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Turquía busca utilizar el espacio aéreo sirio para lanzar una operación contra los kurdos en el norte de Siria

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Una ofensiva transfronteriza turca planeada por Erdogan en el norte de Siria produce un acercamiento de Ankara a Moscú con el objetivo de entablar conversaciones sobre el uso del espacio aéreo en el área en disputa entre Turquía, Siria y los kurdos.

Turquía está entablando conversaciones con Rusia para usar el espacio aéreo del norte de Siria para una posible operación transfronteriza contra el YPG, una milicia kurda siria activa en el norte del país, dijo el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, durante una conferencia el sábado.

En declaraciones a los periodistas el sábado, Akar dijo que Ankara estaba en conversaciones con Moscú, que apoya a las fuerzas del presidente sirio Bashar al-Assad, sobre la operación. “Estamos en conversaciones y discutiendo con Rusia sobre todos los temas, incluida la apertura del espacio aéreo”, señaló.

Expertos en la materia sostienen que Turquía probablemente está buscando el permiso ruso para llevar a cabo la operación y evitar dañar las relaciones bilaterales, que durante mucho tiempo han sido víctima de las crisis regionales de Medio Oriente.

Turquía ha llevado a cabo varias incursiones en el norte de Siria contra el YPG y ha estado amenazando con una nueva incursión durante meses. En este sentido, Ankara intensificó los preparativos el mes pasado después del atentado con bomba que golpeó una calle turística de Estambul, el cual fue atribuido a militantes kurdos.

Tropas estadounidenses pasan junto a un vehículo militar turco durante una patrulla conjunta con tropas turcas en la aldea siria de al-Hashisha

Ankara, que insinuó una operación terrestre a gran escala contra los kurdos sirios, acusó al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y al YPG del atentado en Estambul del 13 de noviembre, en el cual seis personas perdieron la vida y más de 80 resultaron heridas, aunque el PKK y las Fuerzas Democráticas Sirias, aliadas de Estados Unidos y encabezadas por el YPG, negaron cualquier participación.

A fines de noviembre, cohetes disparados desde el norte de Siria golpearon la ciudad fronteriza turca de Karkamis y mataron a tres civiles, acelerando los planes de Ankara de devolver el golpe por el atentado en Estambul; y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con una posible ofensiva terrestre.

A fines de noviembre, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Rusia entendía las preocupaciones de seguridad de Turquía, pero advirtió contra una mayor escalada, insinuando la desaprobación de Moscú de una operación terrestre turca a gran escala como la que estaba planeando Erdogan.

Aydin Sezer, un experto en las relaciones turco-rusas, dijo que la apertura del espacio aéreo sirio por parte de Rusia requerirá el consentimiento del régimen de Bashar al-Assad. “Lo que Ankara negoció es garantizar la retirada de las fuerzas kurdas sirias hasta 30 km en Siria. En declaraciones oficiales, el Kremlin siempre subrayó que convencieron a Turquía contra una operación terrestre”, dijo a Arab News.

Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan

Turquía ve a la milicia YPG, la presencia líder en las SDF, como el ala siria del PKK, que es considerada una organización terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea. En ese sentido, el apoyo de Washington al YPG en la lucha contra el Estado Islámico ha enfurecido a Ankara, causando una gran brecha entre los aliados de la OTAN.

Ankara está buscando reparar los lazos con el gobierno sirio, con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, diciendo recientemente a los periodistas que Turquía podría estar “de vuelta en el camino” con Siria. En una llamada con el presidente ruso Vladimir Putin la semana pasada, Erdogan sugirió un mecanismo trilateral entre los líderes turcos, rusos y sirios para discutir la estrategia conjunta contra el terrorismo.

Turquía

Turquía condena las protestas kurdas en Suecia luego de que los manifestantes quemaran una copia del Corán

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Las autoridades suecas concedieron este sábado el permiso de manifestación a una protesta prokurda que se desarrolló en Estocolmo en contra de la persecución política a los activistas kurdos.

El nuevo gobierno de derecha en Suecia concedió la habilitación para que, en la jornada del sábado, manifestantes kurdos protestaran en la plaza central de Estocolmo contra la persecución turca tanto en la República de Turquía como en el resto de Europa.

Turquía ha demandado que Suecia extradite a todos los refugiados políticos, en su mayoría kurdos que se escaparon de la persecución de Erdogan y se exiliaron al país nórdico, como condición para aprobar su solicitud de ingreso a la OTAN.

Ankara acusa a Suecia en particular de ser tolerante y dar refugio a milicianos kurdos que Turquía considera amenazas a su seguridad, especialmente por sus vínculos al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), ampliamente considerado terrorista tanto por Turquía como por la Unión Europea y Estados Unidos.

