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Dictadura en Brasil: Lula metió preso al presidente del Partido Liberal de Bolsonaro y a sus tres principales asesores

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Valdemar Costa Neto, Marcelo Costa Câmara, Rafael Martins de Oliveira y Filipe Martins están acusados de conspirar en contra del Estado de Derecho junto con el ex presidente Jair Bolsonaro, en una causa que armó Lula para eliminar a sus principales opositores.

Luego de inhabilitar a Jair Bolsonaro de la presidencia, el régimen de Lula da Silva lanzó una nueva ola de arrestos, esta vez contra los principales socios políticos del ex mandatario. Esta tarde, la Policía Federal allanó y arrestó a Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal, la principal fuerza opositora de Brasil y la más grande en el Congreso actualmente.

Costa Neto es investigado por poner el partido a disposición de supuestos "planes golpistas", que Bolsonaro habría estado diagramando con militares después de perder las elecciones y antes que asuma Lula, en 2022.

Si bien estos cargos no tienen sustento, la existencia de la causa judicial ha permitido a Lula y a los jueces amigos en la Corte Suprema, a investigar a Bolsonaro, sus familiares y sus principales aliados políticos. En el caso de Costa Neto, gracias a esta causa pudieron allanarle su casa, donde encontraron un arma de fuego que no tenía todos los papeles en regla, y fue inmediatamente puesto bajo arresto preventivo.

En el mismo operativo, también se allanó y se arrestaron a tres de los más importantes asesores que tenía Bolsonaro en la Casa de Gobierno cuando era presidente: el coronel Marcelo Costa Câmara, el mayor Rafael Martins de Oliveira y el dirigente liberal, Filipe Martins.

El operativo se llevó a cabo con base en la declaración del teniente coronel Mauro Cid, quien dijo, sin presentar pruebas, que había una conspiración entre Bolsonaro y sus asesores, tanto civiles y militares, para quedarse en el poder después de perder las elecciones contra Lula en 2022.

La causa la lidera el juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, el mayor aliado de Lula. El magistrado, un ferviente anti-Bolsonaro cuyo único objetivo en el Tribunal Supremo es ver a Bolsonaro tras las rejas, nombró el operativo como "Tempus Veritatis", u "hora de la verdad", en latín.

En la causa, la Policía Federal de Lula ya ha ejecutando 33 órdenes de allanamiento e incautación, cuatro órdenes de aprehensión preventiva y 48 medidas cautelares. Entre las medidas cautelares está la prohibición de contacto entre los investigados, lo cual ha incomunicado a Bolsonaro con sus principales estrategas políticos.

También, el juez forzó la entrega de pasaportes de todos los implicados, bajo el riesgo de que se escapen del país. De esta manera, el ex presidente Jair Bolsonaro, quien se exilió a Estados Unidos el mismo día que debía entregarle el mando a Lula, pero que luego regresó tres meses después, no puede salir más del país.

Según las delirantes teorías que propone el juez Moraes, Bolsonaro impulsó "actos antidemocráticos" para "abolir el Estado Democrático de Derecho" mediante un "golpe de Estado cívico-militar", pero finalmente no se animó a hacerlo.

Brasil

Oposición en Brasil prepara un pedido de impeachment contra Lula por sus comentarios contra los judíos

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Más de 60 diputados del Partido Liberal presentaron los documentos para iniciar un juicio político contra Lula, según los mismos procedimientos que se presentaron contra Dilma Rousseff en 2016.

Una mayoría de la oposición brasileña pedirá un "impeachment" (juicio político) contra el presidente socialista Lula da Silva, por sus recientes críticas al pueblo judío, que Israel respondió declarándolo "persona non grata", por lo que no podrá entrar al país.

"Más de 60 diputados presentaremos una petición de "impeachment" contra Lula por esa declaración abominable", afirmó la diputada bolsonarista Carla Zambelli en sus redes sociales​​​, por comparar a los judíos con los nazis.

Según la parlamentaria de derecha, el impeachment toma como base legal para apartar a Lula del Gobierno bajo el supuesto del crimen de responsabilidad cometer un acto de hostilidad contra una nación extranjera.

El pedido se fundamenta en el artículo 5 de la Ley de los Crímenes de Responsabilidad, que establece que haber cometido “acto de hostilidad contra una nación extranjera, expuesto a la República a peligro de guerra o comprometido la neutralidad”.

El domingo, Lula definió como "genocidio" y matanza" la campaña militar de Israel contra Hamas en Gaza, y después afirmó que no ha habido ningún otro momento similar en la historia, a excepción de "cuando Hitler decidió matar a los judíos".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó rápidamente que el presidente brasileño había cruzado una línea roja y poco después su Gobierno declaró al mandatario "persona non grata" hasta que pida disculpas por sus dichos.

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Brasil

Lula comparó a Israel con la Alemania Nazi y el gobierno de Netanyahu sacó a su embajador de Brasil y lo declaró "persona non grata"

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Durante la Cumbre Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana el mandatario de Brasil comparó a los judiós con los nazis, en un ataque de locura antisemita.

Durante la celebración de la 37ª Cumbre Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana (UA), en Adís Abeba, capital de Etiopía, el presidente de Brasil, Lula da Silva, criticó a Israel por su invasión de la Franja de Gaza luego del ataque genocida del pasado 7 de octubre de 2023.

