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El nuevo Gobierno socialista de Bolivia inicia persecución contra los ministros del gabinete de Jeanine Añez, que ya se tuvieron que exiliar

La Fiscalía General de Bolivia por orden del MAS, emitió una orden de aprehensión contra Arturo Murillo y Luis Fernando López, principales ministros del gabinete de Jeanine Añez, que ya se exiliaron a Panamá, Brasil y Estados Unidos.

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La Fiscalía General de Bolivia atendió la solicitud realizada por un grupo de parlamentarios del MAS de la gestión anterior contra el ex ministro de Gobierno Arturo Murillo y el ex ministro de Defensa Luis Fernando López por presuntos sobreprecios en la adquisición de gases lacrimógenos y ordenó sus detenciones.

Los delitos por los cuales están acusados son: “Legitimación de Ganancias Ilícitas” y “Delitos Aduaneros y Tributarios”, puesto que, según lo revelado por un medio de comunicación masista, en el mes de mayo se habría realizado la compra de equipos policiales a una empresa norteamericana con un sobreprecio de más de dos millones de dólares, siendo que existían otras ofertas a precios menores.
Conjuntamente a estas acusaciones, se menciona que en la licitación de la compra existieron intermediarios para contactar a la empresa, los cuales tuvieron vínculos de amistad con altas autoridades y con el mismo ex ministro Murillo. El caso también salpicaría a quienes cumplieron con las funciones de la Dirección Nacional de Impuestos Nacionales, la Dirección Nacional de la Aduana Nacional y funcionarios de la Contraloría General del Estado por una presunta inobservancia y complicidad en la compra con sobreprecio.

En agosto de este año, mientras los imputados estaban todavía en sus cargos, los fiscales asignados al caso acudieron hasta oficinas de los dos Ministerios y tomaron las declaraciones de ambos. 

En ese entonces se informó que Murillo y López entregaron todos sus descargos legales sin problemas y los fiscales debían revisar esa documentación. Sin embargo, por haber dado esas declaraciones ambos ex ministros ya podían ser imputados.

Las denuncias por parte de estos parlamentarios surgieron días después de que el Ejército nacional iniciara operativos antidrogas en la región del Chapare, incautando miles de toneladas de cocaína, marihuana y erradicando miles de hectáreas de coca excedentaria para la producción de narcóticos. Todas acciones que dañaron a la base cocalera de Evo Morales.

Murillo y López, los dos ministros del anterior Gobierno que trataron de luchar contra las mafias sindicales del MAS y ahora son perseguidos políticamente.

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Tras librar estas órdenes, la fiscalía también emitió alertas migratorias ante las sospechas de que estas personas estén en planes de abandonar o ya se hayan ido del país.

Tras la llegada del nuevo Gobierno, se desconoce el paradero de la gran mayoría de las ex autoridades del Gobierno transitorio de Jeanine Añez, razón por la cual el Servicio General de Migración prometió investigar el asunto y publicar un informe sobre la situación migratoria de Murillo y López.

Extraoficialmente se comentaba que Arturo Murillo está en Panamá tras haber salido del país un día después de que Arce haya asumido el Gobierno, temiendo esta persecución política. 
Se presume que abandonó el país vía terrestre hacia Mato Grosso, Brasil, para posteriormente dirigirse a San Pablo y abordar un vuelo de Copa Airlines con destino a Panamá.

Con respecto al paradero de Fernando López, se desconocía totalmente su ubicación desde su última aparición pública mientras aún ejercía el cargo de Ministro de Defensa, y se afirma que el 31 de octubre abandonó el departamento en el que residía en la ciudad de La Paz.

Versiones indicaban que tanto Murillo como López están cumpliendo una cuarentena en Brasil para luego dirigirse a Estados Unidos, como también se dice que juntos están en Panamá, al igual que hay una versión que indica que ambos realizaron viajes vía Paraguay, y que la versión del viaje a Brasil solo fue una estrategia para ganar tiempo.
Sin embargo, luego de mucha especulación, el nuevo Comandante General de la Policía Nacional, y participante del operativo de ejecución de opositores en 2008, Jhonny Aguilera, confirmó los rumores sobre la ruta de los ex ministros.
Ambos ex funcionarios abandonaron el país el 9 de noviembre desde la ciudad de Santa Cruz de la Sierra vía aérea hasta Puerto Suárez (localidad fronteriza con Brasil), desde donde cruzaron la frontera hacia Brasil vía terrestre. Murillo efectivamente viajó a Panamá y López persiste en San Pablo.
La fiscalía ya solicitó vía la Oficina de Migración la activación de una notificación azul para ambas personas, a fin de  que sean extraditados al país lo más pronto posible.
Cabe recordar que por casi 8 meses, el ex Presidente que intentó convertirse en dictador, Evo Morales, tuvo una orden de captura internacional por una plétora de crímenes, desde financiamiento al terrorismo hasta estupro. A pesar de que se sabía que estaba residiendo en un edificio de lujo en la Ciudad de Buenos Aires, agasajado por la Cancillería argentina, nunca fue ni intentado de capturar por la Policía internacional.

