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Afganistán

Trump vuelve a recortar tropas en Afganistán y se espera el fin de su participación en el conflicto para 2021

El presidente Trump anunció el retiro de 5.000 tropas de Afganistán, cumpliendo con los acuerdos de paz firmados en febrero, que pondrán fin al involucramiento estadounidense en una guerra que lleva casi 20 años.

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La semana pasada, el gobierno de los Estados Unidos anunció la vuelta a su país de más de 5.000 tropas que estaban en funciones en distintas regiones de Afganistán, en el marco del acuerdo entre el gobierno afgano y los líderes talibanes. 

El anuncio fue realizado por Trump en una entrevista con la red de noticias Axios, donde también afirmó que quedarán menos de 5.000 soldados en el país para fines de este año.

El retiro de tropas americanas de suelo afgano ya había sido firmado y ratificado en los acuerdos de paz que se concretaron en Doha, Qatar, el 29 de febrero de este mismo. Por primera vez en la historia, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, con motivo de pacificación, aceptó liberar prisioneros de guerra del Talibán, un grupo insurgente que llegó a controlar casi todo el país durante la década del 90 hasta la invasión de EE.UU. en 2001, busca del líder terrorista Bin Laden.

Casi 20 años después, ningún Presidente hasta Donald Trump había logrado sentar en la misma mesa a las milicias talibanas y al gobierno afgano para llegar a un acuerdo sensato que, si bien no termina con la guerra, permite la salida ordenada de EE.UU. del territorio y asegura la gobernabilidad del presidente Ghani.

Fue confirmado que mientras que algunas bases estadounidenses en Afganistán serán cerradas definitivamente, otras serán transferidas al control del gobierno afgano. 

Presidente Trump saluda a las tropas de la coalición presentes en la Base Aérea de Bagram, en Afganistán, noviembre 2019.

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La reducción de tropas viene en un contexto en el que ya se inició el proceso de intercambio y liberación de prisioneros entre los terroristas talibanes y el gobierno afgano, un proceso lento que tiene las intenciones de lograr al fin estabilidad política y institucional en un país devastado por el terrorismo islámico.

Proceso de paz en Doha. El representante estadounidense Zalmay Khalilzad (izquierda) y el representante talibán Abdul Ghani Baradar (derecha) firman los acuerdos de paz.

A pesar de la salida de muchas de las tropas de Estados Unidos y una buena parte de las de la OTAN, esto no significa en absoluto el cese de la ayuda militar y financiera al país en ruinas. La OTAN ha iniciado desde hace 2 años un plan intenso de entrenamiento y asesoría militar a las tropas del Ejército nacional afgano, aparte de que seguirán proveyendo de financiamiento al Gobierno. 

Por otra parte, la OTAN y EE.UU. han empezado una campaña de modernización de los arsenales del Ejército de Afganistán, suministrándole nuevos fusiles Carabina M4A1 y pistolas M9, además de nuevos helicópteros UH-60 Black Hawk.

De esta manera, Donald Trump culmina una campaña bélica que para fin de año habrá durado unos 19 años y 2 meses, y agrega esta pacificación (o al menos desescalamiento) a la lista de logros internacionales, como el acuerdo entre las Coreas, la apertura comercial de Kosovo, y el fin de la participación de EE.UU. en la guerra en Siria.

Patrulla del Ejército Nacional Afgano en Zabul.

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Afganistán

Continúa el baño de sangre en Afganistán mientras Biden asegura que los talibanes son “progresistas”

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Tras una serie de medidas para flexibilizar la Ley Sharia, el gobierno de Estados Unidos reivindicó el “progresismo” de los talibanes, pero los medios locales reportan la radicalización extrema de las políticas islámicas.

Al tomar el poder hace 4 meses, los talibanes prometieron que habían cambiado. Pero lo cierto es que en su corto tiempo al frente del gobierno, han demostrado que su violencia no es episódica, sino sistemática, regular, cada vez más cotidiana. Violencia que agregan violencia a otros conflictos en todo el país.

Los talibanes han empezado a darle la bienvenida a los extranjeros intentando aparentar una normalidad en Kabul que contrasta con la dura realidad de millones de afganos que huyen del país por las constantes violaciones a los derechos humanos, por los fusilamientos en plazas publicas y por la hambruna que azota a todo el país.

Periodistas, jueces, abogados y deportistas ya huyeron de forma masiva del país. Por ejemplo, un grupo de jueces pidió asilo político en Brasil, y logró escaparse por la frontera con asistencia internacional. Por su parte, la delegación de Afganistán que participaron en los Mundiales de Boxeo se encuentran en el país balcánico en busca de visados para recibir asilo en algún país de Occidente ante las constantes amenazas de los terroristas en el poder.

Si los talibanes nos encuentran, nos matarán”, es la frase que se repite entre los refugiados.

A falta de fondos, los talibanes han dado prioridad al pago de sus milicianos y la mayoría de los empleados públicos solo han cobrado una mensualidad desde agosto pasado. Aun así, quienes han vuelto al trabajo siguen acudiendo cada día con la ilusión de recibir los pagos atrasados.

El pasado 3 de diciembre, los talibanes emitieron un decreto donde aparentan cierta flexibilización en la Ley Sharia. A partir de este mes, supuestamente exigirán que las mujeres adultas brinden consentimiento antes del matrimonio, pero como pudimos confirmar a través de medios locales, solamente esta semana, se ha forzado a 4 menores de edad a casarse con hombres mayores y 2 viudas han sido obligadas a casarse con parientes y abandonar sus bienes para ser entregados a sus nuevos maridos, en las zonas de Herat, Jam y Kandahar, respectivamente.

