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Arabia Saudita

¿Dónde están las feministas? Activista saudí a favor de la libertad de expresión será condenada a 20 años de cárcel

La Fiscalía de Arabia Saudita pide pena de 20 años de cárcel para una activista que pedía que las mujeres puedan conducir y expresarse libremente, mientras los colectivos feministas que denuncian el patriarcado en Occidente se repliegan en silencio.

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La Fiscalía de Arabia Saudita ha pedido la pena de 20 años de cárcel para la activista de los derechos de las mujeres Loujain al-Hathloul, acusada de terrorismo por el Estado por dañar los intereses del reino” y “ofrecer apoyo a elementos hostiles en el extranjero”. 

Al-Hathloul, una muy reconocida activista por la expansión de los derechos de las mujeres en su país tales como el derecho a conducir, la libertad de expresión y la abolición de la tutela masculina obligatoria, lleva detenida ya más de dos años en prisión preventiva

Su detención ocurrió justo poco tiempo antes de que se permitiera conducir a las mujeres gracias a la presión del presidente estadounidense Donald Trump al nuevo gobierno reformista saudí.

El pasado noviembre su caso fue trasladado al Tribunal Penal Especial saudí, que se encarga de los casos relacionados con terrorismo. Este 26 de noviembre se presentó a declarar ante la Justicia, donde los testigos la vieron muy débil, temblando, y con una voz más baja de lo normal. Según sus familiares y allegados, esto se debe a las torturas a las que estaría siendo sometida en prisión: abusos sexuales, descargas eléctricas, waterboarding, entre otras.

A pesar de la presión internacional por su liberación de distintas organizaciones de derechos humanos como Grant Liberty o Amnesty International, así como de la propia ONU, el régimen saudí no da el brazo a torcer y asegura que deberá ser decidido por la Justicia. Incluso el propio Ministro de Exteriores del Reino ha dicho explícitamente que “no tomaremos en cuenta la presión internacional”.

Campaña a favor de la liberación de al-Hathloul y otras activistas.

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De todas formas, la presión ha continuado e incluso la Presidente del Grupo de Trabajo para las Mujeres de la ONU, Elizabeth Broderick, afirmó que “al-Hathloul ha estado detenida desde hace más de dos años por cargos falsos”

Estas declaraciones van en línea con la condena del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2019 sobre el uso de los saudíes de sus leyes antiterrorismo y de seguridad nacional para atentar contra individuos que ejercen sus derechos y libertades dignas del ser humano.

Lamentablemente, más allá de las organizaciones de derechos humanos internacionales que siguen estos casos en Medio Oriente hace años, las organizaciones feministas y LGBT occidentales más importantes han hecho un silencio rotundo ante este caso.

Parecería que a estos grupos sólo les importa impulsar la agenda feminista en países donde las mujeres y los homosexuales tienen libertades plenas hace ya varias décadas, pero no se preocupan por las regiones donde las minorías verdaderamente tienen menos derechos.

Sin embargo, tal vez hay otra explicación, y viene de la mano con que estos grupos feministas y LGBT han hecho parte de su agenda la aceptación de la brutal cultura que se desprende de la religión islámica, donde por ejemplo la violencia contra la mujer está permitida por ley. Una de las figuras más prominentes que recaen en esta hipocresía es la referente feminista norteamericana Linda Sarsour.

Este silencio selectivo sin embargo no aplica para las democracias occidentales, siendo el mejor ejemplo el de la conocida revista LGBT Out que llamó “racista” e “imperialista” al presidente estadounidense Trump en 2019 cuando lanzó una campaña mundial para que más países en el mundo descriminalizaran la homosexualidad y avancen en las libertades individuales.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita le pegó el portazo a Biden: Le dijo que no va a subir la producción de petróleo más de lo planeado

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El presidente norteamericano se tuvo que volver con las manos vacías de su visita a Medio Oriente y no podrá frenar las ventas de la Reserva Estratégica de Petróleo.

Después de fracasar en Israel, donde no pudo asegurarse el apoyo del gobierno de Yair Lapid para el acuerdo nuclear con Irán, Biden se llevó otra derrota: no pudo convencer a la Corona saudí de elevar la producción de petróleo por encima del objetivo ya establecido de 13 millones de barriles por día.

