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Juan Orlando Hernández, el hombre que convirtió a Honduras en una autocracia 

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, gobierna al país centroamericano desde 2014. Sus conexiones con el crimen organizado, y sus maniobras autoritarias para consolidar su poder han provocado una crisis política y social sin precedentes en la historia del país. 

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El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández ha sido un político “astuto” a lo largo de su carrera política, pero a la vez, se ha convertido en un peligro para la democracia del país centroamericano, a través de la consolidación de un sistema autocrático, el cual ha generado temor entre diversos sectores del país. 

A pesar de sus promesas de “una vida mejor” para la hastiada sociedad hondureña, y de sus numerosos planes para atraer inversión extranjera al país, Hernández no puso en marcha ninguna de sus promesas de campaña, aunque continuaría beneficiando al poderoso establishment hondureño, a través de varias concesiones y leyes trascendentales para la nación. 

Sumado a esto, el incipiente nivel de narcotráfico abarca a todos los niveles de la sociedad hondureña. Varios políticos y antiguos miembros de la Policía Nacional han sido condenados en Estados Unidos por delitos de narcotráfico, lo cual ha demostrado la debilidad del sistema de seguridad y justicia hondureño.  

Desde sus inicios como congresista en los años noventa, Hernández logró un lento pero poderoso ascenso a la cúpula del poder. Su gestión como Presidente del Congreso Nacional entre los años 2010-2014, lo convertirían en una figura notable del centroderechista Partido Nacional, de cara a los comicios internos del 2013.

Con el respaldo de Porfirio Lobo Sosa, en ese momento, Presidente de Honduras, ganaría esos comicios bajo sospechas de fraude. Sin embargo, las denuncias no llegaron a más, luego de que los candidatos rivales decidieran sumarse a la campaña de Hernández para las elecciones generales del 2013. 

Luego de superar ese polémico suceso, el 24 de noviembre del 2013, ganaría las elecciones generales, con el 36,89% de los votos, nuevamente bajo sospechas de fraude electoral. El último obstáculo para llegar al poder había sido superado. 

Juan Orlando Hernández, del centroderechista Partido Nacional, celebrando su controversial triunfo en los comicios generales del 2013. 

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Primer mandato: Promesas Incumplidas

El 27 de enero del 2014, Hernández tomó posesión como presidente de la República, prometiendo a la ciudadanía reducir los niveles de pobreza, desempleo e inseguridad, además de un combate frontal a la corrupción.
Sin embargo, a pesar de lo anterior, se revelarían varios esquemas de corrupción que provocaron indignación en el país. En 2015, el desfalco de unos 200 millones de dólares del Instituto Hondureño de Seguridad Social salpicaría a poderosos funcionarios y empresarios del país, así como también al Partido Nacional.
Juan Orlando Hernández negaría su implicación en los hechos, aunque luego admitió que su partido utilizó US$ 148.000 para financiar su campaña electoral
En mayo de ese mismo año, ciudadanos fundaron el movimiento “Oposición Indignada”, cuya misión era exigir el cese de la corrupción e impunidad en Honduras, sin embargo, Hernández no cumpliría con sus peticiones luego de cinco años de protestas. 
Pese a las críticas recibidas por diversos sectores, Hernández seguía mostrándose como un hombre de “mano dura”. Gozaba de cierto respaldo en las zonas más vulnerables, gracias a sus políticas de seguridad. 
La oposición afirma que la estrategia de Hernández busca “militarizar al país”, ya que el presidente no sólo los envió a patrullar las calles, sino que los incluyó en su gabinete y les otorgó poderes extraordinarios”, una estrategia utilizada por otros mandatarios hondureños en el pasado. 

