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Paulo Guedes explica la nueva economía liberal de Brasil: “El mejor Estado es el Estado privatizado”

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El ministro de Economía de Bolsonaro dio una entrevista exclusiva para el medio Revista Oeste, donde dio detalle de su plan económico y lo que tiene pensado para su gestión si el presidente reelige en 2022.

Paulo Guedes es casi un milagro en la sociedad estatista latinoamericana. A sus 72 años, representa al liberalismo económico de “pura sangre”, tal vez más que ningún otro ministro en democracia en la historia del continente. 

Estudió en la Universidad de Chicago y fue alumno de Milton Friedman, y siempre defendió la reducción del Estado en favor de la libertad de empresa y de los emprendedores. La oportunidad de poner en práctica sus ideas llegó en 2018, cuando fue invitado a ser ministro por Jair Bolsonaro, quien decía que no entendía mucho de economía pero sabía que Guedes era el “mejor del mundo”. 

En una reciente entrevista con Revista Oeste, el super-ministro explicó estos tres difíciles años de gestión, donde tuvo que encajar un programa de ajuste y privatizador con la peor pandemia de la historia.

Entramos al gobierno diciendo que queríamos venderlo todo”, dijo. “¿Por qué no lo hicimos todavía? Porque es muy difícil, hay gente en todas partes que lo dificulta“, resaltó.

“Durante la campaña presidencial de 2018, nuestro principal diagnóstico de los males de la economía brasileña en las últimas tres, cuatro décadas fue precisamente la falta de control en el gasto público. También por eso, en el primer año, llevamos a cabo la reforma previsional. Este fue el primer gran gasto, por encima de R$ 700 mil millones anuales, y creció anualmente entre R 20 mil millones y R$ 40 mil millones. Llevamos a cabo la reforma y detuvimos este crecimiento descontrolado de los gastos de la seguridad social“, explicó. 

Y continuó: “El segundo mayor gasto, del orden de R$ 400 mil millones, fue con el pago de intereses. Solía ​​decir que Brasil era el paraíso de los rentistas y el infierno de los empresarios, porque había tasas de interés de dos dígitos todo el tiempo y el gobierno gastaba casi R$ 400 mil millones al año en eso. ¿Qué hemos hecho? Cambiamos la dosis: mayor ajuste fiscal y control del gasto público. Atacamos por primera vez la reparación del Balance de la Unión. Sacamos el ratio de endeudamiento versus el PIB, que todos los economistas predecían que aumentaría al 100% del PIB debido al covid, y pasó del 76% al 80%. El tercer gran gasto fue el salario del empleo público, que había aumentado un 50% por encima de la inflación durante los últimos 17 años. ¿Qué sucedió? Detuvimos los reajustes salariales en medio de la pandemia. Esto puede considerarse un primer capítulo de una reforma administrativa”.

Inflación

También habló sobre la creciente inflación en el país que tomó por sorpresa a muchos, pero no a él. “Se esperaba cierta elevación de precios. Con el distanciamiento social y la cuarentena que impusieron los gobernadores contra las recomendaciones de Bolsonaro, la producción se contrae y hay una caída de la oferta“. 

“Sin embargo, la demanda se mantuvo e incluso se estimuló. Hubo un intento explícito de reactivar la economía e impulsar la demanda, incluso si tuvo algún impacto inflacionario. Ahora qué es lo que pasa: La inflación estadounidense pasó del 0% al 6%. La nuestra, que pasó del 4% al 10%, también terminó aumentando en un 6%. Hicimos nuestra parte: llevamos el déficit del 1% al 10,5%, dándole un impulso fiscal en 2020. Sin embargo, en 2021 volvimos del 10,5% al ​​0,5%. Entonces, lo que hicimos para reactivar la economía ya se ha eliminado. Ningún otro país ha hecho esto. Todos empujaron y continuaron arriba. Empujamos y retiramos”, concluyó.

Sobre acciones para frenar la inflación, Guedes explica: “Creamos un Banco Central independiente y aprovechamos para realizar mejoras institucionales. Ya tenemos R$ 700 mil millones en contratos de inversión firmados en este gobierno, continuamos con la agenda de reformas, cambiamos el marco regulatorio de saneamiento, el marco de carreteras, ferrocarriles, gas natural y el marco del sector eléctrico. A cada reforma que se hace del marco regulatorio, entran nuevos contratos”.

