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Nueva evidencia revela el origen narco de la campaña presidencial de Juan Orlando Hernández 

Dos narcos han sido detenidos en EE.UU. y aseguran haber sido testigos de la entrega de millonarias coimas por parte del Chapo Guzman al hermano del presidente Hernández. Mientras tanto, el presidente colma los medios de su supuesto contagio de COVID-19.

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Mientras el presidente hondureño Juan Orlando Hernández se muestra ante las cámaras y asegura que fue contagiado del coronavirus, aunque sin síntomas, una verdadera crisis judicial recae sobre el mandatario.

Dos guatemaltecos que fueron acusados por fiscales federales de Estados Unidos por cargos de tráfico de drogas en diciembre, se entregaron recientemente a las autoridades norteamericanas, según se reveló en documentos judiciales que muestran que están programados para ser procesados en la Corte de Nueva York a finales de esta semana.  

La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York acusó a los guatemaltecos Otto René Salguero y Ronaldo Enrique Salguero en diciembre pasado de “conspirar para importar cocaína a los Estados Unidos” así como por “delitos relacionados con la posesión y el uso de armas y artefactos destructivos”.

De ser encontrados culpables tanto de conspiración para importar cocaína como del uso y posesión de armas automáticas, y artefactos destructivos durante sus actividades delictivas, podrían ser condenados a cadena perpetua.

Los Salguero, están vinculados con el ex-líder del Cartel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, y fueron acusados de conspirar con el ex-congresista hondureño y hermano del presidente, Juan Antonio ‘Tony’ Hernández, condenado por cargos de tráfico de drogas en un juicio en Nueva York y que podría pasar el resto de su vida en prisión. Su sentencia está programada para el 16 de septiembre. 

Los fiscales lo acusaron de liderar “una sofisticada organización patrocinada por el Estado hondureño, que distribuyó cocaína durante años” y en el proceso convirtió a Honduras en “uno de los lugares más violentos del mundo“. Muy parecido a las acusaciones del Departamento de Justicia de Trump contra el narco-régimen de Maduro y el Cartel de los Soles.

A la izquierda, Tony Hernández, acusado de dirigir una de las redes de narcotráfico más importantes del mundo. A la derecha, su hermano, el presidente Juan Orlando Hernández.

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Los detenidos permanecen bajo custodia en un centro de detención en Nueva York. La Corte ha fijado una audiencia de fianza entre el 17 y 19 de junio, esto de manera virtual por el virus chino. Ambos llevarán procesos separados de videoconferencia.

Los Salguero operaraban desde Amates, Izabal, Guatemala, cerca de la frontera con Honduras y, de acuerdo con los fiscales, recibirían envíos de Honduras para llevar a México para el Cartel de Sinaloa.

El Fiscal Federal de Manhattan, Geoffrey Berman (mismo que está a cargo del caso contra Bruce Bagley, un profesor norteamericano, socio del testaferro de Maduro, Alex Saab) afirmó que: 

“Estos acusados conspiraron con funcionarios corruptos hondureños, que pagaron sobornos para facilitar la importación a los Estados Unidos de grandes cantidades de cocaína para el Cartel de Sinaloa”

Un testigo clave en el juicio identificó a los primos Salguero como parte de los presentes en una reunión llevada a cabo en 2013 en El Paraíso, Honduras, en la que ‘El Chapo’ Guzmán personalmente entregó un millón de dólares en efectivo a Tony Hernández como contribución a la campaña electoral de su hermano, Juan Orlando Hernández.

El testigo aseguró haberse reunido con ‘El Chapo’ y Tony Hernández en su casa, donde presuntamente se le entregó un millón de dólares al hondureño en bolsas de plástico en efectivo, en paquetes de 50.000 y 100.000 dólares. Se espera que las declaraciones de los Salguero sumen a lo dicho por el testigo.

El testigo en mención es un controversial político del occidente de Honduras: Alexander Ardón, conocido como “Chande”, quien se entregó a las autoridades de la DEA en 2018, debido a una supuesta persecución por parte de sus aliados en Honduras.

Alexander Ardón, caudillo narco hondureño, hoy es el principal delator de la red de narcotráfico que financió la campaña del presidente.

