El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, enfrenta una creciente presión política luego de que la Corte Constitucional reactivara el proceso que podría derivar en un juicio político por el escándalo conocido como ''Phala Phala'' o ''Farmgate'', relacionado con el robo de grandes sumas de dinero ocultas en muebles dentro de una de sus propiedades privadas.
En un discurso televisado a la nación, Ramaphosa rechazó las demandas de renuncia y afirmó que continuará ejerciendo el cargo mientras combate legalmente las acusaciones. ''Nada en el fallo de la Corte Constitucional me obliga a renunciar'', declaró el mandatario, intentando frenar las especulaciones sobre una posible salida anticipada de la presidencia.
La controversia se originó a partir de un robo ocurrido en 2020 en la finca ''Phala Phala'', propiedad del presidente comunista y utilizada como reserva de fauna y negocio ganadero. Según la versión oficial presentada por Ramaphosa, delincuentes sustrajeron aproximadamente 580.000 dólares en efectivo escondidos dentro de un sofá. Sin embargo, posteriormente surgieron versiones que elevaban la cifra robada a varios millones de dólares, generando fuertes cuestionamientos públicos y políticos.
El escándalo provocó dudas sobre el origen de ese dinero, la forma en que era almacenado y si las operaciones vinculadas fueron correctamente declaradas ante las autoridades financieras. Críticos del presidente consideran especialmente grave que un jefe de Estado que llegó al poder prometiendo combatir la corrupción mantuviera grandes cantidades de efectivo ocultas en muebles dentro de una propiedad privada.













