La localidad navarra de Marcilla, en España, con una población de menos de 3.000 habitantes, lleva varios días siendo escenario de episodios de violencia, pero fue durante una noche del jueves cuando se desató un verdadero enfrentamiento entre un grupo de menores, inmigrantes ilegales africanos, y los residentes del pueblo.
Estos jóvenes, que se habían fugado del centro de acogida de inmigrantes en el que estaban alojados, protagonizaron actos violentos que incluyeron el lanzamiento de objetos como sillas, botellas y piedras contra los vecinos, además de llevar a cabo robos y causar daños materiales.
Según publicó El Diario de Navarra, y conforme al relato de varios vecinos, los hechos comenzaron cuando un bar se negó a vender cigarrillos a uno de los menores. A partir de ese momento, comenzaron los insultos, amenazas y ataques hacia los vecinos que se encontraban en las inmediaciones, seguidos por una lluvia de objetos, generado un fuerte clima de inseguridad, afectando especialmente a mujeres y niños.

Ante lo que describen como una escasa o nula respuesta por parte de las fuerzas de seguridad, varios ciduadanos decidieron organizar patrullas vecinales y movilizarse frente al centro de inmigrantes ilegales para exigir su cierre. Aunque la policía no actuó durante los disturbios, sí intervino posteriormente para custodiar las instalaciones del albergue y proteger a los ilegales.