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Durante casi 15 años, Ardón fue alcalde de un pequeño municipio del Departmento de Copán: El Paraíso, una zona privilegiada para el trasiego de drogas en Honduras. Si alguien vio el narcotráfico en Honduras, fue él.

Alexander Ardón, quien tenía un control absoluto de su municipio, se mostraba ante los habitantes de su municipio como “un hombre honesto, y de buen corazón”, y realizó todo tipo de obras sociales para ocultar sus crímenes. Sin embargo, todos en la zona sabían que Ardón era un poderoso narcotraficante de la zona y que cobraba por cada kilo de cocaína que pasaba por su municipio.

En 2019, Ardón declaró ante la Corte de Nueva York que había asesinado a 56 personas y poseía una fortuna de 250 millones de dólares obtenida ilegalmente, además de revelar que había financiado la campaña de Juan Orlando Hernández en 2013. Aproximadamente 1,5 millones de dólares, provenientes de ganancias del narcotráfico.

Me considero humilde, pero soy el Rey del Pueblo“, Alexander Ardón, en declaraciones a un medio local en 2011.

Las investigaciones continúan, nuevos elementos saldrán en los próximos días. Los hondureños están ansiosos por volver a la normalidad, en un país donde la corrupción y la impunidad han gobernado durante los últimos años.

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Elecciones en Honduras: La castrochavista Xiomara Castro gana las elecciones y destrona al Partido Nacional

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La izquierdista Xiomara Castro aventaja con amplitud al oficialista Nasry Asfura con más de 50% de los votos escrutados, y le anota una victoria al Foro de Sao Paulo en la región.

La candidata presidencial Xiomara Castro, del izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre), aventaja a su principal oponente, el alcalde de Tegucigalpa, el centroderechista Nasry Asfura, del oficialista Partido Nacional (PN), en las elecciones presidenciales de Honduras.

De acuerdo con los conteos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), con más del 50% de las actas escrutadas, la esposa del ex presidente Manuel Zelaya obtiene este lunes más del 53% de los votos, mientras Asfura se llevaba más del 33%.

Pasaron varias horas sin que se actualizaran resultados, por lo que algunos hondureños se empezaron a impacientar y a recordar lo que sucedió en las presidenciales de 2017, cuando la tendencia cambió repentinamente, después de que el conteo se detuviera durante horas, desatando protestas y acusaciones de fraude contra el mandatario Juan Orlando Hernández, que finalmente ganó la reelección con muchas irregularidades.

De confirmarse ahora la victoria, la llegada de Castro a la presidencia pondría fin a tres mandatos consecutivos en el poder del Partido Nacional, y Honduras será un nuevo afiliado del Foro de Sao Paulo. La candidata propiciará además una reforma constitucional, como se está haciendo en Chile.

Xiomara Castro junto a su marido, Manuel Zelaya, admirador de Maduro.

Es importante destacar la profunda crisis de representación que atraviesa Honduras: Zelaya, el marido de Xiomara Castro, llegó a la presidencia en 2006 como un candidato de derecha liberal, pero rápidamente giró su gobierno a la extrema izquierda castrochavista. En 2009, cuando intentó seguir los pasos de Chávez reformando la Constitución, fue depuesto por las Fuerzas Armadas.

En 2010 ganó la presidencia el derechista Porfirio Lobo Sosa, quien le abrió el camino en 2014 a su sucesor Juan Orlando Hernández.

“JOH”, por sus iniciales, ganó las elecciones representando a la derecha conservadora, pero tomó el cheque en blanco que le había dado la sociedad para que trajera estabilidad al país, y usó ese capital político para extender una de las mayores redes de narcotráfico de Centroamérica, aliado con el dictador de Nicaragua Daniel Ortega y con el de Venezuela Nicolás Maduro, a través de su hermano, Juan Antonio Hernández (conocido como “Tony”), condenado en Estados Unidos.

Este domingo, los hondureños debieron ir a las urnas para elegir entre dos candidatos asociados al narcosocialismo. Xiomara Castro, la mujer de un presidente que trató de convertirse en dictador, y JOH, engañando al electorado, asegurando ser el representante de la derecha pero defendiendo a las narcodictaduras de la región y habiéndose quedado tres mandatos en el poder, uno más de los constitucionalmente legales.

