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Arabia Saudita

El gobierno de Biden acusa al Príncipe Heredero de Arabia Saudita de haber asesinado al periodista y espía turco Jamal Khashoggi

En un reporte publicado por la nueva CIA de Biden, el gobierno demócrata señala a Bin Salman como el principal responsable de asesinar al periodista y espía turco Jamal Khashoggi.

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El pasado viernes la Dirección de Inteligencia de Estados Unidos, a cargo de la bidenista Avril Haines, publicó por primera vez su reporte sobre la investigación de la CIA del asesinato del periodista y espía saudí Jamal Khashoggi.

Khashoggi escribía para importantes diarios como el Washington Post y Al-Arab News, donde criticaba con dureza al mandatario y príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman. En sus notas operaba en su contra, divulgando noticias falsas de su gobierno y constantemente buscando generar inestabilidad política.
El periodista era sospechado de ser un espía para Turquía (aunque otros incluso lo señalan trabajando para Irán), por lo que en septiembre de 2017 debió exiliarse de Arabia Saudita y, a pesar de tener ofrecimientos de asilo en Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, Khashoggi decidió esconderse en Turquía.
Casi un año después, en la mañana de un 2 de octubre del 2018, ingresó al consulado saudí en Estambul para obtener la documentación necesaria para casarse y entrar en un cuarto matrimonio, pero en el interior de la Embajada fue asesinado y desaparecido. El cuerpo de Khashoggi nunca fue encontrado.
Según la investigación de la CIA, Khashoggi habría sido asesinado por órdenes de Bin Salman, a pesar de que su mismo reporte indica que el gobierno saudí no podía saber de antemano que el periodista iría ese día a la Embajada.
El gobierno de Trump se había resistido a apoyar este reporte, y había pedido que la investigación continuara. Sin embargo, el presidente Joe Biden ordenó que se cierre inmediatamente la investigación y se presenten las conclusiones.

Evaluamos que el príncipe heredero de Arabia Saudita Muhammad Bin Salman aprobó una operación en Estambul, Turquía, para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi“, lee el informe de cuatro páginas.

Y agrega: “Basamos esta evaluación en el control que el Príncipe Heredero ejerce en la toma de decisiones en el Reino desde 2017, la participación directa de un asesor clave y miembros del destacamento protector de Muhammad Bin Salman en la operación, y el apoyo del Príncipe Heredero al uso de medidas violentas para silenciar a los disidentes en el extranjero“.

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Bin Salman insiste que ni él ni su facción del gobierno estuvo relacionado en su asesinato, aunque dejó la puerta abierta a que otra rama de la inteligencia saudí haya tenido que ver con su muerte.

En 2018, Arabia Saudita estaba en una guerra interna en el gobierno entre la facción que sigue al actual Rey Salman y al Príncipe Heredero Mohammed bin Salman, y la facción del ex príncipe heredero Mohammed bin Nayef.

Bin Nayef pertenece a la rama más anti-occidental del Reino, que en el pasado tuvo de cabecillas al Rey Fahd bin Abdulaziz, quien estaba en el poder cuando fue el atentado a las Torres Gemelas, y Abdullah bin Abdulaziz.

Mientras Bin Nayef mantiene una estrecha relación con el Partido Demócrata estadounidense, Bin Salman es íntimo amigo del ex presidente Donald Trump y recibió su apoyo durante su ascenso al poder en 2017. Por lo que esta disputa en territorio saudí se transmitió directamente a una confrontación entre demócratas y republicanos en Estados Unidos.

Como respuesta a este reporte, Biden ha prometido severas sanciones contra Bin Salman y sus funcionarios, del nivel que Trump le impuso a Maduro y a la cúpula del régimen chavista. 

 El objetivo final del Presidente demócrata es, sin lugar a duda, que Bin Salman deba dejar el poder y el Rey Salman deba reincorporar a Bin Nayef al gobierno y al árbol heredital de la Casa Saudí.

Joe Biden en Arabia Saudita en 2011, junto a Saud al-Faisal, ex ministro de Asuntos Exteriores y alto miembro de la facción de Bin Nayef.

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La muerte de Khashoggi puede tener muchas conclusiones: lo mandó a asesinar Bin Salman cuando descubrió que era un espía para el extranjero, o lo asesinó la facción de Bin Nayef para generar un escándalo en el gobierno del Príncipe Heredero, que le valga sanciones de la ONU, tensiones con el gobierno de Estados Unidos y una posición desventajosa en su lucha contra Turquía e Irán.

Lo que no quedan dudas es que fue tanto partícipe como víctima fatal de una guerra de inteligencia entre los saudíes y los turcos.