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Sobre estas órdenes y la gran maquinaria de persecución iniciada por el MAS, la ex presidente Jeanine Añez expresó su inseguridad ante la falta de imparcialidad y garantías que ofrece el sistema judicial boliviano, tras ser nuevamente copado por el partidismo masista.

Recordemos también que en su momento la entonces Presidente no cumplió con una de las exigencias que tenía al momento de entrar al poder, que era la limpieza de los órganos del Estado por los mecanismos legales, así como la proscripción del Movimiento al Socialismo luego de que la Justicia determinara su participación en el fraude electoral de 2019 y su colaboración con las organizaciones terroristas responsables de muchas muertes en el país.
Así es como el gobierno del Arce, títere de Evo Morales, inicia la persecución contra todos quienes realizaron daños a su estructura económica y política, mismos quienes traicionaron sus funciones iniciales al asumir la transición y admitieron la articulación del MAS después de sus deplorables obras contra la sociedad y la institucionalidad boliviana.

Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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Endeudamiento insostenible: La deuda pública de Bolivia llegará al 80% del PBI este año

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El endeudamiento del Estado boliviano comienza a mostrar signos de insostenibilidad. El déficit fiscal creció de manera casi ininterrumpida desde el año 2014, y en 2020 alcanzó el nivel más alto desde 1985.

El desequilibrio de las finanzas públicas de Bolivia se sigue profundizando, y la manera para cerrar la brecha entre ingresos y gastos fue el endeudamiento interno y externo. Un reciente informe del Banco Mundial estima que la deuda pública consolidada de Bolivia llegará al 80% del PBI en 2022. La cifra incluye a todos los niveles del Estado, incluso el Banco Central y las empresas estatales.

Si bien el endeudamiento entre 2020 y 2021 responde a un programa de asistencia financiera similar al que se dio en todas partes del mundo a causa de la pandemia, Bolivia arrastra una herencia de fuertes desequilibrios fiscales desde 2014.

El déficit financiero del sector público consolidado marcó un rojo del 2,54% del PBI en 2014, aumentó al 6% en 2015, 6,7% en 2016, 7,4% en 2017, 8,3% en 2018, 7,2% en 2019 y llegó al 9,7% del PBI en 2020. Esta última cifra fue la más alta desde 1985, cuando el país atravesaba una profunda reforma estructural en la economía.

El tamaño del gasto público de Bolivia está en los niveles más altos desde las reformas en la década del 80, como herencia de la administración socialista de Evo Morales. El tamaño del Estado superó el 44% del PBI en 2015 (una cifra similar a Alemania y Noruega), y cerró el año 2020 en el 38% del PBI. Pese al ajuste fiscal, el tamaño del Estado sigue siendo imposible de financiar.

La economía de Bolivia mantiene una elevada dependencia de los movimientos en el precio de los bienes transables exportables. Con el fin del boom de las materias primas, el sistema tributario no pudo seguir sosteniendo los abultados excedentes que había retenido entre 2005 y 2012. Pero a diferencia de la inestabilidad en la recaudación fiscal, el gasto público se mostró mucho más inflexible a la baja.

En reemplazo del uso de la política monetaria (que siguió siendo mayormente independiente), el Gobierno de Bolivia hizo uso del endeudamiento. El Banco Central de Bolivia estima que la deuda pública total alcanzaba el 36,1% del PBI en 2013, y trepó al 56,5% en el año 2019 (antes de la pandemia), para luego volver a aumentar brutalmente hasta el 67,3% del producto en 2020 y casi 80% en la proyección para 2022.

Ante la falta de un mercado de capitales capaz de proveer el crédito suficiente, el Estado boliviano debió hacer mayormente uso del ahorro externo para cerrar sus brechas fiscales. La deuda pública externa trepó de los US$ 2.505 millones en 2008 hasta los US$ 12.589 millones en julio de 2021, prácticamente se quintuplicó medida en dólares.

La deuda interna se mantuvo en niveles relativamente constantes hasta 2017, pero comenzó a aumentar de manera exponencial a partir de 2018 debido al empeoramiento de la calificación crediticia externa. Este hecho limitó la cantidad de bonos que pudieron ser colocados en el exterior.

