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Luis Camacho: el hombre que provocó la salida del dictador Evo Morales y ahora va por la presidencia

El dirigente cívico y candidato a Presidente fue la principal figura en la expulsión del dictador Evo Morales en 2019 tras su masivo fraude electoral. Con la baja de la candidatura de Añez, recuperó su protagonismo y se perfila como el principal candidato de derecha en Bolivia.

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Luis Fernando Camacho es un nombre profundamente ligado a la finalización y expulsión de la tiranía socialista de Evo Morales en Bolivia. El empresario oriundo del departamento de Santa Cruz, el más rico de Bolivia, salió a la palestra pública nacional durante su gestión en el Comité Pro Santa Cruz posterior al escandaloso fraude electoral propiciado por el MAS. 

Durante su breve gestión de 9 meses en el Comité Cívico siempre tuvo una postura radical y contestataria a las determinaciones del gobierno de Morales, actitudes que posteriormente lo colocaron como una nueva alternativa de derecha en la oposición que estaba dominada por el socialdemócrata Carlos Mesa. 
Iniciando su gestión cívica se envolvió en la defensa absoluta de las tierras del este del departamento de Santa Cruz, donde Evo Morales trató de acarrear personas del occidente del país para mover la balanza electoral en su favor. Esto era completamente ilegal, puesto que la ley establece que el derecho de la tierra es preferente para los habitantes del lugar, pero el MAS lo llevó a cabo de misma manera y sin la iniciativa de Camacho no podría haberse frenado.
Durante su visita a la zona, se organizaron bloqueos en las carreteras que culminaron con el retroceso del Gobierno nacional en sus intenciones de trasladar votantes a las zona más opositora a su régimen.
Posteriormente, ante la habilitación de Evo Morales como candidato para las elecciones de 2019 de forma arbitraria, Camacho convocó a un paro cívico de 24 horas para el 9 de julio, bajo la exigencia de respeto al referendo del 21 de febrero de 2016 y la renuncia de todos los vocales del Tribunal Supremo Electoral. La medida fue acatada de forma contundente por todos los santacruceños y culminó con una convocatoria al Paro Nacional del 21 de agosto.
Inicio del paro cívico departamental del 9 de julio.

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Tras haber consolidado un importante apoyo regional, y con una profunda consternación en la ciudadanía por los incendios forestales en la Chiquitanía, ocasionados por las comunidades acarreadas por el MAS, Camacho finalmente suspendió la medida del paro en Santa Cruz y en la Asamblea de la Cruceñidad, el organismo deliberante del Comité Cívico, propuso llamar a un Cabildo para el 4 de octubre en defensa de la tierra y del voto, una verdadera medida revolucionaria.

Llegado el día, el Cabildo en Santa Cruz contó con la asistencia de más de un millón y medio de personas (aprox. 50% de la población del departamento) en donde los asistentes determinaron el desconocimiento a una victoria de Morales en las elecciones del 20 de octubre, expulsión de los acarreados en la Chiquitanía, encaminar el país hacia un federalismo, entre otras decisiones.
Al día de las elecciones, tras la paralización del sistema de conteo que daba ventaja a Carlos Mesa, Camacho convocó a la población a un paro general indefinido contra el evidente fraude, y dio un discurso de convocatoria con un fuerte mensaje anti-comunista.

“Bolivia no solamente va a acabar con la tiranía en el país, Bolivia va a ser el mensajero para todo el mundo de que el comunismo no va más”.

Mientras el paro se desarrollaba y se replicaba en otras regiones del país, como en Beni, donde se derribó una estatua de Hugo Chávez, Camacho, el 2 de noviembre, ante la evidencia del masivo fraude que había realizado el Gobierno, decidió dar una estocada final y dijo públicamente que Evo Morales tenía 48 horas para renunciar a su cargo, caso contrario radicalizarían las medidas del paro en toda Bolivia.

Pasadas las 48 horas, el 4 de noviembre, ante un multitudinario Cabildo en Santa Cruz, Camacho anunció que llevaría personalmente a La Paz la carta de renuncia de Morales para que la firme. 

Camacho anunciando las nuevas medidas, entre ellas, la entrega de la carta de renuncia.

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Luego de varios intentos fallidos de llegar a La Paz, y con un motín policial desarrollándose, el 10 de noviembre ingresó al Palacio de Gobierno y dejó la carta de renuncia junto a una biblia en una oficina presidencial que ya estaba vacía. Minutos más tarde, Morales anunció su renuncia a la presidencia y huyó hacia México.