A la izquierda, Juan Antonio Hernández (conocido como “Tony”), condenado en marzo de este año a cadena perpetua más 30 años de prisión por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. A la derecha, el presidente Juan Orlando Hernández, hermano de “Tony”.

El CNE reportó un histórico nivel de participación con más del 68% de los 5,1 millones habilitados por el sufragio. Las autoridades destacaron que los comicios se celebraron sin “incidentes que lamentar”, aunque organizaciones de derechos civiles señalaron la carencia de material electoral, fallas en el sistema de votación y otros problemas menores.

De confirmarse la tendencia, una victoria de Castro no solo se convertiría en la primera mujer en gobernar el país, sino que también pondría fin a 12 años de gobierno conservador y devolvería a la izquierda socialista hondureña al poder por primera vez desde que Zelaya fue depuesto por un golpe de Estado en 2009.

Es destacable que además es la primera vez desde 1998 que un candidato gana las elecciones en Honduras haciendo campaña con una agenda de izquierda. Tanto Ricardo Maduro, Manuel Zelaya, Porfirio Lobo Sosa y JOH habían sido elegidos tras campañas con propuestas de derecha y liberales en lo económico.

Vamos a formar un gobierno de reconciliación, de paz y de justicia. Vamos a iniciar un proceso para garantizar una democracia participativa, una democracia directa”, dijo Castro, de 62 años, quien logró sumar el apoyo de toda la izquierda y partes de la centroderecha, con la candidatura de su vice, Salvador Nasralla.

Sin lugar a dudas es una reivindicación del zelayismo, el movimiento político que inició Manuel Zelaya en 2006, cuando tomó el voto liberal antisistema y lo convirtió en un movimiento antidemocrático, asociado a los peores regímenes comunistas de Latinoamérica.

La candidata, vestida de rojo y negro, terminó su discurso con la frase “hasta la victoria siempre“, una de las más usadas por la revolución cubana.

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Elecciones en Honduras: Un país atravesado por el narcotráfico que va a las urnas con un panorama de incertidumbre

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La antesala de las elecciones en un país donde la derecha está atrapada entre un partido vinculado al narcotráfico y otro vinculado al castrochavismo.

Este domingo 28 de noviembre, se llevarán a cabo unos nuevos comicios electorales generales en Honduras, en donde más de 5,1 millones de habitantes estarán habilitados para elegir a un nuevo presidente y tres vicepresidentes, 128 diputados del Congreso Nacional, 20 diputados al Parlamento Centroamericano (PARLACEN, un ente “decorativo” cuyas decisiones no son vinculantes), 298 alcaldes y vicealcaldes, junto a 2.092 regidores (concejales) que gobernarán el país durante los próximos cuatro años.

Las elecciones suponen una dura prueba para el Partido Nacional (PNH, centroderecha a derecha), uno de los partidos tradicionales de Honduras, y que gobierna al país desde el año 2010, gracias a la división en la oposición que aún se mantiene y el declive del Partido Liberal (PLH, centro liberal), el más longevo del país.

Durante estos últimos 11 años, se registraron los mayores actos de corrupción en la historia del país. Además, importantes figuras del oficialismo, entre ellos el mismo presidente Juan Orlando Hernández (reelecto en los cuestionados comicios de 2017, a pesar de que la Constitución hondureña lo prohibía), han sido señalados y en algunos casos, sentenciados en cortes federales de Estados Unidos por sus estrechos vínculos con importantes carteles del narcotráfico local e internacional.

Todo esto le ha provocado un importante desgaste al partido oficialista, y por primera vez en más de una década podría perder una elección. Los nacionales afrontaron un duro reto durante la presente campaña para mantener el respaldo de las bases del partido.

A la izquierda, Juan Antonio Hernández (conocido como “Tony”), condenado en marzo de este año a cadena perpetua más 30 años de prisión por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. A la derecha, el presidente Juan Orlando Hernández, hermano de “Tony”.

