Las nuevas elecciones están programadas para el 4 y 18 de mayo de 2025. Esta situación se suma a un contexto de creciente desconfianza en los partidos políticos tradicionales, a los que muchos rumanos consideran corruptos e ineficaces, lo que ha dado lugar a un fortalecimiento de los partidos de derecha en el Parlamento.

Uno de los principales líderes de estos grupos, George Simion, calificó la decisión de un "continuación del golpe de estado" y advirtió que, en caso de que Georgescu fuera excluido, él mismo podría postularse como candidato.
El rechazo ha atraído la atención de figuras internacionales como el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien acusó a las autoridades rumanas de ceder ante presiones externas y a una "inteligencia débil". También se ha sumado a las críticas Elon Musk, quien ha tildado la decisión de "locura".