Habiendo renunciado Morales, el vicepresidente García Linera, y los presidentes de ambas cámaras del Parlamento, asumió la presidencia la senadora Jeanine Añez, de la oposición, siguiente en la línea constitucional ya que tenía el cargo de Vicepresidente del Senado.

La organización del Gobierno transitorio acogió sugerencias de nombres para el gabinete ministerial. Fernando Camacho, en su posición de líder consagrado, propuso a personas para los distintos Ministerios, entre los que destacan la canciller Karen Longaric, la ex ministra de Comunicación Roxana Lizárraga y el ministro de Defensa Fernando López. 

Estas tres personas fueron claves para pacificar al país de la convulsión que ocasionaron los masistas, para romper los vínculos diplomáticos con los regímenes socialistas del mundo, para expulsar a los falsos médicos cubanos y para develar las excentricidades en las que vivía la cúpula socialista de Morales.

Jeanine Añez cuando asumió la presidencia, junto a los líderes cívicos, entre ellos, Fernando Camacho con una biblia (a su derecha) y Marco Pumari con un abandera de Bolivia(a su izquierda).

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Una vez pacificado el país, Jeanine Añez cumplió su promesa y llamó a elecciones. Contando con una notable aceptación en toda Bolivia y con Añez asegurando que no se metería en el proceso electoral como candidata, Luis Fernando Camacho decide presentarse como candidato para Presidente. Tras varios sucesos, se confirmó que iría en fórmula con el otro líder cívico de Potosí, Marco Pumari en una alianza política que denominaron “CREEMOS“.

De esta forma, el llamado “Bolsonaro boliviano”, por su impronta cristiana, su cercanía a las derechas populares del mundo y su defensa de la libertad, se mostró como la principal opción de la derecha para llegar al Gobierno, desplazando la dicotomía izquierda/extrema izquierda de las últimas elecciones entre Carlos Mesa y Evo Morales.

Durante su periodo como candidato previo a la llegada de la pandemia, se mostró entre el segundo y tercer puesto en las encuestas de intención de voto, a veces por arriba de Mesa y otras veces por debajo, pero siempre mostrando un importante caudal de votos. Pero todo terminó cuando la presidente Jeanine Añez, yendo en contra de su promesa, decidió postularse como candidata.

Rápidamente Camacho quedó desplazado abajo de Añez, quien subió al primer puesto y se presentó como una candidata que reunía tanto el voto de centro como el de derecha, lo cual llevó al líder cívico a tener que radicalizar más su discurso y salir en busca de votos que normalmente no pretendería tener.

Descolocado, se peleó con su candidato a vice Pumarí, no pudo consolidar un plan económico de libre mercado por miedo a perder estos votos ante Añez, y se desplomó en las encuestas.

Gigantografía de Camacho echando a patadas a Evo Morales del país.

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Llegada la pandemia y las medidas de cuarentena nacional, Camacho formó brigadas de apoyo para las personas de recursos limitados, con las cuales distribuía en varias regiones alimentos, artículos de bioseguridad y medicinas, debido a que gran parte de la población es de ingresos bajos y con fuentes laborales informales, que se vio terriblemente afectada por la cuarentena que impuso la presidente Añez.

Estas acciones recordaron a muchos a lo realizado por Guillermo Lasso en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, que también lo catapultó a una candidatura a la presidencia.

Camacho fue muy crítico con las políticas sociales del gobierno de Jeanine Añez, particularmente con los bonos financiados por la deuda y con los enormes escándalos de corrupción en la compra de respiradores y elementos de bioseguridad con sobreprecios.

También lo fue con el Movimiento al Socialismo y su líder Evo Morales, quien desde Buenos Aires instruyó a sus militantes que bloquearan el transporte de oxígeno para los enfermos de COVID-19. 

Añez, como candidata, no se animó a usar la fuerza del Estado para romper estos bloqueos por miedo a perder imagen positiva de algunos grupos de centro-izquierda que estaban dudando todavía entre votarlo a Mesa o a ella. Camacho, en su costumbre de líder cívico, anunció que él iba a desbloquear las rutas nacionales junto a sus brigadas solidarias si el Gobierno no actuaba. Finalmente, Añez dio la orden para hacer el desbloqueo, pero ya era muy tarde.

