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España

Pedro Sánchez nombra Embajador de España en Venezuela, en un intento por normalizar las relaciones con Maduro

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España se une a Francia y a Portugal como los únicos tres países del primer mundo que tienen embajadores en Venezuela y normalizaron sus relaciones con la dictadura chavista.

El presidente de España, el socialista Pedro Sánchez, nombró el pasado martes a Ramón Santos Martínez como nuevo embajador de España en Venezuela, un cargo que quedó vacío después de la salida de Jesús Silva en el año 2020, cuando el Gobierno español se sumó al esfuerzo internacional por presionar la salida de Nicolás Maduro del régimen de facto que impera en Venezuela hace ya dos décadas.

Pero la postura de la comunidad internacional respecto a la dictadura chavista ha cambiado drásticamente en los últimos dos años. Desde la llegada de Biden y la salida de Trump, el Grupo de Lima ha desaparecido y la OEA ha moderado su discurso en contra de Maduro.

A su vez, frente a la necesidad de petróleo y gas barato, la Casa Blanca demócrata ha empezado a levantar las sanciones contra el régimen, y recientemente habilitó a Chevron a empezar a operar pozos petroleros en territorio venezolano.

Siguiendo este deshielo, España lideró las intenciones por normalizar las relaciones con Maduro y decidió colocar un embajador plenipotencial en Caracas. De este modo, el Consejo de Ministros ha ascendido al actual Encargado de Negocios en Venezuela, un puesto que ocupaba desde noviembre de 2021 sin un rol práctico ya que los negocios oficiales entre los países estaban suspendidos hace 3 años.

Pedro Sánchez intentó justificar la decisión diciendo que en Venezuela residen 160.000 españoles y hay importantes intereses que defender. Además, el Ejecutivo citó la voluntad del Gobierno de España de apoyar el proceso de diálogo abierto entre Gobierno y oposición.

Hasta ahora, Francia había sido el único país de la Unión Europea que había mantenido en todo momento su embajador en Caracas mientras ocurrían las protestas que lideró Juan Guaidó. Por su parte, el primer ministro socialista de Portugal nombró un embajador al mismo tiempo que España, llevando a tres los países europeos en normalizar relaciones con el dictador chavista.

No obstante, aún hay otros países como Alemania, Italia, Grecia, Polonia y Holanda que por el momento no han reestablecido el cargo de embajador y mantienen el rol ceremonial de “encargado de negocios” en Caracas.

También ocurre lo mismo con la Delegación de la Unión Europea en la capital venezolana. Caracas expulsó a la embajadora europea, Isabel Brilhante Pedrosa, en febrero de 2021, en respuesta por las sanciones impuestas por la organización suprenacional contra una veintena de diputados y funcionarios chavistas.

Economía

Madrid es la excepción al fracaso socialista del resto de España: Acapara el 75% de la inversión extranjera en el país

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La Comunidad Autónoma sigue el rumbo diametralmente opuesto al que traza el socialismo a nivel nacional. Los bajos impuestos, la desregulación y la seguridad jurídica sentaron las bases del mayor éxito de España. 

El Ministerio de Hacienda español informó que la Comunidad de Madrid volvió a liderar la afluencia de capitales en el país. 3 de cada 4 euros de inversión internacional en España están localizados exclusivamente en Madrid, que se perfila como una región atractiva por excelencia para la iniciativa privada.

La presidente de la Comunidad autónoma, Isabel Díaz Ayuso, presentó un programa para seguir desgravando la inversión internacional, que compromete una reducción del 20% sobre el tramo autonómico del IRPF a modo de deducción.

El flujo de inversión extranjera hacia Madrid se duplicó en lo que va de la administración Ayuso, escalando al 9,7% de crecimiento medio anual. Se trata de una cifra que supera holgadamente la medida registrada para la totalidad de España, que alcanza un crecimiento aproximado al 8% cada año. 

