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Irak

Irak le abre la puerta a China por el vacío de poder que está dejando Estados Unidos

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China construirá una ciudad desde cero en el Kurdistán iraquí, financiará la construcción de 1.000 escuelas y construirá la primera refinería china del país.

China firmó una serie de ambiciosos acuerdos de infraestructura, de inversiones y de comercio para ampliar fuertemente su influencia en Irak tras el vacío de poder dejado por Estados Unidos tras las políticas de Biden.

A pesar de que Trump había ordenado la retirada militar de Afganistán e Irak, el ex presidente había dejado una serie de acuerdos económicos y políticos pactados para mantener una fuerte influencia en estos países, pero Biden canceló todos los planes y le abrió la puerta de Medio Oriente a China.

En Erbil, capital y principal provincia de la región del Kurdistán iraquí, China desembolsará la impresionante cantidad de 5 mil millones de dólares para la construcción desde cero de una nueva y moderna ciudad. Esta inesperada inversión se convierte así en la más grande realizada en la región por parte de un país extranjero hasta la fecha.

Por otro lado, el país dirigido por el dictador Xi Jinping se comprometió a que antes de fines del 2023, múltiples empresas chinas construirán un total de 1.000 nuevos colegios y centros educativos en todo el país, donde se enseñará no solo la currícula escolar iraquí si no que habrá contenidos sobre la historia de China y el idioma chino-mandarín.

Finalmente, China selló otro acuerdo para construir la que será la refinería de petróleo más grande e importante del país, con una inversión de un valor de 19 mil millones de dólares.

Este último es el que más impactará en los intereses de Estados Unidos, ya que hasta la fecha, todas las refinerías en Irak son operadas por capital norteamericano, incluso las estatales. Esta será la primera financiada y operada por capial chino, y será el primer paso en inclinar la balanza en contra de Washington.

Irak

Nuevo Primer Ministro en Irak: Al-Sudani asume el cargo con el impensado apoyo de Irán y Estados Unidos

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Después de más de un año de estancamiento político, Irak anunció la formación de un nuevo gobierno liderado por Mohamed Shia al-Sudani, quien cuenta con el apoyo simultáneamente de Teherán y Washington.

El ahora nuevo primer ministro Mohamed Shia al-Sudani, quien anteriormente se desempeñó como ministro de Derechos Humanos de Irak, así como ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, encabezará el nuevo gobierno tras una votación del Parlamento mientras manifestantes de la oposición protestaban afuera.

Sin la presencia del Movimiento Sadrista, cuyos parlamentarios renunciaron a sus bancas hace algunos meses en protesta al gobierno, los legisladores iraquíes aprobaron un nuevo gabinete después de una crisis de un año desencadenada por elecciones disputadas. Sin embargo, aunque los legisladores iraquíes han aprobado un nuevo gobierno, poniendo fin a más de un año de estancamiento, el país aún enfrenta muchos desafíos.

Al-Sudani tiene el apoyo tanto de Biden como de Irán, una combinación de aliados impensada algunos años atrás para el débil Estado iraquí. “El gobierno del primer ministro Mohammed Shia al-Sudani ha obtenido la confianza de la Asamblea Nacional“, dijo su oficina en un comunicado después de la votación del jueves.

La mayoría de los 253 legisladores presentes votaron a favor de nombrar a 21 ministros, mientras que dos cargos (Ministerio de Vivienda y Ministerio de Medio Ambiente) aún permanecen indecisos. A pesar de esos dos nombramientos no resueltos, la alineación aprobada del gabinete constituye un quórum.

Al-Sudani Nombró al ex jefe de la estatal South Gas Company (SGC), Hayan Abdul Ghani, como ministro de Petróleo, el puesto más importante del Gobierno por la matriz económica del país dependiente de la exportación de hidrocarburos.

Además, mantuvo a Fuad Hussein como ministro de Relaciones Exteriores para un segundo mandato y a Taif Sami como ministro de Economía y Finanzas, dos figuras muy cercanas a Estados Unidos.

Mohamed Shia al-Sudani

Al-Sudani fue elegido a principios de este mes para formar un nuevo gobierno después de meses de luchas internas entre facciones clave que paralizaron la vida política. “Nuestro equipo ministerial asumirá la responsabilidad en este período crítico, en el que el mundo está presenciando tremendos cambios y conflictos políticos y económicos“, dijo el comunicado emitido por la oficina de al-Sudani.

Esos cambios “agregarán nuevos desafíos a nuestro país, que ya está sufriendo crisis acumuladas que han tenido impactos económicos, sociales, humanitarios y ambientales en nuestros ciudadanos“, agregaron.

