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Chile

Análisis: la Constitución chilena en la era de los “killers”

Chile pone en juego su institucionalidad y Estado de derecho contra la amenaza socialista en una elección atípica. La analista política Karina Mariani recorre los movimientos de extrema izquierda que llevaron hasta este momento.

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Por Karina Mariani.

Hace unos días Arturo Pérez-Reverte se refirió a Pedro Sánchez, el presidente socialista español, como un killer, y acertó con su perfil al decir que “realmente le importa todo un huevo de pato. Es inmune a las hemerotecas. Es ambicioso, sin escrúpulos, valiente. Es un killer. Los ha matado a todos. Y a los que no ha matado los va a matar. Cada vez que abraza está buscando el lugar de la costilla donde va a meter la navaja. Para un novelista es un personaje extraordinario”.

La verdad es que el concepto es apasionante, el perfil del político que avanza más allá de lo permitido, haciendo lo que nadie espera, sin moral, cambiando de opinión sin que le importen los archivos, robando impunemente, destrozando todo mecanismo de control, mendaz, traicionero, voraz. El político al que le importa un bledo lo que digan de él, cuya supervivencia en el poder es más importante que un sistema, que un país. Los killers son sobrevivientes, son vengativos y son exitosos. Pero, ¿por qué el mundo cobija tantos killers? Porque puede.

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DEMOCRACIA DEGRADADA 

Nos encontramos ante un fenómeno sociológico trágico pero fascinante, cuyos paralelismos no pueden comprenderse desde una perspectiva local. Los killers o, mejor dicho, el método killer es en parte consecuencia de décadas de la súper producción legislativa; del abandono del principio de la división de poderes frente a una justicia que es una velada caja de resonancia de poderes fácticos, del fin de la igualdad ante la ley aceptado globalmente, del desajuste; en definitiva, de la delicada maquinaria a la que llamamos democracia y de la degradación consensuada de todos sus principios, arrodillados ante un mecanismo de extorsión que brinda mayores beneficios.

Y vaya si brinda beneficios: hoy los chilenos realizarán un referéndum sobre su Constitución, decidiendo si quieren crear una completamente nueva (opción APRUEBO) o conservar la existente (opción RECHAZO). ¿Cómo se consiguió este referéndum? A lo killer: quemando, robando, amenazando, pisando todas las instituciones, mintiendo, asesinando la autoridad del Estado para implementar el orden, sin que nada importe, y logrando, así, el éxito.

El referéndum de hoy es el premio que el presidente Sebastián Piñera y los políticos chilenos le otorgaron a la política killer por las protestas y disturbios que dejaron daños estimados en casi 2.000 millones de dólares el año pasado. El 18 de octubre de 2019 Chile se convirtió en un campo de batalla de un solo contrincante. Una puesta en escena orquestada arteramente, que esperaba un disparador cualquiera y lo obtuvo a raíz del aumento del precio del boleto de subte. A partir de ahí, el neoterrorismo subvencionado que defendía a las clases oprimidas se encargó de destrozar los medios de transporte de esas clases, sus templos, saquear sus comercios y romper su tranquilidad.

El monopolio de la fuerza que los ciudadanos ceden al Estado, y que es la razón de su existencia, no estuvo a la altura de la afrenta como no lo estuvo en Argentina cuando la reforma jubilatoria de Macri, ni lo estuvo en España durante el avance secesionista, para poner sólo un par de casos.

Este referéndum es un premio a la delincuencia, al atropello y a la astucia de aplicar un método que consiste en despreciar, exitosamente, todo principio democrático. De hecho, para conmemorar el año del desastre terrorista del 2019, el 18 de octubre pasado se quemaron dos iglesias además de los saqueos y amenazas de costumbre. Así celebran los justicieros sociales sus aniversarios, como para ir calentando motores. Para que los killers existan, deben existir, también, traidores a la representación legítima. Esta es la era de los killers y de los traidores, seamos justos.

