La probabilidad de que Estados Unidos lance un ataque contra Irán ha aumentado de manera significativa en los últimos días, mientras Teherán advirtió que responderá ''de forma decisiva'' a cualquier acción en su contra. La escalada se produce en el decimoséptimo día de protestas mortales que sacuden a la República persa.
El cambio en la postura de Washington se produjo tras una extensa reunión celebrada el martes entre el presidente Donald Trump y sus asesores. Una fuente estadounidense citada por el canal señaló que, ante la continuidad del derramamiento de sangre en Irán, el mandatario ''tendrá que hacer algo en uno o dos días como máximo''.
Trump fue presentado recientemente con varias opciones, entre ellas nuevos ataques contra el programa nuclear iraní o su sistema de misiles balísticos. Otras alternativas contempladas incluyen acciones contra la infraestructura de seguridad interna o ciberataques, consideradas más probables.