Croacia y Montenegro confirmaron que hay marineros suyos en buques capturados por Irán.
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La crisis en el estrecho de Ormuz sumó un nuevo elemento de tensión. Los gobiernos de Croacia y Montenegro confirmaron que ciudadanos suyos están a bordo de los buques capturados por Irán en los últimos días.
Según informaron autoridades de ambos países, se trata de seis marineros en total que integraban la tripulación del portacontenedores MSC Francesca, una de las embarcaciones interceptadas por fuerzas iraníes en plena zona de conflicto.
Tripulación europea en medio de la escalada
Desde Croacia detallaron que dos de sus ciudadanos se encuentran en el barco, mientras que Montenegro confirmó la presencia de otros cuatro marineros.
Por ahora, todos estarían en buen estado. Así lo aseguró el presidente del sindicato de marinos croatas, quien indicó que no hay heridos y que los tripulantes conservan sus pertenencias.
Sin embargo, la preocupación es alta. La captura ocurrió en uno de los puntos más sensibles del comercio mundial y en medio de una escalada militar sin precedentes.
Un abordaje armado en una ruta clave
El operativo fue llevado adelante por la Guardia Revolucionaria Islámica. Las imágenes difundidas muestran lanchas rápidas acercándose a los buques y soldados armados subiendo a bordo.
El hecho ocurrió en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde pasa cerca del 20% del petróleo global. Cualquier alteración en esa zona tiene impacto inmediato en los mercados.
Irán intenta justificar la captura
Desde Teherán señalaron que los barcos operaban sin permisos y que habían manipulado sus sistemas de navegación. Sin embargo, el contexto en el que se produce el hecho deja poco margen para interpretaciones neutrales.
La captura se da en plena tensión con Estados Unidos por el bloqueo naval, lo que refuerza la idea de que se trata de una medida de presión.
El estrecho de Ormuz, cada vez más comprometido
Antes del conflicto, más de 100 buques cruzaban diariamente esta ruta. Hoy, el tránsito se redujo al mínimo.
La captura de embarcaciones con tripulación extranjera agrava el escenario. No solo afecta el comercio energético, sino también la seguridad marítima global.
Una crisis que escala
El episodio confirma que el conflicto ya no se limita a lo militar. Ahora impacta directamente en civiles y en el comercio internacional.
Con marineros europeos involucrados, la presión diplomática aumenta. Y el estrecho de Ormuz sigue consolidándose como el epicentro de una crisis que, lejos de calmarse, continúa escalando.