La población vio con malos ojos esta demostración de debilidad y, tras algunas encuestas que la dieron con una bajísima intención de voto, Añez decidió renunciar a la candidatura. Así, Camacho, que se había preparado para enfrentarse tanto a la izquierda como a la centro-derecha, quedó de un día para el otro de vuelta en la posición solitaria de tener que representar a todo el espectro conservador del país.

Tras la finalización de los bloqueos, y el reinicio de las actividades electorales, Camacho re-inició su campaña en Santa Cruz con una enorme caravana de vehículos en respaldo a su candidatura presidencial. Luego, llevó estas caravanas a otras regiones donde supuestamente no tiene apoyo del electorado, lo cual quedó refutado ante las enormes multitudes que reunió.

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El plan de gobierno de Camacho, a tan solo dos semanas de la elección, radica en acabar con las leyes socialistas legisladas por el MAS en su periodo de Gobierno. A diferencia de los otros candidatos, propone que el camino para superar la crisis económica no sea el endeudamiento como quieren Luis Arce (MAS) y Carlos Mesa (CC), sino que estimular la inversión bajando impuestos y aumentar la producción con el sector privado como el protagonista.

El notable liderazgo que construyó le puede dar la clave de la gobernabilidad en el país. Las últimas encuestas muestran que la elección no sería definida el 18 de octubre, si no que se irá a balotaje entre los 2 primeros candidatos, en una segunda vuelta que se realizará el 29 de noviembre.

El principal desafío que tiene Camacho ahora es salir segundo, vencer al socialdemócrata Carlos Mesa, e ir a un mano a mano contra Luis Arce. De esta manera, por descarte, lograría el apoyo de millones de bolivianos que entienden que el MAS es un partido propio de un régimen autoritario. 

En el caso de que no sea electo, y que Carlos Mesa vaya al balotaje, como ocurrió en 2019, los parlamentarios que obtenga su partido serán los encargados de impedir una inminente alianza entre el MAS y el CC, ambos frentes con tendencia de izquierda.

Con la trayectoria anticomunista de las protestas, el apoyo general del electorado en las actividades y las propuestas liberales pro mercado que ha empezado a impulsar en el tramo final de la campaña, podría ser quien dé una sorpresa a los votantes en la elección y termine completando el giro de Bolivia hacia la derecha.

Caravanas de Camacho en todo el país, ante enormes multitudes.

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Bolivia

Retrocede la dictadura sanitaria en Bolivia: el régimen socialista aplaza el pase sanitario hasta el 26 de enero

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Así lo anunció el ministro de salud. El documento, altamente cuestionado por un sector del mismo oficialismo y por la oposición, no será obligatorio por 3 semanas más, y dejará de estar vigente como lo venía siendo desde el 1ro de enero.

Con la firma de los decretos supremos 4640 y 4641, el gobierno de Bolivia implementó la vigencia de un documento que comprueba la calidad de vacunados a todos los que hayan recibido dos dosis contra el Covid-19.

Al poco tiempo, este documento se convertiría en el requisito indispensable para realizar todo tipo de actividades, públicas o privadas, en todo el territorio nacional, y en caso de no tenerlo, se debía presentar una prueba PCR negativa cada 48 horas. De esta manera, el régimen de Evo Morales implementaba su propia versión del pase sanitario.

Dicha medida fue anunciada en los primeros días del 2022, en el periodo en el cual Bolivia registraba, en promedio, 7.000 casos diarios de coronavirus. La nueva exigencia, como era de esperarse, puesto que la gestión de Arce no ha conseguido inmunizar completamente ni al 50% de la población, causó revuelo en todo el país.

Cientos de ciudadanos se volcaron a los puestos de vacunación para recibir las dosis y obtener el documento, ya que sin él no podrían acudir a su trabajo. Esta avalancha de personas buscando vacunarse colapsó la demanda de vacunas en las principales capitales del país.

El régimen socialista no logró fortalecer el abastecimiento de la vacuna mientras busca discriminar a los bolivianos por su estatus de vacunación. Ante este problema, a pesar de que inicialmente se quiso hacer obligatorio desde el 1ro de enero, posteriormente la fecha de cambió al 5, y finalmente se aplazó hasta el 26 de enero.

Un sector dentro del MAS, especialmente los indigenistas, rechazaron la nueva exigencia. A su vez, reclamaron que la determinación no fue consensuada e inclusive llegaron a exigir la validación del uso de hierbas medicinales como sustitutos de la vacuna anti-COVID.

