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Brasil

Lula decreta la intervención federal de Brasilia, removiendo al gobernador y colocando un aliado suyo

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Visiblemente ofuscado, el presidente socialista decretó la intervención del Distrito Federal por las protestas de manifestantes opositores en su contra.

En respuesta a las manifestaciones de la oposición contra su gobierno, que terminaron en la irrupción de las protestas en los edificios de los tres poderes de gobierno, el presidente Lula, refugiado en Araraquara, Sao Paulo, decretó la intervención federal del Distrito Federal.

De esta manera, el socialista remueve del cargo al gobernador Ibaneis Rocha, bajo el pretexto de que no estaba reprimiendo a los manifestantes de derecha como él había ordenado, y en su lugar colocó a Ricardo Garcia Capeli, un interventor aliado suyo.

Los manifestantes reclaman que el paquete de medidas de emergencia que tomó Lula por decreto pasen primero por el Congreso Nacional, además de reclamar por una auditoría de los códigos fuente de las máquinas electrónicas que se utilizaron para las elecciones de noviembre del año pasado.

Lula, quien hace pocos días estaba gritando en el Pálacio do Planalto que él siempre estaría con el pueblo, se negó a regresar a Brasilia luego de su visita a Sao Paulo este domingo cuando cientos de miles de manifestantes estallaron en protesta en la Plaza de los Tres Poderes.

En vez de dar la cara, el presidente de extrema izquierda se replegó en el estado paulista y ordenó la intervención federal de la capital de Brasil. Se espera que Garcia Capeli despeje las protestas antes que Lula regrese a la casa de gobierno, aunque ya se han registrado varios efectivos de la Policía Militar que se niegan a reprimir.

Brasil

Bolsonaro habló en un evento conservador en Miami: “No vamos a renunciar a Brasil, vamos a seguir luchando”

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Durante el acto Power of the People organizado por el grupo conservador Turning Point USA, el ex presidente de derecha atacó con dureza el actual gobierno de extrema izquierda de Lula.

El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien se encuentra exiliado en Miami, viviendo sus días en el hotel de Trump en el estado, Mar-A-Lago, participó de un evento organizado por el grupo conservador Turning Point USA (TPUSA) en el lugar, titulado “Power of the People”.

Desde el escenario, el líder de la derecha brasileña expresó que “el norte de un país lo marca la economía” y que no se siente “optimista” con el futuro económico brasileño por las medidas socialistas tomadas por Lula Da Silva en su primer mes en el poder.

En medio de gritos como “Lula, ladrón, vuelve a prisión”, Bolsonaro pasó revista a sus cuatro años de Gobierno y especialmente a sus políticas económicas y sociales.

Con ironía dijo que, habiendo hecho todo eso, aún se pregunta cómo ganó las elecciones Lula, líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), quien es ampliamente acusado de haberse robado las elecciones en complicidad con el Tribunal Superior Electoral (TSE) mediante la manipulación del código fuente de las máquinas electrónicas de votación.

El líder de TPUSA, el comentarista político y escritor conservador Charlie Kirk, presentó a Bolsonaro como un luchador contra el socialismo y el marxismo y un defensor de la libertad ante una audiencia de unas 400 personas, compuesto por floridenses y muchos brasileños de viaje en el país.

Bolsonaro, de 67 años, se encuentra en Estados Unidos desde el 30 de diciembre pasado, cuando debió abandonar Brasil antes de que Lula asumiera, debido a que recibió amenazas de los jueces aliados del entrante presidente de izquierda de que iría preso ni bien perdiera los fueros políticos.

Si bien Bolsonaro pretendía volver en marzo, algunos de sus ex ministros fueron arrestados inmediatamente tras su regreso a Brasil después de haberse ido a Florida junto al ex mandatario, por lo que el líder del Partido Liberal (PL) remarcó que está pendiente de un “cambio de visado” solicitado por su abogado para permanecer más tiempo en Estados Unidos.

Durante el acto, no hubo referencias a las protestas que terminaron con la incursión dentro de las sedes de los tres poderes del estado en Brasilia el pasado 8 de enero, del que Bolsonaro se desligó tímidamente en un comunicado emitido desde Florida.

Sonriente y con el optimismo que siempre lo identifica, Bolsonaro agradeció el recibimiento que sus compatriotas radicados en Florida le dieron, y aseguró que muchos de ellos pensaban regresar a Brasil si era reelegido, pero desistieron de hacerlo.

