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Turquía

Estados Unidos sanciona a Turquía por comprarle a Rusia los avanzados sistemas de misiles S-400

La administración Trump anunció importantes sanciones económicas a Turquía por hacer negocios con el sector de defensa ruso, actualmente embargado por Estados Unidos. Turquía, que sigue dentro de la OTAN, está cada vez más alejada de sus aliados occidentales.

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La administración estadounidense del presidente Trump anunció esta semana la imposición de importantes sanciones económicas al régimen turco por haberle comprado a Rusia sus sistemas de misiles S-400.

En el comunicado del secretario de Estado Mike Pompeo, se detallan las razones por lo que EE.UU. decidió sancionar a su aliado dentro de la OTAN. La principal razón fueron las negociaciones del Presidente turco con el sector de defensa ruso, que actualmente está embargado por la Casa Blanca.

Estados Unidos le ha dejado claro a Turquía al más alto nivel y en numerosas ocasiones que la compra del sistema S-400 pondría en peligro la seguridad de la tecnología y el personal militar estadounidense [Estados Unidos tiene una base militar en el país turco] y entregaría fondos sustanciales al sector de defensa ruso“, reza el comunicado oficial.

Sin embargo, Pompeo expresó públicamente que espera que la imposición de las sanciones no sea tomada como un agravio severo sino que como una advertencia, puesto que “Turquía es un socio valioso e importante para Estados Unidos”.

Sistemas de misiles S-400 rusos. Fuente: almasdarnews.com.

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A pesar del esfuerzo de Pompeo, Turquía no se lo tomó para nada a la ligera, y no dudó en repudiar las sanciones públicamente y acusar a Estados Unidos de estar traicionando a “un querido aliado

Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía se viene deteriorando fuertemente en los últimos años por diversos motivos, siendo uno de los principales el fuerte expansionismo militar que está llevando a cabo el caudillo Recep Tayyip Erdogan, el cuál ha metido a su país en ya más de 5 guerras con otros países.

Trump había logrado acercarse a la diplomacia turca en los primeros años de su mandato, arreglando múltiples conflictos que había dejado Obama. En 2019, Trump había acordado con Turquía el retiro de tropas del norte de Siria, lo cual había convertido a Erdogan en un importante aliado en la región. Sin embargo, los conflictos en otras partes del mundo, como Libia, Grecia o Armenia llevaron a que la relación con Estados Unidos se deteriore demasiado.

Por su parte, Grecia, uno de los principales países amenazados de ser invadidos por Erdogan, no ha dudado en celebrar la imposición estadounidense de las sanciones al gobierno turco de base en Ankara

De todas formas, no todos se han sentido gratificados por la noticia, puesto que el importante país aliado a Turquía, Azerbaiyán, y el reciente socio Irán, se sumaron al reclamo turco y condenaron las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Sin embargo, tanto Turquía como sus dos “socios”, se equivocan al considerar ilegítimas las sanciones impuestas por la compra turca de los sistemas rusos en 2019, ya que estas son plenamente legítimas tras la aprobación en 2017 por el congreso estadounidense de la “Ley CAATSA“, o Ley Para Contrarrestar a Adversarios de Estados Unidos a Través de Sanciones. 

Con esta medida, el Presidente tiene total poderes para imponer sanciones a cualquier país que realicé una compra importante de armamento al gobierno de sede en Moscú.

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Turquía

Turquía condena la anexión ilegal rusa de territorios ucranianos

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El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía se unió el sábado a la condena de Occidente a la anexión ilegal por parte de Rusia de cuatro regiones del este ucraniano.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía dijo el sábado que rechaza la anexión por parte de Rusia de cuatro regiones en Ucrania, y agregó que la decisión es una “grave violación” del derecho internacional.

“Esta decisión, que constituye una grave violación de los principios establecidos del derecho internacional, no puede ser aceptada”, dijo el Ministerio en un comunicado. Y agregó: “Reiteramos nuestro apoyo a la resolución de esta guerra, cuya severidad sigue creciendo, basada en una paz justa que se alcanzará a través de negociaciones”.

El Ministerio recordó que así como nunca ha reconocido la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 luego del “referéndum ilegítimo” celebrado en Crimea en aquel entonces, tampoco lo hará esta vez con los territorios de Luhansk, Donetsk, Zaporiyia y Jerson.