Al-Sudani prometió reformar la economía, luchar contra la corrupción, mejorar el deterioro de los servicios públicos y combatir la pobreza y el desempleo. También prometió enmendar la ley electoral dentro de tres meses y celebrar elecciones parlamentarias anticipadas dentro de un año.

La epidemia de corrupción que ha afectado a todos los aspectos de la vida es más mortal que la pandemia de coronavirus y ha sido la causa de muchos problemas económicos, debilitando la autoridad del Estado, aumentando la pobreza, el desempleo y los servicios públicos deficientes”, dijo al-Sudani en su discurso ante el parlamento antes de la votación.

El movimiento del clérigo Muqtada al-Sadr, rival de al-Sudani en el campo de mayoría chiíta de Irak, se negó a unirse al gobierno. Al-Sudani tiene el respaldo de la Coalición para la Administración del Estado, que incluye al partido Marco de Coordinación, una alianza de poderosas facciones chiítas financiadas por Irán que tienen 138 de los 329 escaños en el parlamento.

Otros miembros incluyen una agrupación sunita liderada por el presidente del Parlamento, Mohammed al-Halbousi, y dos partidos kurdos clave, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos.

Irak celebró elecciones anticipadas hace más de un año como resultado de las protestas masivas contra el gobierno que comenzaron en octubre de 2019 en Bagdad y en todo el sur de Irak, pidiendo la revisión del sistema político.

Muqtada al-Sadr

Después de las elecciones, que dieron una pluralidad a la alianza liderada por al-Sadr, las luchas políticas internas retrasaron la formación de un gobierno durante más de un año, impulsadas en gran medida por una rivalidad entre al-Sadr y el ex primer ministro respaldado por Irán, Nouri al-Maliki.

El clérigo musulmán chiíta Muqtada al-Sadr fue el mayor ganador en esas elecciones, pero no logró reunir apoyo para formar un gobierno. En agosto de este año, enojado con los manejos de los partidos apoyados por Estados Unidos e Irán, ordenó a sus 73 parlamentarios que renuncien a sus bancas y lanzó un boicot del gobierno.

Lo cual provocó la peor violencia en Bagdad en años, cuando sus leales irrumpieron en edificios gubernamentales y lucharon contra grupos chiítas rivales, la mayoría de ellos respaldados por Irán y con brazos armados. Sadr pareció oponerse a la candidatura de al-Sudani porque es un aliado del ex primer ministro Nouri al-Maliki.

El líder opositor asegura que el gobierno entrante tiene una “clara subordinación a las milicias iraníes” y que “no satisfará las aspiraciones del pueblo“. El movimiento se niega participar en cualquier gobierno dirigido por al-Sudani o por “cualquier otro candidato de entre los viejos rostros o los afiliados a los corruptos”.

Manifestantes apoyando a Muqtada al-Sadr tras irrumpir en el Parlamento iraquí en agosto

Los iraquíes dicen que la situación está exacerbando la falta de servicios y empleos, incluso cuando Bagdad obtiene ingresos petroleros récord debido a los altos precios del crudo y no ha visto guerras importantes desde la derrota del Estado Islámico hace cinco años.

El gobierno enfrentará desafíos muy difíciles y ha presentado un programa muy ambicioso que podría ayudar a detener la hemorragia y volver a encarrilarse si se implementa este programa“, dijo Farhad Alaaldin, presidente del Consejo Asesor de Irak, un instituto de investigación de políticas.

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Irak

Joe Biden y el régimen de Irán se unen para respaldar a Al-Sudani como Primer Ministro de Irak

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El líder de la oposición nacionalista, Mustafa al-Sadr, llamó a boicotear el nuevo gobierno y denunció un pacto entre Washington y Teherán para repartirse el control del país.

Mohammed Shia al-Sudani, nuevo Primer Ministro de Irak.

El movimiento del líder conservador Muqtada Sadr, el partido más popular de Irak, anunció este sábado su negativa a participar en el nuevo gobierno que liderará Mohamed Shia al-Sudani, tan solo dos días después de que el recientemente electo presidente Abdel Latif Rashid lo designara para formar un nuevo gabinete, convirtiéndose oficialmente en Primer Ministro.

Al-Sudani cuenta con el sorprendente apoyo de los partidos afines a Estados Unidos y de las fuerzas políticas financiadas por Irán. El movimiento sadrista se opuso históricamente a la influencia de ambos países en Irak y ahora que tiene un fuerte poder político y popular, se convirtió en la principal voz opositora al negociado entre Joe Biden y el presidente iraní Ebrahim Raisi para repartirse el control del país.

“Afirmamos nuestra rotunda negativa a participar en un equipo gubernamental dirigido por el actual primer ministro designado”, escribió en un comunicado en Twitter Mohamed Saleh, vocero de Al-Sadr. “Destacamos nuestra firme y clara negativa a que cualquiera de nuestros afiliados participe en esta formación de gobierno”, agregó Saleh.

