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Brasil

Sin el filtro de los grandes medios, Bolsonaro sorprende al mundo con su discurso en favor de la libertad y el capitalismo

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Por primera vez en su mandato, Bolsonaro pudo dar un discurso ante las potencias del mundo en la 76° Asamblea de la ONU sin el filtro de los medios, que rápidamente se viralizó por su contundencia y transparencia.

El presidente Jair Bolsonaro habló en la apertura de la 76° Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) realizada este martes 21, donde expuso las falsas narrativas creadas por los grandes medios de comunicación en relación a su gobierno y afirmó que Brasil ha cambiado porque tienen “un presidente que cree en Dios, respeta la Constitución y a sus fuerzas armadas, valora la familia y debe lealtad a su pueblo”.

Por primera vez desde que empezó la pandemia, las palabras del mandatario brasileño pudieron llegar a todo el mundo de forma transparente sin los filtros impuestos por los grandes medios de comunicación. De hecho, fue lo primero que Bolsonaro resaltó al decir que fue al evento para mostrar un Brasil diferente a lo que se publica en los periódicos o se ve en la televisión”.

El líder de derecha hizo hincapié en diferenciarse del gobierno anterior encabezado por el ex presidiario Lula da Silva (PT) y por Dilma Rouseff (PT), al recordar los casos de corrupción, el quiebre de las empresas estatales y el financiamiento de obras en los países comunistas. Según Bolsonaro, Brasil estaba “al borde del socialismo” pero que ahora “todo eso ha cambiado”. 

En dos años y medio, a través de una gestión honesta y comprometida, el país superó las expectativas. La actual gestión se caracterizó por eliminar y reducir los impuestos, ampliar el sector privado, invertir pesado en la infraestructura, y traer inversiones al país. Para el mandatario, Brasil tiene “todo lo que buscan los inversores: un gran mercado de consumidores, excelentes activos, una tradición de respeto por los contratos y confianza en nuestro gobierno”.

Brasil no solo se destacó en el escenario económico si no también en el ambiental, algo muy importante para los estándares mundiales hoy en día en materia de desarrollo sostenible. Rompiendo con las narrativas falaces de jefes de Estados, artistas, influencers y activistas, sobre la preservación de sus selvas y mares; Bolsonaro recordó que el país hoy tiene la legislación ambiental más completa del mundo, una agricultura moderna y sostenible, energía proveniente de fuentes renovables e industrias de bajas emisiones. 

Respecto de la Amazonia, el “84% de la selva está intacta y alberga la mayor biodiversidad del planeta”. Solo en el mes de agosto hubo una reducción del 32% en la deforestación, en comparación con agosto del año anterior”.

“¿Qué país del mundo tiene una política de preservación ambiental como la nuestra? Están invitados a visitar el Amazonas”, enfatizó Bolsonaro.

La preservación de las reservas indígenas, las misiones de paz de la ONU en las cuales Brasil ha participado, la situación en la frontera con Venezuela provocada por “dictadura bolivariana”, el atentado del 11 de septiembre y el regreso de Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU, fueron algunos de los temas que también estuvieron presentes en su discurso. Sin embargo, el tema de la pandemia y el de las libertades individuales ganaron un lugar de destaque. 

Bolsonaro responsabilizó a los alcaldes y a los gobernadores de Brasil por violar los derechos civiles con el encierro obligatorio, lo que hizo que muchas familias perdieran sus ingresos. A pesar de todo, Brasil, a través del gobierno nacional, brindó una “ayuda económica emergencial de US $800 a 68 millones de personas”, logró que hoy más del 90% de la población adulta esté vacunada al menos con la primera dosis y cerró el año 2020 con más empleos formales que en diciembre de 2019, el único país del mundo además de China en lograr algo así.

“Solo en los primeros 7 meses de este año, creamos aproximadamente 1.800.000 nuevos puestos de trabajo”, resaltó el jefe de Estado.

Más allá de posicionarse entre los países que más vacunaron en todo el mundo, Bolsonaro destacó que defiende las libertades individuales, la autonomía de los médicos para indicar los tratamientos y rechaza el pasaporte sanitario. 

El líder de derecha finalizó su discurso recordando la manifestación del día 7, considerada como la más grande en la historia del país, en la cual millones de brasileños salieron a las calles para pedir por libertad, luchar contra la censura y las prisiones arbitrarias por parte de la Corte Suprema, y en apoyo al presidente Bolsonaro.

