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Socialismo al poder: Arce jura como Presidente y Evo Morales vuelve a Bolivia

Luego de ganar las elecciones, Luis Arce asumió este domingo como nuevo Presidente de Bolivia. Al día siguiente, de la mano del presidente argentino Alberto Fernández, Evo Morales regresó hoy al país a través de Jujuy, en donde fue recibido por sus militantes y guerrilleros.

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Dos días antes de que se cumpla un año de la renuncia de Evo Morales a la presidencia del país, el economista paceño, Luis Arce Catacora, asumió el mando del órgano ejecutivo Boliviano junto a su compañero de fórmula David Choquehuanca, quien también fue Canciller del Estado durante el primer gobierno del MAS.

La toma del poder garantiza un gobierno de extrema izquierda por los próximos cinco años, los cuales estarán marcados por los problemas que enfrenta el país en los aspectos económicos, políticos, institucionales y de gobernabilidad, causados por la pandemia, la crisis política y la polarización social que vive el país.
El acto realizado por la convocatoria de la recién posesionada Asamblea Legislativa Plurinacional contó con la presencia de delegaciones de más de 40 países, entre los que destacan los presidentes de Argentina, Alberto Fernández, de Paraguay, Mario Abdo Benítez, de Colombia, Iván Duque y el Rey de España, Felipe VI.
También asistieron al acto los cancilleres de Irán, Venezuela, Chile y el Presidente del Consejo de Ministros de Perú.
Una vez finalizado el juramento, tomó la palabra el ahora presidente Luis Arce. Su discurso estuvo predominantemente marcado por una actitud desafiante y recriminatoria contra la anterior administración, denotando fugazmente cual será el rumbo que tomará su gobierno en los próximos 5 años.
En el mismo recurrió al ya desgastado monólogo del golpe de Estado y del gobierno de facto. En una total miopía política, recriminó a Jeanine Añez y expresó que no cumplió con su promesa de pacificación y convocatoria inmediata a elecciones, a pesar de que su partido realizó un escandaloso fraude electoral en 2019, destruyó la institucionalidad electoral y causó más de 70 muertos en enfrentamientos y bloqueos a suministros médicos.
De la misma forma mencionó que se utilizó la pandemia para prorrogar el gobierno interino“, aunque la llegada del coronavirus y sus picos más altos coincidieron con las fechas iniciales de las elecciones. Esto demuestra claramente los intereses del partido izquierdista: la toma del poder y la impunidad antes que precautelar la salud de la población.
Deploró la crisis económica en la que se sumerge Bolivia y la comparó con el periodo de hiperinflación de los años 80, atribuyéndole a la administración transitoria toda la responsabilidad, e ignorando que los números negativos, el déficit fiscal, la baja de importaciones y la liquidación de las reservas internacionales vienen registrándose desde 2014, año en el cual él desempeñaba las funciones del ministerio de Economía.
Finalmente expresó su deseo de “gobernar bajo la unidad, paz y certidumbre, unidad y complementariedad entre oriente y occidente, entre el campo y la ciudad, para todo el pueblo boliviano”.

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La sesión parlamentaria de investidura presidencial estuvo marcada por dos hechos particulares. El primero fue la ausencia total de los parlamentarios de la alianza CREEMOS de Luis Fernando Camacho, en rechazo a la posesión de Arce, en protesta por la modificación de la regla de los 2/3 y en la solicitud de una auditoría al proceso electoral.

Conjuntamente a lo expresado por su bancada parlamentaria, Camacho también se expresó sobre los acontecimientos que ocurrieron en la fecha, expresando que este día era un mal día para la democracia, quienes nos robaron el voto el 2019 asumen un gobierno con unas nuevas elecciones cuestionadas”.
También cuestionó al Tribunal Supremo Electoral por su inobservancia a las denuncias de fraude sistemático y a las múltiples solicitudes de auditoría al proceso electoral.

“Hoy es un mal día para la democracia, quienes nos robaron el voto el 2019 asumen un gobierno con unas nuevas elecciones cuestionadas (…) Durante el transcurso de la campaña aprendimos que el problema de nuestro país no es solo el MAS, es el sistema político. A partir de ahí nuestra lucha es contra ellos”, afirmó Camacho

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El segundo hecho está protagonizado por el ex presidente y ex candidato Carlos Mesa, y la bancada de parlamentarios de su partido Comunidad Ciudadana. El mismo Mesa hace una semana expresó que no asistirá a la posesión de Luis Arce, sin embargo, se le vio en el hemiciclo donde se desarrollaba el acto. 