La nueva reforma sobre el impuesto a la renta local no solamente pretende profundizar la llegada de capitales, sino que se propone en particular aminorar el efecto recesivo provocado por las medidas del Gobierno socialista a nivel nacional.

El presidente Pedro Sánchez resolvió la aprobación del “impuesto temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas”, un tributo que ahora pretende ser de carácter permanente. Se trata de un instrumento que grava los márgenes del sector bancario y la industria eléctrica (en plena crisis energética), y que contribuye a la ralentización de la actividad económica. 

Sólo por la imposición de este impuesto, se estima que se desalentó la llegada de hasta 1.200 millones de euros anuales en inversión extranjera directa sobre la Comunidad de Madrid. Se comprometen miles de puestos de trabajo por el cese del arribo de ahorro externo.

La deducción presentada por Ayuso compensa parcialmente las medidas socialistas de Sánchez, y dota de mayor competitividad relativa a la Comunidad de Madrid frente a otras jurisdicciones con tratamientos tributarios menos generosos con la inversión privada. 

Las decisiones de la Presidente también fueron justificadas en virtud de la responsabilidad fiscal de Madrid. Cerca de 700 millones de euros de recaudación son explicados cada año exclusivamente por la tributación sobre la inversión extranjera (directa o indirectamente).

El impuesto de Sánchez implica más recaudación para el Gobierno central, pero desde el punto de vista de Madrid solo genera una pérdida recaudatoria por la disminución de la base imponible de los tributos locales. Resultaba imperativo ofrecer algún tipo de incentivo fiscal para evitar perder el flujo normal de inversiones, y de esa forma mantener la base imponible de los impuestos aún a costa de disminuir sus alícuotas.

La Comunidad de Madrid se convirtió en una aspiradora de inversión internacional y recapitalización constante, como resultado de un esquema tributario competitivo y una economía mayormente desregulada en comparación con otras jurisdicciones.

Las jurisdicciones administradas por el socialismo español demuestran un muy pobre desempeño a la hora de atraer capital extranjero para invertir. Por ejemplo, la región de Cataluña solo concentra el 9,5% de la inversión internacional total de España a pesar de que el tamaño de su economía es de los más importantes en el país.

Otras Comunidades autónomas como Navarra y Valencia solo representan el 8,5% y el 3,5% de la inversión extranjera total respectivamente, ambas jurisdicciones regidas por autoridades socialistas que desconfían de la iniciativa privada y retienen a los contribuyentes en un infierno tributario.

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Economía

Ayuso vuelve a bajar los impuestos en Madrid: Anunció una deducción del 20% para la inversión extranjera

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El Gobierno local pretende generar incentivos fiscales para el asentamiento de nuevos contribuyentes y emprendedores no residentes en Madrid. La ampliación de la base imponible podría sobrecompensar la pérdida de recursos por la deducción, incrementando la recaudación.

La presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, volvió a contrastar con el rumbo del Gobierno socialista a nivel nacional y firmó una nueva reducción impositiva para fomentar la inversión empresarial y aceitar la competitividad frente a otras regiones.

Madrid es actualmente la Comunidad Autónoma líder en la recuperación laboral, y una de las localidades con mayor crecimiento per cápita de España como resultado de su posición privilegiada en competitividad tributaria. Las nuevas medidas impositivas apuntan a profundizar esta tendencia.

Ayuso anunció una deducción del 20% sobre la cuota del IRPF local para la inversión en todo tipo de activos, con la sola excepción de bienes inmuebles. Se trata de un alivio fiscal para cualquier inversor extranjero que decida radicar capitales en la Comunidad Autónoma, y de esa manera dinamizar activamente la actividad económica. 

La consolidación del ahorro es sin lugar a dudas la primera de las fases en el desarrollo económico. La deducción a la radicación de capitales pretende atraer caudales de ahorro desarrollado en otras partes del mundo, para que el paso hacia inversión y consumo se desarrolle en Madrid. 

