Ben Rhodes, ex asesor de Seguridad Nacional de Barack Obama y uno de los principales impulsores del acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba durante la administración demócrata, volvió a quedar en el centro de la controversia tras publicar un mensaje en defensa del régimen castrista y cuestionar una eventual acción contra Raúl Castro.
A través de su cuenta de X, Rhodes escribió: “Hacerte sentir poderoso enviando fuerzas especiales para arrestar a un ex líder de una nación isleña empobrecida por las sanciones de Estados Unidos no sugiere exactamente una superpotencia fuerte, segura de sí misma y ascendente”.
El comentario generó una inmediata ola de críticas en redes sociales, donde miles de usuarios le recordaron el historial de violaciones a los derechos humanos del régimen cubano, la existencia de presos políticos, la persecución contra opositores y periodistas independientes, y el colapso económico provocado por décadas de socialismo autoritario.
Ben Rhodes volvió a defender la narrativa del castrismo
No se trata de la primera vez que Rhodes adopta una postura alineada con el relato de La Habana. Durante los años de Obama, el ex funcionario fue uno de los arquitectos del llamado “deshielo” con Cuba, una estrategia que buscó normalizar relaciones diplomáticas y flexibilizar restricciones económicas con la promesa de impulsar reformas democráticas dentro de la isla.

Sin embargo, para muchos críticos, aquella política terminó fortaleciendo al aparato represivo del régimen sin obtener avances reales en libertades civiles o apertura política. Mientras Washington flexibilizaba sanciones y restauraba vínculos diplomáticos, el castrismo continuó encarcelando opositores y restringiendo derechos básicos.
Las declaraciones recientes de Rhodes reavivaron precisamente ese debate: el de una parte de la élite progresista estadounidense que insiste en presentar a la dictadura cubana como una víctima geopolítica, ignorando el peso de más de seis décadas de autoritarismo socialista.
Raúl Castro no es una víctima: lideró una de las dictaduras más largas de América Latina
Las críticas contra Rhodes también apuntaron al intento de retratar a Raúl Castro como una figura vulnerable o perseguida, pese a haber sido durante décadas uno de los principales responsables del régimen cubano.
Raúl Castro fue ministro de las Fuerzas Armadas, vicepresidente y luego presidente de Cuba tras suceder a su hermano Fidel Castro. Bajo su liderazgo, la dictadura mantuvo un férreo control político sobre la población, reprimió protestas opositoras y persiguió sistemáticamente cualquier forma de disidencia.

Diversos organismos internacionales denunciaron durante años la existencia de detenciones arbitrarias, censura estatal, vigilancia política y restricciones severas a la libertad de expresión en la isla.
Aun así, Rhodes eligió enfocar su mensaje en las sanciones estadounidenses, una narrativa históricamente utilizada por el castrismo para justificar el fracaso económico del modelo socialista cubano.









