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Perú

Mientras el Congreso empieza a debatir un sistema de reparto, las encuestas en Perú muestran un masivo rechazo popular a la estatización de las jubilaciones

Una encuesta asegura que el 82% de los peruanos afiliados a las AFP están en contra de una nacionalización completa del sistema de capitalización, y priorizan la gestión privada.

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 A raíz de las nuevas discusiones en el Congreso peruano para una posible reforma del sistema de pensiones, se les consultó a los afiliados de las AFP (los fondos de capitalización de la jubilación privada ) su postura al respecto. 

Según la encuesta realizada por Ipsos Perú, el 82% de los afiliados están rotundamente en contra de una estatización total del sistema de pensiones, tal y como estaba organizado antes de la llegada de Alberto Fujimori al poder.

El sistema de pensiones en Perú fue reformado bajo la administración Fujimori y tomó la forma que tiene hoy, con la gran mayoría de las jubilaciones en manos privadas. De esta forma, se pasó de un modelo quebrado a uno nuevo en el cual se pudieron acumular fondos.

En el caso del rango etario que va desde los 26 a 42 años (el grupo que más aporta dado su nivel de actividad laboral), el rechazo fue el más contundente: el 87% expresó que no quiere un sistema público

En lugar de considerar al sistema actual como “una estafa” como acusa la izquierda, el grupo etario que más esfuerzo realiza para su propia jubilación futura demostró una fuerte confianza en el sistema privado. 

Por su parte, el 66% de los afiliados al sistema privado creen que el proyecto del Congreso (ya sea una nacionalización parcial o total del sistema) provocará una reducción en los haberes jubilatorios a largo plazo.

Cerca del 80% de los encuestados aseguraron que, de seguir teniendo la oportunidad, optarán por las prestaciones privadas para asegurar su jubilación futura.

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En el Congreso peruano se discute, además, la posibilidad de aplicar un Fondo de Riesgo Compartido que se nutriría de una cuota para todos los afiliados, para después ser derivado a aquellos que perciban las menores pensiones. 

El sistema de pensiones peruano es actualmente de capitalización, lo que implica que los afiliados son dueños y gestores de su propia jubilación futura, y realizan aportes hacia empresas para que estas generen retornos, brindes préstamos, inviertan en bolsa y tengan suficiente rentabilidad para devolver el capital invertido más la suma de intereses correspondientes. 

Un sistema de reparto estatal se basa en la transferencia de un rango etario a otro en la sociedad. Esto es, la población activa tributa al Estado para sostener a la población pasiva, y se le saca la posibilidad de ahorrar sus propios fondos para asegurarse una jubilación privada en el futuro. 

Con una población en camino al envejecimiento en todas partes del mundo y con grandes tasas de informalidad, principalmente en América Latina, un sistema de reparto supondría un colapso a largo plazo

Incluso en Europa, el modelo predilecto de “Estados de bienestar” se enfrenta a duros problemas financieros para sostener el poder adquisitivo de los pensionistas a largo plazo. 

El 78% de los encuestados por Ipsos Perú plantearon que, de reformarse el sistema, les gustaría que permanezca la alternativa para elegir las prestaciones privadas, y solamente un 18% aseguró que preferiría una nacionalización total y compulsiva (como la que se hizo en Argentina en 2008).

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Como toda encuesta, se recurre a una generalización para determinar la postura de un grupo determinado de personas, pero a partir de la muestra tomada (específicamente sobre los principales afectados por el sistema de pensiones) supone una evidencia concreta sobre la voluntad popular de Perú: está masivamente en contra de la nacionalización. 

Desde las AFP aseguran que no mostrarán resistencia a una eventual reforma, pero piden respeto por los derechos de propiedad y por los intereses de los afiliados. 

Se buscaría evitar un fracaso para Perú como el que sufrió Argentina en 2008, u otros países que decidieron abandonar la capitalización.

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Perú

Murió Abimael Guzmán: el cabecilla del comunista Sendero Luminoso y el peor terrorista de la historia peruana

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Su nombre completo era Manuel Rubén Abimael Guzmán Reinoso. Nacido en Islay, Arequipa, el 3 de diciembre de 1934, fue el más sanguinario terrorista peruano de la historia, y sin lugar entra en el podio de los líderes guerrilleros más brutales de la historia de América.

Esta mañana, a los 86 años, falleció mientras cumplía cadena perpetua en el centro de reclusión de máxima seguridad de la Base Naval del Callao. Su muerte además vino en un momento de pleno debate en el nuevo gobierno comunista, ya que una buena parte del gabinete estaba presionando al presidente Pedro Castillo para que lo liberaran.

Guzmán, capturado en 1992, recibió la máxima condena carcelaria por sus acciones terroristas y genocidas que empezaron en mayo de 1980. Primero lo condenó un tribunal militar el mismo año de su captura, y luego un tribunal civil en el 2006.

En 1962, Guzmán había empezado a dictar sus clases de Historia de la Filosofía en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, donde sería popular entre los jóvenes estudiantes más ideologizados y radicales. Venía de perder su puesto de profesor de filosofía en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, y por ello había decidido probar suerte en Ayacucho.