La Constitución chilena es parte de lo que se dio en llamar el milagro chileno, un período en el que nuestro vecino se convirtió en el país más seguro y próspero de la región, con indicadores de desarrollo superiores a la media del resto de los países de la zona, que avanzaban sin retén en la pendiente de pobreza y decadencia. Pero esto no tiene importancia: como en Argentina, como en España y como en tantos otros lugares, lo que importa es esa narrativa por la cual las tensiones civiles de otrora son el salvoconducto para que la izquierda reescriba la historia y sus consecuencias. Quienes quieren borrar la Constitución chilena se excusan en que fue escrita durante la dictadura del general Pinochet y, por algún principio animista, lo representa. Nada dicen de que la Constitución aprobada en 1980 tiene muchas modificaciones, mediante las cuales ya ni siquiera lleva la firma de Pinochet.

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MOVILIDAD SOCIAL

En efecto, las modificaciones con que ya cuenta la Constitución de Chile fueron avaladas por la clase política que hoy, bailando la música que les parece más conveniente, desconocen. La firma en la Constitución actual es la de Ricardo Lagos, presidente en 2005 (fecha de la última reforma) y miembro plastificado de la clase política progresista chilena que, tras esa firma, declamó un punto y aparte, un final del conflicto con esta Constitución que “uniría a todos los chilenos”. Pero a quién le importan las hemerotecas: hoy la Concertación, fuerza política de Lagos y de Bachelet, apoya el APRUEBO, que (por supuesto y como no podía ser de otra manera) debería tener perspectiva de género, como si en 2005 no hubieran existido las mujeres pero ahora sí.

¿Le avergüenza al progresismo desmentirse? Nada, cero. Toda la izquierda, política, intelectual y artística, dio basamento discursivo a las protestas delincuenciales, mintiendo sobre la pobreza, el acceso a la educación, la salud y de nada sirve demostrar con datos que Chile tiene la mayor movilidad social. De hecho, se propusieron destrozar el sistema de jubilaciones para ver si pueden convertirlo en la estafa piramidal deshidratada que es el argentino. Representantes de la coalición de derecha gobernante apoyaron la agenda de la izquierda (que había perdido las elecciones del 2017 por un amplio margen) votando a favor de los retiros de los fondos de jubilación, mostrando su sumisión abyecta. Son los killers los que gobiernan verdaderamente en Chile, sin importar si tienen representación social y cada paso es una muestra de su poderío.

La cuestión acá es entender cómo se llega a instalar la narrativa de que el cambio constitucional podrá solucionar los problemas que en teoría llevaron a los acontecimientos del 18 de octubre de 2019. Nadie en su sano juicio podría pensar que, en ese día, el chileno de a pie decidió solicitar que se modifique la Constitución prendiendo fuego una estación de tren sin que medie ninguna organización criminal a priori. Una casualidad loca, digamos, que hizo que la gente pacífica y despolitizada decidiera de golpe destrozar su propio país porque ese día se acordaron todos al unísono que había que terminar con la Constitución de Pinochet, que era el freno a su realización personal.

Aquel fatídico 18 de octubre el Estado de Derecho falló en controlar la quema de ochenta estaciones de subte; pero no fue sólo eso, también sucumbió a las ideas retardatarias de un socialismo que nunca bajó los estandartes. Un tercermundismo setentista que jamás se dio por vencido y que se adaptó, y que durmió con el enemigo (la democracia liberal) esperando el momento de atacar y que, mal que nos pese, ganó la batalla ideológica en Chile y, si miramos las noticias internacionales, lo está logrando en el mundo.

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CULPABLES

La derecha (o todo lo que no es izquierda, llámese como se llame) lleva todo este tiempo como un observador ajeno viendo crecer esta narrativa. Sólo es necesaria una amenaza de “estallido social” para que se asuste del qué dirán los cultores de la cosmogonía progresista. También se acobarda del uso legítimo de la fuerza en caso de ser gobierno, traicionando las bases mismas del Estado que les da sustento. Killers y cobardes son los responsables de esta oclocracia, en donde los grupos que toman la calle son capaces de torcerle la mano a un gobierno.

