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Chile

HOY: Chile va a la elección más importante de su historia, donde decidirá el futuro de su país

Este domingo los chilenos se juegan el futuro de su país. La Constitución está en juego y la extrema izquierda presiona para tomar el camino de la revolución bolivariana. El “Rechazo” es la única barrera para contrarrestar esta embestida comunista.

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Todos los chilenos están convocados a votar este domingo en un referéndum nacional para cambiar o mantener su Constitución, en un plebiscito convocado por el Gobierno para calmar las violentas protestas de la extrema izquierda en las calles del país.

La Constitución actual fue escrita durante el gobierno del militar Augusto Pinochet en 1980 con un 65,71% de la aprobación de los chilenos en las urnas, y sirvió como lienzo de lo que sería el milagro chileno, sacando al país de la pobreza y convirtiéndolo en el más rico de Latinoamérica en tan solo 20 años.

A pesar de que fue concebida durante una dictadura, Pinochet incluyó en la Constitución una serie de fundamentos liberales y escribió una Carta Magna que defiende la propiedad privada, las libertades individuales, la libertad de culto, de expresión y de enseñanza. No aplica los principios socialistas que están tan presentes otros textos constitucionales más modernos de la región, como Argentina o Brasil.

La reforma está siendo impulsada por la extrema izquierda, y se busca explicitar la “adquisición de nuevos derechos” que “fueron denegados”. 

Entre ellos, se quiere incluir en la Constitución que el agua, la tierra y los recursos naturales son de interés público, lo cual facilitaría a cualquier Gobierno subsiguiente a estatizarlos. Se quiere introducir un sistema de pensiones público y se le quiere dar más poder al sindicalismo. Además, se quiere dañar la estructura de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y se le quiere dar un reconocimiento oficial a los pueblos indígenas, con algunos sectores de la izquierda incluso proponiendo repartirles tierras.

Definitivamente, una nueva Constitución en Chile en el actual marco político implicaría un grave corrimiento a la izquierda. Este es el primer paso que necesitaba la izquierda chilena si alguna vez quiere repetir el modelo chavista en Chile; hasta ahora cualquier intento sería bloqueado por la Constitución.

Desde 1980, la Constitución fue enmendada 20 veces, y reformada en 2005, pero estos cambios se hicieron con el objetivo de ajustar o renovar algunos conceptos que habían quedado anticuados, pero nunca se tocó el espíritu liberal del texto original. Esta vez, es exactamente eso lo que se quiere.

La Constitución chilena, una de las más liberales del mundo, enfrenta la embestida más grande de la izquierda de su historia.

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Los 14 millones de electores están convocados a votar en esta oportunidad, pero el voto es voluntario, por una ley promulgada en 2012 que así lo dispuso. Esto saldó una disputa filosófica en el país, pero generó un problema en esta ocasión: debido a las encuestas manufacturadas por la izquierda que aseguran que la izquierda va a triunfar apabullantemente, muchas personas que votarían por mantener la Constitución no irán a votar.

En una clara profecía autocumplida, el desgano por perder la elección será exactamente lo que haga que la derecha y el liberalismo pierda este referéndum.

Los votantes tienen que responder a dos preguntas en dos boletas diferentes. Primero sobre el principio de un cambio de Constitución, donde en una primer papeleta deben responder a la pregunta: “¿Quiere ud. una nueva Constitución”, los chilenos podrán marcar con bolígrafo azul la opción “Apruebo” o “Rechazo”.

La segunda pregunta es acerca de qué órgano redactará una nueva Constitución. En una segunda boleta, deberán responder a la pregunta: “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución?”, los votantes podrán optar entre la opción de una “Convención Constitucional Mixta”, compuesta por 172 miembros, distribuida en partes iguales entre ciudadanos electos y parlamentarios, y la de una “Convención Constitucional”, de 155 miembros, en la cual todos sus integrantes tienen que ser elegidos específicamente para este propósito. 

El elector puede votar “Rechazo” y también elegir una de las dos opciones para redactar el texto de una eventual Carta Magna nueva.

Si la opción de la “Convención Constitucional” gana, esta será completamente paritaria, según reza la ley aprobada en marzo en el Parlamento.

En caso que triunfen los partidarios del cambio de Constitución, el siguiente paso será la elección de los miembros de la Convención, la cual tendrá lugar el 11 de abril de 2021.

El trabajo de la convención elegida durará nueve meses y podrá extenderse por tres meses más. 

Luego de discutir y escribir un nuevo texto, se organizará un segundo referéndum, cuya fecha no se ha definido todavía, para aprobar la nueva Constitución.

Todo el proceso podría llevar aproximadamente dos años. En el medio, además, los chilenos deberán ir a unas elecciones generales pactadas para el 21 de noviembre de 2021, para elegir un nuevo Presidente y un nuevo Congreso para el periodo 2022-2026.