Esta reacción era previsible. Dentro de la cúpula del MAS existen individuos promotores de este tipo de prácticas, como lo es el vicepresidente David Choquehuanca. El segundo mandatario del país no había recibido ninguna dosis si no hasta hace unos días, fruto de la presión social que exigía coherencia al gobierno.

El vicepresidente declaró que “ya había pasado varias veces la enfermedad” y que se había curado “con medicina tradicional”, incluso había comido pasto para tratar la enfermedad.

También, como se puede constatar en los registros del ministerio de salud, se observa que Andrónico Rodríguez, mano derecha de Evo Morales y presidente del senado tampoco ha recibido ninguna dosis de la vacuna. Esta misma persona fue quien, en 2020, durante el gobierno de Jeanine Añez, había dicho que el virus era un “invento de la derecha” y organizó los bloqueos de las rutas que impidieron el paso del oxígeno, que reslutó en la muerte de 40 personas durante agosto de ese año. 

Desde la oposición, especialmente los diputados Caleb Villarroel (CREEMOS) y María José Salazar (CC), ambos de Santa Cruz, han declarado su rechazo a la exigencia del documento. Consideran, acertadamente, que se violan derechos constitucionales y los tratados de derechos humanos, que en Bolivia tienen rango constitucional. 

Por ese motivo, se trasladaron a la ciudad de Sucre, sede del órgano judicial del país, para presentar recursos de inconstitucionalidad contra los decretos supremos, a fin de que sean expulsados del ordenamiento jurídico del país.

La medida parece estar destinada al fracaso. No solo por el fracaso del plan de vacunación, sino porque no da certeza a los ciudadanos que fueron inmunizados en el exterior, alrededor del 1% de la población según estimaciones, quienes debían hacer un trámite administrativo altamente burocrático para convalidar en el país sus certificaciones los países en donde fueron inmunizados

Bolivia registra sus peores datos desde que inició la pandemia en el gobierno de Añez en 2020. El 6 de enero registró más de 10 mil casos en 24 horas, un caso de Flurona, la confirmación de la variante Ómicron en el país y un lento proceso de vacunación, que en casi un año desde la primera dosis aplicada, no llega a equipararse con los procesos de otros países de la región.

También, es una dura batalla por la preservación de los derechos fundamentales. La mezcla de todos estos factores, donde juega un rol importante la incapacidad de la clase política de contrarrestar a la enfermedad sin afectar a las libertades, marca un sombrío inicio de año no solo para Bolivia, sino para toda la región y el mundo.


Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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Bolivia

Evo Morales profundiza la persecución política: Pumari fue arrestado y Añez cumple 280 días en prisión

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Luego de ser derrotados con la Ley 1386, el régimen socialista arrestó arbitrariamente a Marco Pumari y no cede ante la prisión política de Jeanine Añez.

Mientras el mundo mira para otro lado, la ex presidente constitucional de Bolivia, Jeanine Añez, continúa en prisión arbitrariamente por orden del régimen socialista de Evo Morales. Con un estado de salud deplorable, y tras haber sobrevivido a un intento de suicidio, Añez fue nuevamente agredida en su celda.

Su hija Carolina Ribera, quien ha emprendido una cruzada internacional para presionar al régimen de Bolivia con el fin de lograr la libertad de su madre, denunció en la cuenta de Twitter de Jeanine Añez las agresiones a las que es sometida en la cárcel de mujeres en La Paz. 

La ex dignataria ha confirmado la veracidad de dichas agresiones en una carta que publicó en días pasados. Añez relata que la “teniente Durán” se introdujo en su celda y le profirió insultos y patadas, contra su humanidad y los objetos que tenía dentro. Fruto de este atropello, ha dicho: “Me siento amenazada, asustada. Temo por mi vida y la de mis hijos”.

En la misma carta, relata que, al recibir la visita de la directora de la cárcel en donde se encuentra recluida, fue tildada de mentirosa al reclamar por las agresiones a las que fue sometida.

“Implícitamente me llamó mentirosa de lo sucedido, haciéndome sentir amenazada y amedrentada, faltando también el respeto, callando a mi hijo que se encontraba acompañándome e indicándome que eran las consecuencias de lo que me había dicho mi hija Carolina Ribera”, escribió.