Nasry Asfura

En el nivel presidencial, apenas 3 de los 14 candidatos en contienda tienen posibilidades de llegar al gobierno, según las encuestas. El primero de ellos es el oficialista Nasry Asfura, de ascendencia palestina, conocido como “Tito Asfura” o “Papi a la Orden”. Asfura, un importante empresario de la construcción, se ha desempeñado como alcalde de Tegucigalpa (ciudad capital) desde el 2014, y de llegar al Palacio José Cecilio del Valle, lo haría como el sucesor directo de Hernández.

Posee un perfil más moderado que Hernández, pero es claro que lo utilizará a Asfura para gobernar detrás de escena. Ante esto, los asesores del oficialismo han optado por desmarcar a Asfura del líder del Ejecutivo, adoptando el lema “Papi (Asfura) es diferente”, además de hacer énfasis en las obras de infraestructura vial realizadas por él durante su gestión en la alcaldía, las cuales promete realizar en todo el país, en caso de ganar la presidencia.

Esta es la principal propuesta del candidato oficialista, quien además promete la creación de empleo masivo a través de programas del Estado, brindar la “asistencia necesaria” a los agricultores, ganaderos y a la industria maquiladora del país, fortalecer el sistema educativo y sanitario con mayor inversión, entre otras.

Asfura no ha estado exento de acusaciones de corrupción. El candidato presidencial fue investigado recientemente por los delitos de lavado de dinero, malversación de fondos, fraude, uso de documentos públicos falsos y violación de los deberes de los funcionarios.

El proceso de antejuicio contra Asfura fue declarado “en suspenso”, y el expediente ha sido archivado, sin mayores consecuencias para el candidato oficialista, que logró sobrevivir durante la campaña sin hablar del tema.

Xiomara Castro

Otro de los candidatos con mayor intención de voto es Xiomara Castro, del opositor partido Libertad y Refundación (“Libre”, que agrupa a sectores moderados, populistas de izquierda, y a sectores tradicionales socialistas).

Castro ocupó el cargo de Primera Dama durante el mandato de su esposo, José Manuel Zelaya Rosales, quien gobernó al país desde el 2006, hasta junio 2009, tras ser derrocado y enviado al exilio por las Fuerzas Armadas del país cuando trató de imponer una Constitución de corte castrochavista en el país.

Esta gestión tampoco estuvo exenta de polémica. El informe No. 009-2009-DASSJ-PR-B del Tribunal Superior de Cuentas del país (TSC) reveló que tanto Castro como su esposo habrían utilizado fondos públicos para el pago de gastos personales, desde monturas y cuidado de caballos hasta la compra de artículos y joyas para uso personal.

De regreso a los comicios, Castro compite por segunda vez para la presidencia de Honduras, y de la mano de su esposo ha logrado aglutinar a un sector de la oposición de cara a los comicios de este mes.

Castro logró quitar de la competencia al centroderechista Salvador Nasralla y a la socialdemócrata Doris Gutiérrez, quienes declinaron sus aspiraciones a la presidencia y primera vicepresidencia, respectivamente, para aparecer bajo la casilla del partido Libre como candidatos a la vicepresidencia.

Asimismo, logró el apoyo del candidato presidencial independiente de izquierda, Milton Benitez, y una facción disidente del Partido Liberal, denominada “Alianza Liberal Opositora”, que anunciaron su respaldo a Xiomara durante los últimos días, generando expectativas de cara a los presentes comicios ya que aglutina a enormes cantidades de votantes de distintos sectores.

Su candidatura es claramente de izquierda. El Plan de Gobierno de Xiomara Castro plantea “la construcción de un Estado socialista democrático” (página 6), el cual irá de la mano con “un modelo económico alternativo” (página 24), propio de un gobierno de izquierda.

También, se contempla el establecimiento de relaciones diplomáticas con China (página 49), la derogación de leyes aporbadas en los últimos años por Hernández, consideradas como “lesivas” por sectores de oposición, y otras reformas de tinte izquierdista.

Con respecto a temas como el aborto, la ideología de género, o la Asamblea Nacional Constituyente, el partido Libertad y Refundación ha optado por “rechazar” estas propuestas, al menos, en el corto plazo, tras las críticas de diversos sectores por la inclusión de las mismas en el Plan de Gobierno de la oposición izquierdista, y por la inclusión de Salvador Nasralla en su fórmula presidencial (esto último, en relación a la Asamblea Nacional Constituyente)

Yani Rosenthal

Por su parte, el candidato Yani Rosenthal, encabezando el propio Partido Liberal, es otro de los contendientes que goza de un importante respaldo del electorado.

