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Bolivia

Uno por uno, quienes son los candidatos a presidente en Bolivia

El 3 de Mayo se celebrarán las elecciones generales tras el fraude llevado a cabo por Evo Morales que desembocó en su renuncia. Su partido, el MAS, trata de volver al poder, y la derecha, dividida, busca llegar a un balotaje para mantener su gobierno.

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Bolivia se encamina a normalizar su situación política en nuevas elecciones generales a llevarse a cabo el día 3 de mayo. Además de elegir al presidente y al vicepresidente, se renovará la totalidad del Congreso, 130 Diputados y 36 Senadores. Si el candidato más votado para la presidencia no alcanza el 50% de los votos, o 40% con diferencia de 10% sobre el segundo, habrá una segunda vuelta el 14 de Junio.

Estas elecciones tienen como trasfondo una inusitada crisis institucional, que estalló tras las anuladas elecciones de Octubre 2019, pero cuyos inicios pueden trazarse hasta el referéndum constitucional del 21 de Febrero de 2016. Ese día, el entonces presidente socialista Evo Morales, que ya llevaba 10 años en el puesto tras haber reformado la Constitución anterior en 2009, consultó a los bolivianos sobre una nueva reforma, que únicamente modificaría la cantidad de reelecciones consecutivas permitidas de 1 a 2. El resultado del referéndum fue un 51.3% por el “No” contra un 48.7% del “Sí”, con una participación del 84.5% del padrón. Sin embargo, Morales decidió hacer oídos sordos, y avaló su presentación para un cuarto mandato a través de su mayoría absoluta en ambas Cámaras del Congreso y su control sobre el Tribunal Constitucional Plurinacional.

Entonces, en las elecciones de Octubre 2019, Morales se presentó nuevamente junto a su vicepresidente Álvaro García Linera, y se proclamó ganador en primera vuelta mediante un notorio fraude que fuera denunciado por la oposición entera y la OEA. La revuelta popular que siguió culminó con la renuncia y fuga de Morales y Linera, y la instalación de un gobierno interino liderado por la senadora Jeanine Áñez. Tras meses de incertidumbre, el gobierno interino llamó a nuevas elecciones y confirmó que Morales y Linera no podrían participar de ellas, ya que ambos tienen mandatos cumplidos sin reelección constitucional.


A continuación, un resumen de los 8 partidos que participarán de estas elecciones generales a la fecha de publicación, sus candidatos y sus intenciones de voto según las encuestas. Tener en cuenta que estos partidos todavía están tejiendo alianzas y se espera que la derecha pueda presentar un candidato común.

Movimiento al Socialismo (MAS)

  • Ideología: Socialismo, Marxismo, Indigenismo, Plurinacionalismo

  • Candidato a presidente: Luis Alberto Arce

  • Candidato a vicepresidente: David Choquehuanca

  • Promedio en encuestas: 28.8% (1° puesto)

Tras la inhabilitación constitucional de Morales y Linera, el ex-presidente eligió a su histórico Ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, como su sucesor, y a su ex-canciller David Choquehuanca como su segundo. Esta fórmula “pura” le garantiza a Morales absoluto control sobre un eventual nuevo gobierno del MAS.

Debido a la división del arco anti-masista, Arce se encuentra liderando todas las encuestas. Sin embargo, en ninguna alcanza el resultado necesario para evitar una segunda vuelta, donde perdería contra todos los otros candidatos.

Una victoria de Arce en ese hipotético balotaje sería prácticamente imposible, ya que las distintas vertientes del anti-masismo suman alrededor de un 60% de intención de voto. El candidato anti-masista que se enfrente a Arce, sea Mesa, Áñez o Camacho, muy probablemente conseguiría todos esos votos. Dicho esto, con los números que le auguran las encuestas Arce puede aspirar a un buen resultado en el Congreso para condicionar al próximo gobierno.

Alianza Comunidad Ciudadana (CC)

  • Conformada por: Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), Chuquisaca Somos Todos (CST), Agrupación Ciudadana Jesús Lara (ACJL)

  • Ideología: Democracia liberal, Centro-izquierda

  • Candidato a presidente: Carlos Mesa (FRI)

  • Candidato a vicepresidente: Gustavo Pedraza (Independiente)

  • Promedio en encuestas: 17.3% (2° puesto)

Tras obtener un sólido segundo puesto en las últimas elecciones en Bolivia, que lo hubiera posicionado en el balotaje de no ser por el fraude de Morales, el ex-presidente boliviano Carlos Mesa aspira nuevamente a regresar al poder, acompañado nuevamente por su ex-ministro de Desarrollo Sostenible, Gustavo Pedraza.