El neoliberalismo es hoy un insulto para todo el arco ideológico gracias a la narrativa triunfante que desprecia los períodos económicos exitosos y en cambio no lo es el socialismo productor de miseria en serie. La narrativa pródiga del Estado paternalista fue muy superior a la de la derecha, que ha demostrado que le tiene miedo a la izquierda intransigente y sin escrúpulos. Una vez más, la superioridad estratégica de los killers, su impunidad ante los datos, su capacidad de hacer lo indecible.

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Si la amenaza terrorista consiguió un referéndum constitucional hoy en Chile es gracias a la cobardía y el colaboracionismo de las elites políticas que han traicionado a sus representantes. El fenómeno es visible también en el ataque mortal que se propinan entre sí las derechas españolas mientras el killer Sánchez sale airoso de cada encrucijada en la que entra, contra todo pronóstico. Y en Argentina, enclave vital del killer chavismo, se avanza abiertamente contra la propiedad privada, la libertad de expresión y circulación o la independencia de poderes mientras la oposición se desespera por hocicar coordinadamente en masa ante los personajes más repudiados por sus votantes, homenajeando a sus verdugos. La derecha juega una mancha venenosa virtual en la que unos temen ser tocados por otros. Poca esperanza para los honestos, los trabajadores, los amantes de la ley y el orden. Su representación política los ha despojado de un horizonte de victoria.

El fenómeno mundial de élites enclavadas y dispuestas a conservar su poder a como dé lugar, combinado con una sociedad empobrecida y dependiente logró un fenómeno sociológico clave: el de traspasar la moral de los individuos al Estado. Con ese poder digno de dioses ya pueden hacer cualquier cosa. No sólo están legitimados para redistribuir la riqueza (que parece que esa barbaridad ya no la discute nadie) sino que ahora también regulan las relaciones sociales. Sin este caldo de cultivo no se podría entender este sistema iliberal, que invade el espacio privado sin que a nadie le llame la atención, que legitima los abusos de poder en nombre del bien común, y que gracias a esto genera la inseguridad jurídica madre de la híper regulación contradictoria y sostén de privilegios. De esta matriz nacen los killers.

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QUIEN LA ESCRIBE

¿Qué está en juego en Chile hoy? No las opciones de votación sino el principio de equilibrio y el contrapeso entre las instituciones republicanas. También se juega la legitimidad de la sujeción a la ley. La democracia no es la panacea mágica, pero cumple una función sanitaria al asegurarnos cierta alternancia en el reemplazo de las elites y, en tanto haya competencia política, constituyendo un seguro para la libertad de los individuos. De haber una nueva constitución, va a surgir de la adscripción moral e ideológica de esas élites que abiertamente han despreciado la democracia; ahora bien: ¿acaso no son las élites que escribirán la próxima Constitución las mismas que traicionaron la representación actual? ¿No son las mismas que juraron que con la modificación del 2005 llegaría la paz verdadera? ¿Cómo pueden los chilenos asegurarse que la nueva Constitución procure proteger al individuo de los abusos del poder, en lugar de llevarlos a una Constitución chavista? ¿Acaso no va a escribir la Constitución la misma casta que por el interés propio mancilla la actual? ¿Para qué quieren una nueva ley suprema si esta puede ser cambiada a fuerza de incendios y saqueos?

La era de los killers es el período por el cual los mentirosos, ambiciosos, impredecibles y sin escrúpulos ni temores pueden controlar a los demás y vivir en el mundo de privilegios que sólo el Estado es capaz de ofrecer. El miedo que implantan los ha traído a donde están y siempre están dispuestos a ir por todo. ¿Quiénes podrán enfrentarlos, los que les mandan mensajes de solidaridad y les tienden puentes de afecto? ¿Qué narrativa acabará siendo capaz liderar la oposición a los killers, la que se avergüenza de sí misma?. Hoy estamos hablando de Chile, pero podríamos estar hablando de nosotros.


Por Karina Mariani, publicada originalmente en diario La Prensa.

