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Preocupados por el apoyo de Bolsonaro en las calles, la izquierda brasileña volverá a marchar luego de dos años sin pisar la calle

La izquierda más radical anunció que retomarán las manifestaciones y los paros sindicales como forma de protesta en contra de Bolsonaro, que viene logrando movilizar a cientos de miles de personas en todo el país en cada viaje.

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El expresivo retorno de las manifestaciones en apoyo al gobierno del presidente Jair Bolsonaro ha generado una gran preocupación entre sus opositores políticos de izquierda, que históricamente dominaron “la calle”.

Bolsonaro está convocando a decenas de miles de personas a cualquier lugar del país que va, incluso en bastiones de la izquierda petísta como Maceió o el norte. Esto ha enfurecido enormemente al PT.

Que el mandatario aún reúna a tanta gente en sus marchas le causa preocupación a la izquierda porque desmiente lo que repiten los medios, acerca de que Bolsonaro habría perdido el apoyo de sus simpatizantes que le dieron un amplio 46% en primera vuelta y un récord histórico de votos en ballotage, donde ganó por 10 puntos sobre el candidato del PT, Fernando Haddad, apoyado por Lula da Silva.

Es por esto que la izquierda ha anunciado que este sábado 29 volverá a convocar fuertes marchas en todo el país, una práctica que había abandonado incluso antes de la pandemia porque no lograba convocar suficientes personas.

Estas manifestaciones están siendo organizadas por varias sindicatos, como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y movimientos sociales, como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

Estas marchas muestran una enorme hipocresía por parte de la izquierda, que hasta hace unos días estaba criticando las marchas pro-Bolsonaro por “fomentar los contagios del coronavirus” y no respetar los protocolos sanitarios regionales.

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La señalización de este cambio de postura, según la revista Veja, no provino de Lula si no que la dio el líder del Movimiento de Trabajadores sin Hogar (MTST), Guilherme Boulos, dirigente del partido izquierdista PSOL.

No han habido movilizaciones de la izquierda en los últimos meses debido a la gravedad de la situación sanitaria. Pero ahora se está construyendo un clima para el regreso a las calles”, dijo en una entrevista.

Salimos a la calle con máscaras, orientación a distancia, todas las precauciones de salud“, agregó Boulos. Como mínimo, después de esto, los medios que trataron a Bolsonaro de genocida por convocar las marchas deberán hacer lo mismo con Boulos. Por ahora, no lo han hecho.

La agenda central de las manifestaciones será un pedido de juicio político a Bolsonaro, además de manifestar su apoyo a la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), que se creó en el Congreso para investigar la gestión de la pandemia por parte del gobierno.

Hasta el momento, Boulos ya había organizado pequeñas demostraciones públicas en varios Estados de Brasil, cortando calles con ruedas incendiadas y exigiendo en deplorables actos de violencia el aumento de las ayudas de emergencia a 600 reales, como estaban al principio de la pandemia.

Estos grupos de izquierda le reclaman a Lula que si no “recupera” las calles antes del 2022, sin lugar a dudas perderá las elecciones presidenciales del año próximo.

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En la tarde de este sábado, los militantes del PSOL y de las agrupaciones sindicales salieron a las calles. Pero la convocatoria fue escueta

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Brasil

Bolsonaro se reúne con Boris Johnson en Nueva York: más vacunas y un posible acuerdo de libre comercio

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Según el gobierno británico, los líderes hablaron sobre libre comercio, la lucha contra el Covid-19 y el papel de los inmunizadores en el mundo.

El presidente Jair Bolsonaro viajó a Nueva York ayer por la noche ya que abrirá la Asamblea General de la ONU este martes. Después de recorrer las calles de Manhattan, el máximo mandatario de Brasil se reunió esta mañana con el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson.

Luego de una hora a puertas cerradas, los mandatarios invitaron a medios internacionales y hablaron juntos ante las cámaras, donde Boris habló sobre las buenas relaciones entre los dos países y dijo que había prometido visitar Brasil antes de la llegada del Covid-19, pero que la visita todavía está pendiente.

El primer ministro también habló de inmunización contra el coronavirus, algo que se ha convertido en el foco de su gobierno, que ha dejado de lado cosas como reducción de impuestos, frenar la inmigración ilegal y promover el libre comercio, los tres pilares de su campaña del 2019. 

“Estamos trabajando junto con Brasil para que produzcan nuestras vacunas, es una gran vacuna, la tomé dos veces”, dijo Boris Johnson, refiriéndose a las dosis de Oxford/AstraZeneca, que son fabricadas en Brasil por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz).

El presidente de Brasil le aclaró que aún no ha sido vacunado, y recordó que ya contrajo la enfermedad, por lo que no necesita la vacuna con la misma urgencia que otros, y agregó: “Tengo una tasa de inmunización muy alta”, lo que llevó a las risas de todos los presentes.