La bancada de Comunidad Ciudadana también protestó por la eliminación de la regla de los 2/3. Posterior a la protesta, procedieron a retirarse del Palacio Legislativo.

Luego del acto en el Palacio Legislativo, Arce y Choquehuanca recibieron el saludo protocolar de todas las delegaciones diplomáticas que asistieron al acto, con los cuales compartió un almuerzo en la Casa Grande del Pueblo, el cuestionado edificio que construyó Morales en reemplazo del histórico Palacio Quemado. Luego sostuvieron algunos breves encuentros con los mandatarios que llegaron para el acto presidencial.
Finalizando la jornada, fue reconocido por las Fuerzas Armadas del país y por miles de movimientos sociales que fueron acarreados de toda Bolivia para desfilar frente al nuevo presidente, en un acto que muestra la tensa calma que tiene el nuevo gobierno por la poca legitimidad democrática y moral que poseen, puesto que, aunque no en las instancias judiciales, aún pesan sobre ellos los actos de terrorismo, genocidio, fraude, pedofilia, corrupción y otros más propios del populismo izquierdista.

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La asunción de Arce ha permitido el regreso de Evo Morales a Bolivia, quien ingresó este día en horas de la mañana al país a través del paso fronterizo sur en el departamento de Potosí. El líder socialista estaba acompañado por su principal aliado, el ex vicepresidente Álvaro García Linera, y el presidente kirchnerista Alberto Fernández.

Morales retorna de su refugio impune en Buenos Aires posterior a la posesión de su títere político, limpio de todas las órdenes de detención por terrorismo, sedición, instigación pública a delinquir, abuso sexual y pedofilia que pesaban en su contra y que la justicia boliviana revocó en un notable servilismo político al MAS.

A su llegada, fue despedido por Fernández en una ceremonia en La Quiaca y recibido por un grupo de simpatizantes en Villazón, localidad fronteriza boliviana.

El ex dictador huyó el 11 de noviembre de 2019 desde su bastión político y social de Chapare, luego de que presentara su renuncia junto al Vicepresidente y varios Ministros de su gabinete al descubrirse el masivo fraude electoral que había cometido.

Planifica hacer una caravana que recorrerá casi 1000 kilómetros desde la frontera hasta Cochabamba, donde pretende llegar de forma triunfal exactamente un año después de su huida.

Ciudadanos de las localidades por donde pasará la comitiva de Morales han anunciado que bloquearán las rutas a fin de impedir el retorno pacífico del ex presidente. Protestan exigiendo la atención del Gobierno regional a unas demandas sobre temas educativos, y también para impedir el paso de Evo por considerarlo un “entreguista de recursos naturales.

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Retrocede la dictadura sanitaria en Bolivia: el régimen socialista aplaza el pase sanitario hasta el 26 de enero

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Así lo anunció el ministro de salud. El documento, altamente cuestionado por un sector del mismo oficialismo y por la oposición, no será obligatorio por 3 semanas más, y dejará de estar vigente como lo venía siendo desde el 1ro de enero.

Con la firma de los decretos supremos 4640 y 4641, el gobierno de Bolivia implementó la vigencia de un documento que comprueba la calidad de vacunados a todos los que hayan recibido dos dosis contra el Covid-19.

Al poco tiempo, este documento se convertiría en el requisito indispensable para realizar todo tipo de actividades, públicas o privadas, en todo el territorio nacional, y en caso de no tenerlo, se debía presentar una prueba PCR negativa cada 48 horas. De esta manera, el régimen de Evo Morales implementaba su propia versión del pase sanitario.

Dicha medida fue anunciada en los primeros días del 2022, en el periodo en el cual Bolivia registraba, en promedio, 7.000 casos diarios de coronavirus. La nueva exigencia, como era de esperarse, puesto que la gestión de Arce no ha conseguido inmunizar completamente ni al 50% de la población, causó revuelo en todo el país.

Cientos de ciudadanos se volcaron a los puestos de vacunación para recibir las dosis y obtener el documento, ya que sin él no podrían acudir a su trabajo. Esta avalancha de personas buscando vacunarse colapsó la demanda de vacunas en las principales capitales del país.

El régimen socialista no logró fortalecer el abastecimiento de la vacuna mientras busca discriminar a los bolivianos por su estatus de vacunación. Ante este problema, a pesar de que inicialmente se quiso hacer obligatorio desde el 1ro de enero, posteriormente la fecha de cambió al 5, y finalmente se aplazó hasta el 26 de enero.