Desarrolló su plan estratégico de propaganda ideológica entre los estudiantes huamanguinos, con quienes lanzó el grupo terrorista Sendero Luminoso, dentro del Partido Comunista del Perú. Por varios años fue un reconocido profesor y conferencista caracterizado por su feroz retórica, radical y violenta; quien llamaba a los más jóvenes a levantarse en armas.

Guzmán adoctrinaba y reducía los graves y profundos problemas del país en cuatro o cinco lemas, inspirados en la ideología china de Mao Tse Tung que repetía hasta la saciedad. Así convencía a los jóvenes radicalizados, muchos de los cuales eran hijos de campesinos, que vivían indignados contra lo que veían como un sistema opresivo de maltrato.

El ataque en Chuschi, Ayacucho, en 1980 dio inicio a los actos terroristas de Sendero Luminoso. (Foto: LUM)
El ataque en Chuschi, Ayacucho, en 1980 dio inicio a los actos terroristas de Sendero Luminoso. (Foto: LUM)

El inicio de la barbarie terrorista en el Perú

Poco antes del inicio de las acciones terroristas, en mayo de 1980, Abimael Guzmán había sido capturado por la Policía, pero con pocas pruebas en su contra fue liberado. De esta forma, el cabecilla terrorista ingresó a la clandestinidad en 1979 y desde entonces se hizo imposible hallarlo, convirtiéndose en un mito para sus huestes fanatizadas. Poco tiempo después, con Sendero Luminoso, iniciaría una historia de sangre, abusos y violencias sin precedentes en la historia del Perú.

Los primeros atentados terroristas ocurridos a partir de mayo de 1980 (Chuschi, Municipalidad de San Martín de Porres, tumba de Velasco, etc.) sorprendieron a la sociedad peruana. Fue la etapa en la que se barajaban varios autores de esos crímenes, desde abigeos politizados hasta montoneros de Argentina.

Las autoridades tardaron años en identificar a los primeros grupos de extremistas de la izquierda maoísta mientras estos hacían lo que querían por el Perú.

No fue hasta la llegada de Alberto Fujimori en 1990 que el gobierno peruano no armó un plan estratégico integral para identificar a los miembros de Sendero Luminoso y lanzar acciones anti subversivas.

Durante más de dos meses los miembros del GEIN espiaron la casa de Garrido Lecca y Carlos Incháustegui. (Foto: Archivo histórico de El Comercio)
Durante más de dos meses los miembros del GEIN espiaron la casa de Garrido Lecca y Carlos Incháustegui. (Foto: Archivo histórico de El Comercio)

La captura del siglo: Abimael Guzmán cae en Surquillo

Un 12 de septiembre de 1992, hace 29 años y un día, la Primera División de Inteligencia del Estado (conocida como GEIN), lo capturó ejecutando el exitoso Plan Victoria.

Fue hallado en la casa de la urbanización Los Sauces, en Surquillo, junto a estudiantes y pensando que nunca sería capturado. Sendero insistió con que si no era liberado seguiría con más atentados, pero Fujimori no dio el brazo a torcer y la cúpula de esta organización criminal fue cayendo poco a poco hasta ser desarticulada y desconectada de los mandos medios y militares. Fue el inicio de su fin.

Abimael Guzmán Reinoso, el llamado por sus fanáticos “presidente Gonzalo”, fue capturado vivo, sin recibir ningún daño. Se rindió y punto. Esto impidió que su figura política se convirtiera en una especie de héroe para sus huestes o un mártir para el comunismo de la época.

Genocidios como el de Lucanamarca, donde fueron asesinadas 69 personas, entre ancianos, mujeres y niños; y la masacre del pueblo Asháninka, en la selva peruana, donde se determinó que hubo 6.000 asháninkas asesinados, 5.000 desaparecidos y 10.000 desplazados porque no querían adoptar la doctrina comunista de Sendero, reflejaban apenas una parte del dolor criminal que Abimael Guzmán infringió al Perú.

A estos casos se deben sumar cientos de atentados con coches bomba en todo el país, como los del jirón Tarata, en Miraflores, y del local del Canal 2, en Jesús María, así como incontables explosiones en diversos lugares a lo largo de todo el territorio nacional. Asesinatos selectivos como el de alcaldes, gobernadores, prefectos, militares y policías, y también dirigentes populares como María Elena Moyano, en Villa El Salvador (1992).

Un 24 de setiembre de 1992, en un día considerado histórico, Abimael Guzmán Reinoso fue presentado en una jaula y con un traje a rayas para que la población sepa que el gobierno había apresado al mayor terrorista de la historia. Finalmente recibió condena militar y condena civil, ambas de por vida.


Con información del diario El Comercio, del Perú.

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Perú

El Congreso de Perú le entrega el país a Castillo: Bellido gana el voto de confianza legislativo

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Perú Libre logra la mayoría en el Congreso con el apoyo de partidos de centro y centroderecha, superando el primer gran obstáculo de su gobierno.

Como requiere el sistema político peruano, el Parlamento votó este viernes 27 de agosto para aprobar el gabinete de ministros del nuevo presidente Pedro Castillo.