Previamente, durante la jornada del jueves, el Parlamento iraquí, dominado por el Marco de Coordinación, una coalición de partidos financiados por Irán, eligió como nuevo presidente del país a Abdel Latif Rashid, tras un año de estancamiento político desde las elecciones de octubre de 2021.

Inmediatamente después, el jefe de Estado encargó a Mohammed Shia al-Sudani, miembro del Marco de Coordinación, que formara un gobierno, como un “primer paso” rumbo a una futura salida de la crisis política en Irak, que se ha materializado en actos de violencia en las calles de Bagdad entre los sadristas y las fuerzas pro-iraníes.

Al-Sudani, de 52 años, controla directamente 138 de los 329 escaños en el Parlamento iraquí, pero también ha recibido el apoyo de partidos progresistas que cuentan con el apoyo de Washington, como Takadum y el Partido Kurdo.

Por su parte, el Marco de Coordinación, que agrupa a todos los seguidores del ex primer ministro Nuri al-Maliki y el brazo político de la antigua fuerza paramilitar de Hashd al-Shaabi, domina el Parlamento desde que Sadr ordenó en junio la dimisión de sus 73 diputados, que fueron reemplazados proporcionalmente por las demás fuerzas oficialistas.

“Cualquiera que tome parte en los ministerios de este gobierno junto a ellos, por cualquier razón, no nos representará en absoluto y será considerado como eliminado de nuestras filas”, sentenció en un comunicado el movimiento sadrista.

El líder opositor asegura que el gobierno entrante tiene una “clara subordinación a las milicias iraníes” y que “no satisfará las aspiraciones del pueblo“. El movimiento se niega participar en cualquier gobierno dirigido por al-Sudani o por “cualquier otro candidato de entre los viejos rostros o los afiliados a los corruptos”.

Según la Constitución, al-Sudani tiene 30 días para dar a conocer su gobierno. Los aliados de al-Sadr lo consideran muy cercano al ex premier Nuri al-Maliki, enemigo histórico de al-Sadr y socio indispensable de Irán en el país.

Manifestantes apoyando a Muqtada al-Sadr tras irrumpir en el Parlamento iraquí en agosto.

Las elecciones anticipadas celebradas en octubre del año pasado se produjeron debido a las protestas en todo el país denunciando la corrupción endémica, la infraestructura en decadencia y la ausencia de servicios y empleos para los jóvenes.

Las manifestaciones comenzaron luego de que Estados Unidos perdiera influencia en el país debido a las políticas de Biden, quien quedó sin otra opción que acordar con Irán para no perder control del país colonizado por los estadounidenses desde la invasión en 2003.

En este sentido, al-Sudani prometió impulsar “reformas económicas” que revitalizarían la industria, la agricultura y el sector privado de Irak; y prometió proporcionar a los jóvenes iraquíes “oportunidades de empleo y vivienda”. El nuevo primer ministro será el primero en estar respaldado tanto por Washington como por Teherán.

La actual crisis política de Irak se deriva de una disputa entre al-Sadr, que cuenta con el apoyo de millones de iraquíes, y cuyo bloque se impuso en las elecciones parlamentarias de octubre del 2021, y sus rivales del Marco de Coordinación.

A pesar de que al-Sadr y el Marco de Coordinación son ambos chiítas, este último está respaldado por Irán, mientras que el primero responde al nacionalismo iraquí que quiere expulsar la influencia extranjera de sus fronteras.

A fines de julio, al-Sadr ordenó a sus seguidores que asaltaran el Parlamento para impedir que sus rivales, el Marco de Coordinación respaldado por Irán, formaran un nuevo gobierno. Al principio no tuvo éxito pero en agosto, milicias de ambas partes estallaron en guerrilla en la capital, dejando un baño de sangre de más de 30 personas muertas en Bagdad, mientras que manifestantes no armados del movimiento sadrista ocuparon por varias semanas el edificio legislativo.

Finalmente, sin ganar ningún apoyo y perdiendo la guerra de atrición, Al-Sadr ordenó a sus seguidores a levantar la ocupación del Parlamento y tras un negociado entre el Departamento de Estado de los Estados Unidos y el presidente iraní, se acordó la designación de Al-Sudani como nuevo jefe de Gobierno.

Choques entre fuerzas sadristas y pro-iraníes en la capital iraquí, Bagdad.

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Irak

Vuelven los disturbios a la Zona Verde de Bagdad y caen nuevos cohetes sobre la capital iraquí

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¿Se dirige Irak a una Guerra Civil? Cuatro cohetes cayeron en edificios del gobierno iraquí el miércoles, un día después de un intento de asalto al Parlamento iraquí para frenar la reelección del sunita Al-Halbousi.

