El dictador comunista de China, Xi Jinping, reivindicó la decisión del Partido Comunista de reprimir las protestas de Tiananmén de 1989 y, en un inusual reconocimiento, admitió que el gigante asiático atraviesa actualmente un período de dificultades.
Las declaraciones fueron realizadas durante un discurso por el centenario del nacimiento de Jiang Zemin, expresidente chino y dirigente que llegó al máximo poder del régimen comunista después de la sangrienta represión contra los manifestantes que reclamaban mayores libertades políticas.
Ante miles de funcionarios y delegados reunidos en el Gran Palacio del Pueblo, Xi elogió a Jiang por haber respaldado las decisiones adoptadas por el Partido Comunista durante la crisis de 1989. El mandatario sostuvo que aquel accionar permitió preservar la estabilidad política del régimen.
Xi defendió la masacre de Tiananmén
En un discurso de 45 minutos, Xi hizo una referencia particularmente significativa a las protestas que terminaron el 4 de junio de 1989, cuando el Ejército Popular de Liberación ingresó en Pekín para desalojar la Plaza de Tiananmén.
"Entre la primavera y el verano de 1989, China vivió una grave conmoción política", afirmó Xi, antes de destacar que Jiang Zemin respaldó y aplicó las decisiones del Comité Central del Partido Comunista.
La mención resulta especialmente relevante porque Tiananmén continúa siendo uno de los mayores tabúes políticos de China. Las autoridades mantienen fuertes restricciones sobre cualquier referencia pública a la represión y la censura sobre las imágenes y testimonios de aquel episodio continúa vigente.












