El Senado de EE.UU. rechazó por 51 a 49 una resolución demócrata que buscaba limitar las operaciones antinarcóticos
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El Senado de los Estados Unidos negó este jueves una resolución presentada por los demócratas que buscaba impedir que el presidente Donald Trump ordenara acciones militares contra Venezuela sin autorización previa del Congreso. La votación cerró 51 a 49 a favor de que Trump mantenga sus facultades.
La propuesta, impulsada por el senador Tim Kaine (Virginia), buscaba que las Fuerzas Armadas estadounidenses no pudieran actuar “dentro o contra Venezuela” salvo declaración formal de guerra o un mandato del Congreso. El rechazo del Senado marca una victoria para Trump y su administración, que consideran al narcotráfico vinculado a Venezuela como amenaza directa a la seguridad de EE.UU.
Donald Trump y Nicolás Maduro.
Texas, Caribe y vigilancia naval activa
La ofensiva antinarcóticos coordinada por la administración Trump ha movilizado una flotilla de buques de guerra, aviones de combate, drones de vigilancia y submarinos nucleares en el Caribe y el Pacífico Oriental. El objetivo es perseguir y destruir embarcaciones que transportan drogas desde el entorno de Venezuela hacia aguas internacionales y, según Washington, hacia EE.UU.
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que estas operaciones continuarán “hasta que los narco-terroristas dejen de envenenar al pueblo estadounidense”. Además, en un comunicado reciente declaró: “Tenemos fuerzas desplegadas en el aire y en el agua… es una misión realmente seria para nosotros.”
Por su parte, el Secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que “el presidente quiere hacerle la guerra a estos grupos que nos atacan” y agregó: “Maduro es un narcotraficante”.
Pete Hegseth y Marco Rubio respondieron las dudas del Senado
Para Trump, la medida es una defensa clara del país. Según comunicados de la Casa Blanca, denunció que “muchas de las drogas venezolanas vienen por mar… pero también vamos a pararlas por tierra”.
Defensa, seguridad y soberanía
Bajo la War Powers Resolution de 1973, el presidente debe suspender operaciones militares pasados 60 días sin la aprobación del Congreso, o solicitar una prórroga de 30 días. Ese plazo venció esta semana, lo que llevó a un grupo de legisladores —mayoritariamente demócratas— a pedir informes sobre los criterios utilizados en las misiones.
Antes de la votación, los Secretarios Rubio y Hegseth asistieron al Senado para aclarar las dudas de los legisladores y detallar los criterios utilizados para las bajas, que —según explicaron— son minuciosos, selectivos y plenamente justificados.
En su papel de comandante en jefe, Trump ha vinculado la lucha contra el narcotráfico directamente con la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. Afirmó que no permitirá que envenenen a su pueblo y justificó las operaciones como parte de un esfuerzo por defender fronteras, vida y libertad. En este marco, la acción militar es presentada como un instrumento legítimo de política exterior para proteger al país frente a amenazas no convencionales.
Donald Trump en la frontera con México.
El respaldo del Senado para que Trump conserve este poder demuestra que al menos una mayoría de legisladores reconoce la necesidad de mantener una línea firme frente a redes de narcotráfico que operan desde Venezuela y que, según EE.UU., cuentan con apoyos del régimen de Nicolás Maduro.