Juan Orlando Hernández, en su primera Toma de posesión. Mientras se realizaba este acto, sectores de oposición se manifestaban en contra del mandatario en distintos puntos de la ciudad de Tegucigalpa, capital del país

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A pesar de las denuncias de corrupción y narcotráfico, y de una Constitución que impide claramente la reelección en Honduras (Véase ARTICULO 239), Hernández decidió aspirar nuevamente a la candidatura presidencial, en el año 2017, después de ser habilitado por los miembros de la Sala de lo Constitucional, de la Corte Suprema (CSJ), los cuales son afines a la cúpula en el poder. 
Pero Hernández no la tendría fácil, su rival más fuerte era el candidato Salvador Nasralla, un candidato de centro/ centroderecha, carismático presentador de televisión y fundador del Partido Anticorrupción.
Si bien Nasralla es claramente un outsider de discurso moderado, terminó formando parte de la coalición denominada “Alianza de Oposición contra la Dictadura”, conformada por sectores de centroizquierda e izquierda. 
Su unión al chavismo a través de Zelaya provocó que el candidato opositor adoptara parte del discurso de la izquierda radical, lo que le obligó a apoyar a las dictaduras de Venezuela y Corea del Norte, por lo que a nivel internacional recibiría varias muestras de rechazo por parte de sectores importantes de derecha. 

“Los medios de comunicación en el mundo entero tratan de instalar en la mente de la gente ideas falsas, como que Nicolás Maduro es un ogro (…) yo he ido a Venezuela y obviamente hay gente descontenta, pero no así como aparece en los medios”, aseguró Nasralla en los últimos días de campaña.

Salvador Nasralla, un outsider conservador que dio un inesperado giro a la centro-izquierda, para evitar la reelección indefinida de Juan Orlando Hernández.

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El 26 de noviembre del 2017, los hondureños acudirían masivamente a las urnas. Los primeros resultados no se darían hasta la madrugada del día siguiente. Con el 57,18% de los mesas escrutadas, Nasralla encabezaba la elección con un 45,17% de los votos, mientras que JOH tenía un 40,21% de los votos. 

Esta era una tendencia irreversible, que provocaría un cambio significativo en Honduras. Sin embargo, el sistema se caería “misteriosamente” durante varios días. 

Recién el 17 de diciembre, 21 días después de la elección y de manera sorpresiva, el Tribunal Supremo Electoral declaraba a Juan Orlando Hernández ganador de las elecciones, con el 42,95%, mientras que Nasralla “obtuvo” el 42,45%, una diferencia de apenas 0,5%.
Parecida a la situación de Bolivia que desembocó en la renuncia del aspirante a dictador Evo Morales, Juan Orlando Hernández ganó una de las elecciones menos transparentes de la historia del país. A raíz de este grosero fraude electoral, hubo manifestaciones públicas y protestas violentas. Durante esta crisis, murieron 23 personas.

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El 24 de enero de 2018 asumió su segundo mandato, a pesar del fraude y a pesar de ser inconstitucional, y Honduras está virtualmente en una nueva dictadura, que mantiene un férreo control de las libertades en el país. 

Recientemente, a fines de 2019, nuevos documentos de la Corte del Distrito Sur de Nueva York implicarían a Juan Orlando Hernández  en actividades de narcotráfico, y posteriormente fue vinculado al Cartel de Sinaloa de México y al Cartel de los Soles de Maduro.
A medida que pasan los días, el autócrata Hernández busca otras opciones para evitar ser enjuiciado por la temida justicia estadounidense. Su hermano, Juan Antonio Hernández (que mantuvo vínculos con el grupo terrorista de las FARC), fue encontrado culpable por narcotráfico en 2019, por lo que el destino de “JOH” parece ser inevitable. 
Juan Orlando Hernández es un hombre autoritario, que aprovechó la débil institucionalidad del país y la necesidad de mano dura en seguridad para afianzar su poder y crear otro narco-estado más en Latinoamérica.


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Honduras

Xiomara Castro: Quién es la nueva presidente de extrema izquierda castrochavista en Honduras

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La mujer de Zelaya tendrá el desafío de encarar la dirigencia tras 12 años de gobiernos conservadores, aunque cuenta con el respaldo internacional de una amplia gama de espacios políticos, desde el Foro de Sao Paulo hasta la Casa Blanca.

