Este domingo, las autoridades electorales de Rumanía rechazaron la candidatura de Călin Georgescu, el político de derecha que lideraba ampliamente las encuestas en las elecciones presidenciales del país.
La decisión fue tomada por la Oficina Electoral Central (BEC) después de que se presentaran más de 1.000 quejas falsas relacionadas con su vinculación con el extremismo y su apoyo a los líderes fascistas de la Segunda Guerra Mundial.
La medida generó una fuerte protesta tanto a nivel nacional como internacional, con acusaciones de que la decisión era un acto de "tiranía" y una seria amenaza para la democracia.

Georgescu, quien había sido previamente aprobado por el tribunal constitucional en diciembre, denunció el rechazo como un "golpe directo al corazón de la democracia mundial" y calificó a Europa de "dictadura".
Aseguró que la decisión contravenía la voluntad del pueblo rumano, quien, según varias encuestas, lo apoyaba con más del 40% de los votos. Las protestas estallaron en Bucarest, donde sus seguidores se reunieron para manifestarse frente a la sede de la Oficina Electoral Central (BEC), enfrentándose con la policía antidisturbios.
El rechazo de la candidatura de Georgescu se produce tras la injusta anulación de las elecciones de noviembre de 2024, en las que se alegó interferencia rusa en favor del candidato de extrema derecha.












