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Nicaragua

La dictadura de Daniel Ortega impulsa ley que prohíbe a la oposición participar en las elecciones generales de 2021

La dictadura de Daniel Ortega envío al Parlamento un proyecto de ley que inhabilita de la política a “cualquiera que pida sanciones extranjeras contra Nicaragua”, consolidando su farsa electoral para 2021, aseguró también que los opositores “no tienen derechos políticos”.

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Este viernes, el dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, envió con carácter de “urgencia” a la Asamblea Nacional, controlada por el régimen, una iniciativa de ley que busca impedir la postulación de candidatos de oposición de cara a las elecciones generales del próximo año.


La iniciativa ha sido denominada como “Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz”, y establece la prohibición para optar a cargos de elección popular a aquellos nicaragüenses que “inciten a la injerencia extranjera”, que “demanden, exalten o aplaudan la imposición de sanciones contra el régimen”, que “alteren el orden constitucional”, entre otros. 
A criterio de Daniel Ortega, el ciudadano que pide sanciones en contra del régimen por violaciones a los derechos humanos y atentar contra la libertad de expresión “no defiende a Nicaragua y no merece llamarse nicaragüense”. 
Afirmó que, “si bien es cierto no pueden expulsarlos porque nacieron en el país, automáticamente, de acuerdo con lo que manda la Constitución y las leyes, están perdiendo sus derechos (de optar a cargos públicos) cuando vienen elecciones en el país”.  
También acusó a Estados Unidos de estar buscando a “terroristas” para poner a un Presidente que sirva a sus intereses, calificándolos de “conspiradores” y “sinvergüenzas”. “Estamos frente a un país (Estados Unidos) que se ha venido desenmascarando ante el mundo. Quieren dar lecciones de democracia en todas partes del mundo, decidir ellos qué partido debe ganar en todas partes del mundo (…) Son sinvergüenzas, ¿Con qué autoridad andan reclamando en otros países que tiene que haber unas elecciones democráticas?”, expresó Ortega.

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En el mes de julio, Ortega anunció una ampliación del plazo para la legalización de los partidos políticos que participarían en las elecciones generales del próximo año, hasta cumplirse todos los requisitos en un máximo de 5 meses antes de estos comicios.

Sin embargo, medios locales aseguran que no existe ningún indicio oficial del proceso electoral que se avecina.

Según La Prensa, los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), un ente controlado por el régimen, con la complicidad de otros partidos de la falsa oposición, solo han aparecido para algunos eventos protocolarios y no existe ningún tipo de información sobre las elecciones en los sitios web oficiales. 

Además, el medio afirma que la página web del CSE es un “sitio desconectado en mantenimiento”; algunas de sus redes sociales solo publican información propagandista del régimen de Daniel Ortega o tienen más de dos años sin nuevas actualizaciones.

Se espera que la ley sea discutida este lunes, en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, convocada por el régimen comunista hace unos días. 

También se discutirán otros proyectos de ley, considerados “urgentes” por Daniel Ortega, como la “Ley de Aseguramiento Soberano y Garantía del Suministro de la Energía Eléctrica a la Población Nicaragüense”, que buscará nacionalizar empresas distribuidoras y comercializadoras de energía eléctrica. 


Por Miguel Barahona, para La Derecha Diario

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Nicaragua

Persecución a católicos en Nicaragua: El dictador comunista Daniel Ortega le declara la guerra a la Iglesia Católica

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Un obispo debió refugiarse en su parroquia para no ser asesinado por los agentes del régimen. El Papa Francisco, brilla por su ausencia.

A diferencia de con otros regímenes de izquierda en la región, la Iglesia Católica ha sido una de las voces más firmes en contra de la dictadura sandinista de Daniel Ortega, quien gobierna de facto Nicaragua luego de haber llegado democráticamente en 2006 y haberse negado a dejar el cargo cuando cumplió su mandato.

Desde el 2018, Ortega ordenó una masiva persecución de sus opositores, derribando cualquier fachada de democracia o representatividad en el país centroamericano. En la volteada también cayó la Iglesia, especialmente en torno a la figura del monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, que se convirtió en el último “gran enemigo” del régimen.

