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Arabia Saudita ejecutó en un solo día a 81 personas vinculadas a actividades terroristas

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En medio de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, el Reino saudí envía un mensaje a Occidente con una brutal ejecución por decapitación de 81 prisioneros.

El pasado 12 de marzo, el Reino de Arabia Saudita ejecutó a 81 personas acusadas de cometer “crímenes atroces”, lo que en la ley saudí es equivalente a la vinculación con actividades terroristas e ideologías extremistas.

Según el gobierno con sede en Riad, los condenados a muerte eran mayormente vinculados a ISIS, Al-Qaeda, hutíes de Yemen y demás organizaciones dedicadas a la violencia y el radicalismo islámico.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet, condenó el hecho sucedido en la monarquía árabe, argumentando que los juicios de una buena parte de las personas condenadas no tuvieron garantías procesales adecuadas y que fueron sentenciados por delitos que “no son de máxima gravedad“, como exige el derecho internacional para las penas de muerte.

Bachelet aseguró además que según sus fuentes, 41 de los 81 ejecutados en realidad eran militantes pro-democráticos que participaron en las protestas anti-gubernamentales de 2011 y 2012, en las que se reclamaba mayores libertades civiles y derechos políticos.

De todos modos, esas protestas se dieron en el contexto de la Primavera Árabe, que vio el nacimiento de grupos radicales como ISIS a partir de esos grupos supuestamente en favor de la democracia.

El ajusticiamiento cometido el sábado superó ampliamente al recuento total de presos ejecutados en todo 2021, que, según las estadísticas de la ONU, fue de 67.

Esta es la ejecución más numerosa de la historia, superando la de 1980, más de 40 años atrás, cuando la justicia saudí ordenó la sentencia final para los 63 terroristas que ocuparon durante dos semanas la Gran Mezquita de La Meca.

Esto indica la brutalidad del acto cometido, que tuvo más como objetivo enviar un mensaje a Occidente que penar a los condenados. En medio del conflicto entre Estados Unidos y Rusia, Arabia Saudita marca su posición.

Fuente: DW.

Las organizaciones de derechos humanos no dudaron en expresar sus preocupaciones ante el nuevo atropello al derecho internacional cometido en Arabia Saudita, país donde el terrorismo puede ser entendido como cualquier acto, incluso no violento, que para el juez implique un peligro a la unidad nacional o la reputación del Estado, y conllevando a su acusado a una ejecución irreversible.

Desde el ataque a las Torres Gemelas, cuando se demostró que muchos de los terroristas de Al-Qaeda eran de nacionalidad saudí, el Reino hace un esfuerzo importante por ser implacable ante cualquier demostración de extremismo, para lavarse las manos de cualquier célula terrorista wahabista que aparezca.

Arabia Saudita es uno de los 38 países en todo el mundo que continúan aplicando la pena de muerte, incluso negándose a devolver a las familias los cuerpos de los ejecutados por este medio.

Arabia Saudita

La OPEP+ reduce la producción de petróleo en 2 millones de barriles por día a pesar de la presión de Estados Unidos

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Estados Unidos expresa su decepción y preocupación por la medida tomada por la OPEP+ tras su reunión en Viena, la cual podría generar un aumento de los precios del petróleo.

La OPEP+ acordó el recorte más profundo a la producción de petróleo desde la pandemia de coronavirus, frenando el suministro en un mercado donde la demanda ya excede con creces a la oferta y tiene sus precios al alza desde el año pasado.

La decisión fue tomada en la reunión que la OPEP+, que incluye a Rusia, realizó en Viena este miércoles. Entre los presentes, se encontraba el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, quien ha sido incluido en la lista especial de sanciones de ciudadanos designados por Estados Unidos la semana pasada.

La medida viene a pesar de una fuerte presión de Estados Unidos para que se expanda al producción. Biden viajó a Arabia Saudita algunos meses atrás, y sus funcionarios visitan Riad todos los meses, intentando convencer a la Corona saudí de que no lleve a cabo recortes, sin éxito.

OPEP es la organización que nuclea a los principales países productores de petróleo del mundo, mientras que la OPEP+ suma a países como Rusia que también tienen una fuerte influencia en el mercado global.