Privatizaciones

Sobre las privatizaciones, Guedes explicó que su objetivo es privatizar todo. “Realmente creo que podremos privatizar la oficina de correos. Hemos vendido alrededor de R$ 250 mil millones de filiales estatales desde que comenzamos y ahora vamos a pasar a empresas más grandes. Como la prioridad era controlar los gastos, dejamos las grandes privatizaciones para después. Avanzamos bien: Petrobras, por ejemplo, vendió BR Distribuidora y TAG, que es el transportista de gas natural“. 

“De todos modos, tenemos que hacer avanzar esta agenda. Hay dos razones principales para nuestro retraso. Primero, porque Brasil fue durante mucho tiempo una economía directa, con gran influencia del gasto público. Esto terminó por equipar al Estado y provocando inercia. Para hacerse una idea, las empresas estatales excedentes, que son pocas y grandes, generan una ganancia de alrededor de R$ 30 mil millones al año. Pero cuando toma todas las empresas estatales y las suma, la pérdida es de R$ 1 mil millones por año. Es decir, los cientos de menores, ineficientes y disfuncionales, acaban consumiendo todo ese resultado positivo. Si cerráramos o vendiéramos estos déficits, tendríamos más de R$ 20 mil millones anuales en dividendos sociales, recursos que el gobierno podría recibir o transferir a los más vulnerables“.

Entramos al gobierno diciendo que queríamos venderlo todo: Petrobras, Eletrobras, Siderbras, todo. Esa es la regla, no puede haber excepción. La buena propiedad estatal es propiedad estatal privatizada. Ahora, preguntará: ‘¿Por qué no sucede?’ Debido a que es muy difícil, hay personas en todas partes que lo dificultan. Pero es nuestro programa y vamos a luchar por él. Si hay una reelección, continuaremos privatizando“, aseguró.

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Muere el responsable por la batalla cultural en Brasil, Olavo de Carvalho: Bolsonaro decreta día de luto

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A pesar de lo que dijeron algunos medios de izquierda, es falso que murió por Covid.

El presidente Jair Bolsonaro decretó, en la tarde de este 25 de enero, luto nacional por un día en todo Brasil tras enterarse del fallecimiento del profesor, escritor y filósofo, Olavo de Carvalho.

De acuerdo con la familia, el líder cultural del conservadurismo brasileño murió el lunes 24 por la mañana, a sus 74 años, en un hospital de Estados Unidos, donde residía junto a su esposa.

En esta madrugada, la familia dio a conocer la noticia a través de sus redes sociales. Según lo publicado, el profesor dejó a “su esposa, Roxane, ocho hijos y 18 nietos”.

El hecho llevó a que miles de simpatizantes, alumnos y políticos de la derecha, prestaran homenaje al escritor. Bolsonaro fue uno de los primeros en dejar un mensaje en sus redes sociales en el cual definió a Olavo como un “gigante en la lucha por la libertad y un faro para millones de brasileños”.

Es importante recordar que ambos tenían un fuerte vínculo de amistad, relación que se vio reflejada en el primer directo de Jair Bolsonaro por Facebook como presidente de la república, en el cuál apareció junto a una Constitución Federal, la Santa Biblia, el libro de Winston Churchill “Memorias de la Segunda Guerra Mundial”, y “Lo mínimo que hay que saber para no ser idiota” de Olavo de Carvalho.

Los hijos del presidente también prestaron su homenaje. El concejal Carlos Bolsonaro agradeció al filósofo “por su vida dedicada al conocimiento, que sembró en una tierra arrasada llamada Brasil e hizo florecer en muchos de nosotros un sentimiento de esperanza, de amor a la verdad y a la libertad”.

El senador Flavio Bolsonaro, segundo hijo del presidente, escribió que “su lucha por la libertad seguramente se perpetuará en las siguientes generaciones”.

El diputado Eduardo Bolsonaro, publicó varias fotos junto a Olavo y le aseguró que “aquí en la Tierra sus libros, videos y enseñanzas permanecerán por mucho tiempo más”.

El gobierno federal también compartió un comunicado oficial sobre su muerte, y lo definió como un “defensor intransigente de la libertad y escritor prolífico”.

Más tarde, el presidente decretó un día de luto en todo el país, por la muerte del profesor de filosofía y fundador del movimiento de derecha que hoy respalda a Bolsonaro.

Fake News sobre su muerte

Ni bien se supo la noticia sobre su fallecimiento, varias figuras políticas de la izquierda y medios de comunicación tradicionales festejaron su muerte y difundieron informaciones falsas sobre su muerte.

Casi al unísono, medios tanto en Brasil como en Argentina y en Chile, hicieron eco que murió a causa de COVID y que era “negacionista y antivacunas”. Todo esto falso.