Múltiples grupos de investigación reportaron que Khashoggi era miembro de la Hermandad Musulmana, un grupo terrorista radical sunita, financiado por Turquía y por Qatar. Además, el libro “Al-Qaeda y el camino al 9/11” lo señala por nombre y apellido como un admirador de Osama bin Laden, quien como saudí formó parte una agrupación terrorista más vinculada a Irán que a su propio país.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita le pegó el portazo a Biden: Le dijo que no va a subir la producción de petróleo más de lo planeado

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El presidente norteamericano se tuvo que volver con las manos vacías de su visita a Medio Oriente y no podrá frenar las ventas de la Reserva Estratégica de Petróleo.

Después de fracasar en Israel, donde no pudo asegurarse el apoyo del gobierno de Yair Lapid para el acuerdo nuclear con Irán, Biden se llevó otra derrota: no pudo convencer a la Corona saudí de elevar la producción de petróleo por encima del objetivo ya establecido de 13 millones de barriles por día.

Actualmente Arabia Saudita produce 11 millones de barriles de petróleo por día, el mayor productor del mundo, y tiene una capacidad instalada para producir si quisiera 12 millones por día.

Desde el año pasado, Saudi Aramco, la petrolera estatal, está haciendo inversiones para llevar la máxima capacidad a 13 millones por día, y a pesar del pedido de Biden de aceptar inversiones estadounidenses para llevar esta capacidad a por lo menos 16 millones, el gobierno saudí ratificó que el objetivo se mantendría en 13 millones.

Biden viajó a Riad para reunirse con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, quien lo recibió con todos los honores a pesar de haber sido acusado de ser un “asesino y un carnicero” por el presidente demócrata durante la campaña del 2020, por el asesinato del periodista Jamal Kashoggi.

Para bajar el precio del crudo de petróleo a nivel internacional, lo que ayudaría a bajar el precio en Estados Unidos, Biden le fue a pedir a Bin Salman que aceptara inversiones de empresas norteamericanas para elevar la producción de petróleo.

Pero los saudíes rechazaron su propuesta. Si bien le prometieron que llevarían su producción al máximo actual (de 11 millones a 12), no aceptaron cambiar el objetivo de corto plazo de elevar la capacidad máxima más allá de los 13 millones de barriles.

Tenemos una capacidad inmediata para aumentar la producción a 12 millones de barriles por día y con inversiones, la producción puede llegar a 13 millones de barriles por día, después de lo cual el reino no tendrá ninguna capacidad adicional para aumentar la producción“, aseguró Bin Salman.

En el mismo discurso, el jefe de gobierno saudí criticó duramente las políticas ecologistas de Occidente. “La adopción de políticas poco realistas para reducir las emisiones mediante la exclusión de las principales fuentes de energía conducirá en los próximos años a una inflación sin precedentes y un aumento en los precios de la energía y un aumento del desempleo y un empeoramiento de los graves problemas sociales y de seguridad“, advirtió.

En síntesis, la producción de Arabia Saudita se elevará inmediatamente a 12 millones de barriles por día, y de acá a un año, pasará a 13 millones. Este aumento, aunque los medios estadounidenses lo venden como un éxito de Biden, es lo que había planificado Saudi Aramco en febrero, por lo que la injerencia del presidente demócrata fue nula.

Biden esperaba que, como mínimo, Bin Salman aceptara elevar la producción en 4 millones de barriles por día. Actualmente, la Casa Blanca está vendiendo a precio preferencial 1 millón de barriles por día de la Reserva Estratégica de Petróleo, pero muchas de estas ventas están terminando en manos de China.

Según estimaciones de la Secretaría de Energía de Estados Unidos, dirigida por la socialista Jennifer Granholm, se necesitaba que Arabia Saudita aumenta la producción en por lo menos 4 millones de barriles para que Estados Unidos pueda dejar de liberar barriles de la Reserva Estratégica sin un impacto al alza en los precios locales en las estaciones de servicio.

Por lo que se espera que las reservas sigan mermándose por la Casa Blanca con el objetivo de contener la suba de precios y llegar a las elecciones de noviembre con un precio nacional promedio debajo de los 6 dólares. Actualmente está en US$ 5.

Los precios mundiales del petróleo han sido testigos de una fuerte suba luego de la masiva emisión monetaria de prácticamente todas las economías del mundo durante la pandemia, sumado a los esfuerzos occidentales para desconectarse de las fuentes de energía rusas luego de la invasión de Ucrania.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita responde con un brutal bombardeo contra los hutíes de Yemen tras los ataques a la refinería

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La Coalición Árabe dirigida por Arabia Saudita bombardeó dos ciudades controladas por los hutíes, tras el ataque del grupo terrorista pro-iraní al depósito de la petrolera Saudi Aramco la semana pasada.