Cuatro cohetes fueron lanzados sobre la Zona Verde de Bagdad, golpeando hogar de edificios gubernamentales y misiones extranjeras, por segundo día consecutivo, rompiendo algunas semanas de relativa calma.

Nadie se ha atribuido la responsabilidad de los misiles disparados desde el este de la capital el jueves por la mañana, y tampoco se reportaron víctimas. Pero se estima que provienen de grupos rebeldes financiados por Irán. Los medios estatales iraquíes también informaron el miércoles por la tarde que tres cohetes Katyusha habían caído sobre la Zona Verde.

Los ataques con cohetes contra la Zona Verde habían sido comunes en el pasado, aunque durante la presidencia de Trump estos lanzamientos habían aminorado. De hecho, la escalada de tensiones que llevó al abatimiento del general iraní Qasem Soleimani comenzó con ataques sobre la Embajada de los Estados Unidos en la Zona Verde.

Desde la llegada de Biden, los ataques con misiles han visto una frecuencia que no se veía hace media década. Los misiles normalmente son dirigidos a objetivos occidentales por grupos de milicias respaldados por Irán, los cuales intentan ejercer presión sobre los Estados Unidos para que se sienten en la mesa de negociación.

Estas negociaciones llevaron a un acuerdo entre Washington y Teherán, para colocar como Primer Ministro de Irak a Mohamed Al Sudani, una figura fuerte de la política iraquí que dejaría contentos tanto a Estados Unidos como a Irán.

Pero esto generó un gran malestar en el movimiento sadrista, el partido político más grande del país, liderado por el influyente líder religioso chiíta Muqtada al-Sadr, quien lanzó una serie de protestas en los últimos meses, que culminó con un asalto del Parlamento iraquí este miércoles, durante una sesión donde el presidente del órgano legislativo, Mohamed Al Halbousi, un sunita que los sadristas rechazan, fue reelecto.

Muqtada Al Sadr.

Cientos de seguidores de al-Sadr se manifestaron contra la sesión Parlamentaria del miércoles en la plaza Tahrir de Bagdad, fuera de la Zona Verde. Los manifestantes se enfrentaron con las fuerzas de seguridad cuando intentaron y no lograron ingresar a dicha zona.

La gran mayoría de los diputados, 222 de los 235, votaron en contra de la renuncia de Halbousi, en lo que se vio como un voto de confianza al actual gobierno, que está compuesto por una coalición impensada de partidos pro-Occidente y pro-Irán.

La actual crisis política de Irak se deriva de una disputa entre al-Sadr, que cuenta con el apoyo de millones de iraquíes, y cuyo bloque se impuso en las elecciones parlamentarias de Octubre del 2021, y sus rivales del Marco de Coordinación.

A pesar de que al-Sadr y el Marco de Coordinación son chiítas, este último está respaldado por Irán, mientras que el primero se presenta como un “nacionalista iraquí” que busca poner fin a la influencia de Irán en el país, a pesar de sus propios lazos anteriores con Teherán.

A fines de julio, Halbousi suspendió las sesiones legislativas después de que al-Sadr ordenara a sus seguidores que asaltaran el Parlamento para impedir que sus rivales, el Marco de Coordinación respaldado por Irán, formaran un nuevo gobierno.

Los combates estallaron en agosto entre las milicias que apoyan a las dos partes, dando como resultado a más de 30 personas muertas en lo que supone la peor violencia que Bagdad ha visto en los últimos años. En este contexto, la reunión del Parlamento celebrada este jueves en Irak es la primera desde los disturbios mortales de agosto.

La crisis política ha dejado a Irak sin gobierno, y el gobierno interino del actual primer ministro Al Khademi cuenta con poca legitimidad, ya que Al-Sadr ha retirado a su bloque del Parlamento después de no poder formar uno que excluya al Marco de Coordinación.

Por eso, el bloque respaldado por Irán está tratando de aprovechar la ausencia de los partidarios sadristas en el Parlamento para finalmente formar un gobierno propio, una de las principales razones de las confrontaciones del miércoles.

Al-Sadr hizo que sus 73 parlamentarios renunciaran en junio, y dado que este era el partido mayoritario del Poder Legislativo, le quitó cualquier legitimidad a cualquier mayoría que pueda obtener el Marco. Por lo que ahora los sadristas piden la disolución del Parlamento y que Al-Khademi llame a elecciones anticipadas.

Irak nunca estuvo tan cerca de una Guerra Civil desde la invasión de los Estados Unidos hasta la fecha. El Marco de Coordinación, respaldado por Irán, y el movimiento sadrista están a un paso de la guerra civil, dado que ambas facciones cuentan con grupos guerrilleros y armados no solo con armas si no con armamento pesado, cohetes y misiles.

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