Ni murió de COVID, ni era negacionista ni se oponía a las vacunas.

Esta falacia fue fomentada por el relato de una de sus hijas, Heloisa de Carvalho, quien rompió relaciones con su padre en 2017 y se afilió al Partido de los Trabajadores (PT), mismo partido de Lula da Silva. A partir de ese momento, Heloisa dejó de hablar con su padre y se dedicó a difamarlo en los medios y en las redes sociales.

La hija del escritor también cortó los lazos con sus otros 7 hermanos y con su madre, y en 2019 escribió un libro crítico a su padre y a Bolsonaro que se llamó “Mi padre, el gurú del presidente”.

Olavo murió de Covid. No hay forma de que pueda sentir una gran tristeza por su muerte, pero tampoco estoy feliz. Estoy siendo honesta conmigo misma y con  mis sentimientos. Que Dios lo perdone por todo el mal que ha cometido”, declaró Heloisa.

Poco tiempo después, estas afirmaciones sobre la causa de su muerte fueron desmentidas por su médico particular, Ahmed Youssif El Tassa, quien divulgó un comunicado en el cual aclara que Olavo falleció como consecuencia de un enfisema pulmonar asociado con insuficiencia cardíaca congestiva, neumonía bacteriana e infección generalizada.

Padecía una enfermedad broncopulmonar obstructiva crónica, en este caso, enfisema pulmonar. No tiene nada que ver con el Covid-19”, dijo Ahmed.

De acuerdo con el médico, la infección fue causada por la bacteria Staphylococcus aureus, que resultó resistente al antibiótico meticilina.

Olavo ya venía lidiando con esas enfermedades hace un tiempo. En varias oportunidades estuvo internado, y durante el año pasado volvió a Brasil en búsqueda de tratamientos.

¿Quien era Olavo de Carvalho?

Olavo de Carvalho nació el 29 de abril de 1947 en Campinas, Brasil. Católico y anticomunista, empezó a impartir clases de artes liberales y religión comparada, en la década de 1980 y se hizo muy conocido al presentar una teoría sin precedentes sobre los cuatro discursos aristotélicos.

Una de sus principales críticas era hacia el predominio de la izquierda en la prensa y en las universidades brasileñas que se dedicaron a implementar el “marxismo cultural” en esos sectores en la búsqueda de una revolución comunista.

Fue a través de sus más de 40 obras que inició la batalla cultural contra el comunismo, el socialismo y el progresismo en Brasil. Sus libros más vendidos y conocidos son “O Jardim das Aflições” (1995), “O Imbecil Coletivo” (1996) y el más famoso, “O Mínimo que Você Precisa Saber para não Ser um Idiota” (2013), los tres best sellers en las últimas décadas.

En el 2008 inició su Curso Online de Filosofía (COF), que de acuerdo con el propio Olavo, fue su mayor logro intelectual y pedagógico. A partir de ese hecho, ganó el apoyo de miles de jóvenes y se convirtió en un gran ídolo en las redes sociales. En su curso, se abarcaban diferentes temas relacionados al campo de la filosofía, historia, arte, cultura, entre otros.

A pesar de haber sido perseguido por opositores y criticado por su forma de hablar al no seguir la cartilla de lo “políticamente correcto”, el profesor es recordado por la derecha brasileña como el principal exponente de la lucha contra el domino de la izquierda desde lo cultural, el Foro de São Paulo, la ideología de género, el aborto y la teología de la liberación.

“Ser odiado por una multitud de ignorantes es el precio por no ser uno de ellos”, Olavo de Carvalho (1947-2022)

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Bolsonaro no asistirá a la toma de posesión de Boric en Chile: “Miren quiénes van a asistir… Yo no lo haré”

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Se especula con la presencia de Maduro, Ortega, Evo Morales y Rafael Correa, además de su contrincante, Lula da Silva.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, dijo este miércoles que no asistirá al cambio de mando el 11 de marzo, donde asumirá el marxista Gabriel Boric como nuevo Presidente de Chile.

“No voy a entrar en detalles porque no quiero crear problemas en las relaciones exteriores, pero ¿quién asistirá a la toma de posesión del nuevo presidente de Chile? Yo no lo haré”, dijo el derechista durante una entrevista radial.

Las palabras de Bolsonaro vienen en referencia al anuncio de múltiples dictadores y ex dictadores comunistas de la región que anunciaron que podrían asistir al evento, como Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y Nicolás Maduro.

Cabe recordar que Bolsonaro fue el último presidente en la región en saludar a Boric tras su triunfo en la segunda vuelta sobre José Antonio Kast, cuatro días después, y con un mensaje exclusivamente protocolar.