Mesa busca volver a consolidarse como la principal oposición al MAS, pero esta vez se encuentra debilitado: su alianza Comunidad Ciudadana perdió a su segundo partido integrante, Soberanía y Libertad (SOL.bo), el cual pasó a apoyar a la presidente interina Jeanine Áñez. Debido a esto, y a la aparición de la alianza Camacho-Pumari, Mesa pasó de ser el indiscutido candidato opositor, a disputarse por muy poca diferencia este título con los derechistas Áñez y Camacho.

Alianza Juntos

  • Conformada por: Movimiento Demócrata Social (MDS), Frente de Unidad Nacional (UN), Soberanía y Libertad para Bolivia (SOL.bo), Todos, Unir

  • Ideología: Liberalismo, Conservadurismo, Centro-Derecha

  • Candidata a presidente: Jeanine Áñez (MDS)

  • Candidato a vicepresidente: Samuel Doria Medina (UN)

  • Promedio en encuestas: 17.0% (3° puesto)

La actual presidente interina Jeanine Áñez que sucedió constitucionalmente el poder en Bolivia tras la dimisión de Evo Morales, había afirmado en diciembre del año pasado que no se presentaría a estas elecciones, y que se mantendría neutral ante los distintos candidatos. Sin embargo, las encuestas le dieron siempre una alta intención de voto, por lo que a fines de enero decidió revertir su decisión original y postularse a la presidencia con el objetivo de unificar a la centro-derecha boliviana atrás suyo.

Para estas elecciones, Áñez conformó una nueva alianza política llamada Juntos, que reúne al derechista MDS, al cual pertenece Áñez, con el socialdemócrata UN, presidido por Samuel Doria Medina, quien se postula en esta coalición a la vicepresidencia. Juntos busca posicionarse así como una opción de centro o de centro-derecha. La alianza cuenta también con el apoyo del movimiento Soberanía y Libertad (SOL.bo), que abandonó recientemente la alianza de la candidatura de Carlos Mesa, para apoyar a Áñez.

Las encuestas más recientes demuestran un crecimiento de Áñez frente a Mesa, casi empatando su intención de voto. La encuesta más reciente de CELAG, llevada cabo en marzo, la ubica segunda, a 13 puntos de Arce pero superando por 3 a Mesa. El objetivo de Áñez será llegar al balotaje y unificar a toda la oposición al MAS detrás de su figura, para revalidar en las urnas su gobierno interino.

Alianza Creemos

  • Conformada por: Unidad Cívica Solidaridad (UCS), Partido Demócrata Cristiano (PDC)

  • Ideología: Conservadurismo pro-mercado, Nacionalismo, Populismo de Derecha

  • Candidato a presidente: Luis Camacho (Ind.)

  • Candidato a vicepresidente: Marco Antonio Pumari (Ind.)

  • Promedio en encuestas: 16.0% (4° puesto)

La alianza populista Creemos lleva a los populares líderes sociales Luis Camacho y Marco Pumari como candidatos. Tras audios filtrados por el gobierno de Áñez revelando peleas entre los candidatos y rumores de una posible separación de Camacho y Pumari, los dirigentes finalmente confirmaron el 31 de Diciembre de 2019 que se presentarían unidos.

Desde entonces, las encuestas los posicionaron entre un segundo y tercer puesto, con altas chances de alcanzar la presidencia en un balotaje, pero la confirmación de la candidatura de Áñez los debilitó y los empujó a la cuarta posición.

El joven dirigente Camacho, de 41 años y Presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, lideró las protestas en contra de Morales tras el fraude cometido por el mismo, las cuales culminaron con la renuncia del socialista. Desde entonces es conocido como “el Bolsonaro boliviano” por sus posturas políticas y religiosas. Pumari, de 39 años y Presidente del Comité Cívico de Potosí, lideró las protestas junto a Camacho.

