En las últimas horas el estado de salud del Papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) se ha vuelto un tema de gran preocupación entre los altos mandos de la Iglesia Católica. A raíz de un ''infección polimicrobiana'' el principal mandatario del Vaticano se encuentra internado con un ''cuadro clínico complejo''.
Si bien actualmente su salud no corre un grave peligro, grandes cuestionamientos acerca de su sucesor se han empezado a barajar. La elección de un nuevo jefe de la Iglesia no solo se debe a la muerte de aquel en funciones, sino que una enfermedad que le impida continuar ejerciendo también puede ser una causa.
Ahora bien, el proceso de elección del Papa deberá atravesar un arduo período, en el cual se debe celebrar un conclave para designar a un nuevo Papa. En él, actualmente 140 cardenales menores de 80 años (de un total de 253) tienen posibilidades de convertirse en el sucesor de Francisco.

En el caso de muerte o renuncia de la actual figura papal, estos cardenales son llevados a una reunión en la Capilla Sixtina donde adoptan un juramento de secreto y son aislados del mundo exterior.
El voto emitido para elegir al sucesor del Papa es secreto y se requiere una mayoría de dos tercios para la victoria de un candidato. La votación se hace en forma de boletas en las cuales se escribe el nombre y apellido del candidato elegido y se pueden hacer hasta cuatro rondas de votación por día.
Al final de cada sesión las boletas son quemadas mostrando humo que sirve como referencia para quienes observan. Si el humo es negro, significa que no ha habido elección exitosa, si el mismo es blanco, un nuevo Papa se ha elegido.

















