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Afganistán

Si bien hay paz con EEUU, los talibanes escalan los ataques terroristas al gobierno afgano

Luego del Acuerdo de Paz firmado con EEUU, los talibanes continúan combatiendo contra el ejército afgano, exigiendo la liberación de 5000 prisioneros antes de sentarse a negociar con el presidente Ashraf Ghani.

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A finales del pasado mes de febrero se firmó un Acuerdo de Paz entre los Estados Unidos y los Talibanes para poner fin a la hostilidades en Afganistán, impulsado por el presidente Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo. El acuerdo tenía como punto principal ponerle fin a la guerra en Afganistán que lleva ya 18 años; terminar con los ataques a soldados estadounidenses y afganos por parte de los Talibanes, la desintegración del movimiento armado Talibán y la salida de la mayoría de las tropas extranjeras del país
El tratado fue firmado en Doha, capital de Qatar, entre el encargado especial de EEUU para la reconciliación de Afganistán, el ex-embajador Zalmay Khalilzad y el comandante Talibán, Abdul Ghani Baradar. Ambas partes quedaron satisfechas con el tratado, aunque el presidente Trump aclaró que los talibanes no tienen una organización centralizada, y que Baradar no podría garantizar el fin absoluto de los conflictos.

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Sin embargo, una semana después los talibanes exigieron al gobierno afgano la liberación de 5000 prisioneros cautivos, a lo que el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, se negó rotundamente y pronunció que la liberación se puede debatir, pero no debe ser una condición previa. 

Los talibanes reaccionaron rápidamente y contestaron con un comunicado en el que explican que seguirán atacando a las tropas del ejército afgano hasta que se liberen los 5000 prisioneros, aunque hicieron especial hincapié en que no iban a atacar a ninguna tropa extranjera, principalmente las estadounidenses. 
La primer semana de marzo se vio inundada de ataques terroristas contra autoridades afganas de parte de los Talibán, pero el verdadero ataque ocurrió el 9 de marzo, durante el discurso de inauguración del reelecto presidente Ashraf Ghani, los talibanes detonaron 2 explosivos, pero no pudieron frenar su discurso:

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Sin embargo, el 10 de marzo el presidente Ghani accedió a liberar a algunos prisioneros talibanes capturados en pos de facilitar la paz con los grupos insurgentes. Ni el gobierno afgano ni los principales lideres talibanes tienen las ganas o el dinero de seguir peleando una guerra que ha destruido hasta sus cimientos a Afganistán. Así, el 14 de marzo se liberaron 1500 presos y 100 presos más serán liberados todos los días hasta el 19 de abril. Luego, cuando se inicien formalmente las negociaciones de paz (paralelas a las ya firmadas entre los Talibán y EEUU) con los lideres talibanes, el gobierno pondrá en libertad a los prisioneros restantes hasta llegar a la cifra de 5000 liberaciones solicitadas. 

Los Talibán mostraron su rechazo a esta propuesta, exigen la liberación de los 5000 prisioneros de inmediato para luego comenzar las negociaciones. En respuesta a este desacuerdo, el 20 de Marzo hubo un ataque sorpresa a un puesto de seguridad en la provincia de Zabul perpetrado por talibanes, dejando 35 soldados afganos muertos.
Más ataques terroristas siguieron estos últimos días, sumando 40 soldados afganos muertos más. El ministro de Defensa de Ghani, Asadullah Khalid, aseguró que estos ataques no quedarán sin respuesta y puso a las Fuerzas Armadas en estado de alerta una vez más.
Tras un exitoso acuerdo de paz con los Estados Unidos, los combates no paran entre los Talibán y el gobierno afgano, y se pone a prueba la política de no-intervención del gobierno de Trump.

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Afganistán

Un intérprete afgano que rescató a Joe Biden en Afganistán pide ayuda tras ser abandonado con los talibanes

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En 2008 un traductor se postuló como voluntario para rescatar a Joe Biden y John Kerry cuando su helicóptero cayó en un valle en Afganistán en una visita de los senadores a Kabul que terminó en un accidente.

La salida de Estados Unidos de Afganistán sigue entregando tristes historias de abandono que marcan la postal del fracaso del gobierno demócrata en su política exterior.

Una de las historias más impactantes es la de un intérprete afgano, que fue traductor personal de Joe Biden cuando el actual presidente era senador, quien además lo rescató en 2008 cuando en una visita a Afganistán, su helicóptero cayó en un valle en las afueras de Kabul.

El intérprete afgano, cuyo apellido no ha sido revelado por cuestiones de seguridad, pero que de nombre es Mohammed, fue quien socorrió al entonces senador por Delaware y a otros dos altos funcionarios norteamericanos de la administración Bush cuando su helicóptero se vio obligado a tocar tierra luego de una tormenta de nieve en los valles del país de Asia. Ahora, Mohammed denuncia que no fue extraído de Afganistán y ahora está varado en en Emirato y perseguido por el Talibán.

“Hola Señor presidente, sálveme a mi y a mí familia. No me olvides aquí”, sostuvo Mohammed en un comunicado que hizo público a través de una organización privada que está tratando de rescatar a los norteamericanos y colaboradores afganos que quedaron varados en Afganistán.