Una unión entre Camacho, Pumari y Añez es lo que muchos bolivianos vienen pidiendo desde la renuncia de Morales, pero conflictos internos, juegos de poder y diferencias menores pero irreconciliables llevaron a esta gran división en la derecha boliviana.

Frente Para la Victoria (FPV)

  • Ideología: Anti-corrupción, Liberalismo pro-campo, Democracia Cristiana

  • Candidato a presidente: Chi Hyun Chung

  • Candidato a vicepresidente: Leopoldo Chui

  • Promedio en encuestas: 6.2% (5° puesto)

El pastor presbiteriano de origen coreano, Chi Hyun Chung, alcanzó un respetable e inesperado tercer puesto en la elección de 2019, en ese caso liderando el Partido Demócrata Cristiano (PDC), obteniendo un 8.8% de los votos y 9 Diputados. En 2020, el PDC decidió apoyar la candidatura de Camacho-Pumari por la alianza Creemos, por lo cual Chung quedó huérfano de vehículo político y se está presentando con el pequeño partido Frente Para la Victoria.

Esta postulación tiene una fuerte disputa desde adentro del partido: Chung anunció en enero que liderará al partido en estas elecciones, sin embargo, a inicios de marzo presentó su candidatura también por el FPV el abogado Jaime Soliz. Una semana después, Soliz declinó su candidatura, pero con una dura critica al Tribunal Supremo Electoral por permitir que un ciudadano coreano nacionalizado boliviano se presentara a la presidencia. Por ahora, la disputa pareciera cerrada, pero aún hay tiempo para más idas y vueltas.

La candidatura por la vicepresidencia continúa igual de disputada: Chung presentó inicialmente a Jasmine Barrientos como su segunda, pero el partido se encargó de inhabilitarla. Luego, lanzó a Leopoldo Chui Torrez como su segundo, pero el FPV presentó a Salvador Pinto para ese cargo. Quedan pendientes las definiciones del Tribunal Supremo Electoral al respecto, pero lo cierto es que la campaña de Chung no está pudiendo despegar ante las internas partidarias, lo cual aleja al candidato de derecha de la disputa por llegar al balotaje.

Alianza Libertad y Democracia (Libre 21)

  • Conformada por: Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Movimiento por la Soberanía (MPS)

  • Ideología: Conservadurismo, Nacionalismo

  • Candidato a presidente: Jorge “Tuto” Quiroga (Ind.)

  • Candidata a vicepresidente: Tomasa Yarhui (Ind.)

  • Promedio en encuestas: 2.7% (6° puesto)

El ex-presidente boliviano Jorge “Tuto” Quiroga Ramírez vuelve a postularse a la presidencia tras intentar en 2005 y 2014. Quiroga ejerció el Poder Ejecutivo desde Agosto 2001 hasta Agosto 2002 para finalizar el mandato del militar Hugo Banzer Suárez, quien debió renunciar por problemas de salud.

En esta ocasión, Quiroga unió al venido a menos MNR, histórico partido boliviano de derecha fundado por Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo, con el indigenista de izquierda MPS, fundado por disidentes del MAS en 2010. El MNR alcanzó la presidencia por última vez en 2002 bajo el liderazgo de Gonzalo Sánchez de Lozada, y el MPS no ha participado en elecciones generales aún. A Quiroga lo acompaña su ex-ministra de Asuntos Campesinos, la indígena Tomasa Yarhui Jacomé, quien también lo acompañó en la fórmula cuando se presentaron en 2014 por el Partido Demócrata Cristiano.

Es considerado un emblema de la derecha más nacionalista, pero no es recordado con afecto entre la mayoría de los bolivianos. Su candidatura divide el voto de Camacho y Añez, y dependiendo qué tan bien le vaya, su pequeño porcentaje puede ser el que dirima quien va al balotaje, dependiendo a cuál de los dos le saca más votos en las generales.

Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-Bol)

  • Ideología: Socialismo, Nacionalismo

  • Candidato a presidente: Feliciano Mamani

  • Candidato a vicepresidente: Ruth Nina

  • Promedio en encuestas: 1.1% (7° puesto)

La dirigente sindical de 48 años, Ruth Nina, decidió postularse a la vicepresidencia en 2020 tras intentar la presidencia en 2019. Durante la campaña para aquellas elecciones, Nina sufrió un grave accidente de tránsito que se cobró 2 vidas, y que le significó múltiples cirugías y un período de terapia intensiva. Nina denunciaría luego que el incidente fue “un atentado” a su persona organizado por su entonces candidato a vicepresidente, Leopoldo Chui Torrez, a quien acusó de “no representar al partido” y de ser “candidato del MAS”.