Fieles a su cinismo, desde el Ministerio de Gobierno han “desmentido” las “acusaciones” de Jeanine Añez y han dado refugio a la teniente agresora. La Defensoría del Pueblo, una institución pública que debería velar por los derechos humanos, actualmente copada por el MAS, “verificó” y “confirmó” que la ex presidente no tiene signos de tortura.

Sin embargo, Amparo Carvajal, presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, expresó a la opinión pública que Añez tiene la salud deteriorada y percibe un riesgo de muerte en la ex presidente.

Producto de este cruce, Jeanine Añez será trasladada de celda a una en la que convivirá con otras reclusas, en vez de estar aislada a merced de los guardias masistas. Jeanine Añez fue la primera de los más de 20 presos políticos, entre militares, policías, cívicos y miembros de la Resistencia Juvenil Cochala, que lleva el régimen comunista de Arce y Morales.

A esta lista, se ha unido una de las figuras principales de las protestas de 2019, Marco Pumari.

El arresto arbitrario de Marco Pumari

Pumari fue presidente del comité cívico de Potosí, quien, junto al gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, lideraron las protestas contra el fraude electoral que culminaron con la huida de Evo Morales y su cúpula a México en 2019. También fue compañero vicepresidencial de Camacho en 2020, donde obtuvieron el 14% de los votos.

Recordemos que, durante las protestas, Pumari, junto a la ciudadanía, denunció que en Potosí se estaba haciendo un conteo de votos paralelo a la sede de la Corte Electoral Boliviana. En la casa contigua al edificio, se encontraron todas las actas electorales reales dentro, mientras que en la sede se seguía contando votos.

El hecho provocó la entrada de Potosí a las protestas que inició Santa Cruz. Se plegaron al paro indefinido, y en una marcha de protesta, fue incendiado el edificio de la Corte Electoral por los manifestantes. Posterior a esto, fue muy cercano a Camacho en todas las apariciones públicas. Ambos, el día de la renuncia de Morales, invadieron el palacio presidencial para dejar la carta de renuncia de Evo junto a una biblia.

Ahora, el régimen lo acusa de delitos electorales, específicamente lo responsabilizan por la quema del edificio, siendo que no existen pruebas que señalen su culpabilidad o que el haya dado órdenes para consumar el hecho. 

La madrugada del 11 de diciembre, mientras se dirigía a su casa en Potosí, fue interceptado por grupos policiales para ser aprehendido, siendo bajado de su vehículo, el cual se quedó en media calle. Su familia denuncia que ha sido víctima de torturas.

Tras su aprehensión se presumía que sería llevado a La Paz, como se ha hecho con la mayoría de los presos políticos del gobierno de Arce. Empero, se quedó en su departamento y fue trasladado lejos de la capital, a una localidad llamada Llallagua.

En tiempo récord fue sometido a una audiencia de medidas cautelares, de donde salió con una prisión preventiva de 6 meses en la cárcel de Betanzos, otra localidad de su departamento. Su aprehensión y detención está plagada de irregularidades, las cuales van desde el hecho de que no fue notificado previamente con la denuncia, su aprehensión se la realizó en la madrugada, lo cual no lo permite los procedimientos penales bolivianos, fue privado de comunicaciones con sus abogados, e, injustificadamente, fue llevado lejos de su jurisdicción, la ciudad de Potosí.

El presidente de la Corte Electoral Regional ha indicado que Pumari no tuvo participación en los hechos de quema en 2019, y que, si hubiese sido así, no se le hubiera permitido ser candidato a vicepresidente en 2020 y a gobernador en 2021. A pesar de ello, el régimen no dudó en arrestarlo y acusarlo por ello.

El MAS planea aplicar con Pumari la misma estrategia que con Jeanine Añez, al cumplimiento de una detención preventiva, acusarlo de otros delitos para sentenciarle una prórroga. De esta forma, asegurar una constante detención en la cárcel sin que exista una sentencia judicial definitiva.

Tras esta detención ilegal, los cívicos del país se han movilizado junto a los partidos de oposición, principalmente CREEMOS. Se realizó un cabildo en Potosí, al cual tenían previsto llegar Camacho, Mesa, y parlamentarios. Fueron impedidos de llegar por masistas que bloquearon las carreteras y amenazaron con agredirlos. 

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Bolivia

Congreso de Perú declara persona no grata a Evo Morales y pone en jaque su visita a Cusco a fin de año

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Parlamentarios peruanos de la Comisión de Relaciones Exteriores emitieron un declaración en contra del ex presidente de Bolivia. Al mismo tiempo, exhortaron al Ministerio del Interior y al de Defensa a impedir su ingreso al país andino.