El régimen sandinista decidió censurar y sacar del aire el Canal Católico, que emitía una transmisión de la protesta del Obispo, en la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Inmediatamente, ordenó la captura del Mons. Álvarez, quien debió refugiarse en la parroquia del Santo Cristo de Esquipulas, y que de inmediato fue cercada por agentes revolucionarios.

“He de decir a todos estos hermanos policías que están cercando y rodeando el templo de las Colinas que yo no tengo nada en contra de ellos, amo a los que me anduvieron persiguiendo todo el día y reconozco que ustedes reciben órdenes y las cumplen”, subrayó el obispo, que se comunica con sus feligreses a través de transmisiones en Facebook.

Los policías han hecho todo lo posible para evitar que entren comida y agua adentro de la parroquia, a lo que el Obispo respondió declarando una huelga de hambre como medida de protesta: “Yo estaré en oración, estaré haciendo exorcismo desde aquí, estaré orando“.

Monseñor Álvarez sufrió el jueves la persecución comunista en todo su esplendor. Luego de salir al aire criticando valientemente a Ortega, durante horas la policía sandinista lo buscó por toda la ciudad de Matagalpa.

Incluso los agentes del régimen irrumpieron en la vivienda de una de sus sobrinas. “Llegaron a mi casa familiar, poniendo en riesgo nuestra seguridad. La inseguridad en este país es por la policía“, denunció el Obispo, que no es el único sacerdote perseguido por el régimen.

El padre Harving Padilla, párroco de San Juan Bautista de Masaya, también está hace una semana refugiado en su parroquia, cercada por paramilitares y policías que le arrojan piedras y le gritan que lo van a matar.

La sociedad nicaragüense es extremadamente devota, y Ortega sabe que no puede mandar a sus agentes a matar a un cura dentro de la Iglesia con todas las cámaras filmando.

Esto ha generado una suerte de impasse en el que los valientes hombres de fe hablan en contra del régimen refugiados en su parroquias, sin comida ni recursos para hacer frente a uno de los Estados policiales más peligrosos de la historia latinoamericana.

Este domingo, el Mons. Álvarez contó que debió celebrar la misa en solitario, ya que los policías no permiten el ingreso de los feligreses. “Esto está vacío, la Policía no permite la entrada, mantiene acordonado el templo. Pero también han visto que ningún sacerdote me acompaña porque dos hermanos que venían a concelebrar conmigo fueron rechazados impidiéndoseles el paso con violencia”, contó en un vivo.

Estamos viviendo momentos difíciles como nación y nuestro deber como Iglesia es anunciar la verdad del Evangelio. Expresamos nuestra solidaridad a nuestro hermano monseñor Rolando Álvarez, quien siente zozobra por su seguridad personal”, reaccionó en un comunicado la Conferencia Episcopal de Nicaragua, tras varios días durante los cuales opositores y activistas exigieron una toma de postura firme del Papa Francisco, quien hasta el momento no ha hablado del tema.

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Nicaragua

Nicaragua cortó relaciones con Taiwán y termina de entregar su soberanía a la China comunista

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Daniel Ortega ordenó romper relaciones diplomáticas con Taiwán para poder acceder a una serie de beneficios económicos de parte del Partido Comunista Chino.

La dictadura sandinista que gobierna Nicaragua rompió relaciones formales con el gobierno de Taiwán. El canciller Denis Mocada Colinders anunció la decisión en un comunicado oficial este jueves por la tarde.

El gobierno de la República de Nicaragua declara que reconoce que solo hay una China en el mundo“, declaró en un comunicado. El texto continúa diciendo que “la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y Taiwán es una parte inalienable del territorio chino“.

Cabe recordar que tras el golpe de Estado comunista en China en 1949, el gobernante Kuomintang se escapó a la isla de Taiwán, donde continuaron políticamente con la República de China, y hasta el día de hoy mantienen la indeclinable meta de algún día volver a llevar el sistema republicano a la China continental.

El reconocimiento de Taiwán como la “verdadera y legítima China” es un tema tabú para los países de la actualidad, que agachan la cabeza ante la hegemonía del Partido Comunista Chino.

Durante el gobierno de Trump, hubo un pico de apoyo a Taiwán, con 21 naciones en todo el mundo reconociendo al gobierno republicano como legítimo. Hoy este número ha llegado a 14. Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Burkina Faso, El Salvador, Kiribati y las Islas Salomón han cortado lazos con Taiwán desde 2017.