En la misma reunión de este miércoles, los miembros de la OPEP+ acordaron extender el acuerdo de cooperación de Rusia con la OPEP por lo menos por un año más, hasta finales de 2023.

Desde la llegada de Biden a la Casa Blanca, la influencia de Rusia ha crecido peligrosamente en la OPEP y el cartel de productores nuevamente presenta un peligro contra la economía de Estados Unidos, como en la década del 70, cuando los productores de petróleo se aprovecharon de la debilidad del entonces presidente Jimmy Carter y llevaron los precios del barril del petróleo a niveles sin precedentes.

El líder de la OPEP, Arabia Saudita, dijo que el recorte de 2 millones de barriles por día de producción, equivalente al 2% de la oferta mundial, era necesario para responder al aumento de las tasas de interés en Occidente y a una economía global más débil.

Alexander Novak, ministro de Energía ruso, en la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena.

La medida podría estimular un aumento de los precios del petróleo, que habían caído de 120 dólares por barril a alrededor de 90 dólares hace tres meses, por temores de una recesión económica mundial, el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos y un aumento en la fortaleza del dólar.

Estados Unidos había presionado a la OPEP para que no procediera con los recortes ni se aliara con Rusia. Contrariamente, el Reino saudí rechazó las críticas de que estaba aliándose con Rusia para elevar los precios y dijo que Occidente a menudo fue impulsado por la “arrogancia de la riqueza” al criticar al grupo.

En agosto, la producción de la OPEP+ cayó alrededor de 3,6 millones de barriles por día por debajo de su objetivo de producción. “Los precios más altos del petróleo, si son impulsados por recortes de producción considerables, probablemente irritarían a la Administración Biden antes de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos”, dijeron analistas de Citi, el principal banco mundial, en una nota publicada en Bloomberg.

Príncipe Abdulaziz bin Salman Al-Saud, ministro de Energía de Arabia Saudita, y el secretario general de la OPEP, Haitham al-Ghais, en Viena.

Efectivamente, luego del anuncio de la OPEP+, la Casa Blanca dijo que estaba “decepcionada” por la decisión de la organización y la calificó de “miope”. “El presidente está decepcionado por la miope decisión de la OPEP+ de recortar las cuotas de producción mientras la economía mundial está lidiando con el impacto negativo continuo de la invasión de Ucrania por parte del presidente ruso Vladimir Putin“, se dijo desde la Casa Blanca.

Biden es responsable de una de las peores crisis de la historia. Estados Unidos está oficialmente en recesión, dado que los últimos dos trimestres registraron una caída del PBI; además, la inflación está en uno de los niveles más altos de la historia, la actividad económica sigue a la baja, y los precios de la energía no paran de crecer.

En tan solo un mes, Estados Unidos tendrá elecciones legislativas de medio término, y Biden ostenta los índices de aprobación más bajos jamás registrados para un presidente en funciones, desde que se empezó a medir en la década del ’80.

“En un momento en que mantener un suministro global de energía es de suma importancia, esta decisión tendrá el impacto más negativo en los países de ingresos bajos y medios que ya se están recuperando de los elevados precios de la energía”, dijo en un comunicado presentado por el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, y el director del Consejo Económico Nacional (NEC), Brian Deese.

Por otro lado, Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, dijo que el gobierno de su país estaba trabajando “para garantizar que la energía esté en el mercado y los precios se mantengan bajos“; y agregó que Washington tiene una “multiplicidad de intereses con respecto a Arabia Saudita“.

Biden pidió a su administración y al Congreso de Estados Unidos que exploren formas de “impulsar la producción de energía de Estados Unidos y reducir el control de la OPEP sobre los precios de la energía”, dijo la Casa Blanca.

En este sentido, Sullivan y Deese agregaron en su comunicado que el Departamento de Energía de Estados Unidos liberará 10 millones de barriles de la reserva estratégica de petróleo del país el próximo mes para “proteger a los consumidores estadounidenses y promover la seguridad energética”.

Sin embargo, esas reservas se están vaciando rápidamente después de que la administración ordenara retiros récord, a partir de marzo. Las reservas están ahora en su nivel más bajo desde julio de 1984, y no está claro cuándo la administración planea comprar una recarga.

Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP+, por su parte, han dicho que buscan prevenir la volatilidad en lugar de apuntar a un precio particular del petróleo.

Occidente ha acusado a Rusia de utilizar la energía como un arma contra ellos, creando una crisis en Europa que podría desencadenar un histórico racionamiento de gas y energía durante el invierno que se avecina. Por su parte, Moscú acusa a Occidente de utilizar al dólar y a los sistemas financieros, como SWIFT, como arma, en represalia por la invasión de Ucrania en febrero.

Parte de la razón por la que Washington quiere precios más bajos del petróleo es para privar a Moscú de ingresos petroleros altos. Las relaciones entre el reino saudí y la administración de Joe Biden, quien viajó a Riad este año pero no logró asegurar ningún compromiso firme de cooperación en materia de energía. Las relaciones se han tensado aún más ya que Arabia Saudita no ha condenado las acciones de Moscú en Ucrania.

Poco después de reunirse con Mohammed bin Salman, Biden dijo que esperaba que Riad tomara “más medidas” para aumentar el suministro de petróleo. Contrariando las declaraciones norteamericanas, los Estados petroleros del Golfo han respondido a la narrativa estadounidense.

“Dime dónde está el acto de beligerancia”, dijo el príncipe Abdulaziz bin Salman, ministro de Energía saudí durante una conferencia de prensa en la sede de la OPEP en Viena, cuando se le preguntó si el recorte tensaría los lazos con Estados Unidos. “Actuaremos y reaccionaremos a lo que le está sucediendo a la economía global de la manera más responsable y receptiva“, agregó.

Suhail al-Mazrouei, ministro de Energía de los Emiratos Árabes Unidos, argumentó que el recorte en la producción es “técnico y no político”. “No lo usaremos como una organización política“, dijo, y agregó que las preocupaciones sobre una recesión global serían uno de los temas clave.

Por su parte, el secretario general de la OPEP, Haitham Al Ghais, de Kuwait, dijo que la organización estaba tratando de garantizar “la seguridad y la estabilidad de los mercados energéticos”. “Todo tiene un precio (…). La seguridad energética también tiene un precio”, agregó.

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Arabia Saudita

El príncipe heredero Bin Salman fue nombrado como Primer Ministro y toma total control del gobierno de Arabia Saudita

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A pesar de que Mohammed bin Salman ya ejercía como dirigente de facto del Reino de Arabia Saudita, su nombramiento como Primer Ministro le otorga formalmente los poderes inherentes a la jefatura de gobierno saudí.

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz, nombró a su hijo y heredero al trono, el príncipe Mohammed bin Salman (MBS), como Primer Ministro del reino y a su segundo hijo, el príncipe Khalid bin Salman, como ministro de Defensa, según especifica el decreto real publicado por la agencia oficial de prensa del reino este martes.

La reorganización mantuvo a otro hijo, el príncipe Abdulaziz bin Salman, como ministro de Energía. Luego, fuera de la familia directa del Rey, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud fue designado como ministro de Relaciones Exteriores; Mohammed al-Jadaan como ministro de Finanzas; Khalid al-Falih como ministro de Inversiones, quienes ya ejercían esos cargos previamente.

Por el contrario, la reorganización produjo el nombramiento de Yousef bin Abdullah Al-Bunyan como ministro de Educación, un importante aliado de la Corona quien ejercía como CEO de SABIC, la mayor petroquímica del Reino, controlada por Saudi Aramco.

Estos movimientos se dan en el contexto de una reorganización del gabinete ordenada por el rey Salman, para darle más poder a Bin Salman, quien le ganó la pulseada a sus primos y hoy es la persona con más poder en el Reino, junto a su padre.

Bin Salman en la Casa Blanca junto a Donald Trump.

El príncipe heredero solía ejercer como ministro de Defensa y ha sido el gobernante de facto de Arabia Saudita durante años, el principal exportador de petróleo del mundo y un importante aliado de Estados Unidos en Medio Oriente,

Bin Salman reconstruyó las relaciones durante la presidencia de Trump, apoyando detrás de escena los históricos Acuerdos de Abraham, que consolidaron la paz entre Israel y varios países árabes.