Para las empresas, la radicación de fondos desde el exterior supone una reducción sobre el costo de endeudamiento con el sistema financiero local. Esto abarata la generación de inversión real en industria, servicios, construcción, etc. 

Asimismo, desde el punto de vista de las familias también se percibirán beneficios vía el abaratamiento del crédito. Por ejemplo, la reducción genuina de las tasas de interés para créditos inmobiliarios impacta directamente sobre el nivel de vida de los hogares, facilitando el acceso a la vivienda propia. También se produce un “efecto contagio” sobre el resto de las Comunidades Autónomas de España, ya que se interrelacionan un gran número de transacciones.

Pero sin lugar a dudas los resultados locales en Madrid contrastan con el estancamiento generalizado que sufre España desde que la llegada del socialismo al poder en 2018. El país no logró recuperarse del shock por la pandemia, el nivel de actividad sigue por debajo del que había en el último trimestre de 2019

Las medidas fiscales irresponsables, el aumento de la carga tributaria a partir de 2021 y la contra-reforma laboral de 2022, fueron solo algunas de las medidas de Pedro Sánchez que limitan la oferta agregada de España y retrasan la reactivación.

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Economía

Fracasan las políticas socialistas en España: Después de 2 años, la economía no se recupera de la pandemia

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El “impuestazo” de Pedro Sánchez enfrió el ritmo de la recuperación económica de España, y el PBI aún acumula una caída del 2% en comparación con el cuarto trimestre de 2019. 

La economía de España perdió completamente su dinamismo y no logra recuperarse del shock provocado por la pandemia. El PBI real registró un magro repunte de tan solo el 0,23% en el tercer trimestre de 2022, y todavía se encuentra un 2% por debajo del nivel que tenía en diciembre de 2019.

España se perfila como la economía de la UE con la menor tasa de crecimiento post-pandemia, ya que incluso Grecia e Italia consiguieron superar los niveles de actividad previos al shock de 2020. La situación es aún peor si se considera que desde el año 2008 España sólo ha logrado crecer un 4,3% en términos reales.

Las políticas socialistas del Gobierno de Pedro Sánchez no sólo no dieron ningún tipo de resultado para la reactivación, sino que más bien fomentaron activamente el enfriamiento de la actividad. Los millonarios programas de estímulo fiscal vía inyección de gasto público no se tradujeron en resultados palpables sobre el PBI ni la industria manufacturera.

Evolución del PBI español entre 2005 y 2022.

El “impuestazo” de Pedro Sánchez

El Gobierno del socialismo elevó la tasa máxima del IRPF al 47% en 2021, aplicado para ingresos anuales superiores a los 300.000 euros, la alícuota más elevada desde 2015. Esto limitó gravemente la competitividad fiscal de España frente a otros países.

Asimismo, el Gobierno gravó con una tasa de hasta el 26% a los rendimientos del ahorro por encima de los 200.000 euros anuales, redujo la deducción de aportes por planes de pensiones de los 8.000 euros hasta sólo 2.000, y evitó actualizar los montos nominales del impuesto la renta para personas físicas por la evolución de la inflación. Estas medidas afectaron principalmente a la clase media española.

Las empresas también se vieron afectadas por la voracidad fiscal de Sánchez. A partir de 2021 se aplicó una tasa corporativa del 15% sobre las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI), y a partir del período fiscal 2022 se implementó la tasa mínima corporativa del 15% sobre los ingresos contables

En otras palabras, se le prohibió a las empresas la posibilidad de deducir hasta un mínimo del 15% de los ingresos contables declarados. Independientemente de si el balance cierra con pérdidas, deben abonar el impuesto como parte de los egresos contables del ejercicio. 

El socialismo apuntó contra los patrimonios, impulsó un aumento del 2,5% al 3,5% de la tasa marginal máxima aplicada sobre montos de más de 10 millones de euros anuales, y España se rezagó como el único país de la Unión Europea que todavía sigue cobrando este impuesto distorsivo. 

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