En esa instancia, el mandatario brasileño dijo que “prácticamente la mitad de la población se abstuvo y con la otra mitad que fue a votar dio el 55% por el tal Boric y un 45% por Kast“.

Bolsonaro ha dicho en múltiples oportunidades que ve como un peligro para la región la llegada del líder del Frente Amplio al poder en Chile, y que su llegada solo traerá inestabilidad a Sudamérica.

Ante esto, Boric comentó que “no voy a tener declaraciones destempladas, creo que en políticas de Estado y relaciones exteriores hay que ser un poco más cuidadosos. Claramente somos muy distintos”.

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Lula promete que si llega a la presidencia eliminará la reforma laboral de Temer y Bolsonaro

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Usando de ejemplo las intenciones del español Pedro Sánchez de revocar la reforma laboral de Rajoy, el candidato a presidente por la extrema izquierda promete usar sus políticas de hoja de ruta para lo que sería su vuelta al Planalto.

El ex-presidiario y candidato a presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, amenazó esta semana con revocar la reforma laboral, aprobada en 2017 por el ex presidente Michel Temer y expandida por el gobierno de Jair Bolsonaro en 2021, si llega a salir victorioso en las elecciones presidenciales que sucederan en octubre de este año.

La reforma entró en vigencia pocos meses después de la caída de la presidente Dilma Rousseff (PT), en agosto de 2016. La izquierda brasileña reclama que con las nuevas normas una serie de derechos laborales fueron eliminados y las relaciones laborales, precarizadas.

En la tarde del martes 4, Lula compartió la noticia sobre las intenciones del gobierno socialista de España en derogar la reforma laboral del 2012, y dijo que los brasileños la deberían “acompañar de cerca”.

“Es importante que los brasileños sigan de cerca lo que está sucediendo en la Reforma Laboral en España, donde el presidente Pedro Sánchez está trabajando para recuperar los derechos de los trabajadores”, escribió en sus redes sociales.

La presidente del PT, Gleisi Hoffmann, también comentó la noticia, que consideró “prometedora” y a su vez celebró la derogación de la privatización de empresas energéticas en Argentina.

Noticias prometedoras de este período: Argentina revoca la privatización de empresas energéticas y España revoca la reforma laboral que eliminó derechos. La reforma española sirvió de modelo a la brasileña y ambas no crearon empleo, solo minaron derechos. Ya tenemos el camino”, expresó en su Twitter. 

Reacción del bolsonarismo

El ministro de Trabajo Onyx Lorenzoni, reaccionó este jueves a las declaraciones de Lula. Onyx las calificó de “totalmente sin sentido, sin ningún razonamiento, apenas para generar impacto en su militancia”.

Espero que no haya sido después de unas copas de vino que Lula dijo lo que dijo“, bromeó Onyx en una entrevista para Jornal da Manhã de Jovem Pan. Onyx afirmó que el gobierno de Bolsonaro no tiene pensado por el momento volver a poner este tema en la agenda.

“En el gobierno del PT, en el que todo lo que Lula quiere traer de vuelta estaba en vigor, tuvimos en los últimos dos años y medio de la administración de Dilma Rousseff la destrucción de millones de puestos de trabajo. Y no hubo pandemia. En el gobierno de Bolsonaro, con la mayor pandemia del siglo, tuvimos, en 2021, la generación de casi 3 millones de empleos formales en Brasil“, expresó el ministro. 

Según Onyx, “Brasil ha avanzado mucho” y busca conciliar la informalidad con la generación de nuevos puestos de trabajo con un contrato formal. Por último, el ministro dijo que “no podemos volver al pasado, cuando solo se robaba”. “Tuvimos un presidente que usó a Brasil, le robó a los brasileños y generó desempleo”, concluyó.

Cambios normativos

A partir del sábado 11 de diciembre, empezó a regir una serie de normas laborales modificadas por el gobierno de Bolsonaro, que apuntan a simplificar la relación empleador-empleado en Brasil. Los cambios fueron anunciados el 10 de noviembre, mediante el decreto nº 10.854.

El texto consolidó en apenas 15 puntos alrededor de 1.000 decretos, ordenanzas e instrucciones normativas relacionadas con la legislación laboral. Esta fue una mini-reforma laboral que Bolsonaro promulgó por encima de la existente, cuyo objetivo fue desburocratizar y facilitar el trabajo de las empresas en el cumplimiento de la normativa, sin dejar de lado el derecho del trabajador.


Por María Laura Assis, para La Derecha Diario 

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