Rosenthal, un reconocido miembro del establishment del partido, ocupó el cargo de Ministro de la Presidencia (2006-2008) durante el gobierno de Manuel Zelaya Rosales, hasta que éste giró al chavismo y Rosenthal salió expulsado del Ejecutivo.

Es considerado por muchos en Honduras como el arquitecto detrás de la política macroeconómica de Zelaya, que produjo en los primeros dos años de su gobierno un alto crecimiento del PIB y bajos índices de inflación.

El candidato retornó al país centroamericano en 2020, tras ser condenado a tres años de prisión en Estados Unidos, por el delito de “transacciones monetarias de propiedades derivadas de delitos de tráfico de drogas”. Rosenthal ha asegurado que “ha aprendido de sus errores”, y que “su experiencia en la prisión le permitió vivir en carne propia las carencias que sufre en su mayoría el pueblo hondureño”.

Es por eso que el candidato ha presentado como una de sus principales propuestas la implementación de un “Ingreso Básico Universal” de 1.500 lempiras mensuales (unos US$ 62 ), el cual, sería entregado a tres millones de ciudadanos mayores de 18 años en su primer año de gobierno, a cuatro millones en el segundo año y a cinco millones en el tercer año.

Esta medida carece de sustento científico y el consenso económico es que un subsidio de esta magnitud solo generaría una caída en el poder adquisitivo de los hondureños en el largo plazo, pero como propuesta de campaña a conseguido enorme tracción política.

También pretende transformar la economía de consumo interno del país en una “economía de exportación agroindustrial, de manufactura ligera y servicios”.

Los últimos resultados de dos encuestadoras autorizadas por el Consejo Nacional Electoral

Las encuestas de Paradigma y C ESPAD no reflejaron de manera unánime a un claro ganador. Asfura lidera en algunos sondeos pero Castro se impone en otros que dan a Rosenthal muy bajo. La incertidumbre a dos días de la elección es total.

Lo que sí está asegurado es que los hondureños decidirán entre la continuidad de un partido vinculado al narcotráfico que se muestra ante el público como “la salvación del país ante la amenaza comunista” (a pesar de los vínculos de Juan Orlando Hernández con el dictador Daniel Ortega), una candidata de izquierda cuyos vínculos y declaraciones deberían generar una enorme preocupación, o un candidato cuyo pasado aún no es perdonado por un sector de la población. El panorama del país es y será incierto durante los próximos cuatro años, gane quien gane.

Papeleta presidencial, Honduras (Véase www.cne.hn/papeletas/). Solo 3 de 14 candidatos tienen posibilidades de obtener la victoria, en un proceso lleno de incertidumbre.

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Ortega ha conseguido un gran aliado para los negocios del régimen sandinista en Honduras: Juan Orlando Hernández

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Bajo la complicidad del cuestionado Juan Orlando Hernández y otros funcionarios de Honduras, el régimen comunista nicaragüense desarrolló una importante red de corrupción que operan en los dos países centroamericanos, logrando evadir las sanciones aplicadas por Estados Unidos 

Desde la Cuba de Miguel Díaz-Canel y la Venezuela de Nicolás Maduro, hasta la Bolivia de Luis Arce y Evo Morales, son los “incondicionales” del cada vez más aislado régimen comunista de Daniel Ortega en Nicaragua, que en los últimos meses ha intensificado sus acciones para mantenerse en el poder, persiguiendo y arrestando arbitrariamente a importantes figuras de oposición.

Y aunque para nadie es desconocida la influencia de estos países para el sostenimiento económico de Nicaragua, y de las redes criminales del régimen sandinista, existe otro importante pero discreto aliado que le ha abierto las puertas a testaferros de Ortega para ayudar a aliviar las numerosas sanciones aplicadas a los negocios de la dictadura: Honduras

A pesar del derrocamiento y exilio del entonces Presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales, uno de los aliados de Ortega en Centroamérica, en junio del 2009, los vínculos entre ambos países se fortalecieron desde entonces.