Las palabras del mandatario fueron como un balde agua fría para todos los que venían ocultando la verdad sobre su gobierno e hizo con que su nombre alcanzara el segundo puesto mundial en las búsquedas de Google. 

Críticas 

A partir del día en que Bolsonaro asumió la presidencia, el mandatario tuvo que aprender a lidiar con los ataques diarios por parte de los medios nacionales e internacionales. Su ida a Nueva York para discursar frente a la ONU no fue una excepción. 

Desde el primer día, el presidente brasileño fue criticado por no estar vacunado. El propio alcalde de New York, Bill de Blasio, dijo que si Bolsonaro no se daba la vacuna, no debería ni venir a la Ciudad, ya que todos deberían estar vacunados. 

A la noche, se viralizó en redes una foto de Bolsonaro cenando pizza en las calles de Manhattan. Los medios utilizaron la imagen para burlarse del mandatario quien supuestamente fue obligado a comer fuera del local por no estar vacunado. Fuentes oficiales confirmaron a La Derecha Diario, que la información no es verídica y había sido el presidente el que eligió comer la pizza de ese local en la calle. 

En la puerta del hotel donde el mandatario estaba hospedado, los medios prefirieron transmitir la pequeña manifestación en contra de Bolsonaro, compuesta por unos diez participantes, y ocultar la masiva manifestación que se realizó a favor del jefe de Estado.

El canal de extrema izquierda, TV Globo, también acusó a Bolsonaro de haber hecho un discurso “agresivo”, de haber “mentido” sobre la cantidad de participantes de la marcha del día 7 de septiembre y de haber “defendido” el uso de medicamentos no eficaces contra el Covid-19. Todas acusaciones que hasta el momento carecen de fundamentos que identifiquen su veracidad a través de documentos y/o estudios oficiales.


Por María Laura Assis, para La Derecha Diario.

Brasil

El “Lucio Dupuy de Brasil”: Un clásico del feminismo radical en todo el mundo

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En 2019, una pareja lesbiana en Brasil asesinó al hijo de una de ellas de la manera más brutal posible. El odio al sexo masculino, como en el caso argentino de Lucio Dupuy, fue el principal motivo del asesinato.

Argentina se estremece por el crimen de Lucio Dupuy, cuyo juicio tendrá su primera definición el próximo jueves 2 de febrero, cuando el Tribunal de Audiencia dictará sentencia a la madre del niño, Magdalena Espósito Valenti; y de su pareja lesbiana, Abigail Páez; ambas acusadas de violarlo, mutilarlo, golpearlo y finalmente, asesinarlo.

Según el abuelo del niño de 5 años asesinado y la conclusión de las pericias psicológicas, las dos mujeres, lesbianas y activistas feministas, lo mataron porque era un varón que interfería en la pareja.

Muchos pensarán que se trata de un caso excepcional, pero la realidad es que parejas lesbianas que abusan, golpean y hasta asesinan niños es un clásico del feminismo radical, que ocurre mucho más de lo que los medios tradicionales quieren admitir.

Tan cerca como Brasil, una pareja lesbiana cometió recientemente un crímen tan o más atroz que el de Lucio Dupuy en Argentina. El 31 de mayo del 2019, Rosana Auri da Silva, junto a su novia lesbiana Kacyla Pryscyla, asesinó brutalmente a su hijo de 9 años.

Según el parte policial, el niño, Rhuan da Silva, fue apuñalado 11 veces mientras dormía. Las lesbianas lo decapitaron, le quitaron la piel de la cara, lo descuartizaron y tiraron algunas partes de su cuerpo a la parrilla, donde intentaron quemarlo.

El terrorífico hecho ocurrió en Samambaia, Distrito Federal, y generó una gran repercusión en todo Brasil dada la gravedad del crimen y la crueldad del asesinato. Además, antes de ser asesinado, las “madres” le habían amputado el pene con un cuchillo de cocina.

Al día de hoy, las asesinas aguardan el juicio, pero todo indica que podrían recibir casi 60 años de prisión, ya que en Brasil no existe un límite de 25 años para la cadena perpetua.

