Machado quedó a la deriva en el Caribe y fue rescatada en una operación privada que casi fracasa, según WSJ.
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“¡María!”, fue el grito atravesó la lluvia y el viento en medio de un Caribe completamente oscuro. Dos embarcaciones se sacudían violentamente por olas de casi tres metros, mientras desde una lancha pesquera levantaban celulares como si fueran bengalas improvisadas. Así inicia la historia de la travesía llevada a cabo para llegar al Nobel de la Paz.
El barco más grande se acercó lentamente, desde allí, una figura envuelta en una campera gruesa y una gorra negra agitó los brazos y respondió: “Soy yo, María”.
Era María Corina Machado, la líder opositora venezolana acababa de atravesar el tramo más peligroso de su salida clandestina del país rumbo a Noruega. Según la reconstrucción realizada por The Wall Street Journal, Machado y un pequeño grupo habían quedado a la deriva durante más de tres horas en el Golfo de Venezuela. Este percance inició luego de que el GPS cayera al agua en medio del mar agitado y fallara el sistema de respaldo.
El recorrido de debió haber Corina Machado para llegar a Oslo
“Jackpot”: una extracción que estuvo a punto de fracasar
Bryan Stern, veterano de combate estadounidense a cargo de la extracción, relató que logró subirla al bote más grande. Una vez a salvo, le dio snacks, Gatorade y un abrigo seco, y avisó a su equipo con un mensaje cargado de alivio: “Jackpot, jackpot, jackpot”.
En un video de prueba de vida enviado a funcionarios de Estados Unidos y compartido con el Journal, Machado aparece intentando mantenerse en pie mientras la embarcación golpea contra las olas. “Mi nombre es María Corina Machado”, dice. “Estoy viva, a salvo y muy agradecida”.
Stern bautizó el operativo como "Operación Dinamita Dorada", en referencia al Premio Nobel y a su creador. La misión fue financiada por donantes privados y se desarrolló durante casi tres días.
Machado salió por tierra desde un suburbio de Caracas hasta una aldea pesquera y luego cruzó por mar hasta la isla de Curazao, un trayecto de unas 12 horas. Desde allí, un jet privado la trasladó a Oslo, aunque llegó después de la ceremonia oficial, donde su hija recibió el premio en su nombre.
La hija de Corina Machado recibió el premio de su madre
Rumores falsos, disfraces y coordinación en tiempo real
Stern explicó que entendió desde el inicio la magnitud del desafío: “Esto es el sueño o la pesadilla de cualquier experto en contrainteligencia”. Y resumió el problema central con una frase contundente: “Todo el mundo conoce su cara. Mover a María es como mover a Hillary Clinton”.
Para evitar filtraciones, el equipo difundió rumores falsos sobre su paradero mientras Machado salía de su escondite “con peluca y disfraz”. Nada salió según lo planeado: hubo fallas mecánicas que provocaron un retraso de 12 horas, mar extremadamente agitado y el riesgo constante de ser confundidos. El escape se dio en una zona donde Estados Unidos había intensificado ataques contra embarcaciones sospechadas de narcotráfico.
Cuando el bote de Machado desapareció del radar, Stern escribió desesperado: “No apareció ¿Hay ojos en el cielo?”. Decidió esperar pese al peligro: “Vamos a quedarnos muy quietos, muy bajos y apagar todo”, ordenó.
Finalmente, horas después, lograron ubicar la lancha a 25 millas del punto acordado. Tras verificar que no estuvieran armados, Machado fue subida al segundo bote. Stern se presentó con calma: “Hola, mi nombre es Bryan Stern, un gusto conocerte”.
Ya a salvo, en Oslo, Machado definió la operación con una sola palabra: “milagro”.
Bryan Stern, oficial estadounidense a cargo de la huída de Maria Corina.
Valentía, convicción y una causa que no se abandona
La travesía de María Corina Machado no fue solo una huida, fue una decisión política tomada bajo amenaza directa de un régimen que la persigue por desafiarlo. Pudo elegir el exilio silencioso mucho antes. Eligió quedarse, resistir, y cuando salir fue inevitable, hacerlo sin renunciar a su compromiso de volver.
Corina Machado, tras una larga travesia cercana a la tragedia, pudo llegar a Oslo
Enfrentar una dictadura implica costos personales extremos: años en la clandestinidad, separación de sus hijos e incluso una extracción en alta mar peligrosísima. Aun así, Machado mantuvo intacta su convicción democrática. Su salida de Venezuela no simboliza una retirada, sino la proyección internacional de una lucha que sigue viva.
En tiempos donde muchos claudican, el recorrido de Machado deja un mensaje inquebrantable. La valentía política no consiste en la ausencia de miedo, sino en actuar pese a él, cuando la causa lo vale.