También hablaron sobre un acuerdo de libre comercio entre los países. Desde que el Reino Unido abandonó la Unión Europea, el gobierno inglés necesita llegar a nuevos acuerdos comerciales con el resto de los países del mundo para que no apliquen las restrictivas reglas comerciales internacionales.

Al final de la reunión, el primer ministro dijo estar “encantado” de conocer a Jair Bolsonaro. En un comunicado de prensa, un portavoz de Downing Street dijo que los dos líderes también hablaron sobre el importante papel que juega Brasil en la preservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.

“También hablaron de la lucha global contra la nueva pandemia de coronavirus. El primer ministro destacó la importancia de las vacunas como la mejor herramienta para combatir el virus y salvar vidas en todo el mundo. Hizo hincapié en el importante papel que ha desempeñado la vacuna Oxford-AstraZeneca en el Reino Unido, Brasil y otros lugares ”, dice un extracto del comunicado.

Como representante de Brasil, se espera que Jair Bolsonaro pronuncie el primer discurso entre los líderes estatales en la Asamblea General de las Naciones Unidas este martes 20 en Nueva York. El mandatario llegó al país este domingo 19. De acuerdo con la agenda oficial difundida por el gobierno, debería participar en una recepción ofrecida por el Representante Permanente de Brasil ante las Naciones Unidas.

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El IPEA estima que el libre comercio con EEUU generaría un aumento del 90% en las exportaciones de Brasil

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Un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil analizó el impacto de un acuerdo de libre comercio entre EE.UU y Brasil, el cuál se mantiene en negociación desde 2019. Los beneficios del libre comercio generarían un mayor crecimiento económico para ambas economías.

En julio de 2019 Brasil y Estados Unidos, bajo los liderazgos de Jair Bolsonaro y Donald Trump respectivamente, iniciaron una rueda de negociaciones para establecer un acuerdo de libre comercio entre ambos países. Las negociaciones siguen vigentes entre las partes pero ahora con el liderazgo de Joe Biden se han estancado.

A raíz de esto, un nuevo informe del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) de Brasil, analizó y estimó el impacto positivo de un futuro acuerdo de apertura de la economía brasileña, con resultados sorprendentes.

De concretarse el libre comercio, Brasil podría aspirar sin mayores dificultades a generar un crecimiento adicional del 0,41% en el PBI cada año (unos 7.500 millones de dólares adicionales al año), además de la variación positiva producida por el resto de los factores relevantes.

Un mayor crecimiento económico podría mitigar progresivamente los efectos negativos causados por la pandemia en el 2020 y, teniendo en cuenta que Brasil ya recuperó el nivel de actividad que tenía en febrero de ese año, un mayor dinamismo económico podría ayudar a sortear el efecto recesivo heredado de la última gran crisis del Gobierno del PT entre 2015 y 2016.

El estímulo para el PBI viene explicado por la expectativa de un importante aumento del 90% en las exportaciones, concretamente en seis sectores estratégicos: productos metálicos, equipos de transporte, alimentos y bebidas, servicios financieros e informáticos, y petróleo y gas natural. En todos estos sectores Brasil cuenta con una ventaja competitiva que podría explotar a través del comercio internacional.

Actualmente y dada la estructura económica de Brasil, China se convirtió en su principal socio comercial, según las estadísticas correspondientes al primer semestre de 2021, seguido por la Unión Europea y recién en tercer lugar los Estados Unidos.

Un nuevo acuerdo comercial podría profundizar las relaciones entre ambos países, generando que Estados Unidos vuelva a tener una posición más relevante en la economía más grande del Sudamérica, una idea proyectada por Donald Trump en 2019, y que a su vez lastimaría a China beneficiando a los brasileños en el medio.

La economía norteamericana también se vería ampliamente beneficiada por la afluencia de competencia a nivel local, pero también por un mayor estímulo para sus exportaciones. Concretamente, las exportaciones norteamericanas podrían colocarse fácilmente en el mercado brasileño en rubros como dispositivos electrónicos, maquinaria, vehículos y productos minerales.

Pero pese a los numerosos beneficios y a la impronta comercial aperturista de Donald Trump, la gestión del presidente Biden se muestra mucho más escéptica del tratado y podría adoptar incluso una posición más proteccionista.

En palabras del propio representante asistente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Daniel Watson, la administración de Biden no buscará hacer nuevos acuerdos comerciales en el corto plazo, y no será una mayor prioridad en la agenda de los demócratas.

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Histórica desregulación del mercado laboral en Brasil: Bolsonaro impulsa nuevas modalidades de empleo

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El Congreso le dio media sanción a un ambicioso paquete de medidas que crearán nuevos programas para incentivar la creación de trabajo en el sector privado formal, especialmente para jóvenes, que fue enviado por Jair Bolsonaro.