La deuda interna aumentó de US$ 4.474 millones en 2017 a US$ 13.685 millones en 2021. Esta vez, se añade un efecto recesivo como resultado de la falta de crédito para el desarrollo del sector privado. Así como en Argentina, el Estado boliviano absorbe una porción cada vez más grande del crédito local. 

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Gobierno de Bolivia estanca la economía y prohíbe el uso de criptomonedas en el país

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En un nuevo comunicado emitido por el Banco Central de Bolivia se decretó la nueva prohibición, sustentada en que se busca proteger a la población de fraudes y estafas. La medida llega tras numerosos intentos de regular y eliminar la venta y negociación en criptoactivos que se dio en el país en los últimos 5 años.

Así lo anunció el Banco Central de Bolivia junto a la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero. Desde esta semana, todas las negociaciones, transacciones y el uso de criptomonedas quedan prohibidas en el país.

Mediante un comunicado administrativo, ambas instituciones, las encargadas de dirigir la política económica y monetaria de la nación, eliminaron del mercado las transacciones con este tipo de activos, argumentando que no están dotadas de seguridad y respaldo, pudiendo dar lugar a estafas. En resumen, han ilegalizado su curso en el país.

El mismo comunicado, recuerda también que las transacciones reconocidas y avaladas por el sistema financiero son aquellas que el mismo banco central autoriza, o en su defecto, las que provengan y tengan aval de un estado, zona económica o grupo de países, previa autorización del banco central.

El uso de medios alternativos para transacciones, y sus formas regulatorias, viene siendo obstaculizadas desde la llegada de Evo Morales y su cambio de constitución en el año 2009. En este texto legal, se le otorgó al estado poderes especiales para regular el sistema económico del país. Entre las disposiciones están la posibilidad de congelar los tipos cambiarios, emitir moneda con la venia del Banco Central, y la creación de monopolios estatales sobre rubros productivos y en torno al uso de una moneda específica.

Artículo 328. I. Son atribuciones del Banco Central de Bolivia, en coordinación

con la política económica determinada por el Órgano Ejecutivo, además de las señaladas

por la ley:

1. Determinar y ejecutar la política monetaria.

2. Ejecutar la política cambiaria.

3. Regular el sistema de pagos.

4. Autorizar la emisión de la moneda.

5. Administrar las reservas internacionales.

Paradójicamente, la prohibición de las criptomonedas viola uno de los objetivos que se traza el estado boliviano en su constitución, como lo es el fomento al desarrollo de empresas, micro, pequeñas y medianas, puesto que existen algunos startups cuyos capitales están basados precisamente en estos activos, los cuales se verán en aprietos para cambiar y adaptarse a la nueva disposición.

El gobierno de Arce parece intentar criminalizar la tenencia o el comercio de criptomonedas y está dispuesto a cerrar la puerta a todas las empresas y corredores que pretendan prestar servicios relacionados.

Analistas económicos observan que el fin del gobierno gira en torno a los intereses fiscales que pueda representar la readaptación de los emprendimientos con activos digitales. Pues el mudar sus capitales a monedas reconocidas y reguladas por el banco central, implica un sometimiento a las cargas de impuestos del sistema financiero boliviano, que no deja de ser uno de los más pesados en la región.

“La economía tiene que entrar a este nuevo sistema de avance digital. (..) Se debe cambiar la percepción y tomar en cuenta que el actual sistema financiero va quedando obsoleto. El problema se trata de un tema de regulación en donde el Estado, al que le preocupa la parte fiscal, debe proponer diferentes normas que no tengan una postura cerrada.” Señala César Salamanca, economista boliviano.

Sin embargo, se prevé que el efecto de esta nueva norma sea el contrario al que espera el gobierno de Bolivia. Muchas empresas, principalmente de pagos de servicios en línea utilizan y prevén utilizar criptomonedas para facilitar las transacciones con sus usuarios. Los que implica una falta de formalización de las inversiones en el país, dejando inutilizables las órdenes que vengan del gobierno.

En lugar de abrirse a las nuevas formas ó nuevos métodos para generar riqueza, y adaptarse a los cambios de la economía global, el gobierno comunista de Arce pretende cerrar, aún más, la frágil e informal economía de su país. Esto lejos de dar seguridad a los trabajadores, uno de los objetivos de su gobierno, fomenta el crecimiento de inversiones en el mercado ilegal. Mientras otros países adaptan criptomonedas a sus sistemas económicos, Bolivia las aleja y se vuelve a aislar del mundo.