En esta ocasión el PAN-Bol postula al dirigente cooperativista minero Feliciano Mamani como presidente, y a Nina en la vicepresidencia.

Acción Democrática Nacionalista (ADN)

  • Ideología: Conservadurismo, Nacionalismo

  • Candidato a presidente: Maricruz Bayá Claros

  • Candidato a vicepresidente: Sergio Tarqui

  • Promedio en encuestas: 0.2% (8° puesto)

El ADN volverá a presentar candidato propio fuera de alianzas, por primera vez desde 2005. Este partido fue fundado en 1979 por el ex-presidente de facto, el militar Hugo Banzer Suárez, para presentarse en las elecciones de 1980. Banzer se disputó los primeros puestos desde entonces, finalmente siendo electo en 1997, pero renunció antes de finalizar su mandato por problemas de salud, y falleció poco después en Mayo de 2002. Tras su fallecimiento, su vicepresidente Jorge “Tuto” Quiroga finalizó el mandato y luego abandonó el partido, tras lo cual el ADN no volvería a organizarse hasta estas elecciones.

ADN presentó inicialmente al vicealmirante Ismael Schabib como presidente y Simeón Jaliri como vice, pero fueron inhabilitados por no presentar documentación. Jaliri llegó a comentar que “nunca le avisaron” de su postulación, y que lo anotaron sin su consentimiento. El partido luego eligió a Fernando Gaínza y Remberto Siles respectivamente, pero nunca los oficializó. Finalmente, el 14 de Marzo se oficializó a Bayá y Tarqui como los candidatos.

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Argentina

En Bolivia se negaron a atender a un argentino que había tenido un accidente de tránsito y lo dejaron morir: “Acá pesos argentinos no”

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El sistema de salud de Bolivia es gratis para los bolivianos, a diferencia de Argentina, donde se gastan millones en atender todo tipo de extranjeros.

Mientras en Argentina cualquier extranjero es atendido por el sistema de salud pública, nadie se ocupa de los argentinos que son dejados para que mueran en países tan cerca como Bolivia. Este es el caso de Alejandro Benítez, un jubilado que se había propuesto recorrer el territorio boliviano en moto.

En una ruta boliviana, a la altura de la localidad de Ivirgarzama, ubicada a unos 220 kilómetros de distancia de la ciudad de Cochabamba, fue embestido por un camión y las autoridades médicas de Bolivia se negaron a darle asistencia por no ser ciudadano boliviano.

El docente de la Escuela de Educación Técnica 3135 permaneció por más de una hora tirado en el asfalto y otra hora en una sala de primeros auxilios precaria. Durante estas dos horas, ningún médico o agente de primeros auxilios lo asistió, negándose a tratar a una persona que no tuviera la nacionalidad boliviana.

Según los testigos, el personal médico que lo recibió no quiso llamar a la ambulancia para que lo trasladaran a otro centro de mayor complejidad, asegurando que no podían hacerse sin cargo sin cobrarle.

Los amigos de Alejandro, que lo fueron a buscar a la sala de primeros auxilios, se encontraron con que los médicos le exigían que pagaran previamente los gastos de emergencias y el uso de una ambulancia, según consigna la ley boliviana.

Pero el problema radicó en que cuando juntaron la plata e intentaron abonar la suma que les exigían, no se las aceptaron porque sólo tenían pesos argentinos. “Acá pesos argentinos no, acá plata boliviana o dólares”, les dijeron.

En medio de la desesperación, salieron corriendo a una casa de cambio en otro pueblo para conseguir el dinero, pero después de más de dos horas sin atención, falleció antes que puedan trasladarlo. Denunciaron también que los policías que intervinieron en el caso secuestraron la moto y todas las pertenencias de la víctima y todavía no las entregaron.

Al tomar conocimiento del fallecimiento, los familiares de General Mosconi viajaron hasta Bolivia a buscar el cuerpo de Benítez. Este jueves, inhumaron los restos. “Fue espantoso saber que solamente por plata lo dejaron morir después de una agonía de dos horas en la que Alejandro estaba totalmente consciente, porque no había sufrido golpes en la cabeza“, cuestionó Walter, yerno de la víctima.

