El sector farmacéutico ha mostrado cierta oposición. Stephen Ubl, CEO del grupo industrial PhRMA, calificó la política de ''precios extranjeros primero'' como una amenaza para la inversión en innovación en Estados Unidos y advirtió que podría empeorar el acceso a medicamentos para los pacientes, en lugar de mejorarlo.
La industria argumenta que los altos precios en Estados Unidos financian la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos, y que reducir esos ingresos podría frenar la innovación y aumentar la dependencia de países como China.
Algunos inversores también expresaron su preocupación, particularmente sobre el impacto que esta política tendría en medicamentos de alto costo cubiertos por Medicare Parte B y en medicamentos dirigidos a grandes poblaciones dentro del programa Medicaid.
