El Gobierno israelí ingresó al territorio que controlaba el grupo terrorista palestino Hamás, que asesinó a casi 1.500 personas y secuestró a otras 250. Ignorando este contexto, Lula comparó el ataque con el Holocausto nazi.

“Lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza no es una guerra, es un genocidio”, declaró este domingo a la prensa, y dijo que algo similar a “una guerra entre un ejército muy preparado y mujeres y niños” no había ocurrido antes en la historia, salvo “cuando Hitler decidió matar a los judíos”.

Los comentarios del presidente brasileño son vergonzosos y severos”, aseguró este lunes el Canciller israelí, Yisrael Katz, quien recalcó que “nadie dañará el derecho de Israel a defenderse”. Además, el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, también criticó a Lula: “a una organización terrorista genocida, Hamas, y al hacerlo, avergonzar a su pueblo”.

Por su parte, en un comunicado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó las palabras de Lula de “vergonzosas y graves” y argumentó que buscan “trivializar el Holocausto” y “el derecho de Israel a defenderse”.

“Comparar a Israel con el Holocausto nazi y con Hitler es cruzar una línea roja. Israel lucha por su defensa y por asegurar su futuro hasta la victoria total y lo hace respetando el derecho internacional”, dijo Netanyahu en un comunicado divulgado por su oficina.

De esta manera, el Gobierno con sede en Jerusalén quitó al Embajador israelí de Brasilia, y declaró a Lula como "persona non grata", por lo que no puede ingresar a Israel sin autorización previa. De esta manera, a pesar de que Brasil y el Estado judío habían afianzado sus relaciones durante el gobierno de Jair Bolsonaro, las relaciones diplomáticas entre ambos Estados, con tan solo 1 año de mandato socialista, ha colapsado totalmente.

Las dos mayores entidades israelíes en Brasil se sumaron este domingo a la condena de Benjamin Netanyahu: “El Gobierno brasileño está adoptando una postura extrema y desequilibrada en relación al trágico conflicto en Medio Oriente, y abandonando la tradición de equilibrio y búsqueda de diálogo de la política exterior brasileña”, afirmó en una nota la Confederación Israelita de Brasil (CONIB).

La Federación Israelita del Estado de São Paulo, que congrega a la mayor parte de la comunidad judía en Brasil, también protestó a través de una nota. “Comparar la legítima defensa del Estado de Israel contra un grupo terrorista que no mide esfuerzos para asesinar israelitas y judíos con la industria de muerte de Hitler es de una maldad infinita”, señaló.

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Brasil

Lula quebró a Brasil: En un año, se consumió todo el superávit de Bolsonaro y ahora registra un déficit del 7,5% del PBI

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El Gobierno socialista provocó un cimbronazo fiscal que solo puede ser comparable a la debacle sanitaria del año 2020. El Presidente Lula ejecutó un programa fiscal irresponsable que puso en números rojos a las arcas públicas, y en sólo unos pocos meses se desechó la herencia de Bolsonaro.

La situación económica de Brasil es cada vez más preocupante. El Gobierno socialista de Lula da Silva desequilibró las arcas del Estado federal en su primer año de gestión, y la principal vía de financiamiento es el endeudamiento con el exterior y con el mercado de capitales local.

El déficit financiero del Gobierno brasileño alcanzó el 7,49% del PBI al cierre de diciembre del año pasado, sin contabilizar a los Estados locales y a las municipalidades. Cuando Lula llegó al poder en enero, este mismo déficit oscilaba el 4,32% del PBI, y su composición se explicaba estrictamente por el pago de intereses de deuda.

La situación cambió drásticamente en pocos meses. La herencia fiscal de Jair Bolsonaro quedó casi totalmente obliterada: mientras que en enero de 2023 Brasil registraba un superávit primario de casi el 0,6% del PBI, para el mes de diciembre se alcanzó un déficit del 2,43%. En otras palabras, el Gobierno federal no es capaz de tan siquiera poder financiar sus propios gastos corrientes con recursos genuinos.

Pese a haberse presentado como “conciliador y moderado” en su campaña electoral del año pasado, lo cierto es que Lula está ejerciendo una política fiscal mucho más agresiva e irresponsable en comparación a la que alguna vez aplicó en sus primeros mandatos.

Muy a diferencia de aquellas épocas, ahora el Presidente de Brasil se muestra completamente ajeno al respeto por la disciplina fiscal, ejecutando el déficit más imponente desde el estallido de la pandemia en el año 2020.

Los ingresos fiscales se mantuvieron estables en relación al producto bruto, pero las erogaciones federales se dispararon del 22,8% del PBI a 24,7% entre enero y diciembre de 2023. Este repunte irresponsable de la política fiscal fue el factor que desencadenó el desorden de las finanzas públicas.

El socialismo brasileño propone cerrar al menos una parte de los déficits incurridos en 2023 mediante una amplia reforma impositiva, que entre otras disposiciones contempla aplicar la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) más alta del planeta. Brasil comenzaría a aplicar un gravámen de entre el 25% y el 27%, a partir de la unificación de una serie de impuestos internos.

También se elevarían los impuestos sobre el patrimonio para personas físicas y empresas (fuertemente distorsivos para la economía), y se convalidarían todos los aumentos impositivos del 2023. El Gobierno gravó las apuestas, las ganancias de capital y los combustibles, además de aplicar retenciones transitorias sobre las exportaciones petroleras.

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