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Turquía

El mandatario turco Erdogan se desploma en las encuestas y la oposición ya está en empate técnico

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El mandatario turco Erdogan cae 10% en las encuestas desde las elecciones de 2018 por un fuerte escándalo de corrupción de su entorno familiar, el mal manejo de la economía, la crisis sanitaria y las deserciones de funcionarios gubernamentales. La oposición de centro, a 0,5%.

Recep Tayyip Erdogan gobierna Turquía desde 2003 prácticamente sin oposición y con un grado de autoritarismo cada vez más elevado. Desde 2016, con un auto-golpe con el que desarticuló el Parlamento y el Poder Judicial, Erdogan gobierna prácticamente como un dictador.

Sin embargo, trata de mantener las apariencias, y el país mantiene, así como Rusia por ejemplo, un sistema democrático multi partidista donde hay constantemente elecciones.

Desde su partido, el nacionalista islámico Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP), buscan fortalecer la coalición conocida como Alianza Popular, con la que Erdogan gobierna en sociedad con los fundamentalistas islámicos.

En Turquía se describe al erdoganismo como un “neo-otomanismo”, con un presidente que se cree que es un Sultán, y una visión imperialista del mundo, donde la nación turca debe expandir sus fronteras constantemente y eliminar a la oposición.

Esto le ha valido múltiples conflictos políticos a lo interno del AKP, partido que llegó al poder con una agenda liberal en lo económico y conservadora en lo social. Cada vez viene sufriendo más contragolpes, como las múltiples deserciones de funcionarios gubernamentales y autoridades del AKP, que no resisten el neo-otomanismo de Erdogan, que no duda en actuar como si fuera un Sultán.

El líder de la coalición opositora de centro, Alianza Nacional, Kemal Kiliçdaroglu, lanzó una advertencia a quienes todavía están con Erdogan: “Exijo que no cumplan las peticiones que sean por fuera de la ley. No pueden escudarse en que recibieron órdenes. Son honorables funcionarios del Estado, no de la familia Erdogan. Este es el último aviso. A partir del lunes 18 de octubre, todo el apoyo que le den al orden ilegal va a ser su propia responsabilidad”.

Erdogan mismo salió al cruce de estas declaraciones, afirmando que buscan generar un clima de ingobernabilidad con la insubordinación de los funcionarios.

La Alianza Nacional, que agrupa 3 partidos desde la centro-izquierda hasta la centro-derecha y promete un liberalismo económico pero con una democratización y secularización social, ya se ubica a tan solo 0,5% de Erdogan y sus aliados en las encuestas más confiables del país.

Media de encuestas de @ElElectoral. En las elecciones de 2018, el AKP sacó 42%. Hoy apenas llega al 32%.

Estas últimas encuestas se realizaron posteriorimente a un enorme escándalo que involucra a la familia Erdogan. Documentos confirman corrupción estatal por parte de Bilal Erdogan, hijo del Recep, mediante la Fundación de la Juventud de Turquía.

Estos documentos, que prueban sin lugar a duda la malversación de fondos, generaron una ola de renuncias. Entre los funcionarios que en las últimas semanas desertaron se encuentra el Ministro de Educación, Ziya Selcuk, que renunció al cargo diciendo que había fundaciones religiosas que le impedían realizar las reformas educativas.

También abandonaron el gobierno dos vicegobernadores del Banco Central, que se oponían a la política de recorte de los tipos de interés ordenada por el presidente, provocando una depreciación de la lira.

Además, por primera vez en años se están viendo críticas por parte de sectores importantes que se mantuvieron callados. Hace pocos días, el empresario dueño de uno de los principales conglomerados turcos Omer Koc y dirigentes de la principal patronal, la Asociación de Empresarios y Hombres de Negocios de Turquía, criticaron la gestión económica, pidieron más independencia del Banco Central, tacharon de autoritaria la escasa separación de poderes y atacaron a la salida de Turquía del Convenio de Estambul, que combate la violencia islámica contra la mujer.

A pesar de que aún faltan dos años para las elecciones generales en 2023, la oposición ya logró arrebatarle varias alcaldías al oficialismo en elecciones locales y cada vez hay un clima más tenso en el país, provocando que un adelantamiento de las elecciones se pueda hacer realidad.

Turquía

Erdogan asegura que lo quisieron asesinar: Encontraron un explosivo en un auto de la seguridad del gobierno turco

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Minutos antes de que se suba a un escenarió en un mitín político oficialista, encontraron un artefacto explosivo debajo de un auto de la seguridad presidencial y tuvo que ser evacuado.

Un intento de asesinato contra la vida de Recep Tayyip Erdogan, el presidente devenido en tirano de Turquía, fue frustrado por la inteligencia turca este sábado por la noche, informaron los medios turcos.