El actual presidente de los Estados Unidos dio por finalizada la presencia en Afganistán luego de que el último avión militar C-17 despegase del Aeropuerto de Kabul con distintos funcionarios abordo, entre ellos Ross Wilson, el embajador norteamericano en territorio afgano.

Esta situación traspaso el océano y los representantes de la Casa Blanca se vieron obligados a dar explicaciones. Quien se enfrentó a los micrófonos fue Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, que agradeció el papel de Mohammed en 2008 y, además, agregó que Estados Unidos buscará la forma para ayudarlo a salir con vida de Afganistán, pero de forma diplomática negociando con el Talibán.

En palabras textuales, la funcionaria sostuvo: “Nuestro mensaje para él es gracias por luchar a nuestro lado durante los últimos 20 años. Gracias por el papel que desempeñó para ayudar a varias de mis personas favoritas a salir de una tormenta de nieve y por todo el trabajo que hizo”. Y agregó que el compromiso de Estados Unidos no se centra solamente en sus compatriotas, sino también se preocupan por sus aliados. Sin embargo, dejó en claro que hoy en día se encuentran en la fase diplomática para ayudar a Mohammed y a su familia.

Por aquel entonces, cuando Biden era senador, Mohammed era un intérprete aliado que trabaja con el Ejército de Estados Unidos y quien se sumó a una caravana que respondió al llamado de auxilio de los funcionarios, entre ellos el actual presidente estadounidense y el actual secretario de medio ambiente y ex canciller, John Kerry.

Según distintas fuentes, el grupo de personas que cooperó en el rescate de los americanos tuvo que enfrentarse a los tiros a más de 100 talibanes para abrirse paso por los valles de Afganistán.

Como consecuencia de su activa cooperación con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Mohammed entabló relación con algunos de los soldados. Uno de estos fue Shwan O’Brien, un veterano que está ayudando a sacar personas del país que ha caido en manos del extremismo islámico.

O’Brien destacó la participación del intérprete y, además, elevó un pedido para sus funcionarios compatriotas: “Si solo puedes ayudar a un afgano, elige a Mohammed”.

Más allá de este pedido, Mohammed no corre con la misma suerte que los funcionarios rescatados, ya que a él y a su familia les habían prometido la huida del terror que se vive en Afganistán. Sin embargo, Mohammed se vio obligado a quedarse en su país porque, al llegar al aeropuerto de Kabul, fue informado que solamente él tenía autorización para viajar, pero no así su familia.


Por Tadeo Pittari, para La Derecha Diario.

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Afganistán

Caos y miseria tras el arribo de los talibanes: cerraron todos los bancos y cajeros automáticos

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Las medidas ridículas del nuevo régimen talibán produjeron a un colapso financiero generalizado. Los bancos y cajeros automáticos dejaron de funcionar en todo el país, mientras que la población desesperada recurre al trueque después de haber perdido todos sus ahorros.

La consolidación del nuevo régimen fundamentalista islámico provocó un colapso financiero y un clima de caos económico en Afganistán. Todos los bancos se vieron obligados a cerrar tras las ridículas disposiciones del régimen, y los cajeros automáticos dejaron de tener efectivo.

Se produjo una violenta interrupción de la cadena de pagos en toda la economía afgana, provocando un colapso del sistema económico. Todos los ahorros bancarios fueron retenidos por el Gobierno talibán, produciendo así una profunda catástrofe humanitaria.

Al cortarse de forma abrupta la cadena de pagos, todas las transacciones en la economía quedaron distorsionadas. Esta situación fue dramática para una gran cantidad de comercios y restaurantes, que fueron condenados a la quiebra inmediatamente.

Además, mediante el nuevo control de cambios y las restricciones sobre la cuenta capital y financiera, Afganistán se autoimpuso un bloqueo para cualquier tipo de ayuda internacional. Cerca de 18 millones de personas dependían de forma directa de las remesas que venían desde el exterior, por lo que las nuevas normativas de los talibanes condenaron a estas personas a la pobreza extrema en tan solo cuestión de horas.

Sin nada de efectivo en las calles, con los flujos de divisas y capitales bloqueados y con una cadena de pagos completamente destruida, la población afgana se vio obligada a recurrir al trueque y a la venta de pertenencias para garantizar al menos un mínimo nivel de subsistencia.

Las nuevas regulaciones sobre el mercado laboral, especialmente las restricciones sobre el empleo para mujeres, ya están provocando un derrumbe de la estructura económica del país al tener que lidiar con tantos cambios en tan poco tiempo.

Histórica postal que sintetiza la retirada de los Estados Unidos de Afganistán tras 20 años de intervención.

El colapso de la actividad económica no solo fue nocivo para el sector privado, sino también para el propio sector público que depende de él. Se espera una caída de por lo menos 9,7% para 2021 e incluso comparando contra el 2020, que fue un año recesivo para la mayoría de los países del mundo. A causa de la pandemia, la economía afgana ya había caído un 5% el año pasado.