Un sector dentro del MAS, especialmente los indigenistas, rechazaron la nueva exigencia. A su vez, reclamaron que la determinación no fue consensuada e inclusive llegaron a exigir la validación del uso de hierbas medicinales como sustitutos de la vacuna anti-COVID.

Esta reacción era previsible. Dentro de la cúpula del MAS existen individuos promotores de este tipo de prácticas, como lo es el vicepresidente David Choquehuanca. El segundo mandatario del país no había recibido ninguna dosis si no hasta hace unos días, fruto de la presión social que exigía coherencia al gobierno.

El vicepresidente declaró que “ya había pasado varias veces la enfermedad” y que se había curado “con medicina tradicional”, incluso había comido pasto para tratar la enfermedad.

También, como se puede constatar en los registros del ministerio de salud, se observa que Andrónico Rodríguez, mano derecha de Evo Morales y presidente del senado tampoco ha recibido ninguna dosis de la vacuna. Esta misma persona fue quien, en 2020, durante el gobierno de Jeanine Añez, había dicho que el virus era un “invento de la derecha” y organizó los bloqueos de las rutas que impidieron el paso del oxígeno, que reslutó en la muerte de 40 personas durante agosto de ese año. 

Desde la oposición, especialmente los diputados Caleb Villarroel (CREEMOS) y María José Salazar (CC), ambos de Santa Cruz, han declarado su rechazo a la exigencia del documento. Consideran, acertadamente, que se violan derechos constitucionales y los tratados de derechos humanos, que en Bolivia tienen rango constitucional. 

Por ese motivo, se trasladaron a la ciudad de Sucre, sede del órgano judicial del país, para presentar recursos de inconstitucionalidad contra los decretos supremos, a fin de que sean expulsados del ordenamiento jurídico del país.

La medida parece estar destinada al fracaso. No solo por el fracaso del plan de vacunación, sino porque no da certeza a los ciudadanos que fueron inmunizados en el exterior, alrededor del 1% de la población según estimaciones, quienes debían hacer un trámite administrativo altamente burocrático para convalidar en el país sus certificaciones los países en donde fueron inmunizados

Bolivia registra sus peores datos desde que inició la pandemia en el gobierno de Añez en 2020. El 6 de enero registró más de 10 mil casos en 24 horas, un caso de Flurona, la confirmación de la variante Ómicron en el país y un lento proceso de vacunación, que en casi un año desde la primera dosis aplicada, no llega a equipararse con los procesos de otros países de la región.

También, es una dura batalla por la preservación de los derechos fundamentales. La mezcla de todos estos factores, donde juega un rol importante la incapacidad de la clase política de contrarrestar a la enfermedad sin afectar a las libertades, marca un sombrío inicio de año no solo para Bolivia, sino para toda la región y el mundo.


Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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Evo Morales profundiza la persecución política: Pumari fue arrestado y Añez cumple 280 días en prisión

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Luego de ser derrotados con la Ley 1386, el régimen socialista arrestó arbitrariamente a Marco Pumari y no cede ante la prisión política de Jeanine Añez.

Mientras el mundo mira para otro lado, la ex presidente constitucional de Bolivia, Jeanine Añez, continúa en prisión arbitrariamente por orden del régimen socialista de Evo Morales. Con un estado de salud deplorable, y tras haber sobrevivido a un intento de suicidio, Añez fue nuevamente agredida en su celda.

Su hija Carolina Ribera, quien ha emprendido una cruzada internacional para presionar al régimen de Bolivia con el fin de lograr la libertad de su madre, denunció en la cuenta de Twitter de Jeanine Añez las agresiones a las que es sometida en la cárcel de mujeres en La Paz. 

La ex dignataria ha confirmado la veracidad de dichas agresiones en una carta que publicó en días pasados. Añez relata que la “teniente Durán” se introdujo en su celda y le profirió insultos y patadas, contra su humanidad y los objetos que tenía dentro. Fruto de este atropello, ha dicho: “Me siento amenazada, asustada. Temo por mi vida y la de mis hijos”.

En la misma carta, relata que, al recibir la visita de la directora de la cárcel en donde se encuentra recluida, fue tildada de mentirosa al reclamar por las agresiones a las que fue sometida.

“Implícitamente me llamó mentirosa de lo sucedido, haciéndome sentir amenazada y amedrentada, faltando también el respeto, callando a mi hijo que se encontraba acompañándome e indicándome que eran las consecuencias de lo que me había dicho mi hija Carolina Ribera”, escribió.