Pero en el último tiempo, las relaciones entre Bin Salman y Biden se han deteriorado, y el Reino rechazó la propuesta del líder demócrata de expandir la producción de petróleo para forzar una baja en los precios, demostrando que ya no será tan receptivo como el pasado de las políticas y los objetivos estadounidenses en la región.

Además, el príncipe heredero de 37 años ya se ha encargado de muchas de las principales carteras del reino, incluidas la Economía, la Defensa, el petróleo y la Seguridad Interna, donde aprendió todos los aspectos del Estado. A diferencia de su padre, Bin Salman pretende ser un rey activo y gobernar él mismo en caso de llegar al trono.

Como ministro de Defensa, su acción más notable fue liderar la Operación Tormenta Decisiva, una coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen contra los rebeldes hutíes, que se lanzó en marzo de 2015 para frenar el golpe de Estado. Al día de hoy, los hutíes y la Coalición continúan lanzándose ataques cruzados desde y hacia territorio yemení y saudí.

No obstante, el príncipe Mohammed ha cambiado radicalmente a Arabia Saudita desde que llegó al poder en 2017, ya que dirigió los esfuerzos para diversificar la economía de la dependencia del petróleo, flexibilizó medidas ultra-religiosas permitiendo que las mujeres condujeran y estudiaran en la Universidad, además de suspender muchos de los poderes que mantenían los clérigos sobre la sociedad.

Sus reformas, sin embargo, han venido con una represión masiva de la disidencia, con activistas de derechos humanos, miembros de la realeza opositores, y empresarios que financiaban a la oposición encarcelados.

En noviembre de 2017, cuatro ministros, once príncipes y varios empresarios de alto perfil fueron detenidos por orden del Príncipe en lo que se presentó como una “purga anticorrupción”. Las medidas se dirigieron a muchos de sus rivales directos, consolidando así su poder sobre el Reino.

Además, el Príncipe Heredero ha estado impulsando una política exterior más agresiva para contrarrestar la influencia de su rival en la región, Irán, especialmente en Yemen, Turquía y Siria.

En este sentido, el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado en Estambul en 2018 ha empañado su reputación y tensado las relaciones del reino con Estados Unidos y otros aliados occidentales. Según los saudíes, Khashoggi era un espía iraní, mientras que Occidente asegura que era meramente un periodista disidente al régimen.

Por su parte, el líder supremo iraní Ali Jamenei se encuentra en una situación crítica de salud luego de que le diagnosticarán cáncer de próstata hace unos años. Ante esta situación, Jamenei le ha dado lugar a Ebrahim Raisi, uno de sus más violentos y ultra-religiosos verdugos, como presidente, y a diferencia de lo estipulado en la formación de la República Islámica, ahora busca que su sucesor al puesto de Líder Supremo sea su propio hijo, Mojtaba Jamenei.

Todo se presta para que haya una renovación de liderazgo pronto en las dos potencias regionales de Medio Oriente, que lideran los pueblos sunitas y chiítas del Islam, enfrentadas hace años en distintas arenas de la región.

Ali Jamenei.

No obstante el nombramiento de Bin Salman como Primer Ministro, el rey Salman dijo que continuará presidiendo las reuniones de Gabinete a las que asista en carácter de jefe de Estado, como es protocolar, aunque será Bin Salman quien maneje la orden del día. Esta nueva realidad fue confirmada luego por la televisión estatal saudí cuando mostró al rey presidiendo la reunión del gabinete del martes, con Bin Salman a su lado.

El rey de 86 años, custodio de los sitios más sagrados del Islam, se convirtió en gobernante en 2015, tras una purga de disidentes luego de la muerte del rey Abdalá bin Abdulaziz, su hermano. Los Salman siempre fueron mucho más cercanos a Estados Unidos, que el resto de la familia real.

Salman ha sido hospitalizado varias veces en los últimos dos años. Al nombrar a Bin Salman como Primer Ministro, un papel que anterior y típicamente tenía el rey, el monarca de 86 años continúa una transferencia lenta pero constante de poder en el reino hacia la nueva generación.