Ni el posterior triunfo del Partido Nacional de Honduras (PNH, de orientación centroderecha a derecha) en noviembre de ese mismo año, detuvo las intenciones de los socios del ALBA para establecer negocios en Honduras. Todo esto, a pesar de que el PNH se ha mostrado ante el electorado como “la única alternativa para evitar la instalación del modelo chavista y sus negocios en el país”

En 2013, bajo la administración del centroderechista (aunque ex militante del comunismo) Porfirio Lobo Sosa, y el respaldo del entonces Presidente del Congreso Nacional, hoy cuestionado Presidente del país, Juan Orlando Hernández, se constituyó en el país la empresa “Alba Alimentos de Honduras S.A. de C.V.” (Alba- Honduras), con un capital de 25.000 lempiras (unos US$ 1.050 al cambio actual).

El 60% de las acciones de dicha empresa quedó en manos del nicaragüense José Francisco López, en representación de “ALBA Alimentos de Nicaragua S.A.”, mientras que el 40% restante es controlada por el hondureño Gerardo Arcángel Meraz Puerto, representante de la empresa “Comercializadora Centroamericana” (Comercah), según documentos en poder del medio centroamericano Expediente Público

El nicaragüense López, señalado como testaferro de Daniel Ortega, fue sancionado por Estados Unidos bajo la Ley Magnitsky en julio de 2018, y se vio obligado a renunciar a sus altos cargos administrativos en Petróleos de Nicaragua (Petronic) y la Empresa Nicaragüense de Minas (Eniminas), aunque se mantiene al frente de la tesorería del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Por su parte, el hondureño Meraz Puerto mantiene un perfil mucho más discreto que su socio. Aún así, ha sido señalado por ser uno de los protegidos de Juan Orlando Hernández, siendo nombrado por él para un cargo gubernamental en la zona norte de Honduras. Además, el medio antes mencionado señala que el empresario hondureño es poseedor de 24 empresas, y en ellas, resaltan entre sus socios, algunos familiares de Hernández. 

Video de YouTube: Albanisa, la red sancionada en Nicaragua que sobrevive en Honduras:

Juan Orlando Hernández: El “salvavidas” del régimen sandinista 

Mientras la comunidad internacional continúa omitiendo el decepcionante papel de Honduras y el gobernante Partido Nacional en la crisis política de Nicaragua, el cuestionado Juan Orlando Hernández mantiene una estrecha comunicación con el régimen sandinista, y hasta el momento, ni la Cancillería de dicho país, ni los líderes de su partido han expresado su solidaridad con las víctimas de la represión comunista. 

Los intereses personales de Hernández continúan prevaleciendo por encima de la estabilidad política de la región, algo que fue demostrado durante la pasada sesión del Consejo Permanente de la OEA, realizada el 15 de junio, en donde Honduras, al igual que México, Argentina, Belice y Dominica, se abstuvo de votar contra Nicaragua, y exigir la liberación inmediata de los presos políticos.

Asimismo, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), liderado por el hondureño Dante Mossi (cercano a Hernández), continúa otorgando préstamos a la dictadura comunista con total normalidad, sin controles de transparencia ni rendición de cuentas.

Estas y otras acciones han sido aplaudidas por el régimen de Ortega, quien jamás se manifestó en contra de su supuesto “rival ideológico” del país vecino, por razones obvias, ni siquiera, durante los procesos electorales del 2013 y 2017, en donde el partido Libertad y Refundación (coordinado por Manuel Zelaya, su primer aliado) y otros partidos y figuras políticas de oposición denunciaron la existencia de un fraude electoral, en favor de Hernández y el Partido Nacional.

Por las alianzas que logró constituir Ortega, gane Zelaya Rosales en los comicios presidenciales que se llevarán a cabo en el mes de noviembre, o gane el candidato de Hernández, él tendrá un excelente aliado para la corrupción en Honduras.

Los señalamientos de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York a Hernández por colaborar con el narcotráfico en la región podrían obligar a éste a buscar refugio y esconderse de la justicia, siendo Nicaragua uno de los posibles destinos, emulando así a otros ex presidentes de la región, como Mauricio Funes, o Salvador Sánchez Cerén

Juan Orlando Hernández, en el acto central del 35 aniversario de la Revolución Sandinista 

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