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Israel

Desde la oposición, Netanyahu expone la fragilidad del gobierno y logra promover su propia agenda anti-inmigración

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La derecha israelí envía un proyecto de ley para endurecer aún más las leyes migratorias luego de que el gobierno de Bennett no pudiera renovar la ley que rige actualmente por diferencias internas de su gobierno.

Benjamín Netanyahu, ahora como líder opositor después de 12 años en el poder, logró una impresionante maniobra política para endurecer las leyes migratorias de Israel.

El derechista Likud ha enviado el jueves pasado al Parlamento un proyecto de ley para regular la política de inmigración israelí y controlar mejor la “reunificación familiar árabe-israelí”, lo que usualmente se refiere al proceso por el cual palestinos de Cisjordania o la Franja de Gaza casados con un árabe israelí obtienen la nacionalidad israelí. 

La ley, que de aprobarse se convertiría en Ley Básica (Israel no tiene una Constitución, y en su lugar tiene una serie de leyes básicas que toman precedencia ante las leyes normales y actúan como una constitución), estipula que una persona que no es residente ni ciudadano no puede obtener la ciudadanía, así como detalla el procedimiento para poder expulsar expeditivamente a inmigrantes ilegales del país

Este proyecto fue apoyado por todos los partidos del bloque comandado por el Likud, que incluye a los partidos religiosos conservadores ShasUTJ Tkuma, además del congresista Amichai Chikli, miembro del partido oficialista Yamina, que a pesar de formar parte del gobierno, se opuso a la alianza de Bennett y Lapid.

La presentación de este proyecto de ley llega un día después de que la coalición gobernante no pudiera obtener los votos necesarios para renovar la ley actual, que prohíbe que palestinos casados con árabes israelíes obtengan la ciudadanía, debido a que el partido árabe Ra’am no apoyó el esfuerzo legislativo.

Naftali Bennett ya sufrió su primera derrota legislativa, tan solo dos semanas después de llegar al gobierno.

Actualmente el gobierno israelí está liderado por una coalición de partidos de izquierda y de derecha, que llegan justo a la mayoría de 61 diputados debido al apoyo del partido árabe Ra’am, que les prestó para la formación sus 4 votos.

El Likud, y los otros partidos de derecha, a pesar de que apoyan la actual ley inmigratoria, y vienen votando para renovarla desde 2003, esta vez decidieron votar en contra para dejar en evidencia la fragilidad del gobierno de Bennett, acusándolo de no poder defender por su propia cuenta la soberanía del país.

Además, Netanyahu, que es un hábil político y fue el artífice de esta maniobra legislativa, aprovechó la oportunidad para promover su propia ley, mucho más dura que la existente hasta el momento. 

Ahora, los partidos anti-Netanyahu del gobierno deberán aprobar su ley, si no quieren dejar a Israel expuesta a una crisis migratoria.

Podemos esperar maniobras similares a esta en los próximos meses, en los que Netanyahu intentará explotar las enormes diferencias ideológicas entre los miembros del actual gobierno para lograr promover su propia agenda, a pesar de no estar más en el gobierno.

El diverso y multitudinario gobierno israelí, que deberá sobrevivir sus propias internas además de las embestidas de Netanyahu.

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Israel

Gran tensión: Estados Unidos e Israel advierten a Irán sobre uso de la fuerza si falla diplomacia

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“Estamos unidos en la determinación de que Irán no debe ser autorizado a dotarse de un arma nuclear”, dijo el secretario de Estado Antony Blinken en una conferencia de prensa conjunta.

Estados Unidos advirtió que recurriría a la fuerza si fracasa la diplomacia sobre el programa nuclear iraní, colocándose más cerca que nunca de las advertencias de Israel.

Mientras las negociaciones siguen estancadas, el secretario estadounidense Antony Blinken mantuvo conversaciones con los principales diplomáticos de Israel y Emiratos Árabes Unidos; dos aliados de Washington que establecieron relaciones el año pasado con la compartida preocupación sobre Teherán.

Blinken renovó la oferta del presidente Joe Biden de volver al acuerdo nuclear de 2015, roto por el expresidente Donald Trump. Según ese trato con las potencias occidentales, Irán reduciría su actividad nuclear a cambio del levantamiento de sanciones económicas.

“Estamos unidos en la determinación de que Irán no debe ser autorizado a dotarse de un arma nuclear”, dijo Blinken en una conferencia de prensa conjunta este miércoles.

“Creemos que el camino diplomático es lo más efectivo para asegurar que eso no ocurra”, dijo. Empero, indicó que Irán ya ha tenido nueve meses desde la asunción de Biden para demostrar sus compromisos.

Blinken no desarrolló mucho ese concepto, pero el ministro israelí de Exteriores, Yair Lapid, dijo: “Creo que todos entienden -aquí, en Israel, en Emiratos- lo que eso significa”.

Lapid había dicho antes que tanto él como Blinken, como hijos ambos de sobrevivientes del Holocausto, sabían “que hay momentos en que las naciones deben usar la fuerza para proteger al mundo del mal”.

“Si un régimen terrorista comprara un arma nuclear, debemos actuar. Debemos dejar en el claro que el mundo no lo permitirá”, dijo Lapid.

“Israel se reserva el derecho de actuar en un momento dado de cualquier manera. Ese no es solo nuestro derecho, también es nuestra responsabilidad”.

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Israel

La caída de la imagen de Bennett vuelve a impulsar a Netanyahu en las encuestas

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El ahora líder de la oposición tiene esperanzas de volver al poder tras el estrepitoso fracaso de la coalición derecha/izquierda que armó su ex aliado Naftali Bennett.