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Mientras algunas encuestadoras como Criteria aseguran que hay un 70% de voto en favor del “Apruebo”, otras encuestadoras, como Numen, Addison y Nielsen, salieron las últimas semanas a advertir que tomando el votante probable, lo más certero es que la victoria del “Apruebo” sea tan solo por unos pocos puntos, con un consenso entorno al 55%.

Si bien esto le daría la victoria al “Apruebo”, le quitaría gran parte de su legitimidad. El principal argumento de la extrema izquierda para impulsar un cambio de Constitución es que hay supuestamente una “amplia mayoría” en Chile que quiere una reforma profunda y un alejamiento del próspero sistema capitalista liberal. Cualquier diferencia menor al 70% también resultará en un descontento entre los grupos anarquistas, y nuevas protestas pueden ocurrir.

Además, algo que destacó la encuestadora Numen, es que en realidad hay una importante mayoría de chilenos que están en contra de reformar la Constitución, pero lo que ocurre es que dentro de estos grupos la intención de voto es muy baja.

En una encuesta del 8 de octubre, un 35% de los simpatizantes del “Rechazo” aseguran que no irán a votar porque creen que “la elección está perdida“, un 21% teme por su salud (por el COVID) y un 14% tiene miedo por la violencia de la izquierda que se pueda suscitar el día de la elección.

Estos números indican que si la derecha hiciera un mejor trabajo desmintiendo a la izquierda, y si el Gobierno asegurara las condiciones sanitarias y de seguridad para ir a votar, un 70% más de votantes en favor del “Rechazo” acudirían a las urnas. 

Debido a la pandemia de coronavirus, las autoridades aplicarán un protocolo sanitario para el domingo que contempla la apertura por más tiempo de los centros de votación (durante 12 horas), con horarios vespertinos en los que los votantes mayores de 60 años tienen prioridad.

El distanciamiento físico y la máscara son obligatorios en todo el país desde hace al menos seis meses.

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Chile

José Antonio Kast: único candidato de derecha en las elecciones presidenciales de Chile

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El líder del Partido Republicano de Chile se presenta por segunda vez a las elecciones presidenciales y esta vez con un programa de gobierno integral marcadamente de derecha, con una agenda similar a la de Trump en Estados Unidos o Bolsonaro en Brasil.

José Antonio Kast asoma como la única carta presidencial de derecha en las elecciones presidenciales de noviembre del 2021 en Chile, que actualmente está atravesando un lamentable proceso de reforma constitucional que le otorgará una carta magna de extrema izquierda al país más exitoso de la región.

Por segunda vez, el abogado fundador del Partido Republicano de Chile se presentará como candidato presidencial para ocupar un lugar en el Palacio de la Moneda para el periodo 2022-2026.

Con la confirmación del Servicio Electoral de Chile, los candidatos que se enfrentarán el día 21 de noviembre de 2021, en conjunto con las elecciones de senadores, diputados y consejeros regionales, serán: el centrista Sebastián Sichel (figura como independiente pero irá por el pacto Chile Podemos Más), el derechista José Antonio Kast (Republicanos), la centroizquierdista Yasna Provoste (Democracia Cristiana por el pacto Unidad Constituyente-PL-Nuevo Trato), el comunista Marco Enríquez-Ominami (PRO), el autonomista marxista Gabriel Boric (Frente Amplio por el Pacto Apruebo Dignidad), Franco Parisi (Partido de la Gente) y Eduardo Artés (Unión Patriótica). 

En la elección presidencial de 2017, Kast obtuvo un importante 7,93 % de los votos, que fue clave en la victoria de Piñera en ballotage contra el izquierdista Guiller.

El pasado 16 de agosto, a través de su centro de estudio Ideas Republicanas (IR), Kast presentó un programa político basado en propuestas y trabajo de más de doscientos profesionales y expertos, presentes en la red de intelectuales activos de la agrupación. De manera sintética, dichas propuestas fueron incorporadas en las bases programáticas del candidato José Antonio Kast, en las que destacan.

Principales puntos de Ruta Republicana, la única agenda presidencial de derecha en Chile:

1.- Tamaño del gobierno: Reducción de 24 a 12 ministerios. Manteniendo la actual configuración de Defensa, Justicia, Relaciones Exteriores, Hacienda, Trabajo y Salud; mientras los otros 17 se fusionarían dando origen a seis nuevos ministerios.

2.- Estructura del Estado: Avanzará en un modelo de gobernanza en base a macrorregiones (de 16 a 7), se terminará con las provincias y reformará las municipalidades con una reorganización o reagrupamiento comunal.