Según reportes del gobierno, se encontró un artefacto explosivo debajo de un coche de la seguridad del mandatario que estaba monitoreando un mitin organizado por Erdogan en la ciudad de Siirt, en el sureste del país. El dispositivo fue encontrado solo minutos antes del inicio del evento político, que terminó siendo cancelado por el hecho.

Después de que se encontró el dispositivo, fue desmantelado y desactivado por un equipo de desactivación de bombas de la policía turca, según el medio de comunicación turco KARAR.

Los investigadores forenses escanearon el artefacto explosivo y el vehículo de seguridad en busca de huellas dactilares y, según los informes, se inició una investigación para encontrar al perpetrador.

La provincia de Siirt, donde ha tenido lugar el intento de asesinato, es una de las zonas más empobrecidas de Turquía y con una importante población kurda, que actualmente está llevando a cabo una guerra de guerrillas contra Ankara, financiados principalmente por Irán.

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Este atentado se da tan solo dos semanas después de un ataque contra el primer ministro iraquí, Mustafa al-Kadhimi, un aliado de Erdogan. El mandatario chiíta fue atacado con drones explosivos en la Casa de Gobierno, y todas las sospechas apuntan contra Irán.

La reciente elección del radical Ebrahim Raisi como presidente de Irán ha tensado las relaciones entre los países. El flamante mandatario iraní había dicho antes de acceder al gobierno que las acciones militares turcas en Irak y en Siria eran “inaceptables”.

El lunes 29 de noviembre, Erdogan y Raisi mantuvieron una reunión a puertas cerradas en la capital de Turkmenistán, Ashgabat, donde se reporta que tuvieron una fuerte discusión por cómo Turquía está desestabilizando el Cáucaso, luego de fomentar a Azerbaiyán a atacar y quitarle territorio a Armenia.

Iran, Turkey agree to comprehensively improve relations
Erdogan y Raisi en Ashgabat.

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Turquía

Estados Unidos sanciona a Turquía por comprarle a Rusia los avanzados sistemas de misiles S-400

La administración Trump anunció importantes sanciones económicas a Turquía por hacer negocios con el sector de defensa ruso, actualmente embargado por Estados Unidos. Turquía, que sigue dentro de la OTAN, está cada vez más alejada de sus aliados occidentales.

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La administración estadounidense del presidente Trump anunció esta semana la imposición de importantes sanciones económicas al régimen turco por haberle comprado a Rusia sus sistemas de misiles S-400.

En el comunicado del secretario de Estado Mike Pompeo, se detallan las razones por lo que EE.UU. decidió sancionar a su aliado dentro de la OTAN. La principal razón fueron las negociaciones del Presidente turco con el sector de defensa ruso, que actualmente está embargado por la Casa Blanca.

Estados Unidos le ha dejado claro a Turquía al más alto nivel y en numerosas ocasiones que la compra del sistema S-400 pondría en peligro la seguridad de la tecnología y el personal militar estadounidense [Estados Unidos tiene una base militar en el país turco] y entregaría fondos sustanciales al sector de defensa ruso“, reza el comunicado oficial.

Sin embargo, Pompeo expresó públicamente que espera que la imposición de las sanciones no sea tomada como un agravio severo sino que como una advertencia, puesto que “Turquía es un socio valioso e importante para Estados Unidos”.

Sistemas de misiles S-400 rusos. Fuente: almasdarnews.com.

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A pesar del esfuerzo de Pompeo, Turquía no se lo tomó para nada a la ligera, y no dudó en repudiar las sanciones públicamente y acusar a Estados Unidos de estar traicionando a “un querido aliado

Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía se viene deteriorando fuertemente en los últimos años por diversos motivos, siendo uno de los principales el fuerte expansionismo militar que está llevando a cabo el caudillo Recep Tayyip Erdogan, el cuál ha metido a su país en ya más de 5 guerras con otros países.

Trump había logrado acercarse a la diplomacia turca en los primeros años de su mandato, arreglando múltiples conflictos que había dejado Obama. En 2019, Trump había acordado con Turquía el retiro de tropas del norte de Siria, lo cual había convertido a Erdogan en un importante aliado en la región. Sin embargo, los conflictos en otras partes del mundo, como Libia, Grecia o Armenia llevaron a que la relación con Estados Unidos se deteriore demasiado.

Por su parte, Grecia, uno de los principales países amenazados de ser invadidos por Erdogan, no ha dudado en celebrar la imposición estadounidense de las sanciones al gobierno turco de base en Ankara

De todas formas, no todos se han sentido gratificados por la noticia, puesto que el importante país aliado a Turquía, Azerbaiyán, y el reciente socio Irán, se sumaron al reclamo turco y condenaron las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Sin embargo, tanto Turquía como sus dos “socios”, se equivocan al considerar ilegítimas las sanciones impuestas por la compra turca de los sistemas rusos en 2019, ya que estas son plenamente legítimas tras la aprobación en 2017 por el congreso estadounidense de la “Ley CAATSA“, o Ley Para Contrarrestar a Adversarios de Estados Unidos a Través de Sanciones. 