La caída de la imagen positiva del primer ministro Naftali Bennett, considerado traidor a la derecha incluso por muchos de sus seguidores luego de romper con Benjamin Netanyahu y aliarse con partidos de izquierda para llegar al poder, está provocando un resurgimiento de Netanyahu en todas las encuestas de cara a una posible elección en diciembre.

Muchos de los votantes históricos del Likud, que habían abandonado el principal partido de derecha en Israel para votar otras alternativas conservadoras más minoritarias, se dieron cuenta que su voto solo contribuyó a una mayor inestabilidad y a un gobierno con la izquierda.

Antes del 14 de noviembre, la Knéset (el Parlamento israelí) deberá votar la Ley de Presupuesto del 2022, que podría ser el primer gran obstáculo de Bennett. Si el presupuesto no se aprueba, la ley israelí obliga a que se lleven a cabo unas nuevas elecciones. En las últimas horas, múltiples partidos de la coalición anunciaron que no apoyarían el proyecto por ser muy de derecha, y el gobierno cuelga de un hilo.

Rápidamente, las encuestadoras y canales de televisión nacionales comenzaron la ola de encuestas. Según el último sondeo de la radio Galei Israel, la coalición que lidera Bennett obtendría 58 de los 61 escaños necesarios para mantenerse en el poder, y volvería a necesitar a su actual “aliado externo”, la islámica Lista Conjunta (que obtendría 7 bancas), una coalición de árabes de centro-izquierda, que se deberían abstener de votar para darle un gobierno de minoría al líder de derecha.

En estos números destaca la fuerte caída de Gideon Sa’ar, otro de los traidores de la derecha que rompió con Netanyahu para fundar su propio partido minoritario con el que llegó al Ministerio de Justicia. Según la encuesta, la formación de centro-derecha de Sa’ar no conseguiría ni un escaño.

La encuesta por su parte da un enorme crecimiento a Netanyahu. Su partido Likud obtendría 33 bancas y sus aliados en la Knéset también subirían, pero tampoco llegarían a los 61 escaños necesarios.

El primer ministro Naftali Bennett en su discurso de asunción el 13 de junio de 2021.

Pero la esperanza de Netanyahu viene de otra encuesta que hizo la misma Galei, de preferencia a Primer Ministro, en las que Netanyahu gana en todas:

  • Netanyahu v. Bennett: “Bibi” tiene el apoyo del 48% de los encuestados, mientras que el actual mandatario Bennett apenas llega al 33%.
  • Netanyahu v. Lapid: Netanyahu incluso crece más, a un 53%, si se lo enfrenta al centrista Yair Lapid, quien obtiene apenas un 34%.
  • Netanyahu v. Gantz. El ex socio de Netanyahu y actual Ministro de Defensa, Benny Gantz obtendría apenas un 31% de los votos, mientras que Netanyahu lo superaría por más de 20 puntos con 53% de apoyo.

Esta encuesta esperanza al ahora líder de la oposición porque él tiene en sus planes presentar una ley para que el Primer Ministro sea elegido por elecciones generales y no por elecciones parlamentarias. Esto quiere decir que la gente vote por el Jefe de Gobierno directamente en las urnas, en vez de votar partidos que luego deben formar una mayoría en el Parlamento para elegir al líder del Ejecutivo. En esta hipotética elección a premier, Netanyahu ganaría en todos los escenarios.

A su vez, según números de la encuestadora Midgam, la aprobación de Bennett cayó a terrible 34%, teniendo un 59% de desaprobación y un 7% de indecisos. Los números contrastan fuertemente con el apoyo a Netanyahu, que es tasado con una imagen positiva de más del 45% en prácticamente todas las consultoras políticas y encuestadoras.

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Israel

Biden rechazó reunirse con el líder palestino porque “no ve importante el conflicto israelí-palestino”

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El presidente estadounidense no tiene intenciones de que se resuelva el histórico conflicto entre el Estado judío y el pueblo árabe, ya que ha demostrado ser una importante fuente de financiación para su gobierno.

Joe Biden sigue demostrando su visión diametralmente opuesta a la de Trump a la hora de ver el mundo. Mientras el ex mandatario republicano hizo foco de su gestión negociar la paz en Medio Oriente para no tener que mantener tropas en el exterior, Biden continúa enviando tropas a Siria e Irak y fomenta el conflicto entre Israel y los palestinos.

Este miércoles, la Casa Blanca confirmó que rechazó el pedido de Mahmud Abás, líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), organismo que comanda las acciones sociales y políticas de los palestinos en Judea y Samaria, quien había solicitado reunirse con Biden en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

“Actualmente la administración no tiene interés en dialogar con las partes”, mencionó la Secretaría de Prensa en un comentario informal a los medios. La decisión sorprendió a los analistas internacionales ya que Biden ha sido mucho más amigable con la ANP que el gobierno de Trump.

Incluso Abás había ofrecido volar personalmente a Nueva York para reunirse con el norteamericano y hablar presencialmente ante la ONU. Ante la negativa del mandatario, el líder palestino dio su discurso de forma virtual por video-llamada.

A pesar de esta muestra de falta de interés del gobierno demócrata estadounidense por el conflicto Israel-Palestina, en su discurso en la ONU, Biden habló del tema, afirmando que su gobierno apoya una solución de dos Estados al conflicto.

La realidad es que Biden, como buen demócrata, ve al conflicto entre el Estado judío y los árabes desplazados de Jordania como una fuente de financiación importante. Esta semana, el Congreso aprobó mil millones de dólares en ventas a Israel para que Tel Aviv pueda reabastecer los misiles del Domo de Hierro, luego de la guerra a distancia que tuvo con Hamás en la Franja de Gaza hace dos meses.

La Casa Blanca demócrata no tiene ningún interés en solucionar el conflicto entre ambos grupos ya que considera este histórico enfrentamiento como una oportunidad de negocios.

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