En las investigaciones para determinar la motivación de esta crueldad sin igual, se descubrió un odio visceral de la pareja al niño, que “impedía” que las mujeres pudieran “disfrutar de su sexualidad”. La fiscalía también descubrió que la madre, Rosana, odiaba a la familia paterna de la víctima, y “hace mucho tiempo quería matarlo para cortar el vínculo”. Según testigos, la mujer acusaba a su ex pareja heterosexual de ser “misógino” contra ella.

Desde 2014, la justicia había determinado que el padre debía quedarse con la tenencia del niño, pero Rosana secuestró al niño y escapó del estado de Acre con su pareja lesbiana, quienes se ubicaron en Brasilia.

Como se ve en varios posteos de Facebook, la familia del padre del niño estaba buscando información de Rhuan, pero la Justicia no le prestó atención. En aquél entonces, reinaba el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Dilma Rousseff, quienes habían impulsado la ideología de género en todas las ramas del Estado, incluido el Poder Judicial.

Estos casos no se reducen a Sudamérica. En Gran Bretaña, una bebé de 16 meses fue asesinada a golpes por Savannah Brockhill, la pareja lesbiana de su madre, Frankie Smith, durante las cuarentenas por la pandemia. Ambas fueron sentenciadas a 25 años de prisión en diciembre del 2021.

En España, un caso similar estalló también durante la pandemia, con el condimento de que la abusadora es idolatrada por el colectivo feminista. Juana Rivas no asesinó a sus hijos, pero los golpeó y abusó de ellos, no antes de llevarselos de vuelta a España, secuestrándoselos de su padre, que estaba viviendo con ellos en Italia.

El caso más reciente es el de una pareja gay en Georgia, Estados Unidos, donde dos activistas LGBT y militantes demócratas adoptaron dos hermanos de 9 y 11 años. Después de dos años bajo su tutela, se descubrió que abusaron sexualmente de ellos y vendieron las grabaciones como pornografía infantil.

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Brasil

El programa de Lula amenaza con destruir las cuentas públicas de Brasil: El FMI pronostica un brutal aumento del déficit para 2023

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El diagnóstico del Fondo Monetario sugiere que el resultado financiero de Brasil se disparará al 7,5% del PBI, y se perderá completamente el superávit primario heredado por Bolsonaro. El plan fiscal del presidente Lula propone disparar las erogaciones sin ninguna contraprestación en nuevos recursos. 

Tan solo un año de Gobierno del nuevo presidente Lula da Silva amenaza con socavar el esfuerzo fiscal de la administración de Jair Bolsonaro. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que Brasil profundizará todos los desequilibrios fiscales para 2023, lo cual arrojará una presión muy fuerte sobre la inflación y el stock de deuda pública.

El FMI pronostica que el déficit fiscal financiero del Gobierno federal brasileño se disparará al 7,5% del PBI en 2023, partiendo de una cifra que no supera el 5% del producto. Descontando el enorme peso de los intereses de la deuda pública sobre el presupuesto, el superávit primario heredado de Bolsonaro se perdería completamente y el 2023 finalizaría con un déficit de 0,82% del PBI

El stock de deuda pública bruta abandonaría su sendero bajista, y se incrementaría del 88,2% del PBI al 93,3% para el año 2027. Asimismo, la deuda pública neta (añadiendo las acreencias a favor del Estado) escalaría del 58,4% del PBI al 68,5% en 2027, un pesado endeudamiento de 10 puntos del producto.

Resultado fiscal de Brasil y proyecciones del Fondo Monetario Internacional para 2023.

El programa fiscal presentado por Lula da Silva

El proyecto del socialismo brasileño consiste en una brutal suba del gasto público explicada por tres partidas principales: erogaciones sociales, remuneraciones en el Estado y obra pública

Se dispone de la ampliación del programa ahora rebautizado como “Bolsa Familia”, aumentando las asignaciones básicas de R$ 400 a R$ 600 para los beneficiarios. En la misma línea, se dispuso aumentar el salario mínimo un 7,43% con respecto al valor nominal de diciembre de 2022, lo cual implica una ampliación de costos sobre la estructura salarial del sector público. 

Para llevarlo a cabo, el Gobierno del PT logró la ampliación del techo de gastos previsto para 2023 en un valor de 145.000 millones de reales, equivalentes a 28.000 millones de dólares. De esta manera se consolidó un golpe de gracia contra la disciplina fiscal, ya que se levantó la principal regla fiscal del país por primera vez desde el año 2000. 