Los esfuerzos del gobierno sueco para conseguir la aprobación de Turquía se han visto complicados por las manifestaciones de activistas pro kurdos y anti turcos, que han enfurecido al gobierno turco y provocado una condición que suecia no parecería dispuesta a cumplir.

Funcionarios suecos han enfatizado que la constitución sueca garantiza la libertad de expresión y da a las personas extensos derechos para expresar públicamente sus puntos de vista, aunque no se permite la incitación a la violencia ni el discurso de odio racial.

Cabe resaltar que en Suecia los manifestantes deben pedir autorización a la policía para movilizarse, por lo que estas protestas tienen el aval del gobierno.

El líder del partido ultraderechista danés Stram Kurs, Rasmus Paludan, frente a la embajada turca en Estocolmo, Suecia

Las protestas que enfurecieron a Erdogan

La gran mayoría de los manifestantes eran kurdos pero también hubo fuerzas de derecha que se oponen a la islamización de Europa, de la cual responsabilizan a Turquía, quien abre sus fronteras hacia la Unión Europea constantemente.

Primero, un activista danés de derecha, Rasmus Paludan, líder del partido Stram Kurs, recibió permiso de la policía para efectuar una protesta frente a la embajada turca en Estocolmo en la que quemó una copia del Corán, el libro sagrado del Islam. Rodeado por policías, Paludan realizó su protesta y dio un fuerte discurso sobre la inmigración ilegal y los riesgos de que el Islam crezca en Europa.

La quema del Corán fue calificada por Erdogan como un crimen de odio que demuestra “racismo” e “islamofobia” en suelo europeo. “Este acto despreciable es un ejemplo más del alarmante nivel que la islamofobia y los movimientos racistas y discriminatorios han alcanzado en Europa“, expuso el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía a través de un comunicado.

Es inaceptable permitir este acto contra el islam, que apunta contra los musulmanes e insulta nuestros valores sagrados, bajo el pretexto de la ‘libertad de expresión’“, se leía en el comunicado.

Además, Ankara ha solicitado a Estocolmo que tome medidas condenatorias contra los autores por delito de islamofobia, y también instó a “todos los países y a las organizaciones internacionales” a enfrentarlo.

El Primer Ministro de Suecia, Ulf Kristersson, condenó la quema de un Corán frente a la embajada turca en Estocolmo, aunque aprobó la acción. El Gobierno sueco ha afirmado en un mensaje a través de Twitter que “la libertad de expresión es una parte fundamental de la democracia, pero lo que es legal no es necesariamente apropiado“.

Quemar libros que son sagrados para muchos es un acto profundamente irrespetuoso. Quiero expresar mi solidaridad con todos los musulmanes que se sienten ofendidos por lo que ha ocurrido hoy en Estocolmo“, agregó.

Después de Paludan, le siguieron las protestas del Centro de la Sociedad Democrática Kurda, activistas prokurdos y anti-OTAN marcharon por el centro de la capital sueca. Los manifestantes ondeaban banderas de varios grupos kurdos, incluso del PKK, y protestaban en contra de la política turca y del ingreso de su país a la OTAN.

Una manifestación contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y la oferta de la OTAN de Suecia organizada por el Centro de la Sociedad Democrática Kurda, en Estocolmo

El PKK es considerado un grupo terrorista en Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, pero sus símbolos no están prohibidos en Suecia ni sus actividades son investigadas por la policía allí.

Los manifestantes también portaban banderas con la cara del encarcelado líder rebelde kurdo Abdullah Ocalan y pisotearon una foto del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Ante este hecho, el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, dijo que la visita de su homólogo sueco, Pål Jonson, prevista para el 27 de enero, ya no tenía “importancia ni sentido” porque Suecia permitía las manifestaciones “repugnantes” contra Turquía. Por lo tanto, Turquía canceló oficialmente la visita prevista del ministro de Defensa sueco en respuesta a protestas antiturcas en Estocolmo.

Por su parte, Jonson aseguró en Twitter que habló el viernes con Akar durante un encuentro de ministros de Defensa en Ramstein, Alemania, donde “acordaron aplazar” la reunión en Ankara. “Las relaciones con Turquía son muy importantes para Suecia y esperamos proseguir el diálogo sobre problemas comunes de seguridad y defensa más adelante”, escribió.

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Turquía

Erdogan pide extraditar 130 opositores políticos para aprobar el ingreso de Suecia y Finlandia a la OTAN

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Suecia y Finlandia deben extraditar a más de 100 opositores políticos de Erdogan que Ankara considera “terroristas” para que Turquía apruebe su candidatura conjunta a la OTAN.