Ante la falta de financiamiento internacional y la escaza recaudación tributaria, el Estado afgano financió sus todos sus desequilibrios con una masiva emisión monetaria.

En materia de precios, y después de años de estabilidad monetaria, en tan solo cuestión de días los talibanes destruyeron todo el progreso conseguido. Se estima que los alimentos aumentaron un 50% en las últimas semanas, y los combustibles se dispararon hasta un 75%.

Pero incluso a pesar de la financiación monetaria, el nuevo régimen teocrático no fue capaz de pagar exitosamente los salarios de los empleados públicos o garantizar siquiera un orden mínimo en la administración central. Los empleados del Estado no están percibiendo ningún tipo de remuneración y quedaron librados a su suerte.

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Afganistán

Los talibanes designan su gabinete: 2 ex prisioneros en Estados Unidos, 0 mujeres y múltiples terroristas

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Los talibanes formaron un nuevo gobierno en Afganistán y anunciaron al gabinete de ministros, que incluye a 2 ex prisioneros de la cárcel de alta seguridad en Guantánamo, y múltiples terroristas ligados a Al-Qaeda buscados activamente por el FBI.

Luego de que los talibanes decidieran que van a organizar su gobierno siguiendo el sistema teocrático iraní, con el primer ayatolá, Emir y Comandante Supremo siendo Hibatullah Akhundzada, ahora empezaron a armar su gabinete para dirigir el día a día del país.

El nuevo gabinete de gobierno será dirigido por un Primer Ministro, el mulá Mohammad Hassan Akhund. No se sabe mucho de Hassan Akhund, quien nació en una fecha no determinada entre 1945 y 1958, y es uno de los miembros del movimiento talibán más longevos, incluso habiendo sido la mano derecha del fundador del Talibán, Mohammed Omar.

A pesar de no haber participado en la guerra afgano-soviética como muchos otros talibanes, durante el reinado talibán de 1996 a 2001 ya había sido Primer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores, cargo que ejerció hasta que fue depuesto por el Ejército norteamericano tras la invasión.

Bajando en la jerarquía, el Viceministro de Estado será otro mulá, en este caso Abdul Ghani Baradar, líder político de los talibanes y quien lideró todas las negociaciones con Trump en 2020, y luego con Xi Jinping en 2021.

Baradar fue uno de los cofundadores del movimiento talibán, en su adolescencia, junto a Omar y Akhund, aunque siempre fue considerado uno de los líderes más “moderados” del grupo, incluso muchas veces intercediendo para frenar ataques terroristas que hubieran dificultado alcanzar el acuerdo de paz en 2020 con Estados Unidos.

La rama “moderada” de Baradar va en directo conflicto con Akhundzada, quien hoy tiene la última palabra en asuntos de Estado, y con Abdul Salam Hanafi, mano derecha de Akhundzada, y jefe de la Oficina Qatar, desde donde salen los fondos que financiaron al talibán durante la guerra. Hanafi fue nombrado como Segundo Viceministro, y tiene actualmente una disputa de poder con Baradar. Akhund es una especie de balance entre ambos.

Mohammad Hassan Akhund.

De los 33 cargos nombrados, los más importantes son:

Ministro de Finanzas: mulá Hidayatullah Badri.

Badri no tiene experiencia manejando la Economía de un país pero se cree que ha sido el tesorero de los talibanes en los últimos años. Según reportes locales, quiere impulsar medidas socialistas como las de Irán o Qatar, donde el Estado maneja la producción del sector primario y se financia a través de sus regalías.

Ministro de Asuntos Exteriores: Amir Khan Mottaki.

50 o 51 años. Es un histórico diplomático y funcionario talibán. Fue Ministro de Información y Cultura y ejerció como Representante del Gobierno Talibán ante las Naciones Unidas durante el anterior gobierno. Es parte del sector “moderado” de Baradar.

Ministro de Defensa: mulá Maulvi Mohammad Yaqub Mujahid.

30 o 31 años. Es el hijo del fundador de los talibanes, Mohammed Omar. También pertenece a la rama “moderada” del grupo terrorista y se sospecha que tiene lazos con Arabia Saudita.

Ministro de Interior: mulá Sirajuddin Haqqani.

Haqqani representa el ala más extremista del grupo. Es un reconocido terrorista internacional buscado por el FBI, que ofrece hasta 5 millones de dólares por información sobre su paradero. Tiene fuertes lazos con Al-Qaeda, y es el autor de múltiples atentados en Estados Unidos y Europa.

En sus discursos llama a la destrucción de Occidente, y a la decapitación de cristianos y judíos. En un escrito suyo que divulgó Estados Unidos tras hallarlo en 2010, pedía a los musulmanes que viven en Occidente que se “mezclen entre los occidentales, se afeiten, usen ropa occidental y sean pacientes hasta ser llamados para asesinar”.

Como era de esperar, y a pesar de lo que había anticipado la Casa Blanca y la Unión Europa, de los 33 cargos ninguno es ocupado por una mujer, sino que todos son hombres de una edad avanzada y pertenecientes a los talibanes.

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