia frente a Moscú.
Aunque la gran mayoría de los activos de Wagner fueron absorbidos por el Ministerio de Defensa ruso, este núcleo logró evitar integrarse.
Desde entonces, la República Centroafricana se convirtió en el principal bastión de una estructura paralela que, según diversas investigaciones, logró consolidar un sistema económico propio en zonas remotas donde el control estatal es limitado.