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Retrocede la dictadura sanitaria en Bolivia: el régimen socialista aplaza el pase sanitario hasta el 26 de enero

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Así lo anunció el ministro de salud. El documento, altamente cuestionado por un sector del mismo oficialismo y por la oposición, no será obligatorio por 3 semanas más, y dejará de estar vigente como lo venía siendo desde el 1ro de enero.

Con la firma de los decretos supremos 4640 y 4641, el gobierno de Bolivia implementó la vigencia de un documento que comprueba la calidad de vacunados a todos los que hayan recibido dos dosis contra el Covid-19.

Al poco tiempo, este documento se convertiría en el requisito indispensable para realizar todo tipo de actividades, públicas o privadas, en todo el territorio nacional, y en caso de no tenerlo, se debía presentar una prueba PCR negativa cada 48 horas. De esta manera, el régimen de Evo Morales implementaba su propia versión del pase sanitario.

Dicha medida fue anunciada en los primeros días del 2022, en el periodo en el cual Bolivia registraba, en promedio, 7.000 casos diarios de coronavirus. La nueva exigencia, como era de esperarse, puesto que la gestión de Arce no ha conseguido inmunizar completamente ni al 50% de la población, causó revuelo en todo el país.

Cientos de ciudadanos se volcaron a los puestos de vacunación para recibir las dosis y obtener el documento, ya que sin él no podrían acudir a su trabajo. Esta avalancha de personas buscando vacunarse colapsó la demanda de vacunas en las principales capitales del país.

El régimen socialista no logró fortalecer el abastecimiento de la vacuna mientras busca discriminar a los bolivianos por su estatus de vacunación. Ante este problema, a pesar de que inicialmente se quiso hacer obligatorio desde el 1ro de enero, posteriormente la fecha de cambió al 5, y finalmente se aplazó hasta el 26 de enero.

Un sector dentro del MAS, especialmente los indigenistas, rechazaron la nueva exigencia. A su vez, reclamaron que la determinación no fue consensuada e inclusive llegaron a exigir la validación del uso de hierbas medicinales como sustitutos de la vacuna anti-COVID.

Esta reacción era previsible. Dentro de la cúpula del MAS existen individuos promotores de este tipo de prácticas, como lo es el vicepresidente David Choquehuanca. El segundo mandatario del país no había recibido ninguna dosis si no hasta hace unos días, fruto de la presión social que exigía coherencia al gobierno.

El vicepresidente declaró que “ya había pasado varias veces la enfermedad” y que se había curado “con medicina tradicional”, incluso había comido pasto para tratar la enfermedad.

También, como se puede constatar en los registros del ministerio de salud, se observa que Andrónico Rodríguez, mano derecha de Evo Morales y presidente del senado tampoco ha recibido ninguna dosis de la vacuna. Esta misma persona fue quien, en 2020, durante el gobierno de Jeanine Añez, había dicho que el virus era un “invento de la derecha” y organizó los bloqueos de las rutas que impidieron el paso del oxígeno, que reslutó en la muerte de 40 personas durante agosto de ese año. 

Desde la oposición, especialmente los diputados Caleb Villarroel (CREEMOS) y María José Salazar (CC), ambos de Santa Cruz, han declarado su rechazo a la exigencia del documento. Consideran, acertadamente, que se violan derechos constitucionales y los tratados de derechos humanos, que en Bolivia tienen rango constitucional. 

Por ese motivo, se trasladaron a la ciudad de Sucre, sede del órgano judicial del país, para presentar recursos de inconstitucionalidad contra los decretos supremos, a fin de que sean expulsados del ordenamiento jurídico del país.

La medida parece estar destinada al fracaso. No solo por el fracaso del plan de vacunación, sino porque no da certeza a los ciudadanos que fueron inmunizados en el exterior, alrededor del 1% de la población según estimaciones, quienes debían hacer un trámite administrativo altamente burocrático para convalidar en el país sus certificaciones los países en donde fueron inmunizados

Bolivia registra sus peores datos desde que inició la pandemia en el gobierno de Añez en 2020. El 6 de enero registró más de 10 mil casos en 24 horas, un caso de Flurona, la confirmación de la variante Ómicron en el país y un lento proceso de vacunación, que en casi un año desde la primera dosis aplicada, no llega a equipararse con los procesos de otros países de la región.

También, es una dura batalla por la preservación de los derechos fundamentales. La mezcla de todos estos factores, donde juega un rol importante la incapacidad de la clase política de contrarrestar a la enfermedad sin afectar a las libertades, marca un sombrío inicio de año no solo para Bolivia, sino para toda la región y el mundo.


Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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