Xiomara Castro tomó posesión este jueves como nueva presidente de Honduras, la primera mujer en hacerlo, y con ella regresa la izquierda al poder tras 12 años de gobiernos conservadores.

A pesar de encabezar el movimiento zelayista, nombrado así en honor a su marido, el ex presidente José Manuel Zelaya, quien llegó a la presidencia en 2006 como un liberal pero rápidamente giró a la extrema izquierda comunista, Castro ganó las elecciones liderando una coalición amplia de espacios desde la izquierda hasta la centroderecha.

El Partido Nacional, quien históricamente se llevó todos los votos del centro a la derecha, cayó bajo el gobierno del ex presidente José Orlando Hernández, en esquemas de narcotráfico, no solucionó los altos índices de inseguridad, pobreza, violencia y corrupción institucional. Esto llevó a que miles de votantes históricos del PN terminarán votando, increíblemente, por Castro.

Sin importarle esto, Castro está decidida a llevar a cabo un gobierno castrochavista, y esto lo dejó muy en claro en su discurso inaugural. “A partir de hoy ninguna familia que gaste menos de 150 kW al mes a seguir pagando su factura de luz”, prometió ante la presencia de sus simpatizantes.

También prometió convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución, que le permita la reelección indefinida y la habilite a iniciar un proceso de estatizaciones. Ya en 2009, Zelaya había intentado hacer un referéndum y modificar la Constitución de la misma manera, y luego de que lo llevara a cabo a pesar de la negativa de la la justicia, las Fuerzas Armadas lo removieron de su cargo a través de un golpe de Estado.

Entre otras medidas que prometió en campaña, Xiomara Castro quiere derogar algunas de las leyes más exitosas de los gobiernos conservadores, como la de Ley de Seguridad, con la que se faculta al Ejército para pelear contra el narcotráfico y la Ley ZEDE, que creaba zonas francas libres de impuestos en varias zonas del país para atraer inversiones extranjeras.

Además, prometió reducir el precio de la energía a través de masivos subsidios y controles de precios del sector; aumentar el salario mínimo; implementar una renta universal para las familias más pobres; y crear un organismo anticorrupción supervisado por la ONU.

Por último, la líder izquierdista tiene en su agenda despenalizar la interrupción del embarazo, aunque para eso tendrá que lidiar con la Iglesia Católica, que tiene una fuerte influencia en el país y, más difícil incluso, con un Parlamento dominado por legisladores provida, tanto en el PN como en su propia coalición.

Xiomara Castro es un caso único en el mundo. Llegó a la presidencia respaldada tanto por el Foro de Sao Paulo como por la Casa Blanca de Estados Unidos. Esto se lució en su ceremonia de asunción, en la que estuvieron como invitados de honor la vicepresidente argentina Cristina Kirchner y el ex presidente brasileño Lula da Silva, al mismo tiempo que la vicepresidente norteamericana Kamala Harris.

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Honduras

La asunción de Xiomara Castro en Honduras juntará a Cristina Kirchner y Kamala Harris

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Una es la líder de la extrema izquierda castrochavista y la otra la líder de la izquierda socialdemócrata progresista, pero juntas apoyaron y llevaron a la presidencia a Xiomara Castro.

Tras el histórico triunfo del Foro de Sao Paulo en Honduras, la asunción de la chavista Xiomara Castro, quien ganó las elecciones presidenciales el pasado 28 de noviembre, será un evento sin precedentes en la región por los invitados que tendrá.

Mañana a las 11 am (14hs de Argentina) será el acto de asunción de la mandataria de Honduras, donde congregarán figuras como el rey de España, Felipe VI; el presidente electo de Chile, Gabriel Boric; el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele; el presidente Laurentino Cortizo, de Panamá; el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, y su par de Bolivia, Evo Morales.