De hecho, el programa original presentado por Lula pretendía incluso eliminar completamente el techo de gastos por un período de 4 años, y aumentar las erogaciones en 198.000 millones de reales sólo para 2023. El Congreso brasileño limitó algunas de las estrafalarias propuestas del PT. 

Pero en contrapartida no se anunció ninguna medida fiscal o tributaria que sea capaz de compensar la expansión del gasto público, más bien todo lo contrario. Este rumbo convalida el diagnóstico del Fondo Monetario para 2023.

El presidente Lula anunció que la exención del Impuesto Federal a los Combustibles seguirá teniendo vigencia en 2023, lo que significa un costo presupuestario de 52.900 millones de reales para el Estado en este período fiscal.

En la misma línea, también se incluyó el aumento de la deducción estándar básica del impuesto a las Ganancias de R$ 1.904 a R$ 5.000 para 2023 (por encima de la inflación proyectada). Todas estas medidas arrojan más presión sobre el déficit fiscal. 

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Brasil

Rotundo éxito de la reforma laboral de Bolsonaro: La desocupación cayó más de 4 puntos y desapareció la informalidad

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La desregulación del mercado laboral permitió expandir la contratación formal y disminuir la desocupación al nivel más bajo de los últimos 8 años. Sin embargo, el presidente Lula amenaza con dar marcha atrás con los cambios para volver a la legislación laboral obsoleta de 1943. 

Los resultados de la desregulación laboral vuelven a salir a la luz. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) confirmó que la tasa de desocupación abierta cayó al 8,1% de la población activa en noviembre de 2022, según la serie original del indicador.

El organismo oficial señala que el respaldo es el más bajo registrado desde abril de 2015. El IBGE relevó que la cantidad de personas desocupadas cayó en 3,7 millones en comparación con el resultado de noviembre de 2021, mientras que la tasa de desempleo acumuló una caída del 3,5% en el mismo período. 

La serie desestacionalizada del indicador de desocupación retrocedió al 8,48% en noviembre del año pasado, y de esta manera concretó una caída de 4,17 puntos porcentuales desde el lanzamiento oficial de la reforma laboral en septiembre de 2021.

La cantidad de ocupados en Brasil se remontó hasta los 99,7 millones de personas en noviembre de 2022, lo cual supone el resultado más alto de la historia desde el comienzo de la elaboración de esta estadística en marzo de 2012. 

“A pesar de que el índice de la población ocupada aumenta en un ritmo menor que los trimestres anteriores, es significativo y contribuye para la reducción del desempleo”, explicó Adriana Beringuy, coordinadora de encuestas en el IBGE. 

Otra importante conquista de la desregulación laboral fue la caída efectiva en la tasa de informalidad de Brasil, un problema endémico en el país. La informalidad retrocedió al 38,9% del total de ocupados, marcando una reducción con respecto al 40,6% observado antes del momento del lanzamiento de la reforma laboral. 

El nuevo sistema laboral demostró que es capaz de facilitar la contratación, reducir efectivamente el empleo informal, y reducir la cantidad de brasileños inmersos en la desocupación. Esto amplía la capacidad de la oferta agregada para liberar las fuerzas productivas del país. 

Los resultados no solo son reconocidos por su apoyo popular, sino que los mercados reaccionaron positivamente al proceso de desregulación. La sola idea de dar marcha atrás con el modelo provocó una importante retracción de la confianza empresarial. 

El presidente Lula amenazó con socavar las reformas, ya no tan solo las implementadas por Bolsonaro en 2021, sino también las tenues reformulaciones lanzadas por el expresidente Michel Temer en enero de 2018. El PT pretende volver a arribar a la legislación laboral de 1943, completamente obsoleta y ajena a las necesidades de la economía del siglo XXI.

La legislación de 1943 fue reformulada en numerosas oportunidades en la década de 1990, pero no supo adaptarse a requerimientos modernos. Fue con este sistema laboral que Brasil alcanzó un pico de 13,3% de desempeño en marzo de 2017 y se duplicó desde diciembre de 2013.

Tras el derrumbe bursátil y la devaluación provocada por los anuncios, el vicepresidente Geraldo Alckmin intentó llevar cierta tranquilidad a los mercados y cuestionó la idea de anular completamente las reformas, pero no fue capaz de descartar la vocación revisionista de la nueva administración. 

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