“Turquía no reconoció la anexión de Crimea por parte de Rusia en un referéndum ilegítimo en 2014 y ha enfatizado su fuerte apoyo a la integridad territorial, la independencia y la soberanía de Ucrania en cada ocasión”, dijo el ministerio.

Reiteramos nuestro apoyo a la resolución de esta guerra, cuya severidad sigue creciendo, basada en una paz justa que se alcanzará a través de negociaciones”, finalizó el comunicado.

Turquía, miembro de la OTAN, ha llevado a cabo un acto de equilibrio diplomático desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero. A la vez que se opone a las sanciones occidentales contra Rusia, tiene estrechos vínculos tanto con Moscú como con Kiev y ha enviado drones armados a Ucrania.

A su vez, Erdogan se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin al margen de una cumbre regional en Uzbekistán el mes pasado.

El presidente ruso, Vladimir Putin, proclamó la anexión de las regiones el viernes luego de celebrar una serie de referéndums en dichas zonas, prometiendo que Moscú triunfaría en su “operación militar especial”, incluso cuando se enfrenta a un contundente contrataque ucraniano y a una reversión militar potencialmente grave.

La anexión por parte de Rusia de cuatro territorios ucranianos controlados por tropas rusas y prorrusas, que suponen el 15% de la totalidad del territorio de Ucrania, ha provocado una fuerte reacción de condena por parte de Occidente.

La condena ha sido realizada a través de organismos como la Unión Europea (UE), la OTAN y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), además de que a dicha condena se han sumado los ministros de Exteriores del G7.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá han anunciado nuevas sanciones en respuesta a la anexión.

Mientras tanto, Washington ha aumentado la presión sobre los bancos y empresas turcas para que cumplan con las sanciones occidentales contra Rusia, advirtiendo que las entidades turcas corren el riesgo de estar expuestas a sanciones secundarias.

En el abanico de organismos internacionales destaca la ausencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que vio frustrado su intento de declaración de ilegalidad por el veto de Rusia. Además, aunque ninguno de los otros 14 miembros votó a favor, China, India, Brasil y Gabón se abstuvieron. Son países que mantienen una posición equidistante, que condenan la guerra, pero que no dan carta blanca a Estados Unidos, e incluso han sabido criticar las sanciones de Occidente sobre Rusia.

Las reacciones más fuertes provinieron de los principales aliados de Kyiv en la guerra de más de siete meses. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, condenó lo que calificó de “intento fraudulento” de anexar territorios ucranianos y acusó a Rusia de “violar el derecho internacional”.

Asimismo, el presidente demócrata recordó que Estados Unidos y sus aliados han anunciado nuevas sanciones contra personas y entidades dentro y fuera de Rusia que hayan apoyado política o económicamente los intentos “ilegales” de cambiar el estatus del territorio ucraniano.

La Unión Europea apoyó a Ucrania en su lucha por recuperar los territorios anexados ilegalmente. “Ucrania está ejerciendo su legítimo derecho a defenderse de la agresión rusa para recuperar el control total de su territorio y tiene derecho a liberar los territorios ocupados dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas”, dijeron los miembros del Consejo Europeo en un comunicado conjunto.

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Turquía

Erdogan amenaza a la OTAN y dice que el objetivo de Turquía es unirse a la Organización de Seguridad que lideran China y Rusia

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Luego de asistir a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, cuando un periodista le preguntó sobre la posibilidad de convertirse en miembros de la misma, Erdogan dijo: “Por supuesto, ese es el objetivo”.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha confirmado este sábado que su objetivo es formar parte de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Estas declaraciones tuvieron lugar luego de asistir como invitado especial a la cumbre de la alianza apodada “la OTAN de Asia” celebrada en Samarcanda por invitación de su homólogo uzbeko, Shavkat Mirziyoyev.

La OCS es un cuerpo de seguridad de Asia Central liderado por Rusia y China,que busca contrarrestar la influencia de Estados Unidos y de Occidente en la región. Está formada también por India, Kazajstán, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán; y esta semana ya tuvo su primera expansión, con la firma de Irán de un memorándum de obligaciones para convertirse en un miembro permanente de la OCS.