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Chile

José Antonio Kast: único candidato de derecha en las elecciones presidenciales de Chile

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El líder del Partido Republicano de Chile se presenta por segunda vez a las elecciones presidenciales y esta vez con un programa de gobierno integral marcadamente de derecha, con una agenda similar a la de Trump en Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil.

José Antonio Kast asoma como la única carta presidencial de derecha en las elecciones presidenciales de noviembre del 2021 en Chile, que actualmente está atravesando un lamentable proceso de reforma constitucional que le otorgará una carta magna de extrema izquierda al país más exitoso de la región.

Por segunda vez, el abogado fundador del Partido Republicano de Chile se presentará como candidato presidencial para ocupar un lugar en el Palacio de la Moneda para el periodo 2022-2026.

Con la confirmación del Servicio Electoral de Chile, los candidatos que se enfrentarán el día 21 de noviembre de 2021, en conjunto con las elecciones de senadores, diputados y consejeros regionales, serán: el centrista Sebastián Sichel (figura como independiente pero irá por el pacto Chile Podemos Más), el derechista José Antonio Kast (Republicanos), la centroizquierdista Yasna Provoste (Democracia Cristiana por el pacto Unidad Constituyente-PL-Nuevo Trato), el comunista Marco Enríquez-Ominami (PRO), el autonomista marxista Gabriel Boric (Frente Amplio por el Pacto Apruebo Dignidad), Franco Parisi (Partido de la Gente) y Eduardo Artés (Unión Patriótica). 

En la elección presidencial de 2017, Kast obtuvo un importante 7,93 % de los votos, que fue clave en la victoria de Piñera en ballotage contra el izquierdista Guiller.

El pasado 16 de agosto, a través de su centro de estudio Ideas Republicanas (IR), Kast presentó un programa político basado en propuestas y trabajo de más de doscientos profesionales y expertos, presentes en la red de intelectuales activos de la agrupación. De manera sintética, dichas propuestas fueron incorporadas en las bases programáticas del candidato José Antonio Kast, en las que destacan.

Principales puntos de Ruta Republicana, la única agenda presidencial de derecha en Chile:

1.- Tamaño del gobierno: Reducción de 24 a 12 ministerios. Manteniendo la actual configuración de Defensa, Justicia, Relaciones Exteriores, Hacienda, Trabajo y Salud; mientras los otros 17 se fusionarían dando origen a seis nuevos ministerios.

2.- Estructura del Estado: Avanzará en un modelo de gobernanza en base a macrorregiones (de 16 a 7), se terminará con las provincias y reformará las municipalidades con una reorganización o reagrupamiento comunal.

3.- Impuestos: Reducción del impuesto a las empresas de del 27% a un 17%, eliminación de impuestos por utilidades reinvertidas, impuesto cero a las Pymes, disminución del impuesto al valor agregado (IVA) de un 19% a un 17%, rebajas al impuesto de patrimonio (contribuciones, donaciones, herencias), reducción de impuestos de 20 dólares mensuales por cada hijo menor de 18 años, impuesto negativo a la renta de 17% para personas de bajos ingresos, eliminación de impuestos de timbres y estampillas, y creación de una task force, dedicada a reducir y eliminar regulaciones que invaden la vida privada y desincentivan la inversión.

4.- Reducción de funcionarios públicos y gastos: Rebajar 10% de la dotación de la administración pública y al menos 20% de los gastos (viáticos, viajes, bienes y servicios de consumo, horas extra, etc.).

5.- Digitalización del Estado: Modernizar el Estado chileno, conectándolo e informatizando sus servicios, tomando como base modelos de e-government y digitalización del Estado de países como Australia, Singapur y Estonia. 

6.- Empresas del Estado: Se privatizarán empresas como CODELCO, ENAP, ENAMI, Ferrocarriles del Estado (EFE) y Televisión Nacional (TVN).

7.- Congreso: Se propone reducir la cantidad de legisladores del Congreso a solo 100 diputados nacionales (-55) y 29 senadores nacionales (-14) con un nuevo sistema electoral mayoritario del tipo uninominal.

