En una jornada electoral decisiva para el futuro del continente, más de 158,7 millones de brasileños habilitados —alrededor de 2 millones más que los 156.453.354 registrados en las elecciones generales de 2022— acudieron a las urnas electrónicas para elegir presidente, vicepresidente, 27 gobernadores, 513 diputados federales, dos tercios del Senado (54 escaños) y representantes de las asambleas legislativas regionales.
Frente al escenario de 2022, cuando el expresidente Jair Bolsonaro obtuvo el 43,20% (51.072.345 votos) en la primera vuelta y un 49,10% (58.206.354 votos) en el balotaje frente al 48,43% (57.259.504 votos) y 50,90% (60.345.999 votos) de Luiz Inácio Lula da Silva, los comicios actuales reflejan un fenómeno electoral indiscutible.

El mapa del escrutinio muestra una marea azul en los municipios donde Bolsonaro le arrebató terreno al régimen socialista, cubriendo casi la totalidad del territorio nacional y reduciendo el avance del Partido de los Trabajadores (PT) a aisladas manchas en el norte.



