Lo cierto es que el mundo mira en silencio lo que sucede con los afganos bajo el régimen de terror de los talibanes, mientras Biden dice que los talibanes ahora son “progresistas” y China se adueña de todos los recursos naturales del país.

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Afganistán

En 3 meses de los talibanes en el poder, Afganistán ya está nuevamente sin alimentos y con la economía colapsada

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Así es Afganistán luego de tres meses del retorno talibán al poder: represión, crisis humanitaria, desnutrición, asesinatos políticos, violación en manada y colapso de la economía.

Desde la llegada de los talibanes al poder en agosto del 2021, la situación humanitaria y económica se ha deteriorado notablemente en Afganistán. A los terroristas les ha tomado sólo 90 días para que un país destrozado por medio siglo de conflictos haya desandado los avances conseguidos desde el año 2001.

Las medidas que ha adoptado el grupo fundamentalista ha demostrado que las promesas hechas tras la conquista relámpago del país, era una estrategia para blanquear un régimen que ahoga a su población a través del miedo y el hambre.

El país asiático que no gozaba de la mejor salud antes de la llegada de los talibanes, especialmente en las zonas rurales, ha vuelto a aplicar normas de segregación por sexos, asesinatos a minorías étnicas, aumentó de la represión contra periodistas y activistas, asesinatos en plazas públicas, palizas a las mujeres, violación en manada contra mujeres y entrenar militarmente a los niños.

Todo esto sumado a una desastrosa política económica, que se enfocó en cerrar y expropiar bancos, industrias y toda la explotación minera y petrolera del país, generando enormes problemas de abastecimiento.

Según informes brindados por la ONU, todas las movilizaciones en contra de las políticas de los talibanes fueron reprimidas brutalmente dejando ciento de muertos y decenas de heridos, en las mismas, las autoridades utilizaron palos, látigos y municiones de plomo contra los manifestantes.

Más de la mitad de la población se enfrenta a una aguda escasez de alimentos, unos 22 millones de los cerca de 38 millones de habitantes sufrirán inseguridad alimentaria este invierno.

La crisis en el país ya supera la de Siria o Yemen. El sistema de salud está igualmente a un paso del colapso. La llegada de los talibanes socavó un sistema ya de por sí frágil. Hay familias que recorren más de 100 kilómetros para encontrar un hospital que pueda atenderlos. Según denuncian a la prensa local, tal es el caso de la ciudad de Herat, que tras la avanzada talibán quedó con sus hospitales destruidos y los talibanes todavía no los han reconstruido.

Por otro lado, Facebook anunció que piratas informáticos de Pakistán utilizaron Facebook para atacar a personas de Afganistán con conexiones con el anterior Gobierno durante la toma del país por los talibanes y revelaron sus ubicaciones, lo cual facilitó que fueran secuestrados o asesinados en sus propios hogares.

Facebook dijo que el grupo, conocido como SideCoý, compartió enlaces de sitios web que albergan “malware” o contenido malicioso que facilita la vigilancia de los dispositivos de determinadas personas. La empresa declaró que el grupo creaba personajes ficticios de mujeres jóvenes como “señuelo romántico” para generar confianza y engañar a los objeticos.


Por Valery Romanov, para La Derecha Diario.

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Afganistán

Los talibanes aseguran haber controlado al Estado Islámico pero el Pentágono sigue en máxima alerta

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Los talibanes dicen haber matado a más de 30 miembros del Estado Islámico y detenido a otros 600 miembros en Afganistán, poniendo fin a su filial ISIS-K.

El portavoz de los servicios de Inteligencia afganos, Jalil Hamaz, ha asegurado que el régimen talibán ha asesinado a más de 30 supuestos miembros del Estado Islámico y han arrestado a otros 600 en los últimos 90 días.

De esta manera, el emirato asegura haberle puesto fin a las aspiraciones de los extremistas radicales de derribarlos e instaurar su propio califato.

Cabe recordar que los talibanes y los miembros de ISIS, aunque los dos pertenecientes al fundamentalismo islámico, difieren en conceptos teológicos y políticos fundamentales que ha llevado a un enfrentamiento de ambas fuerzas.

El viceministro de Información afgano, Zabihulá Muyahid, afirmó que los integrantes detenidos no son combatientes como los que pertenecen al grupo en Irak y Siria y ha señalado que se trata de “un pequeño grupo” de personas “impresionadas” por la ideología de la formación jihadista.

No obstante, la realidad en Afganistán es otra. Desde que asumieron el poder en agosto del 2021, la facción del Estado Islámico en territorio afgano (conocido como ISIS-K) ha estado atacando a los talibanes desde todos los frentes.

Después de dar su carta de presentación asesinando 13 soldados estadounidenses durante la retirada de tropas de Kabul, el ISIS-K se adjudicó múltiples atentados contra el régimen talibán, incluso uno con tres bombas separados contra tres vehículos talibanes en la ciudad de Jalalabad en septiembre. Las tres explosiones mataron a por lo menos dos personas e hirieron a otras 20.

Miembros de ISIS-K con su característico turbante amarillo.

En los últimos días, los jihadistas han seguido golpeando objetivos importantes, entre ellos Kandahar, cuna del movimiento talibán. 

El nuevo régimen de Kabul no contaba con que la rama afgana del ISIS continuaría atacando en el país con el objetivo de desestabilizarlo. Los talibanes están sufriendo ahora en sus propias carnes una guerra de guerrillas y atentados similares a los que ellos perpetraron por 20 años para alcanzar el poder.

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