Suecia y Finlandia deben deportar o extraditar un total 130 opositores políticos a Erdogan que están asilados en dichos países si quieren la aprobación de Turquía para unirse a la OTAN, dijo el presidente turco el domingo por la noche.

En primer lugar, necesitan extraditar unos 130 terroristas para que sus ofertas sean aprobadas por nuestro parlamento; desafortunadamente, todavía tienen que hacer esto“, dijo Erdogan en un mitin de la juventud de su partido mientras hablaba sobre el pedido sueco y finlandés a la OTAN para obtener la membresía completa, que debe ser aprobada de manera unánime por sus integrantes.

Les dijimos: miren, si no nos entregan a sus terroristas, no podemos aprobarlo a través del parlamento de todos modos“, comentó, en referencia a una conferencia de prensa conjunta que sostuvo con el primer ministro sueco Ulf Kristersson en noviembre pasado.

El portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin, dijo el sábado que se estaba acabando el tiempo para que el parlamento de Turquía ratificara las ofertas antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias previstas para mayo.

Los dos estados nórdicos solicitaron el año pasado unirse a la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania, pero sus candidaturas deben ser aprobadas por los 30 estados miembros de la OTAN. Hungría y Turquía son los únicos dos países que aún necesitan ratificar la candidatura conjunta de Suecia y Finlandia.

Turquía ha dicho que, antes que nada, Suecia debe adoptar una postura más clara contra aquellos refugiados que Ankara considera terroristas, principalmente activistas kurdos y un grupo al que culpa por un intento fallido de golpe de Estado en 2016.

Muchos de los opositores al régimen de Erdogan se escaparon a Suecia o Finlandia en los últimos años aprovechándose de las flexibles leyes de asilo político que tienen los países nórdicos. Sin embargo, en junio del año pasado, ambos países firmaron un memorándum para la cooperación con Turquía en la lucha contra el terrorismo, que incluye a las personas que Ankara considera como “terroristas”.

Los gobiernos de ambos países nórdicos, desesperados por unirse a la OTAN ya que creen que Rusia puede atacarlos en cualquier momento, ordenó que comiencen las deportaciiones, pero el mes pasado, un tribunal sueco bloqueó la extradición de un periodista turco exiliado identificado por Erdogan como uno de los individuos que Estocolmo debe extraditar para obtener la aprobación de Turquía.

Turquía a veces nombra a personas que les gustaría extraditar de Suecia”, dijo el Premier sueco, que también resaltó que la legislación de su país sobre el tema es muy clara: “los tribunales toman esas decisiones acá, no el gobierno, y no hay espacio para cambiar eso“, agregó Kristersson el miércoles pasado.

Ankara lamentó la decisión judicial y aseguró en un comunicado que hasta que no se resuelva dicha situaciones no darán luz verde a la adhesión de ambas naciones a la OTAN. “Se les termina el tiempo“, aseguró un alto funcionario turco al medio Andalou.

Se cree que Erdogan está apurando la decisión luego de un incidente en Estocolmo la semana pasada en la que una efigie del presidente turco fue colgada de un poste durante las protestas contra el gobierno de Ankara.

La semana pasada, el Comité Kurdo de Rojava, radicado en Suecia, publicó un video que se viralizó en las redes sociales donde se comparaba a Erdogan con el dictador fascista italiano Benito Mussolini.

En el video, se podía ver una imagen de la efigie de Erdogan colgando de los pies, imitando cómo Mussolini fue asesinado. “La historia muestra cómo terminan los dictadores”, decía el video.

Muñeco de Erdogan colgando de los país en una plaza en Estocolmo.

Este incidente llevó al Ministerio de Relaciones Exteriores turco a convocar al embajador de Suecia en Ankara. El Primer Ministro Kristersson dijo más tarde que la efigie era un “acto de sabotaje” destinado a obstaculizar los esfuerzos de Suecia para unirse a la OTAN.

Esto debe haber sido una reacción, creo, a los acontecimientos de los últimos días“, señaló el ministro de Relaciones Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, a la emisora pública YLE, en respuesta a la exigencia turca de extradición de 130 terroristas. Haavisto dijo que no estaba al tanto de ninguna nueva demanda oficial de Turquía.

Además, en respuesta al incidente en Estocolmo, el gobierno turco canceló una visita planeada del presidente del parlamento sueco, Andreas Norlen, quien iba a visitar Ankara y reunirse en privado con Erdogan. En cambio, Norlen viajó a Helsinki el lunes para reunirse con su homólogo finlandés y planificar los próximos pasos.

