Amazon alcanzó un hito clave en su ambicioso proyecto de internet satelital: construyó el satélite número 1.000 de su red Leo. Tres ejecutivos del programa confirmaron a Ars Technica que la compañía está a pocas semanas de lanzar el servicio comercial y apunta a disputarle a Starlink, de SpaceX, el control del mercado de banda ancha desde el espacio.
El logro se concretó en la fábrica de Kirkland, Washington, donde Amazon ensambla sus satélites. Chris Weber, vicepresidente de negocios del proyecto, detalló que ya hay 396 unidades en órbita y que todavía trabajan para ubicarlas en su posición definitiva. “El plan es lanzar el servicio inicial en 2026”, afirmó Weber al ser consultado sobre el cumplimiento del plazo prometido para este año.
La conectividad satelital de banda ancha se utiliza hoy en videojuegos, comercio, operaciones militares y acceso residencial a internet. Amazon busca posicionarse como el primer competidor real a escala global frente a Starlink, que dominó casi en soledad el sector durante media década. OneWeb ofrece un servicio más limitado.