Fieles a su cinismo, desde el Ministerio de Gobierno han “desmentido” las “acusaciones” de Jeanine Añez y han dado refugio a la teniente agresora. La Defensoría del Pueblo, una institución pública que debería velar por los derechos humanos, actualmente copada por el MAS, “verificó” y “confirmó” que la ex presidente no tiene signos de tortura.

Sin embargo, Amparo Carvajal, presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, expresó a la opinión pública que Añez tiene la salud deteriorada y percibe un riesgo de muerte en la ex presidente.

Producto de este cruce, Jeanine Añez será trasladada de celda a una en la que convivirá con otras reclusas, en vez de estar aislada a merced de los guardias masistas. Jeanine Añez fue la primera de los más de 20 presos políticos, entre militares, policías, cívicos y miembros de la Resistencia Juvenil Cochala, que lleva el régimen comunista de Arce y Morales.

A esta lista, se ha unido una de las figuras principales de las protestas de 2019, Marco Pumari.

El arresto arbitrario de Marco Pumari

Pumari fue presidente del comité cívico de Potosí, quien, junto al gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, lideraron las protestas contra el fraude electoral que culminaron con la huida de Evo Morales y su cúpula a México en 2019. También fue compañero vicepresidencial de Camacho en 2020, donde obtuvieron el 14% de los votos.

Recordemos que, durante las protestas, Pumari, junto a la ciudadanía, denunció que en Potosí se estaba haciendo un conteo de votos paralelo a la sede de la Corte Electoral Boliviana. En la casa contigua al edificio, se encontraron todas las actas electorales reales dentro, mientras que en la sede se seguía contando votos.

El hecho provocó la entrada de Potosí a las protestas que inició Santa Cruz. Se plegaron al paro indefinido, y en una marcha de protesta, fue incendiado el edificio de la Corte Electoral por los manifestantes. Posterior a esto, fue muy cercano a Camacho en todas las apariciones públicas. Ambos, el día de la renuncia de Morales, invadieron el palacio presidencial para dejar la carta de renuncia de Evo junto a una biblia.

Ahora, el régimen lo acusa de delitos electorales, específicamente lo responsabilizan por la quema del edificio, siendo que no existen pruebas que señalen su culpabilidad o que el haya dado órdenes para consumar el hecho. 

La madrugada del 11 de diciembre, mientras se dirigía a su casa en Potosí, fue interceptado por grupos policiales para ser aprehendido, siendo bajado de su vehículo, el cual se quedó en media calle. Su familia denuncia que ha sido víctima de torturas.

Tras su aprehensión se presumía que sería llevado a La Paz, como se ha hecho con la mayoría de los presos políticos del gobierno de Arce. Empero, se quedó en su departamento y fue trasladado lejos de la capital, a una localidad llamada Llallagua.

En tiempo récord fue sometido a una audiencia de medidas cautelares, de donde salió con una prisión preventiva de 6 meses en la cárcel de Betanzos, otra localidad de su departamento. Su aprehensión y detención está plagada de irregularidades, las cuales van desde el hecho de que no fue notificado previamente con la denuncia, su aprehensión se la realizó en la madrugada, lo cual no lo permite los procedimientos penales bolivianos, fue privado de comunicaciones con sus abogados, e, injustificadamente, fue llevado lejos de su jurisdicción, la ciudad de Potosí.

El presidente de la Corte Electoral Regional ha indicado que Pumari no tuvo participación en los hechos de quema en 2019, y que, si hubiese sido así, no se le hubiera permitido ser candidato a vicepresidente en 2020 y a gobernador en 2021. A pesar de ello, el régimen no dudó en arrestarlo y acusarlo por ello.

El MAS planea aplicar con Pumari la misma estrategia que con Jeanine Añez, al cumplimiento de una detención preventiva, acusarlo de otros delitos para sentenciarle una prórroga. De esta forma, asegurar una constante detención en la cárcel sin que exista una sentencia judicial definitiva.

Tras esta detención ilegal, los cívicos del país se han movilizado junto a los partidos de oposición, principalmente CREEMOS. Se realizó un cabildo en Potosí, al cual tenían previsto llegar Camacho, Mesa, y parlamentarios. Fueron impedidos de llegar por masistas que bloquearon las carreteras y amenazaron con agredirlos. 