Como Castillo apenas alcanzó el 18% en las elecciones generales, el Poder Legislativo no quedó en manos de Perú Libre, el partido comunista que lo llevó a la presidencia. Es por esto que, como la centroderecha y la derecha tienen mayoría en el Congreso, se especulaba que el gobierno comunista podría enfrentarse a su primer gran obstáculo este viernes.

Sin embargo, en negociaciones con partidos de todo el espectro político, removiendo algunos ministros más radicales como el ahora ex canciller Héctor Béjar, de pasado guerrillero, y prometiendo moderación, Castillo logró el voto de confianza del Congreso, pero que en la oposición temen que sea un cheque en blanco que el ahora legitimado presidente usará para iniciar las reformas chavistas en Perú.

Por 73 votos a favor y 50 en contra, los partidos Perú Libre (oficialismo, de ideología comunista), Alianza para el Progreso (de centroderecha), Acción Popular (de centro), Juntos por el Perú (de izquierda), Somos Perú – Partido Morado (de centroizquierda), y Podemos Perú (de centro) le otorgaron la confianza al Consejo de Ministros de Pedro Castillo.

Por su parte, los partidos que votaron en contra, y que se consolidan como oposición son Fuerza Popular (fujimorismo, con diputados de centro a derecha), Avanza País (de centroderecha), Renovación Popular (derecha), 4 diputados “rebeldes” de Somos Perú-Partido Morado (de centro-izquierda), 2 de Alianza para el Progreso (de centroderecha), y 1 de Podemos Perú (de centro).

Quien lidera el Consejo de Ministros y quien tuvo que hacer fuerte lobby para lograr convencer a los partidos Alianza para el Progreso y Acción Popular, que parecía hasta último momento que iban a votar en contra, es Guido Bellido, un comunista defensor de Sendero Luminoso y lo peor de la izquierda peruana.

Bellido inició su discurso en el Congreso en quechua, la lengua de los pueblos nativos de la región, pero fue frenado por la Presidente del Parlamento, María del Carmen Alva, del partido opositor pero que apoyó el voto de confianza, Acción Popular.

“Le agradecería que lo traduzca inmediatamente, que no sea tan larga su exposición en quechua porque los demás no entendemos, por favor”, dijo la titular del Congreso, quien señaló que ese fue el acuerdo al que se llegó con la mesa directiva del Parlamento.

Cabe recordar que la Constitución de Perú en este tema es muy clara, ya que en su artículo 48 señala que “son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes”. En Lima, donde se ubica el Congreso, no predomina el quechua, por lo que el idioma oficial es y debe ser el castellano.

En síntesis, el voto de confianza se desarmó de la siguiente manera:

A favorEn contra
Perú Libre (oficialismo/comunismo): 36Fuerza Popular (oposición/fujimorismo): 24
Alianza para el Progreso (centro-derecha): 13Alianza para el Progreso (centro-derecha): 2
Acción Popular (centro): 12Renovación Popular (derecha): 9
Juntos por el Perú (izquierda / progresista): 5Avanza País (centro-derecha): 10
Somos Perú-Partido Morado (centro-izquierda): 5Somos Perú-Partido Morado (centro-izquierda): 4
Podemos Perú (centro): 2Podemos Perú (centro): 1

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Perú

Pedro Castillo aprueba el Bono Yanapay: un plan social para 13 millones de peruanos

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Contribuyendo a la decadencia y al asistencialismo estatal, Castillo dará un bono a casi la mitad de la población peruana en vez de generar trabajo y bajar los impuestos.

El presidente comunista Pedro Castillo pasó por decreto el Bono 350, llamado “Bono Yanapay” (palabra que significa solidaridad, en quechua), que beneficiará a 13,5 millones de peruanos con un plan social de 350 soles (unos 85 dólares).

El bono consiste en una ayuda económica universal individualizada por la severa crisis económica que atraviesa el país, principalmente por las cuarentenas del 2020.

A diferencia de los bonos anteriores, cuyo monto se distribuía por hogar y en provincias focalizadas de acuerdo al nivel de contagios y de pobreza, el apoyo económico del Bono Yanapay es individual y nacional, pues en cada hogar se asignarán los 350 soles a cada una de las personas que tengan mayoría de edad.

Además, se otorgará un bono extra de 700 soles a las familias más pobres. Aunque todavía no se anunció cuantas personas entrarán en la base receptora, se espera que lo reciban todas las personas que estén registradas como en situación de pobreza o pobreza extrema, según el Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh).

La ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Dina Boluarte, declaró en una conferencia de prensa, que este nuevo subsidio iniciará el próximo 8 de septiembre, teniendo como prioridad a los beneficiarios de los programas sociales Pensión 65, Juntos y Contigo.

Esta es la primera gran medida económica que había prometido Castillo en campaña, quien dijo que quería mudar el sistema capitalista de Perú a uno asistencialista. De todos modos, esta medida, a priori, es una transferencia de una única vez, mientras el Consejo de Ministros trabaja en reestructurar la economía para establecer un robusto sistema de planes sociales a nivel nacional.

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