Mi suegro solo pedía que no lo dejen morir y sus compañeros motoqueros lloraban a la par de él sin poder hacer nada para salvarle la vida“, relató.

Al ser consultado sobre cómo fue el accidente, el familiar explicó: “Eran un grupo de cinco motociclistas argentinos que tenía una gran experiencia en rutas porque ya habían estado en Brasil y toda Argentina. Mi suegro iba al último, detrás de dos motociclistas jujeños, cuando un camión quiso cruzarlo, lo tocó en el brazo y por la velocidad Alejandro voló y cayó al costado de la cinta asfáltica“.

Por la mala maniobra del camionero otro vehículo que venía detrás chocó a la unidad y por eso al rato del accidente se hizo presente personal policial“, agregó. Según los testigos, el conductor del vehículo, un boliviano, sí fue trasladado en ambulancia.

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Bolivia

Dictadura en Bolivia: Sentenciaron a la ex presidente constitucional Jeanine Añez a 10 años de prisión

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El Tribunal Primero de Sentencia de La Paz, que responde a Evo Morales, dio conocer su fallo y Jeanine Añez se convierte en la primera presa política de la dictadura socialista boliviana.

La ex presidente de Bolivia, Jeanine Añez, quien llegó al poder a través de la sucesión constitucional, fue condenada este viernes a 10 años de prisión por el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz, un organismo judicial dominado por militantes de Evo Morales.

Con esta decisión, el gobierno de Luis Arce, que sigue los mandamientos del ex mandatario, se consolidó como una dictadura que persigue políticamente a la oposición, como ocurre en países como en Venezuela, Nicaragua y Cuba.

El fallo dictaminó una sentencia por incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución, un argumento claramente falso ya que Añez era vicepresidente 2da del Senado, y llegó al poder luego de que renunciara el presidente Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera, el presidente de la Cámara de Diputados Víctor Borda, y la presidente del Senado Adriana Salvatierra.

En ningún momento fue designada o nominada por las Fuerzas Armadas, y asumió su cargo por sucesión política exactamente como está caracterizada en la Constitución. Incluso el propio Evo Morales había dicho que no renunciaba por las presiones del Ejército cuando se descubrió que había cometido fraude en las elecciones del 2019, si no porque los cocaleros y las comunidades indígenas le habían soltado la mano.

El Tribunal Primero de Sentencia sentenció que deberá cumplir una condena de 10 años a cumplir en una cárcel de mujeres en La Paz, tres meses después de comenzar el juicio y 15 meses después de que la ex mandataria fuera encarcelada arbitrariamente.

En su alegato final, Añez se declaró inocente y señaló que el Tribunal “excluyó pruebas que descartaban un derrocamiento” de Morales en 2019. “Nunca busqué el poder”, afirmó la ex presidente, quien no dudó en decir que es una “presa política” de Evo Morales.

Áñez tuvo que enfrentar el juicio desde la cárcel en la que está detenida desde hace más de un año. Al principio, el gobierno no dio explicaciones de su arresto, pero luego las autoridades aseguraron que existía “riesgo de fuga” y que su arresto era “preventivo”.

Este viernes en su última declaración Áñez cuestionó que se le haya negado “un debido proceso”, la acusaron de delitos “que no ha cometido”, no le permitieron defenderse en libertad y que ese tribunal no tenía la competencia de juzgarla porque en su calidad de expresidente le correspondía un juicio de responsabilidades, que también le negaron.

En Bolivia, debido a una ley que aprobó el propio Evo Morales, los funcionarios y ex funcionarios deben ser juzgados por un comité del Congreso, en lo que se conoce como un juicio de responsabilidades. Sin embargo, Añez hubiera sido exonerada en el Congreso ya que el MAS no tiene mayoría absoluta, por lo que fue ilegalmente juzgada en un tribunal ordinario.

La ex mandataria presentó varios quebrantos de salud a lo largo del juicio para pedir que se le otorgue arresto domiciliario, ya que en la cárcel no se le permitía tomar su medicación para la hipertensión y el hipotiroidismo, y según la OEA, se cometieron violaciones a los derechos humanos.

La ex mandataria es la primera condenada por los hechos que derivaron en la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia en 2019, en un proceso que se desarrolló por la vía ordinaria y sin violar la Constitución.