8.- Relaciones Internacionales: Reforzar la vinculación de Chile con los Estados Unidos de América, Reino Unido, Japón y Alemania. Además de estrechar lazos con países del Asia Pacífico. Además, se señala que se hará valer el principio de la Supremacía Soberana respecto de organizaciones internacionales o burocracias supranacionales, se pondrá fin a las operaciones de la FLACSO en Chile y se retirará del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

9.- Familia: Incentivar natalidad reduciendo impuestos, incorporando beneficios de subsidios a padres a partir del tercer hijo, con un pilar solidario de maternidad. Otorgar un subsidio del Estado de 1200 dólares por hijo al nacer, perteneciente a familias del 20% más pobre, depositado a una cuenta de ahorro previsional voluntario privada, sin posibilidad de retiro hasta la jubilación.

10.- Orden y seguridad: Combatir la narcopolítica, la droga y las mafias con la colaboración de las fuerzas armadas. Busca imponer el Estado de Derecho en todos los sectores donde no se esté cumpliendo actualmente.

11.- Género e identidad nacional: Reivindicar el idioma castellano, eliminando el lenguaje de género y de incitación a la lucha de clases, étnica o cualquier doctrina tendiente a la división nacional. Recuperar feriados republicanos, religiosos e internacionales para profundizar conocimiento de la historia y herencia cultural del país.

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Chile

Continúa la dictadura sanitaria en Chile: Piñera no levanta el toque de queda a pesar de no tener más casos

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Agosto prácticamente no registró nuevos casos y las muertes están en el momento más bajo de toda la pandemia.

El régimen sanitario de Sebastián Piñera no cede y continúa gobernando con mano de hierro el país justificándose con la emergencia de la pandemia. Si bien en las últimas semanas han existido un descenso significativo de los contagios y de las muertes por el virus COVID-19, según se desprende del portal de la Universidad de Oxford, OurWorldInData, esto no se ha traducido en avances para que los chilenos vuelvan a recuperar sus libertades individuales esenciales amparadas por la Constitución chilena.

Piñera ha anunciado que continuará con las fronteras cerradas, donde solo pueden salir quienes hayan recibido dosis de vacunas aprobadas por el Instituto de Salud Pública del país, lo que quiere decir que los menores de edad sin dosis seguirán encerrados en Chile.

Además, al regreso deben permanecer recluidos en sus hogares por siete días, y se vislumbra que el toque de queda continuará, todo amparado en un estado de excepción constitucional que viene instalado desde el 18 de marzo de 2020, es decir, hace más de un año y medio.

Mientras tanto, el mercado aéreo de Chile se mantiene en el peor momento de su historia, al borde de la quiebra y con una caída del más del 60% solamente en julio.

Estas restricciones, sumadas a un toque de queda todavía vigente, una excepción constitucional que pone en peligro los derechos humanos de los chilenos, y medidas arbitrarias que solo perjudican a los trabajadores, se dan en un contexto de prácticamente no más casos nuevos de Covid.

Luego de las tres olas del virus chino en Chile, la primera en junio del 2020, la segunda en abril y la tercera en junio de este año, actualmente el país andino se encuentra en el mejor momento epidemiológico desde que comenzó la pandemia. Agosto prácticamente no registró nuevos casos, y no hubo en ningún día más de 100 muertes diarias por el coronavirus. Pero así y todo, Piñera resista volver a la normalidad.

Fuente: Worldometer Chile.

En la continuidad de Piñera, el abanderado de Chile Vamos (ahora Chile Podemos Más), Sebastián Sichel, señaló querer terminar con los toques de queda.

Si bien esto es un buen paso en la dirección correcta, y no se entiende por qué no lo hace Piñera ahora si su propio candidato lo propone, esta medida no terminaría con el régimen sanitario, dado que este se basa en el estado de excepción constitucional al que están sometidos los chilenos en estos momentos, el cual ni Sichel ni nadie de su espacio propone eliminar.