Actualmente Arabia Saudita produce 11 millones de barriles de petróleo por día, el mayor productor del mundo, y tiene una capacidad instalada para producir si quisiera 12 millones por día.

Desde el año pasado, Saudi Aramco, la petrolera estatal, está haciendo inversiones para llevar la máxima capacidad a 13 millones por día, y a pesar del pedido de Biden de aceptar inversiones estadounidenses para llevar esta capacidad a por lo menos 16 millones, el gobierno saudí ratificó que el objetivo se mantendría en 13 millones.

Biden viajó a Riad para reunirse con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, quien lo recibió con todos los honores a pesar de haber sido acusado de ser un “asesino y un carnicero” por el presidente demócrata durante la campaña del 2020, por el asesinato del periodista Jamal Kashoggi.

Para bajar el precio del crudo de petróleo a nivel internacional, lo que ayudaría a bajar el precio en Estados Unidos, Biden le fue a pedir a Bin Salman que aceptara inversiones de empresas norteamericanas para elevar la producción de petróleo.

Pero los saudíes rechazaron su propuesta. Si bien le prometieron que llevarían su producción al máximo actual (de 11 millones a 12), no aceptaron cambiar el objetivo de corto plazo de elevar la capacidad máxima más allá de los 13 millones de barriles.

Tenemos una capacidad inmediata para aumentar la producción a 12 millones de barriles por día y con inversiones, la producción puede llegar a 13 millones de barriles por día, después de lo cual el reino no tendrá ninguna capacidad adicional para aumentar la producción“, aseguró Bin Salman.

En el mismo discurso, el jefe de gobierno saudí criticó duramente las políticas ecologistas de Occidente. “La adopción de políticas poco realistas para reducir las emisiones mediante la exclusión de las principales fuentes de energía conducirá en los próximos años a una inflación sin precedentes y un aumento en los precios de la energía y un aumento del desempleo y un empeoramiento de los graves problemas sociales y de seguridad“, advirtió.

En síntesis, la producción de Arabia Saudita se elevará inmediatamente a 12 millones de barriles por día, y de acá a un año, pasará a 13 millones. Este aumento, aunque los medios estadounidenses lo venden como un éxito de Biden, es lo que había planificado Saudi Aramco en febrero, por lo que la injerencia del presidente demócrata fue nula.

Biden esperaba que, como mínimo, Bin Salman aceptara elevar la producción en 4 millones de barriles por día. Actualmente, la Casa Blanca está vendiendo a precio preferencial 1 millón de barriles por día de la Reserva Estratégica de Petróleo, pero muchas de estas ventas están terminando en manos de China.

Según estimaciones de la Secretaría de Energía de Estados Unidos, dirigida por la socialista Jennifer Granholm, se necesitaba que Arabia Saudita aumenta la producción en por lo menos 4 millones de barriles para que Estados Unidos pueda dejar de liberar barriles de la Reserva Estratégica sin un impacto al alza en los precios locales en las estaciones de servicio.

Por lo que se espera que las reservas sigan mermándose por la Casa Blanca con el objetivo de contener la suba de precios y llegar a las elecciones de noviembre con un precio nacional promedio debajo de los 6 dólares. Actualmente está en US$ 5.

Los precios mundiales del petróleo han sido testigos de una fuerte suba luego de la masiva emisión monetaria de prácticamente todas las economías del mundo durante la pandemia, sumado a los esfuerzos occidentales para desconectarse de las fuentes de energía rusas luego de la invasión de Ucrania.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita responde con un brutal bombardeo contra los hutíes de Yemen tras los ataques a la refinería

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La Coalición Árabe dirigida por Arabia Saudita bombardeó dos ciudades controladas por los hutíes, tras el ataque del grupo terrorista pro-iraní al depósito de la petrolera Saudi Aramco la semana pasada.

Luego de que los hutíes de Yemen, el grupo terrorista financiados por Irán, lancen un fuerte ataque con misiles y drones sobre territorio saudí la semana pasada, que explotó el depósito en Yeda de la petrolera Saudi Aramco, la Coalición Árabe dirigida por Arabia Saudita respondió con bombardeos aéreos de precisión sobre Saná y Hodeidah, dos regiones de Yemen controladas por los rebeldes.