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Congreso de Perú declara persona no grata a Evo Morales y pone en jaque su visita a Cusco a fin de año

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Parlamentarios peruanos de la Comisión de Relaciones Exteriores emitieron un declaración en contra del ex presidente de Bolivia. Al mismo tiempo, exhortaron al Ministerio del Interior y al de Defensa a impedir su ingreso al país andino.

Nuevo revés para el socialismo de la Patria Grande en Latinoamérica. Esta vez, en contra del tirano boliviano Evo Morales, padrino político del presidente comunista de Perú, Pedro Castillo.

La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano votó esta semana para declarar a Evo Morales como persona no grata en el país, emitiendo un pronunciamiento de censura por “intromisión política y activismo político negativoen Perú.

El documento reza en su parte principal: “Declarar persona no grata a Evo Morales Ayma en nuestro país por su negativo activismo político en el Perú y su evidente injerencia e intromisión en la agenda política, social y económica del gobierno del Perú, en claro perjuicio de los intereses del pueblo peruano”, el cual fue aprobado el 22 de noviembre en una sesión.

Dicha instancia parlamentaria emite este documento un mes antes del viaje programado por Evo Morales a Cusco, donde Castillo planeaba re-lanzar su gobierno, después de varios meses de turbulencias políticas y una guerra civil total en el partido oficialista.

Evo Morales.

Esta declaración no es la primera que se había intentado por el Congreso de Perú, que cabe recordar tiene mayoría de derecha, a pesar de que varios partidos más de centro han estado vendiendo su apoyo a Castillo.

En el pleno del Congreso, en agosto de este año se rechazó una moción similar, propuesta por la congresista Norma Yarrow, de Avanza País. 

El pleno del Congreso peruano rechazó la moción con 45 votos a favor, 62 en contra y 12 abstenciones. En la nueva resolución de la Comisión, se cuestiona que el Estado peruano brinde seguridad y disposición de bienes estatales, como vehículos y hospedaje, para una persona que no ha estado “haciendo daño” al país.

La comisión de relaciones exteriores está dominada por la oposición. De los 15 miembros, 9 votaron a favor de la declaración. Estos forman parte de los partidos de derecha Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País y Alianza Para el Progreso (APP). En contra, votaron solo los miembros de Perú Libre, y se abstuvo el centrista Acción Popular.

Los asuntos que causaron la declaración son aquellos que Evo Morales ha repetido hasta el cansancio en Bolivia: un relato discriminatorio y supremacista indígena en Perú.

Al igual que en Bolivia en 2006, ha propuesto a su apadrinado Pedro Castillo el desarrollar una asamblea constituyente, expropiar la explotación de recursos naturales, ampliar la cantidad de cultivos de coca y dividir los territorios de los pueblos autóctonos de Perú.

Estas actividades, son una réplica exacta del proceso que llevó a cabo en Bolivia, cuyos efectos fueron la polarización social, incremento descomunal de la producción de cocaína en el país, extinción del estado de derecho, fracaso y quiebra de las empresas públicas, huida de capitales extranjeros y un riesgo constante de conflictos sociales producto del trato desigual frente a la ley, dando privilegios a sectores afines al Movimiento al Socialismo, partido de Evo.

También, otra motivante para esta declaración fue el anuncio de Evo sobre su concurrencia a Cuzco el 21 de diciembre en ocasión de la reunión de RUNASUR, el intento del socialismo sudamericano para no dejar morir a la fracasada UNASUR. La cual aglutina a “sectores indígenas” de Sudamérica para combatir al “imperialismo, colonialismo y capitalismo”. Cuyo fin es la separación social, tanto en Bolivia, como en Perú y Chile.

Las actitudes del caudillo cocalero hacen caer en saco roto todas las declaraciones, basadas en hechos imaginarios, que emitió durante su mandato contra Estados Unidos, instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otros a los cuales calificó como “intervencionistas” y “violadores de la soberanía boliviana”. Ahora es él mismo quien recibe estos calificativos y se le prohíbe su ingreso.

Leal a su estilo victimista, el ex dictador fugado respondió a esta declaración que le fue emitida, esperando que los promotores de la declaración “no sean partes del racismo”.

Este rechazo a Morales, se une a las seguidas derrotas que ha tenido tanto en su país como en la región sudamericana, puesto que recientemente, la derecha boliviana lo derrotó y consiguió que ordene abrogar la ley 1386 y en días anteriores, Paraguay expulsó al embajador de Bolivia, Mario Cronenbold, quien fue designado por el propio Morales como consuelo por haber perdido la gobernación de Santa Cruz frente a Luis Camacho.


Por Diego Salvatierra, para La Derecha Diario.

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