Sin embargo, tras el regreso al poder del MAS, se inició una cazería de brujas para encarcelar a todos los líderes opositores. Funcionarios del gobierno de Añez, como su jefe de Gabinete o su ministro de Defensa, se dieron cuenta lo que estaba pasando y se dieron al exilio a Estados Unidos. Pero la ex presidente decidió quedarse y hasta intentó ser candidata a gobernadora de Beni, pero quedó en segundo lugar.

Por último, otros líderes opositores que el MAS quería apresar son los derechistas Fernando Camacho, Marco Pumari y Manfred Reyes Villa, pero ganaron cargos públicos en las elecciones subnacionales del año pasado y obtuvieron fueros políticos.

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Bolivia

Endeudamiento insostenible: La deuda pública de Bolivia llegará al 80% del PBI este año

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El endeudamiento del Estado boliviano comienza a mostrar signos de insostenibilidad. El déficit fiscal creció de manera casi ininterrumpida desde el año 2014, y en 2020 alcanzó el nivel más alto desde 1985.

El desequilibrio de las finanzas públicas de Bolivia se sigue profundizando, y la manera para cerrar la brecha entre ingresos y gastos fue el endeudamiento interno y externo. Un reciente informe del Banco Mundial estima que la deuda pública consolidada de Bolivia llegará al 80% del PBI en 2022. La cifra incluye a todos los niveles del Estado, incluso el Banco Central y las empresas estatales.

Si bien el endeudamiento entre 2020 y 2021 responde a un programa de asistencia financiera similar al que se dio en todas partes del mundo a causa de la pandemia, Bolivia arrastra una herencia de fuertes desequilibrios fiscales desde 2014.

El déficit financiero del sector público consolidado marcó un rojo del 2,54% del PBI en 2014, aumentó al 6% en 2015, 6,7% en 2016, 7,4% en 2017, 8,3% en 2018, 7,2% en 2019 y llegó al 9,7% del PBI en 2020. Esta última cifra fue la más alta desde 1985, cuando el país atravesaba una profunda reforma estructural en la economía.

El tamaño del gasto público de Bolivia está en los niveles más altos desde las reformas en la década del 80, como herencia de la administración socialista de Evo Morales. El tamaño del Estado superó el 44% del PBI en 2015 (una cifra similar a Alemania y Noruega), y cerró el año 2020 en el 38% del PBI. Pese al ajuste fiscal, el tamaño del Estado sigue siendo imposible de financiar.

La economía de Bolivia mantiene una elevada dependencia de los movimientos en el precio de los bienes transables exportables. Con el fin del boom de las materias primas, el sistema tributario no pudo seguir sosteniendo los abultados excedentes que había retenido entre 2005 y 2012. Pero a diferencia de la inestabilidad en la recaudación fiscal, el gasto público se mostró mucho más inflexible a la baja.

En reemplazo del uso de la política monetaria (que siguió siendo mayormente independiente), el Gobierno de Bolivia hizo uso del endeudamiento. El Banco Central de Bolivia estima que la deuda pública total alcanzaba el 36,1% del PBI en 2013, y trepó al 56,5% en el año 2019 (antes de la pandemia), para luego volver a aumentar brutalmente hasta el 67,3% del producto en 2020 y casi 80% en la proyección para 2022.

Ante la falta de un mercado de capitales capaz de proveer el crédito suficiente, el Estado boliviano debió hacer mayormente uso del ahorro externo para cerrar sus brechas fiscales. La deuda pública externa trepó de los US$ 2.505 millones en 2008 hasta los US$ 12.589 millones en julio de 2021, prácticamente se quintuplicó medida en dólares.

La deuda interna se mantuvo en niveles relativamente constantes hasta 2017, pero comenzó a aumentar de manera exponencial a partir de 2018 debido al empeoramiento de la calificación crediticia externa. Este hecho limitó la cantidad de bonos que pudieron ser colocados en el exterior.

La deuda interna aumentó de US$ 4.474 millones en 2017 a US$ 13.685 millones en 2021. Esta vez, se añade un efecto recesivo como resultado de la falta de crédito para el desarrollo del sector privado. Así como en Argentina, el Estado boliviano absorbe una porción cada vez más grande del crédito local. 

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