Pero tal vez las dos presencias más polémicas serán las de Cristina Kirchner, actual líder del Foro de Sao Paulo y vicepresidente de Argentina; y Kamala Harris, actual líder del movimiento progresista norteamericano y vicepresidente de Estados Unidos.

Ambas representan y lideran dos corrientes de la izquierda americana que muchas veces se pinta como opuesta. Cristina pertenece a una extrema izquierda socialista y antidemocrática, mientras que Kamala busca representar una socialdemocracia progresista moderada. Pero en definitiva, están más alineadas de lo que parece.

Tanto Cristina como Kamala apoyaron la candidatura de Xiomara Castro, quien puso fin a 12 años de hegemonía del derechista Partido Nacional en el país centroamericano y es la primera mujer de la historia de Honduras en convertirse en presidente.

El triunfo de esta dirigente de izquierda fue celebrado en su momento por Cristina Kichner, quien mantiene una larga amistad con la presidente-electa hondureña.

El vínculo de Cristina con Xiomara se remonta al 2006, cuando José Manuel Zelaya, marido de Xiomara, llega al poder en Honduras y decide dar un giro total de su agenda liberal de campaña: Se une al Foro de Sao Paulo, y entabla una estrecha relación con Hugo Chávez y con Néstor Kirchner.

En 2009, cuando las Fuerzas Armadas hondureñas lo remueven a Zelaya de la presidencia tras un intento ilegal de modificar la Constitución, Cristina, como presidente de Argentina, llegó a enviar su helicóptero personal para llevarlo a Zelaya y Xiomara a la Casa de Gobierno para retornarlo al poder, pero sin éxito.

Cristina además dará una charla hoy en la Universidad Nacional Autónoma, patrocinada por los militantes del partido de Xiomara Castro. La consigna de la exposición será “Los pueblos siempre vuelven” y hace referencia a una frase de Cristina en un plenario de La Cámpora del año pasado y cita como ejemplo a la vuelta del MAS en Bolivia después del golpe a Evo Morales y el retorno al poder del kirchnerismo en 2019. Tendencia que podría completarse con un regreso de Lula al poder en Brasil. 

Si bien la relación entre Kamala Harris y la líder del partido LIBRE es menos concreta, la demócrata apoyó su candidatura y trabajó arduamente para socavar la imagen de Juan Orlando Hernández, con denuncias de narcotráfico tanto a él como a otras figuras de su partido que se procesaron en tribuanles federales de Estados Unidos.

La vicepresidente norteamericana está a cargo de la crisis migratoria que azota a Estados Unidos, que proviene principalmente de Honduras y Guatemala.

Se cree que Harris mantiene una línea de diálogo informal con Castro incluso desde antes de su triunfo electoral, para que la ayude a contener las caravanas que salen del país, a cambio de jugosos subsidios económicos para su país.

Kamala Harris hace historia en EE.UU. por esta razón | Video
La vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Karris.
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Honduras

Elecciones en Honduras: La castrochavista Xiomara Castro gana las elecciones y destrona al Partido Nacional

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La izquierdista Xiomara Castro aventaja con amplitud al oficialista Nasry Asfura con más de 50% de los votos escrutados, y le anota una victoria al Foro de Sao Paulo en la región.

La candidata presidencial Xiomara Castro, del izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre), aventaja a su principal oponente, el alcalde de Tegucigalpa, el centroderechista Nasry Asfura, del oficialista Partido Nacional (PN), en las elecciones presidenciales de Honduras.

De acuerdo con los conteos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), con más del 50% de las actas escrutadas, la esposa del ex presidente Manuel Zelaya obtiene este lunes más del 53% de los votos, mientras Asfura se llevaba más del 33%.

Pasaron varias horas sin que se actualizaran resultados, por lo que algunos hondureños se empezaron a impacientar y a recordar lo que sucedió en las presidenciales de 2017, cuando la tendencia cambió repentinamente, después de que el conteo se detuviera durante horas, desatando protestas y acusaciones de fraude contra el mandatario Juan Orlando Hernández, que finalmente ganó la reelección con muchas irregularidades.