Rey Salman.

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Arabia Saudita le pegó el portazo a Biden: Le dijo que no va a subir la producción de petróleo más de lo planeado

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El presidente norteamericano se tuvo que volver con las manos vacías de su visita a Medio Oriente y no podrá frenar las ventas de la Reserva Estratégica de Petróleo.

Después de fracasar en Israel, donde no pudo asegurarse el apoyo del gobierno de Yair Lapid para el acuerdo nuclear con Irán, Biden se llevó otra derrota: no pudo convencer a la Corona saudí de elevar la producción de petróleo por encima del objetivo ya establecido de 13 millones de barriles por día.

Actualmente Arabia Saudita produce 11 millones de barriles de petróleo por día, el mayor productor del mundo, y tiene una capacidad instalada para producir si quisiera 12 millones por día.

Desde el año pasado, Saudi Aramco, la petrolera estatal, está haciendo inversiones para llevar la máxima capacidad a 13 millones por día, y a pesar del pedido de Biden de aceptar inversiones estadounidenses para llevar esta capacidad a por lo menos 16 millones, el gobierno saudí ratificó que el objetivo se mantendría en 13 millones.

Biden viajó a Riad para reunirse con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, quien lo recibió con todos los honores a pesar de haber sido acusado de ser un “asesino y un carnicero” por el presidente demócrata durante la campaña del 2020, por el asesinato del periodista Jamal Kashoggi.

Para bajar el precio del crudo de petróleo a nivel internacional, lo que ayudaría a bajar el precio en Estados Unidos, Biden le fue a pedir a Bin Salman que aceptara inversiones de empresas norteamericanas para elevar la producción de petróleo.

Pero los saudíes rechazaron su propuesta. Si bien le prometieron que llevarían su producción al máximo actual (de 11 millones a 12), no aceptaron cambiar el objetivo de corto plazo de elevar la capacidad máxima más allá de los 13 millones de barriles.

Tenemos una capacidad inmediata para aumentar la producción a 12 millones de barriles por día y con inversiones, la producción puede llegar a 13 millones de barriles por día, después de lo cual el reino no tendrá ninguna capacidad adicional para aumentar la producción“, aseguró Bin Salman.

En el mismo discurso, el jefe de gobierno saudí criticó duramente las políticas ecologistas de Occidente. “La adopción de políticas poco realistas para reducir las emisiones mediante la exclusión de las principales fuentes de energía conducirá en los próximos años a una inflación sin precedentes y un aumento en los precios de la energía y un aumento del desempleo y un empeoramiento de los graves problemas sociales y de seguridad“, advirtió.

En síntesis, la producción de Arabia Saudita se elevará inmediatamente a 12 millones de barriles por día, y de acá a un año, pasará a 13 millones. Este aumento, aunque los medios estadounidenses lo venden como un éxito de Biden, es lo que había planificado Saudi Aramco en febrero, por lo que la injerencia del presidente demócrata fue nula.

Biden esperaba que, como mínimo, Bin Salman aceptara elevar la producción en 4 millones de barriles por día. Actualmente, la Casa Blanca está vendiendo a precio preferencial 1 millón de barriles por día de la Reserva Estratégica de Petróleo, pero muchas de estas ventas están terminando en manos de China.

Según estimaciones de la Secretaría de Energía de Estados Unidos, dirigida por la socialista Jennifer Granholm, se necesitaba que Arabia Saudita aumenta la producción en por lo menos 4 millones de barriles para que Estados Unidos pueda dejar de liberar barriles de la Reserva Estratégica sin un impacto al alza en los precios locales en las estaciones de servicio.

Por lo que se espera que las reservas sigan mermándose por la Casa Blanca con el objetivo de contener la suba de precios y llegar a las elecciones de noviembre con un precio nacional promedio debajo de los 6 dólares. Actualmente está en US$ 5.

Los precios mundiales del petróleo han sido testigos de una fuerte suba luego de la masiva emisión monetaria de prácticamente todas las economías del mundo durante la pandemia, sumado a los esfuerzos occidentales para desconectarse de las fuentes de energía rusas luego de la invasión de Ucrania.

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