Al menos 10 personas fallecieron en los ataques a las dos ciudades, a pesar de que la Coalición pidió a los civiles previo al ataque que se alejen de los almacenes de armas de la milicia hutí, que pone sus depósitos de armas al lado de zonas residenciales para tratar de disuadir ataques extranjeros.

Los saudíes culparon a los hutíes de usar a los civiles como escudos humanos y de usar como depósitos armamentísticos infraestructura civil como puertos, hospitales o terminales de avión.

Los hutíes afirmaron que el ataque no golpeó puntos militares sino que una planta energética, instalaciones petroleras, una oficina estatal de seguridad social y una estación de suministro de combustible, y que los 10 civiles muertos no eran más que guardias de seguridad de la oficina estatal.

Esta escalada se lleva a cabo en un contexto en el que los países del Consejo de Cooperación del Golfo habían planeado una ronda de conversaciones a finales de marzo, en Riad, entre las partes que se enfrentan en la guerra civil yemení con el objetivo de encauzar el proceso hacia una paz duradera.

No obstante, los hutíes manifestaron que no están dispuestos a llevar a cabo las negociaciones en “países enemigos”, bajándose de la propuesta.

Tras el ataque hutí de la semana pasada se rumoreó con que la Fórmula 1, que se llevó a cabo en zonas aledañas a la refinería saudí bombardeada, se cancele, pero finalmente el reino islámico otorgó “garantías de seguridad extrema” y la carrera se llevó a cabo sin alteraciones.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita ejecutó en un solo día a 81 personas vinculadas a actividades terroristas

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En medio de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, el Reino saudí envía un mensaje a Occidente con una brutal ejecución por decapitación de 81 prisioneros.

El pasado 12 de marzo, el Reino de Arabia Saudita ejecutó a 81 personas acusadas de cometer “crímenes atroces”, lo que en la ley saudí es equivalente a la vinculación con actividades terroristas e ideologías extremistas.

Según el gobierno con sede en Riad, los condenados a muerte eran mayormente vinculados a ISIS, Al-Qaeda, hutíes de Yemen y demás organizaciones dedicadas a la violencia y el radicalismo islámico.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet, condenó el hecho sucedido en la monarquía árabe, argumentando que los juicios de una buena parte de las personas condenadas no tuvieron garantías procesales adecuadas y que fueron sentenciados por delitos que “no son de máxima gravedad“, como exige el derecho internacional para las penas de muerte.

Bachelet aseguró además que según sus fuentes, 41 de los 81 ejecutados en realidad eran militantes pro-democráticos que participaron en las protestas anti-gubernamentales de 2011 y 2012, en las que se reclamaba mayores libertades civiles y derechos políticos.

De todos modos, esas protestas se dieron en el contexto de la Primavera Árabe, que vio el nacimiento de grupos radicales como ISIS a partir de esos grupos supuestamente en favor de la democracia.

El ajusticiamiento cometido el sábado superó ampliamente al recuento total de presos ejecutados en todo 2021, que, según las estadísticas de la ONU, fue de 67.

Esta es la ejecución más numerosa de la historia, superando la de 1980, más de 40 años atrás, cuando la justicia saudí ordenó la sentencia final para los 63 terroristas que ocuparon durante dos semanas la Gran Mezquita de La Meca.

Esto indica la brutalidad del acto cometido, que tuvo más como objetivo enviar un mensaje a Occidente que penar a los condenados. En medio del conflicto entre Estados Unidos y Rusia, Arabia Saudita marca su posición.

Fuente: DW.

Las organizaciones de derechos humanos no dudaron en expresar sus preocupaciones ante el nuevo atropello al derecho internacional cometido en Arabia Saudita, país donde el terrorismo puede ser entendido como cualquier acto, incluso no violento, que para el juez implique un peligro a la unidad nacional o la reputación del Estado, y conllevando a su acusado a una ejecución irreversible.

Desde el ataque a las Torres Gemelas, cuando se demostró que muchos de los terroristas de Al-Qaeda eran de nacionalidad saudí, el Reino hace un esfuerzo importante por ser implacable ante cualquier demostración de extremismo, para lavarse las manos de cualquier célula terrorista wahabista que aparezca.

Arabia Saudita es uno de los 38 países en todo el mundo que continúan aplicando la pena de muerte, incluso negándose a devolver a las familias los cuerpos de los ejecutados por este medio.

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