De confirmarse ahora la victoria, la llegada de Castro a la presidencia pondría fin a tres mandatos consecutivos en el poder del Partido Nacional, y Honduras será un nuevo afiliado del Foro de Sao Paulo. La candidata propiciará además una reforma constitucional, como se está haciendo en Chile.

Xiomara Castro junto a su marido, Manuel Zelaya, admirador de Maduro.

Es importante destacar la profunda crisis de representación que atraviesa Honduras: Zelaya, el marido de Xiomara Castro, llegó a la presidencia en 2006 como un candidato de derecha liberal, pero rápidamente giró su gobierno a la extrema izquierda castrochavista. En 2009, cuando intentó seguir los pasos de Chávez reformando la Constitución, fue depuesto por las Fuerzas Armadas.

En 2010 ganó la presidencia el derechista Porfirio Lobo Sosa, quien le abrió el camino en 2014 a su sucesor Juan Orlando Hernández.

“JOH”, por sus iniciales, ganó las elecciones representando a la derecha conservadora, pero tomó el cheque en blanco que le había dado la sociedad para que trajera estabilidad al país, y usó ese capital político para extender una de las mayores redes de narcotráfico de Centroamérica, aliado con el dictador de Nicaragua Daniel Ortega y con el de Venezuela Nicolás Maduro, a través de su hermano, Juan Antonio Hernández (conocido como “Tony”), condenado en Estados Unidos.

Este domingo, los hondureños debieron ir a las urnas para elegir entre dos candidatos asociados al narcosocialismo. Xiomara Castro, la mujer de un presidente que trató de convertirse en dictador, y JOH, engañando al electorado, asegurando ser el representante de la derecha pero defendiendo a las narcodictaduras de la región y habiéndose quedado tres mandatos en el poder, uno más de los constitucionalmente legales.

A la izquierda, Juan Antonio Hernández (conocido como “Tony”), condenado en marzo de este año a cadena perpetua más 30 años de prisión por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. A la derecha, el presidente Juan Orlando Hernández, hermano de “Tony”.

El CNE reportó un histórico nivel de participación con más del 68% de los 5,1 millones habilitados por el sufragio. Las autoridades destacaron que los comicios se celebraron sin “incidentes que lamentar”, aunque organizaciones de derechos civiles señalaron la carencia de material electoral, fallas en el sistema de votación y otros problemas menores.

De confirmarse la tendencia, una victoria de Castro no solo se convertiría en la primera mujer en gobernar el país, sino que también pondría fin a 12 años de gobierno conservador y devolvería a la izquierda socialista hondureña al poder por primera vez desde que Zelaya fue depuesto por un golpe de Estado en 2009.

Es destacable que además es la primera vez desde 1998 que un candidato gana las elecciones en Honduras haciendo campaña con una agenda de izquierda. Tanto Ricardo Maduro, Manuel Zelaya, Porfirio Lobo Sosa y JOH habían sido elegidos tras campañas con propuestas de derecha y liberales en lo económico.

Vamos a formar un gobierno de reconciliación, de paz y de justicia. Vamos a iniciar un proceso para garantizar una democracia participativa, una democracia directa”, dijo Castro, de 62 años, quien logró sumar el apoyo de toda la izquierda y partes de la centroderecha, con la candidatura de su vice, Salvador Nasralla.

Sin lugar a dudas es una reivindicación del zelayismo, el movimiento político que inició Manuel Zelaya en 2006, cuando tomó el voto liberal antisistema y lo convirtió en un movimiento antidemocrático, asociado a los peores regímenes comunistas de Latinoamérica.

La candidata, vestida de rojo y negro, terminó su discurso con la frase “hasta la victoria siempre“, una de las más usadas por la revolución cubana.

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