3.- Impuestos: Reducción del impuesto a las empresas de del 27% a un 17%, eliminación de impuestos por utilidades reinvertidas, impuesto cero a las Pymes, disminución del impuesto al valor agregado (IVA) de un 19% a un 17%, rebajas al impuesto de patrimonio (contribuciones, donaciones, herencias), reducción de impuestos de 20 dólares mensuales por cada hijo menor de 18 años, impuesto negativo a la renta de 17% para personas de bajos ingresos, eliminación de impuestos de timbres y estampillas, y creación de una task force, dedicada a reducir y eliminar regulaciones que invaden la vida privada y desincentivan la inversión.

4.- Reducción de funcionarios públicos y gastos: Rebajar 10% de la dotación de la administración pública y al menos 20% de los gastos (viáticos, viajes, bienes y servicios de consumo, horas extra, etc.).

5.- Digitalización del Estado: Modernizar el Estado chileno, conectándolo e informatizando sus servicios, tomando como base modelos de e-government y digitalización del Estado de países como Australia, Singapur y Estonia. 

6.- Empresas del Estado: Se privatizarán empresas como CODELCO, ENAP, ENAMI, Ferrocarriles del Estado (EFE) y Televisión Nacional (TVN).

7.- Congreso: Se propone reducir la cantidad de legisladores del Congreso a solo 100 diputados nacionales (-55) y 29 senadores nacionales (-14) con un nuevo sistema electoral mayoritario del tipo uninominal.

8.- Relaciones Internacionales: Reforzar la vinculación de Chile con los Estados Unidos de América, Reino Unido, Japón y Alemania. Además de estrechar lazos con países del Asia Pacífico. Además, se señala que se hará valer el principio de la Supremacía Soberana respecto de organizaciones internacionales o burocracias supranacionales, se pondrá fin a las operaciones de la FLACSO en Chile y se retirará del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

9.- Familia: Incentivar natalidad reduciendo impuestos, incorporando beneficios de subsidios a padres a partir del tercer hijo, con un pilar solidario de maternidad. Otorgar un subsidio del Estado de 1200 dólares por hijo al nacer, perteneciente a familias del 20% más pobre, depositado a una cuenta de ahorro previsional voluntario privada, sin posibilidad de retiro hasta la jubilación.

10.- Orden y seguridad: Combatir la narcopolítica, la droga y las mafias con la colaboración de las fuerzas armadas. Busca imponer el Estado de Derecho en todos los sectores donde no se esté cumpliendo actualmente.

11.- Género e identidad nacional: Reivindicar el idioma castellano, eliminando el lenguaje de género y de incitación a la lucha de clases, étnica o cualquier doctrina tendiente a la división nacional. Recuperar feriados republicanos, religiosos e internacionales para profundizar conocimiento de la historia y herencia cultural del país.

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Chile

Continúa la dictadura sanitaria en Chile: Piñera no levanta el toque de queda a pesar de no tener más casos

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Agosto prácticamente no registró nuevos casos y las muertes están en el momento más bajo de toda la pandemia.

El régimen sanitario de Sebastián Piñera no cede y continúa gobernando con mano de hierro el país justificándose con la emergencia de la pandemia. Si bien en las últimas semanas han existido un descenso significativo de los contagios y de las muertes por el virus COVID-19, según se desprende del portal de la Universidad de Oxford, OurWorldInData, esto no se ha traducido en avances para que los chilenos vuelvan a recuperar sus libertades individuales esenciales amparadas por la Constitución chilena.

Piñera ha anunciado que continuará con las fronteras cerradas, donde solo pueden salir quienes hayan recibido dosis de vacunas aprobadas por el Instituto de Salud Pública del país, lo que quiere decir que los menores de edad sin dosis seguirán encerrados en Chile.

Además, al regreso deben permanecer recluidos en sus hogares por siete días, y se vislumbra que el toque de queda continuará, todo amparado en un estado de excepción constitucional que viene instalado desde el 18 de marzo de 2020, es decir, hace más de un año y medio.

Mientras tanto, el mercado aéreo de Chile se mantiene en el peor momento de su historia, al borde de la quiebra y con una caída del más del 60% solamente en julio.

Estas restricciones, sumadas a un toque de queda todavía vigente, una excepción constitucional que pone en peligro los derechos humanos de los chilenos, y medidas arbitrarias que solo perjudican a los trabajadores, se dan en un contexto de prácticamente no más casos nuevos de Covid.

Luego de las tres olas del virus chino en Chile, la primera en junio del 2020, la segunda en abril y la tercera en junio de este año, actualmente el país andino se encuentra en el mejor momento epidemiológico desde que comenzó la pandemia. Agosto prácticamente no registró nuevos casos, y no hubo en ningún día más de 100 muertes diarias por el coronavirus. Pero así y todo, Piñera resista volver a la normalidad.