Nuevo revés para el socialismo de la Patria Grande en Latinoamérica. Esta vez, en contra del tirano boliviano Evo Morales, padrino político del presidente comunista de Perú, Pedro Castillo.

La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano votó esta semana para declarar a Evo Morales como persona no grata en el país, emitiendo un pronunciamiento de censura por “intromisión política y activismo político negativoen Perú.

El documento reza en su parte principal: “Declarar persona no grata a Evo Morales Ayma en nuestro país por su negativo activismo político en el Perú y su evidente injerencia e intromisión en la agenda política, social y económica del gobierno del Perú, en claro perjuicio de los intereses del pueblo peruano”, el cual fue aprobado el 22 de noviembre en una sesión.

Dicha instancia parlamentaria emite este documento un mes antes del viaje programado por Evo Morales a Cusco, donde Castillo planeaba re-lanzar su gobierno, después de varios meses de turbulencias políticas y una guerra civil total en el partido oficialista.

Evo Morales.

Esta declaración no es la primera que se había intentado por el Congreso de Perú, que cabe recordar tiene mayoría de derecha, a pesar de que varios partidos más de centro han estado vendiendo su apoyo a Castillo.

En el pleno del Congreso, en agosto de este año se rechazó una moción similar, propuesta por la congresista Norma Yarrow, de Avanza País. 

El pleno del Congreso peruano rechazó la moción con 45 votos a favor, 62 en contra y 12 abstenciones. En la nueva resolución de la Comisión, se cuestiona que el Estado peruano brinde seguridad y disposición de bienes estatales, como vehículos y hospedaje, para una persona que no ha estado “haciendo daño” al país.

La comisión de relaciones exteriores está dominada por la oposición. De los 15 miembros, 9 votaron a favor de la declaración. Estos forman parte de los partidos de derecha Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País y Alianza Para el Progreso (APP). En contra, votaron solo los miembros de Perú Libre, y se abstuvo el centrista Acción Popular.

Los asuntos que causaron la declaración son aquellos que Evo Morales ha repetido hasta el cansancio en Bolivia: un relato discriminatorio y supremacista indígena en Perú.

Al igual que en Bolivia en 2006, ha propuesto a su apadrinado Pedro Castillo el desarrollar una asamblea constituyente, expropiar la explotación de recursos naturales, ampliar la cantidad de cultivos de coca y dividir los territorios de los pueblos autóctonos de Perú.

Estas actividades, son una réplica exacta del proceso que llevó a cabo en Bolivia, cuyos efectos fueron la polarización social, incremento descomunal de la producción de cocaína en el país, extinción del estado de derecho, fracaso y quiebra de las empresas públicas, huida de capitales extranjeros y un riesgo constante de conflictos sociales producto del trato desigual frente a la ley, dando privilegios a sectores afines al Movimiento al Socialismo, partido de Evo.

También, otra motivante para esta declaración fue el anuncio de Evo sobre su concurrencia a Cuzco el 21 de diciembre en ocasión de la reunión de RUNASUR, el intento del socialismo sudamericano para no dejar morir a la fracasada UNASUR. La cual aglutina a “sectores indígenas” de Sudamérica para combatir al “imperialismo, colonialismo y capitalismo”. Cuyo fin es la separación social, tanto en Bolivia, como en Perú y Chile.

Las actitudes del caudillo cocalero hacen caer en saco roto todas las declaraciones, basadas en hechos imaginarios, que emitió durante su mandato contra Estados Unidos, instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros a los cuales calificó como “intervencionistas” y “violadores de la soberanía boliviana”. Ahora es él mismo quien recibe estos calificativos y se le prohíbe su ingreso.

Leal a su estilo victimista, el ex dictador fugado respondió a esta declaración que le fue emitida, esperando que los promotores de la declaración “no sean partes del racismo”.

Este rechazo a Morales, se une a las seguidas derrotas que ha tenido tanto en su país como en la región sudamericana, puesto que recientemente, la derecha boliviana lo derrotó y consiguió que ordene abrogar la ley 1386 y en días anteriores, Paraguay expulsó al embajador de Bolivia, Mario Cronenbold, quien fue designado por el propio Morales como consuelo por haber perdido la gobernación de Santa Cruz frente a Luis Camacho.


Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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