Hacemos hincapié en que en Finlandia y en Suecia tenemos libertad de expresión. No podemos controlarlo“, dijo el presidente del parlamento finlandés, Matti Vanhanen, a periodistas en una conferencia de prensa conjunta con Norlen.

A pesar de todo esto, el derechista primer ministro sueco Ulf Kristersson dijo el lunes que su país estaba en una “buena posición” para asegurar la ratificación de Turquía de su candidatura a la OTAN. “La situación en términos de las negociaciones, o más bien el seguimiento del memorándum, va bien“, dijo. Una de sus propuestas de campaña había sido lograr el ingreso a la OTAN este año.

Primer Ministro sueco, Ulf Kristersson

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A meses de las elecciones, Erdogan censura el Partido Democrático de los Pueblos, partido pro-kurdo

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A pocos meses de las elecciones legislativas y presidenciales en Turquía, el Tribunal Constitucional ha tomado la decisión de bloquear por un mes la cuenta bancaria del Partido Democrático de los Pueblos.

El Tribunal Constitucional de Turquía, que responde a los intereses del presidente Recep Tayyip Erdogan, decidió el jueves bloquear temporalmente la cuenta bancaria del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), y suspende sus capacidades de recaudar donaciones, a pocos meses de las elecciones en el país asiático.

El HDP es el tercer partido más grande del Parlamento turco, con una fuerte infuencia de la izquierda y con tendencia pro-kurda. La decisión, que por el momento se limita a un mes pero puede ser extendida, es una medida pedida por la Fiscalía dentro del caso jurídico en el que el Gobierno busca investiga al partido por supuestos vínculos con el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK).

La Fiscalía argumenta que el HDP canaliza parte de los fondos públicos que recibe hacia estructuras del PKK, considerado terrorista tanto por Turquía como por la Unión Europea y Estados Unidos. En el acta de acusación, el fiscal general encargado del caso afirmó que la principal formación pro kurda del país está vinculada “de manera orgánica” al PKK.

Acusado por las autoridades de mantener vínculos con el “terrorismo”, el HDP también está bajo amenaza de clausura o cierre definitivo, y la decisión podría adoptarse tan pronto como el próximo martes 10 de enero, cuando la justicia se volverá a expedir sobre esta causa.

El HDP ha sido blanco de persecución política y represión judicial por parte del gobierno turco desde 2016, cuando su líder Selahattin Demirtas fue arrestado. Ese año, el 16 de julio, Erdogan dio un golpe de Estado tras un intento de golpe de la oposición y se instaló como presidente con poderes extraordinarios desde entonces. En 2018, Demirtas fue condenado a cuatro años y medio de prisión junto con otros líderes del partido.

Ahora, Erdogan está preparando el terreno electoral para las elecciones parlamentarias y presidenciales previstas para junio. La decisión del Tribunal Constitucional, que se dio en una votación de 8 votos contra 7, tiene lugar a pocos días antes de que el Estado transfiera a los partidos la primera parte de las subvenciones a las que cada uno tienen derecho para hacer campaña.

La próxima semana, el HDP tendría que haber recibido 180 millones de liras, lo que equivale a, aproximadamente, 9 millones de euros. El total de transferencias que debía recibir el partido kurdo para este ciclo electoral ascendería a 540 millones de liras (27 millones de euros), antes de las elecciones.

La Fiscalía llevó el caso en marzo de 2021 al Tribunal Supremo, argumentando que dirigentes y miembros del HDP se confabulan con grupos vinculados al PKK para atentar contra la integridad territorial del país.

El HDP, fundado en 2012, es sucesor del partido BDP, creado en 2008 tras prohibirse otros partidos fundados por movimientos kurdos aliados al PKK. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, el HDP se proyecta como partido de izquierda para todos los turcos, no solo siendo representativo de la minoría kurda.

En este sentido, el HDP es el primer partido pro-kurdo que no aboga abiertamente por la independencia de las regiones kurdas, objetivo abandonado en 2013 por el propio PKK, sino que únicamente busca la descentralización administrativa nacional que traspase ciertas competencias a las estructuras municipales.

Esta estrategia fue exitosa y el HDP obtuvo el 12% de los votos en las elecciones parlamentarias de 2018, lo cual le valió obtener 60 escaños en el Parlamento, y convertirse en la tercera fuerza a nivel nacional, consiguiendo los votos de toda la minoría kurda (tanto de izquierda como de derecha), sumado a muchos votos de militantes de la izquierda tradicional turca.

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