Estas declaraciones de Erdogan no son casualidad, y ocurren justo antes de que el presidente turco se dirigiera rumbo a Estados Unidos para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se anticipa una reunión con Biden. Así, el mandatario euroasiático tendrá una fuerte carta de negociación para sentarse en la mesa con el líder demócrata.

Nuestras relaciones con estos países se moverán a una posición muy diferente con este paso”, dijo Erdogan a los periodistas luego de la cumbre. Cuando uno de ellos le preguntó si se refería a la membresía de la OCS, dijo: “Por supuesto, ese es el objetivo”.

Además, añadió que su asistencia como invitado marca “un paso significativo en este sentido”; y aseguró que el futuro del país está ligado a la organización, resaltando que esta comenzó con los llamados “Cinco de Shanghái”, pero que ya no es más un quinteto. “Actualmente, el número de miembros ha llegado a nueve. Tiene tres miembros observadores. También hay nueve países que son socios de diálogo, como nosotros”.

Los tres miembros observadores son AfganistánBielorrusia Mongolia. Por su parte, entre los socios de diálogo resalta la incorporación a este grupo de Egipto, que la semana pasada firmó un memorándum de entendimiento para su adhesión a la organización como socio de diálogo. Por su parte, tanto Qatar como Arabia Saudita están cerca de convertirse en nuevos socios de diálogo también.

Ingreso a la cumbre en Uzbekistán, patio trasero de Rusia.

La declaración de Erdogan es incluso más preocupante para Washington que la firma del memorándum por parte de Irán teniendo en cuenta que Turquía es un miembro activo de la OTAN. No tiene sentido político que Turquía esté simultáneamente en la OTAN como en la OCS, por lo que estas declaraciones son una amenaza de que podría salirse de la organización occidental.

Asimismo, el mandatario turco ha afirmado que el resto de los países presentes en Samarcanda han agradecido el papel “mediador” de Turquía en el conflicto entre Rusia y Ucrania. “Casi todos los líderes con los que me reuní y nos agradecieron especialmente por el papel que jugamos en la reducción de la tensión en la guerra entre Rusia y Ucrania”, alegó.

Por otra parte, resaltó el alto valor estratégico que la OCS ha adquirido en materia de seguridad, economía y comercio desde que se estableció; y agregó que la organización ya tiene un papel “decisivo” no solo en el continente asiático, sino también en la economía mundial.

La OCS, que es la organización regional más grande del mundo ya que engloba a más del 40% de la población mundial y aproximadamente el 30% del PBI mundial, además de albergar a cuatro potencias nucleares, fue creada en 2001 entre Rusia, China y las ex repúblicas soviéticas de Asia Central.

La misma se expandió cuatro años más tarde, al incluir a India y Pakistán, con el fin de desempeñar un papel más importante como contrapeso a la influencia occidental en la región. Hoy en día, la organización busca expandirse aún más, y anhela con convertirse en la OTAN de Oriente. Acercamientos como los de Irán, Turquía, Qatar, Arabia Saudita y Egipto a ella demuestran la fortaleza y la legitimidad que está alcanzando de cara al futuro.

En el marco de la cumbre, además, Erdogan se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin. El turco dijo que ambos países habían llegado a un acuerdo para resolver una disputa sobre una planta de energía nuclear que se está construyendo en Akkuyu, al sur de Turquía.

Erdogan dijo que la empresa contratista turca “IC Ictas” había sido reintegrada en el proyecto luego de que un mes atrás, Rosatom, la compañía estatal rusa de energía nuclear, empresa que dirige el proyecto, había rescindido su contrato con la empresa turca alegando “numerosas violaciones” de su parte. “Si Dios quiere, podremos terminar e inaugurar la primera unidad (Akkuyu) en 2023”, finalizó Erdogan.

Al final de la cumbre, se lo vio al presidente turco en una imagen que quedará para la historia junto al presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; el ruso Vladimir Putin; el dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, y el presidente de facto iraní, Ebrahim Raisi; sentados alrededor de una mesa de comida riéndose.