El gobierno y su plan denominado “Paso a Paso”, en donde va gestionando, arbitrariamente, las libertades y las prohibiciones de las personas, según se señala en su web oficial, este plan se trata de 4 pasos graduales que van desde la Cuarentena hasta la Apertura, con libertades para quienes, en forma responsable y solidaria, cumplieron con su esquema de vacunación contra el COVID-19, restricciones y obligaciones”, sin embargo ese mismo plan no establece ningún criterio para retornar a la normalidad, es decir, el régimen autoritario-sanitario de Piñera no da espacio para que su país se reestablezca a condiciones previas a marzo de 2020.

Mientras algunos países europeos, como Rumania, los vacunatorios han ido cerrando por haber alcanzado ya la inmunidad de rebaño, con una población inoculada con vacunas que ronda el 25%, ya se vive una vida normal.

En cambio, Chile, siendo uno de los países con más vacunados en el mundo, sigue sufriendo el yugo piñerista que solo busca controlar a la población para evitar un nuevo movimiento social que desestabilice su gobierno, el cual implementó nuevas medidas obligatorias para cerrar bares, gimnasios y restaurantes, los que deben solicitar pase verde para poder consumir en el interior sino están sujetos a severas multas.

De esta forma, el escenario político en Chile, con la incertidumbre constituyente, sumado a al aumento de deuda pública, bonos, subsidios (IFE) y presión inflacionaria, presenta un escenario complicado para las elecciones del 21 de noviembre, donde los chilenos tendrán que votar por un nuevo presidente, senadores, diputados y consejeros regionales.

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Chile

La izquierda aprueba eliminar a Carabineros en la nueva Constitución de Chile

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Se reemplazará por una institución que adopte “la doctrina de los derechos humanos” y que sea dirigida por civiles.

La sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constituyente en Chile se extendió más allá de las 18:30 horas del viernes, horario originalmente pactado, y duró hasta la madrugada de este sábado.

¿Qué fue lo que tuvo a los constituyentes, predominantemente de izquierda, trabajando hasta tan tarde? Los constituyentes de izquierda propusieron y lograron aprobar la eliminación de Carabineros como el principal órgano de seguridad interna del país.

Los constituyentes de extrema izquierda “se entusiasmaron” y comenzaron a agregar propuestas sobre puntos que no eran parte del acuerdo interno, lo que alargó el debate. Una de éstas fue sustituir la institución de Carabineros por otro órgano, que ejerza la función policial basado en “la doctrina de los derechos humanos” y que sea dirigido por civiles.

Ésta se aprobó cerca de las 3 de la mañana del sábado, cuando varios miembros ya se habían desconectado pensando que se haría un receso y se votaría más tarde. En tanto, el Secretario de la Comisión advirtió de la inconstitucionalidad de dicha propuesta.

“Se aprobaron muchas normas que hasta el secretario advirtió su inconstitucionalidad, así que evaluaremos recurrirlas”, dijo Felipe Harboe, convencional PPD Otra disposición quien estuvo relatando en Twitter cómo avanzaba la votación.

“Acaban de aprobar en comisión de DDHH que somos un poder originario, que se debe derogar secreto de informe Valech y Ley de Amnistía; que los activistas no tienen inhabilidades y se rechazó inhabilitar a los que ejerzan la violencia… Todo ello por una comisión transitoria. Así de fácil, escribió en la red social.

Agregó que “algunos pretenden casi redactar normas definitivas y crear inhabilidades por sobre la comisión de ética”, y que “esta es una comisión transitoria, no tiene potestades para mandar a nadie, menos para ‘imponer’ cambios institucionales. Eso podrá ser parte del debate de fondo, pero ahora no procede”.

Otro tema que también se propuso, pero que por suerte todavía no prosperó, es que la misma Constituyente apruebe un indulto general a los detenidos en el estallido social y la violenta insurrección del 2019.

La iniciativa se habría caído, entre otras razones, porque no procedía abordar ese tema en dicha instancia. Ahora el documento con las propuestas de la Comisión de Derechos Humanos debe ser entregado a la Comisión de Reglamento, que luego será votado en el pleno de la Convención.

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