Sin embargo, durante su discurso, remarcó en múltiples ocasiones que no planea retirarse de la vida política y dio a entender que volverá a intentar regresar a la presidencia en 4 años. “No vamos a renunciar a Brasil”, aseguró. “Estamos recargando baterías, vamos a seguir luchando“.

Al finalizar su intervención, respondió a las preguntas del organizador del evento. Sobre el avance de la izquierda en América Latina dijo que “desafortunadamente los discursos falsos, las promesas de un paraíso en la tierra, arrastran a mucha gente”, y advirtió que la liberad es algo precioso que “hay que cuidar a diario” y está “en riesgo”.

En este punto habló de la “querida Venezuela” para señalar que le daba “tristeza” que políticos brasileños de izquierda hayan contribuido a crear “hambre y la pobreza” en un país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Aseguró que el socialismo y la izquierda en general quieren “igualar a la gente, pero en la miseria”.

Lula visitará Estados Unidos la semana que viene, en la cual visitará a Joe Biden en la Casa Blanca, y entre otros temas, se especula que le pedirá al presidente demócrata que le niega la VISA a Bolsonaro para que tenga que regresar a Brasil, donde estaría todo cocinado para arrestarlo.

Participación completa de Bolsonaro en TPUSA

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Brasil

El “Lucio Dupuy de Brasil”: Un clásico del feminismo radical en todo el mundo

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En 2019, una pareja lesbiana en Brasil asesinó al hijo de una de ellas de la manera más brutal posible. El odio al sexo masculino, como en el caso argentino de Lucio Dupuy, fue el principal motivo del asesinato.

Argentina se estremece por el crimen de Lucio Dupuy, cuyo juicio tendrá su primera definición el próximo jueves 2 de febrero, cuando el Tribunal de Audiencia dictará sentencia a la madre del niño, Magdalena Espósito Valenti; y de su pareja lesbiana, Abigail Páez; ambas acusadas de violarlo, mutilarlo, golpearlo y finalmente, asesinarlo.

Según el abuelo del niño de 5 años asesinado y la conclusión de las pericias psicológicas, las dos mujeres, lesbianas y activistas feministas, lo mataron porque era un varón que interfería en la pareja.

Muchos pensarán que se trata de un caso excepcional, pero la realidad es que parejas lesbianas que abusan, golpean y hasta asesinan niños es un clásico del feminismo radical, que ocurre mucho más de lo que los medios tradicionales quieren admitir.

Tan cerca como Brasil, una pareja lesbiana cometió recientemente un crímen tan o más atroz que el de Lucio Dupuy en Argentina. El 31 de mayo del 2019, Rosana Auri da Silva, junto a su novia lesbiana Kacyla Pryscyla, asesinó brutalmente a su hijo de 9 años.

Según el parte policial, el niño, Rhuan da Silva, fue apuñalado 11 veces mientras dormía. Las lesbianas lo decapitaron, le quitaron la piel de la cara, lo descuartizaron y tiraron algunas partes de su cuerpo a la parrilla, donde intentaron quemarlo.

El terrorífico hecho ocurrió en Samambaia, Distrito Federal, y generó una gran repercusión en todo Brasil dada la gravedad del crimen y la crueldad del asesinato. Además, antes de ser asesinado, las “madres” le habían amputado el pene con un cuchillo de cocina.

Al día de hoy, las asesinas aguardan el juicio, pero todo indica que podrían recibir casi 60 años de prisión, ya que en Brasil no existe un límite de 25 años para la cadena perpetua.

En las investigaciones para determinar la motivación de esta crueldad sin igual, se descubrió un odio visceral de la pareja al niño, que “impedía” que las mujeres pudieran “disfrutar de su sexualidad”. La fiscalía también descubrió que la madre, Rosana, odiaba a la familia paterna de la víctima, y “hace mucho tiempo quería matarlo para cortar el vínculo”. Según testigos, la mujer acusaba a su ex pareja heterosexual de ser “misógino” contra ella.

Desde 2014, la justicia había determinado que el padre debía quedarse con la tenencia del niño, pero Rosana secuestró al niño y escapó del estado de Acre con su pareja lesbiana, quienes se ubicaron en Brasilia.

Como se ve en varios posteos de Facebook, la familia del padre del niño estaba buscando información de Rhuan, pero la Justicia no le prestó atención. En aquél entonces, reinaba el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Dilma Rousseff, quienes habían impulsado la ideología de género en todas las ramas del Estado, incluido el Poder Judicial.

