El pasado viernes 22 de agosto, Iryna Zarutska, una joven ucraniana de 23 años, fue asesinada a puñaladas en un tren ligero en Charlotte, Carolina del Norte, en un salvaje ataque por parte de un desquiciado drogadicto.
Zarutska había llegado recientemente a Estados Unidos para escapar de la guerra en su país natal y buscar una nueva vida. Su trágica muerte ha conmocionado tanto a la comunidad local como a la diáspora ucraniana.
El crimen ocurrió alrededor de las 10:30 p.m. en la estación East/West Boulevard de la línea Lynx Blue Line, en el barrio South End de Charlotte. La Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD) informó que Zarutska fue atacada a bordo del tren, donde recibió al menos tres puñaladas, una de ellas en el cuello. Falleció en el lugar antes de poder recibir ayuda médica.
La escena fue captada por cámaras de vigilancia del sistema de tránsito, que muestran a Zarutska abordando el tren a las 9:46 p.m. vestida con su uniforme de pizzería y sentándose a mirar su teléfono. Cuatro minutos después, el sospechoso, Decarlos Brown Jr., de 34 años, la atacó con una navaja plegable sin mediar palabra, en una conducta digna de una salvaje bestia.