Con esta medida, el Presidente tiene total poderes para imponer sanciones a cualquier país que realicé una compra importante de armamento al gobierno de sede en Moscú.

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Turquía

Turquía pisa fuerte en Medio Oriente y extiende sus redes de influencia

La esfera de influencia del Presidente Erdogan es cada vez mayor en Medio Oriente gracias al aval de Putin y de Trump. Turquía está demostrando con agresivas políticas exteriores una fuerte presencia en Gaza, Libia y Siria, y podría destronar a Irán en los próximos años.

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Hoy en día, existe una
gran similitud geopolítica entre Irán y Turquía
: ambos se ven a sí mismos como potencias en la región y ambos tienen aspiraciones claras de dominación regional
por sus acciones en el exterior. 

Por un lado, Irán tiene grupos armados en el Líbano,
Irak, Siria, Yemen y en el territorio palestino.
Turquía, en los últimos años, pero especialmente en los últimos meses, ha demostrado
intentar seguir ese camino apoyando a Hamás en Gaza, enviando combatientes a
Libia e intercediendo en Siria.

El objetivo de estos países es el expansionismo y poder cooptar a los Estados fallidos de la región bajo su red de influencia directa. 

Un ejemplo de esto es el acuerdo marítimo entre Turquía y Libia, que otorga al primero el poder sobre una ruta marítima muy popular, tomada por los que pasan
por el canal de Suez. Esto es muy parecido a lo que sucede con Irán en el Estrecho
de Ormuz. Este acuerdo permite a Turquía, si así lo desea, bloquear a cualquier
barco que pase por el Mediterráneo Oriental.

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Turquía, que es miembro de la OTAN y tiene una solicitud
abierta de adhesión a la Unión Europea, aunque las negociaciones están
estancadas, ha
 amenazado a Europa con inundar el
continente con refugiados si no se desarrolla la cooperación con los Estados Unidos y la Unión Europea.
 

Claramente, el Presidente Recep Tayyip Erdogan tiene en claro que, para desarrollar su política expansionista, necesita el aval o de Donald Trump, o de la Unión Europea o de Putin.

EE.UU. y la U.E. consideran que es muy
importante guiar a Turquía a un camino donde sus políticas se acoplen a la de
los aliados occidentales en Medio Oriente, si es que se quiere mantener a esta potencia perteneciente a la OTAN del lado occidental.

Es por esta razón que Trump decidió retirar las tropas del norte de Siria que estaban protegiendo posiciones del pueblo kurdo, consiguiéndose un poderoso aliado en la región y, de paso, ahorrándose millones de dólares y de vidas norteamericanas.

Turquía rápidamente realizó un avance sobre ese territorio a través de un combate contra la profesional milicia kurda. Estos combates llegaron a una conclusión cuando la influencia de Erdogan finalmente logró extenderse por Aleppo y muchas otras ciudades del norte y noroeste de Siria. Este enfrentó al ejército turco contra el ejército sirio, respaldado por Rusia.

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Turquía parecía haberse encontrado con un muro que frenaría su avance sobre la región, pero hace ya más de un mes que Erdogan y Putin llegaron a un acuerdo que puso a estas dos potencias del mismo lado en el frente de combate. En Siria, sin ir más lejos, se realizó el tercer patrullaje conjunto con Rusia esta semana, en la provincia de Idlib. Un alto al fuego rige desde el 6 de marzo, acordado entre los mandatarios. Estos patrullajes tienen por objetivo monitorear la situación y controlar que se esté cumpliendo el alto al fuego.

Además, esta última semana, Turquía neutralizó a 26 miembros de las fuerzas kurdas del PKK-YPG que intentaban infiltrarse en la zona norteña de Siria. Turquía reconoce al YPG como una organización terrorista.

Ver a Rusia y a Turquía trabajando juntos es una rareza pero que, si se mantiene, puede significar un gran avance en la negociación de la paz en Siria.

En cuanto a
la pandemia del virus chino y, a pesar de tener casi 75.000 casos de COVID-19, Turquía ha
demostrado un enorme compromiso de ayuda internacional que cementa este expansionismo: ya más de 350.000
personas en el mundo fueron asistidas por equipos turcos, especialmente en hospitales
de Georgia y Palestina, capacitaciones de profesionales en
Yemen, alimentos a
4.000 familias de Irak y Azerbaiyán, y así con muchos países más.

En cuanto a
la situación nacional, Turquía está en un fino hilo entre mantener viva la economía
y que no estalle el virus.
La cosa ha llegado a tal punto que Erdogan tuvo que liberar a 90.000 presos,
es decir, al 30% de todos los encarcelados del país, descomprimiendo enormemente
la capacidad penitenciaria. 


Por Nicolás Promanzio para La Derecha Diario.

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