A través de Twitter, la presidente taiwanesa Tsai Ing-wen habló sobre la división. “Nicaragua puso fin a las relaciones diplomáticas con Taiwán”, escribió en Twitter.

 “Me gustaría enfatizar que ninguna presión externa puede socavar nuestro compromiso con la libertad, los derechos humanos, el estado de derecho y la asociación con la comunidad democrática internacional como una fuerza para el bien”, escribió en la red social.

Nicaragua históricamente apoyó la soberanía de Taiwán, siendo uno de sus más cercanos aliados comerciales y diplomáticos del mundo. Sin embargo, desde la llegada de Daniel Ortega al poder, el país ha sufrido un fuerte acercamiento geopolítico a la China comunista.

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price, emitió ayer un comunicado abordando el asunto, donde se cuestiona la legitimidad del presidente nicaragüense Daniel Ortega para decidir sobre la ruptura.

“El régimen de Ortega-Murillo anunció que había cortado las relaciones diplomáticas y puesto fin al contacto oficial con Taiwán, pero el simulacro de elecciones del 7 de noviembre no le dio ningún mandato para sacar a Nicaragua de la familia de las democracias mundiales”, escribió.

“Sin el mandato que acompaña a una elección libre y justa, las acciones de Ortega no pueden reflejar la voluntad del pueblo nicaragüense, que sigue luchando por la democracia y la capacidad de ejercer sus derechos humanos y libertades fundamentales”, finalizó.

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Nicaragua

Como un verdadero dictador: Ortega fue reelecto en Nicaragua luego de encerrar a todos sus opositores

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Sin oposición y compitiendo contra un socio de su gobierno, Ortega sacó el 76% de los votos en una elección completamente fraudulenta y prácticamente sin la participación de los ciudadanos.

De acuerdo al Consejo Consejo Supremo Electoral de Nicaragua (CSE), con el total de las actas escrutadas, el partido del actual dictador Daniel Ortega, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), obtuvo el 75,92% de los votos.

La elección, claro está, es una de las menos democráticas de la historia del país, y ningún organismo veedor internacional acepta los resultados fraudulentos. Además, Ortega prácticamente compitió solo, ya que todos los opositores reales fueron apresados, y el único partido que los nicaraguenses podían votar a parte del sandinismo era el Partido Liberal Constitucional (PLC), del candidato Walter Espinoza, socio de la dictadura.

Los principales líderes opositores se habían unido a principios de año con la determinada decisión de armar un gran frente opositor que derrote a Ortega en las elecciones, teniendo que forzar un fraude masivo que resulte en una situación como Venezuela en 2019.

Sin embargo, Ortega se adelantó a la maniobra, y conociendo bien la experiencia venezolana, ordenó a arrestar a toda la dirigencia opositora, y luego le quitó la personería política a los partidos que no estén alineados a su régimen.

Estados Unidos calificó de “pantomima” a los comicios y son de esperar más sanciones por parte de la comunidad internacional e incluso se podría ver afectado el tratado de libre comercio que hay entre el país y Estados Unidos, su principal socio comercial. La Unión Europea también rechazó los resultados y dijo este lunes que las elecciones “completan la conversión de Nicaragua en un régimen autocrático”.

Según el CSE, la participación alcanzó el 65,23% de los empadronados, dato que no se condice con las imágenes difundidas de centros vacíos y las cifras de abstencionismo de otras fuentes no ligadas al gobierno. La organización Urnas Abiertas estimó la participación entorno al 18%.

Ortega es un ex rebelde marxista que ayudó a derrocar al gobierno de la familia Somoza a fines de los años 70, y que luego gobernó de facto al país hasta que fue depuesto por los Contras, grupos antirrevolucionarios financiados por Estados Unidos.

Esto lo llevó al margen de la política por muchos años, hasta que en 2006 volvió al poder por la vía democrática, y desde entonces cumplió su promesa de volver a instaurar un régimen socialista en Nicaragua.

El dos veces devenido en dictador dice que está defendiendo a su país contra adversarios “imperialistas” empeñados en derrocarlo con la ayuda de potencias extranjeras.

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