Estos casos no se reducen a Sudamérica. En Gran Bretaña, una bebé de 16 meses fue asesinada a golpes por Savannah Brockhill, la pareja lesbiana de su madre, Frankie Smith, durante las cuarentenas por la pandemia. Ambas fueron sentenciadas a 25 años de prisión en diciembre del 2021.

En España, un caso similar estalló también durante la pandemia, con el condimento de que la abusadora es idolatrada por el colectivo feminista. Juana Rivas no asesinó a sus hijos, pero los golpeó y abusó de ellos, no antes de llevarselos de vuelta a España, secuestrándoselos de su padre, que estaba viviendo con ellos en Italia.

El caso más reciente es el de una pareja gay en Georgia, Estados Unidos, donde dos activistas LGBT y militantes demócratas adoptaron dos hermanos de 9 y 11 años. Después de dos años bajo su tutela, se descubrió que abusaron sexualmente de ellos y vendieron las grabaciones como pornografía infantil.

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Brasil

El programa de Lula amenaza con destruir las cuentas públicas de Brasil: El FMI pronostica un brutal aumento del déficit para 2023

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El diagnóstico del Fondo Monetario sugiere que el resultado financiero de Brasil se disparará al 7,5% del PBI, y se perderá completamente el superávit primario heredado por Bolsonaro. El plan fiscal del presidente Lula propone disparar las erogaciones sin ninguna contraprestación en nuevos recursos. 

Tan solo un año de Gobierno del nuevo presidente Lula da Silva amenaza con socavar el esfuerzo fiscal de la administración de Jair Bolsonaro. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que Brasil profundizará todos los desequilibrios fiscales para 2023, lo cual arrojará una presión muy fuerte sobre la inflación y el stock de deuda pública.

El FMI pronostica que el déficit fiscal financiero del Gobierno federal brasileño se disparará al 7,5% del PBI en 2023, partiendo de una cifra que no supera el 5% del producto. Descontando el enorme peso de los intereses de la deuda pública sobre el presupuesto, el superávit primario heredado de Bolsonaro se perdería completamente y el 2023 finalizaría con un déficit de 0,82% del PBI

El stock de deuda pública bruta abandonaría su sendero bajista, y se incrementaría del 88,2% del PBI al 93,3% para el año 2027. Asimismo, la deuda pública neta (añadiendo las acreencias a favor del Estado) escalaría del 58,4% del PBI al 68,5% en 2027, un pesado endeudamiento de 10 puntos del producto.

Resultado fiscal de Brasil y proyecciones del Fondo Monetario Internacional para 2023.

El programa fiscal presentado por Lula da Silva

El proyecto del socialismo brasileño consiste en una brutal suba del gasto público explicada por tres partidas principales: erogaciones sociales, remuneraciones en el Estado y obra pública

Se dispone de la ampliación del programa ahora rebautizado como “Bolsa Familia”, aumentando las asignaciones básicas de R$ 400 a R$ 600 para los beneficiarios. En la misma línea, se dispuso aumentar el salario mínimo un 7,43% con respecto al valor nominal de diciembre de 2022, lo cual implica una ampliación de costos sobre la estructura salarial del sector público. 

Para llevarlo a cabo, el Gobierno del PT logró la ampliación del techo de gastos previsto para 2023 en un valor de 145.000 millones de reales, equivalentes a 28.000 millones de dólares. De esta manera se consolidó un golpe de gracia contra la disciplina fiscal, ya que se levantó la principal regla fiscal del país por primera vez desde el año 2000. 

De hecho, el programa original presentado por Lula pretendía incluso eliminar completamente el techo de gastos por un período de 4 años, y aumentar las erogaciones en 198.000 millones de reales sólo para 2023. El Congreso brasileño limitó algunas de las estrafalarias propuestas del PT. 

Pero en contrapartida no se anunció ninguna medida fiscal o tributaria que sea capaz de compensar la expansión del gasto público, más bien todo lo contrario. Este rumbo convalida el diagnóstico del Fondo Monetario para 2023.

El presidente Lula anunció que la exención del Impuesto Federal a los Combustibles seguirá teniendo vigencia en 2023, lo que significa un costo presupuestario de 52.900 millones de reales para el Estado en este período fiscal.

En la misma línea, también se incluyó el aumento de la deducción estándar básica del impuesto a las Ganancias de R$ 1.904 a R$ 5.000 para 2023 (por encima de la inflación proyectada). Todas estas medidas arrojan más presión sobre el déficit fiscal. 

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