La política migratoria española provocó un nuevo enfrentamiento entre los gobiernos europeos durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas el 16 de octubre. El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, mantuvo un tenso intercambio con el primer ministro comunista español, Pedro Sánchez, después de que Polonia, Italia y Dinamarca impulsaran cambios para endurecer la posición de la Unión Europea frente a la inmigración irregular.
La discusión llegó a tal nivel de tensión que Tusk abandonó momentáneamente la sala para reunirse con su delegación. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, habría tenido que comunicarse con el dirigente polaco para pedirle que regresara y permitir que las negociaciones continuaran.