Luego de que los hutíes de Yemen, el grupo terrorista financiados por Irán, lancen un fuerte ataque con misiles y drones sobre territorio saudí la semana pasada, que explotó el depósito en Yeda de la petrolera Saudi Aramco, la Coalición Árabe dirigida por Arabia Saudita respondió con bombardeos aéreos de precisión sobre Saná y Hodeidah, dos regiones de Yemen controladas por los rebeldes.

Al menos 10 personas fallecieron en los ataques a las dos ciudades, a pesar de que la Coalición pidió a los civiles previo al ataque que se alejen de los almacenes de armas de la milicia hutí, que pone sus depósitos de armas al lado de zonas residenciales para tratar de disuadir ataques extranjeros.

Los saudíes culparon a los hutíes de usar a los civiles como escudos humanos y de usar como depósitos armamentísticos infraestructura civil como puertos, hospitales o terminales de avión.

Los hutíes afirmaron que el ataque no golpeó puntos militares sino que una planta energética, instalaciones petroleras, una oficina estatal de seguridad social y una estación de suministro de combustible, y que los 10 civiles muertos no eran más que guardias de seguridad de la oficina estatal.

Esta escalada se lleva a cabo en un contexto en el que los países del Consejo de Cooperación del Golfo habían planeado una ronda de conversaciones a finales de marzo, en Riad, entre las partes que se enfrentan en la guerra civil yemení con el objetivo de encauzar el proceso hacia una paz duradera.

No obstante, los hutíes manifestaron que no están dispuestos a llevar a cabo las negociaciones en “países enemigos”, bajándose de la propuesta.

Tras el ataque hutí de la semana pasada se rumoreó con que la Fórmula 1, que se llevó a cabo en zonas aledañas a la refinería saudí bombardeada, se cancele, pero finalmente el reino islámico otorgó “garantías de seguridad extrema” y la carrera se llevó a cabo sin alteraciones.

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Arabia Saudita

Arabia Saudita ejecutó en un solo día a 81 personas vinculadas a actividades terroristas

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En medio de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, el Reino saudí envía un mensaje a Occidente con una brutal ejecución por decapitación de 81 prisioneros.

El pasado 12 de marzo, el Reino de Arabia Saudita ejecutó a 81 personas acusadas de cometer “crímenes atroces”, lo que en la ley saudí es equivalente a la vinculación con actividades terroristas e ideologías extremistas.

Según el gobierno con sede en Riad, los condenados a muerte eran mayormente vinculados a ISIS, Al-Qaeda, hutíes de Yemen y demás organizaciones dedicadas a la violencia y el radicalismo islámico.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet, condenó el hecho sucedido en la monarquía árabe, argumentando que los juicios de una buena parte de las personas condenadas no tuvieron garantías procesales adecuadas y que fueron sentenciados por delitos que “no son de máxima gravedad“, como exige el derecho internacional para las penas de muerte.

Bachelet aseguró además que según sus fuentes, 41 de los 81 ejecutados en realidad eran militantes pro-democráticos que participaron en las protestas anti-gubernamentales de 2011 y 2012, en las que se reclamaba mayores libertades civiles y derechos políticos.

De todos modos, esas protestas se dieron en el contexto de la Primavera Árabe, que vio el nacimiento de grupos radicales como ISIS a partir de esos grupos supuestamente en favor de la democracia.

El ajusticiamiento cometido el sábado superó ampliamente al recuento total de presos ejecutados en todo 2021, que, según las estadísticas de la ONU, fue de 67.

Esta es la ejecución más numerosa de la historia, superando la de 1980, más de 40 años atrás, cuando la justicia saudí ordenó la sentencia final para los 63 terroristas que ocuparon durante dos semanas la Gran Mezquita de La Meca.

Esto indica la brutalidad del acto cometido, que tuvo más como objetivo enviar un mensaje a Occidente que penar a los condenados. En medio del conflicto entre Estados Unidos y Rusia, Arabia Saudita marca su posición.

Fuente: DW.

Las organizaciones de derechos humanos no dudaron en expresar sus preocupaciones ante el nuevo atropello al derecho internacional cometido en Arabia Saudita, país donde el terrorismo puede ser entendido como cualquier acto, incluso no violento, que para el juez implique un peligro a la unidad nacional o la reputación del Estado, y conllevando a su acusado a una ejecución irreversible.

Desde el ataque a las Torres Gemelas, cuando se demostró que muchos de los terroristas de Al-Qaeda eran de nacionalidad saudí, el Reino hace un esfuerzo importante por ser implacable ante cualquier demostración de extremismo, para lavarse las manos de cualquier célula terrorista wahabista que aparezca.

Arabia Saudita es uno de los 38 países en todo el mundo que continúan aplicando la pena de muerte, incluso negándose a devolver a las familias los cuerpos de los ejecutados por este medio.

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