Fuente: Worldometer Chile.

En la continuidad de Piñera, el abanderado de Chile Vamos (ahora Chile Podemos Más), Sebastián Sichel, señaló querer terminar con los toques de queda.

Si bien esto es un buen paso en la dirección correcta, y no se entiende por qué no lo hace Piñera ahora si su propio candidato lo propone, esta medida no terminaría con el régimen sanitario, dado que este se basa en el estado de excepción constitucional al que están sometidos los chilenos en estos momentos, el cual ni Sichel ni nadie de su espacio propone eliminar.

El gobierno y su plan denominado “Paso a Paso”, en donde va gestionando, arbitrariamente, las libertades y las prohibiciones de las personas, según se señala en su web oficial, este plan se trata de 4 pasos graduales que van desde la Cuarentena hasta la Apertura, con libertades para quienes, en forma responsable y solidaria, cumplieron con su esquema de vacunación contra el COVID-19, restricciones y obligaciones”, sin embargo ese mismo plan no establece ningún criterio para retornar a la normalidad, es decir, el régimen autoritario-sanitario de Piñera no da espacio para que su país se reestablezca a condiciones previas a marzo de 2020.

Mientras algunos países europeos, como Rumania, los vacunatorios han ido cerrando por haber alcanzado ya la inmunidad de rebaño, con una población inoculada con vacunas que ronda el 25%, ya se vive una vida normal.

En cambio, Chile, siendo uno de los países con más vacunados en el mundo, sigue sufriendo el yugo piñerista que solo busca controlar a la población para evitar un nuevo movimiento social que desestabilice su gobierno, el cual implementó nuevas medidas obligatorias para cerrar bares, gimnasios y restaurantes, los que deben solicitar pase verde para poder consumir en el interior sino están sujetos a severas multas.

De esta forma, el escenario político en Chile, con la incertidumbre constituyente, sumado a al aumento de deuda pública, bonos, subsidios (IFE) y presión inflacionaria, presenta un escenario complicado para las elecciones del 21 de noviembre, donde los chilenos tendrán que votar por un nuevo presidente, senadores, diputados y consejeros regionales.

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Chile

La izquierda aprueba eliminar a Carabineros en la nueva Constitución de Chile

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Se reemplazará por una institución que adopte “la doctrina de los derechos humanos” y que sea dirigida por civiles.

La sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constituyente en Chile se extendió más allá de las 18:30 horas del viernes, horario originalmente pactado, y duró hasta la madrugada de este sábado.

¿Qué fue lo que tuvo a los constituyentes, predominantemente de izquierda, trabajando hasta tan tarde? Los constituyentes de izquierda propusieron y lograron aprobar la eliminación de Carabineros como el principal órgano de seguridad interna del país.

Los constituyentes de extrema izquierda “se entusiasmaron” y comenzaron a agregar propuestas sobre puntos que no eran parte del acuerdo interno, lo que alargó el debate. Una de éstas fue sustituir la institución de Carabineros por otro órgano, que ejerza la función policial basado en “la doctrina de los derechos humanos” y que sea dirigido por civiles.

Ésta se aprobó cerca de las 3 de la mañana del sábado, cuando varios miembros ya se habían desconectado pensando que se haría un receso y se votaría más tarde. En tanto, el Secretario de la Comisión advirtió de la inconstitucionalidad de dicha propuesta.

“Se aprobaron muchas normas que hasta el secretario advirtió su inconstitucionalidad, así que evaluaremos recurrirlas”, dijo Felipe Harboe, convencional PPD Otra disposición quien estuvo relatando en Twitter cómo avanzaba la votación.

“Acaban de aprobar en comisión de DDHH que somos un poder originario, que se debe derogar secreto de informe Valech y Ley de Amnistía; que los activistas no tienen inhabilidades y se rechazó inhabilitar a los que ejerzan la violencia… Todo ello por una comisión transitoria. Así de fácil, escribió en la red social.

Agregó que “algunos pretenden casi redactar normas definitivas y crear inhabilidades por sobre la comisión de ética”, y que “esta es una comisión transitoria, no tiene potestades para mandar a nadie, menos para ‘imponer’ cambios institucionales. Eso podrá ser parte del debate de fondo, pero ahora no procede”.

Otro tema que también se propuso, pero que por suerte todavía no prosperó, es que la misma Constituyente apruebe un indulto general a los detenidos en el estallido social y la violenta insurrección del 2019.

La iniciativa se habría caído, entre otras razones, porque no procedía abordar ese tema en dicha instancia. Ahora el documento con las propuestas de la Comisión de Derechos Humanos debe ser entregado a la Comisión de Reglamento, que luego será votado en el pleno de la Convención.

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