Después de un primer intento por flexibilizar las regulaciones laborales en Brasil durante el 2017, el Gobierno de Bolsonaro cumple con lo prometido y se prepara para lanzar un ambicioso paquete de medidas para desregular el mercado y generar trabajo formal.

El día de hoy, la Cámara de Diputados brasileña dio media sanción para la reforma laboral que impulsó Bolsonaro, en la cual se incluyen una serie de programas ampliamente ambiciosos para permitir nuevas modalidades de empleo sin ataduras por las regulaciones anteriores.

La iniciativa de Bolsonaro se propone lanzar el REQUIP (Régimen Especial de Calificación e Inclusión Productiva) y el PRIORE (Programa Primera Oportunidad y de Reinserción en el Empleo), que garantizarán la apertura de nuevas modalidades flexibles que ayudarán a reducir el desempleo, especialmente entre los jovenes.

El programa REQUIP crea una nueva modalidad de trabajo en la cual el Estado no regulará el período de vacaciones pagas remuneradas, se elimina la obligatoriedad del aguinaldo y el aporte obligatorio al seguro de desempleo. Los contratos bajo esta modalidad se verán libres de estas regulaciones y tendrán una duración máxima de 18 meses, pensada para jóvenes de entre 18 y 29 años.

REQUIP solamente mantendrá ciertas restricciones sobre el pago de salarios, pues se mantiene vigente la exigencia de un salario mínimo, pero el alivio regulatorio apunta a combatir el alto nivel de desocupación en el segmento etario más joven de la población.

Los empleadores bajo esta modalidad no deberán cargar con impuestos al trabajo (aportes patronales), con lo cual el incentivo para la creación de empleo formal es contundente. El llamado “costo laboral” se ve virtualmente reducido a su mínima expresión, sin afectar en absoluto los salarios y en beneficio de los trabadores.

Bolsonaro junto a Paulo Guedes, el ministro de Economía que ideó esta reforma laboral.

Por otra parte, el programa PRIORE enfatiza la situación del primer empleo para jóvenes y las personas mayores de 55 años que durante un año no hayan podido encontrar trabajo. Para estas situaciones problemáticas, la reforma laboral crea una nueva modalidad legal en la cual el empleador estará eximido de realizar aportes patronales, y si bien se realiza el pago por el seguro de desempleo, la carga que esto supone queda reducida para estos contratos.

Los nuevos contratos flexibles estarán disponibles para cubrir hasta el 25% de la dotación de una empresa promedio. Para el caso de las empresas de hasta 10 empleados, la dotación máxima aumenta hasta el 30%.

La carga por seguros de desempleo quedará reducida para sectores específicos. La contribución actual para cualquier empleador al Fondo de Desempleo es del 8% del salario, pero la reforma laboral permitirá que las microempresas abonen un 2%, las pequeñas empresas pagarán un 4%, y todas las demás sin excepción pagarán hasta un 6%.

Bajo los lineamientos del programa PRIORE, todas las empresas gozarán de una rebaja tributaria en la carga de aportes patronales en torno al 15% con respecto a lo que abonan actualmente. Esto constituye un fuerte incentivo para expandir la contratación formal.

La reforma laboral contempla, además, nuevos cambios en las regulaciones sobre la cantidad de horas máximas para los distintos contratos. Para el caso de la minería, y en una clara señal para impulsar el dinamismo del sector, se resuelve una extensión de la jornada laboral desde las 6 horas actuales hasta un máximo de 12 horas, con un límite de 36 horas semanales. Esto se traducirá a mejoras productivas y salarios más altos.

Bolsonaro en el pleno de la Cámara.

El proyecto con media sanción en el Congreso de Brasil además propone recortar las regulaciones para el pago de horas extras. Este será el caso para los contratos en categorías profesionales como el sector bancario y el periodismo, entre otros. Legalmente las remuneraciones “adicionales” bajarán del 50% al 20% en relación a las horas remuneradas ordinarias.

Para afianzar los derechos de propiedad y fomentar la inversión en capital humano, la reforma plantea la prohibición para anular cualquier tipo de acuerdo extrajudicial, libre y voluntario, entre los trabajadores y las empresas. La justicia de Brasil ya no tendrá la potestad para intervenir en las negociaciones libres entre partes, una reforma muy parecida a la que está impulsando el liberal Guillermo Lasso en Ecuador.

Este último punto busca garantizar mayores acuerdos y evitar conflictos innecesarios que obstaculicen el normal funcionamiento del proceso productivo en Brasil.

Las regulaciones anteriores suponían una gran injusticia, pues independientemente de la voluntad de las partes, el Estado estaba habilitado para imponer una solución no querida ni buscada por trabajadores y empresarios.

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