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Turquía

Otro conflicto más: Estados Unidos levanta el embargo de armas sobre Chipre y Turquía amenaza con severas consecuencias

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La decisión de Estados Unidos rompe el “principio de igualdad” que debe regir entre las dos administraciones que se reparten la isla de Chipre, alegó el gobierno turco

Un nuevo conflicto se cierne sobre Europa, luego de que la Casa Blanca decidiera ampliar una decisión conjunta del Congreso y de Trump del 2020, levantando completamente el embargo de armas sobre la isla de Chipre, controlada una parte por Turquía y otra por Grecia.

“Condenamos enérgicamente la ampliación de la decisión tomada por Estados Unidos en septiembre de 2020, de levantar el embargo de armas hacia la Administración grecochipriota”, señaló un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía.

Para Turquía, la decisión de Estados Unidos rompe el “principio de igualdad” que debe regir entre las dos administraciones que se reparten la isla de Chipre. Dicha decisión “reforzará la intransigencia del lado grecochipriota, que afecta de forma negativa a la resolución de los problemas, y llevará a una carrera armamentística en la isla, lo que perjudica la paz y la estabilidad en el Mediterráneo Oriental”, sentenció el Ministerio de Exteriores turco.

Esto “afectará negativamente a los esfuerzos para restablecer la cuestión de Chipre”, dijo el Ministerio. Para evitar un aumento de tensión, Turquía pide que Estados Unidos reconsidere la decisión e insta a la comunidad internacional para que reafirme el estatus internacional equitativo del pueblo turcochipriota.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de los turcochipriotas calificó de “inaceptable” la decisión de Washington, tomada “a expensas de la escalada de la tensión en la isla y en la región”. Por su parte, la nota de Ankara concluye alegando que, “como país garante, Turquía seguirá tomando las medidas necesarias para (garantizar) la existencia, la seguridad y la serenidad de los turcochipriotas, por todos los medios”.

Secretario de Estado de Biden, Anthony Blinken, tomó la decisión.

Las reacciones de Ankara y de la República Turca del Norte de Chipre, que sólo es reconocida por Turquía, se produjo después de que el Departamento de Estado estadounidense informara el viernes que Antony Blinken, secretario de Estado, había dado “luz verde” para levantar en el año fiscal 2023 las restricciones comerciales impuestas a la exportación de objetos relativos a sistemas de Defensa hacia Chipre.

A cambio, Washington ha reclamado reformas para combatir el lavado de capitales y otros delitos económicos, así como también la imposición de límites a la entrada de barcos rusos a la isla. En definitiva, Estados Unidos busca reprocharle a Turquía su reciente acercamiento a Rusia y China.

Chipre ha cumplido con las condiciones necesarias bajo la legislación pertinente para permitir la aprobación de exportaciones y transferencias de artículos de defensa“, agregó el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price.

En diciembre de 2019, el Congreso de los Estados Unidos había votado a favor de levantar el embargo de armas para permitir que se exporte equipamiento militar “no letal” a Chipre. Pero ahora, la Casa Blanca decidió, unilateralmente, que la isla “cumple las condiciones requeridas” para la exportación de artículos de defensa.

El presidente chipriota, Nicos Anastasiades, ha manifestado en Twitter su “gran satisfacción” por esta decisión “histórica”, que “refleja la creciente relación estratégica entre los dos países, también en el ámbito de la seguridad”.

El embargo había sido impuesto por Washington en 1987 para presionar por la reunificación de la isla, dividida desde 1974, entre isleños turcos y griegos. Desde la invasión turca de la parte septentrional de Chipre en dicho año, medida que Ankara justificó como necesaria para impedir un intento de golpe de Estado que pretendía incorporar la isla a Grecia, Chipre se encuentra dividido.

Turquía, que no reconoce la República de Chipre a pesar de que es uno de los veintisiete socios de la Unión Europea, controla desde entonces la República Turca del Norte de Chipre, establecida en el tercio norte de la isla, donde mantiene desplegados unos 35.000 soldados y varias bases militares.

Impedido el acceso a las armas estadounidenses, Chipre recurrió a Rusia para adquirir helicópteros de ataque Mi-35, tanques T-80 y sistemas de misiles antiaéreos Tor-M1, pero parece que hoy Estados Unidos se suma un importante aliado en la región, y buscará re-militarizar el conflicto.

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