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La protesta de camioneros surte efecto: Quebec y Ontario anuncian el fin de las restricciones sanitarias

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Quebec eliminará el impuesto a los no vacunados y Ontario pondrá fin a la cuarentena, mientras continúa por sexto día consecutivo las protestas de camioneros en la capital del país.

La provincia canadiense de Quebec anunció que descartará su plan que obligaría a los adultos que rechacen las vacunas contra el COVID-19 a pagar un impuesto extraordinario todos los meses, anunció el martes el gobernador Francois Legault, diciendo que la idea demostró ser “demasiado divisiva”.

El anuncio de la marcha atrás se da en medio de la protesta de camioneros en la capital canadiense, donde 50.000 personas han ocupado las calles de Ottawa y han prometido quedarse hasta que el gobierno derogue el pase sanitario y elimine todas las restricciones sanitarias.

Legault dijo que estaba preocupado por las divisiones que las medidas introducidas para combatir el COVID-19 habían causado en la sociedad. “Mi papel es tratar de unir a los quebequenses para que permanezcan unidos. Por eso no seguiremos adelante con el impuesto a la salud“, dijo a los periodistas. “Entiendo que esto divide a los quebequenses y en este momento necesitamos construir puentes“.

Quebec y su vecina Ontario, que en conjunto representan alrededor del 60% de la población de Canadá, están comenzando a levantar las restricciones como respuesta directa a la manifestación de los camioneros.

Ontario eliminó este lunes una serie de restricciones que impedían a los trabajadores ir a las oficinas, además de permitir que los restaurantes, centros comerciales y cines comiencen a operar con una capacidad del 50%. El gobierno de la provincia que se convirtió en la sede de la protesta de los camioneros también anunció que se planea relajar aún más las restricciones entre febrero y marzo.

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Canadá aprueba la eutanasia para pacientes con depresión o con problemas económicos

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El partido del primer ministro Justin Trudeau impuso su mayoría en el Parlamento para aprobar un proyecto que extenderá la ley de eutanasia a pacientes con problemas mentales o económicos.

La agenda progresista desembarca con fuerza en Canadá, y los problemas con el alcance de la eutanasia que tanto denuncia la derecha se convirtieron en una realidad en el país norteamericano.

El pasado 27 de noviembre, el gobierno de Justin Trudeau aprobó extender la ley de asistencia médica para morir (MAID) a casos de problemas mentales, que incluyen la depresión, e incluso a problemas económicos, como quedarse sin vivienda.

A partir de marzo del año que viene, cualquier persona que sienta depresión o que se haya quedado en la calle podrá pedir en el sistema de salud pública de Canadá la muerte asistida. Hasta el momento, la eutanasia solo está permitida para pacientes con graves problemas de salud que no tengan recuperación.

Muchos canadienses dependen del sistema de salud público financiado por el gobierno, que en los últimos años se ha visto afectado por la escasez de médicos y medicamentos. Los pacientes a menudo son enviados a clínicas privadas subsidiadas para recibir atención, lo que resulta en tiempos de espera más largos, ya que en estas clínicas no tiene prioridad por no ser clientes.

Aunque el sistema de salud de Canadá es celebrado en todo el mundo como un ejemplo, los canadienses están cansados de las largas filas y la escasez de suministros en los hospitales públicos.

Nuestra salud pública es deplorable, tenemos más tiempo de espera que en Cuba, y a veces, tenemos menos medicamentos gratuitos que ellos“, dijo un canadiense entrevistado por Fox News tras la aprobación de la nueva ley. “No sé cómo el Estado va a manejar un montón de gente que ahora querrá suicidarse con ayuda del sistema público de salud“, se preguntó.

En lugar de priorizar los apoyos para ayudar a las personas a vivir una vida significativa, hemos priorizado las formas de hacer que la muerte sea más accesible. Este es un mensaje desgarrador“, sentenció.

Manifestantes en las puertas del Parlamento cuando se votó la ley.

Los cambios recientes introducidos en la Bill C-7 han causado preocupación en la oposición conservadora, pero también en grupos de derechos humanos y de defensores de la salud mental en Canadá, uno de los pocos países donde la eutanasia es legal, y ahora será incluso más amplia.

La legalización de la eutanasia ha generado un fuerte rechazo en la población de todo el mundo por estas razones, ya que se abre la puerta a que se habilite el suicidio asistido a todo tipo de personas, y no solamente a pacientes en estado terminal.

Hasta la fecha, solo siete países en todo el mundo permiten la práctica. Bélgica Holanda, que tienen algunas de las políticas de eutanasia más permisivas del mundo, fueron los primeros en legalizar el suicidio asistido en 2002. A ellos se unieron Luxemburgo en 2009, Colombia en 2014, Canadá en 2016 y España y Nueva Zelanda el año pasado.

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Canadá

Otra locura de Trudeau: Suspendió la compra y venta de todas las armas en Canadá

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Con la nueva ley, los canadienses ya no pueden comprar, vender o transferir armas de fuego, ni podrán introducir en el país armas compradas en el extranjero.

El pasado viernes 21 de octubre, gracias a una iniciativa promulgada en mayo por el Partido Liberal de Canadá que comanda el actual Primer Ministro del país, el ultraizquierdista Justin Trudeau, entró en vigencia la suspensión nacional de la venta, compra y transferencia de todas las armas de fuego.

Con la implementación de esta nueva legislación, los canadienses ya no podrán adquirir armas de fuego de ninguna manera, ni siquiera comprándolas en el extranjero y trayendolas legalmente al país. A partir de ahora, solo los canadienses que tienen armas hasta el día de la sanción de la ley, podrán mantener sus armas de manera legal.

La normativa establece que las personas pueden seguir poseyendo y utilizando sus actuales armas de fuego si se encuentran registradas, pero no pueden venderlas ni transferirlas a ninguna entidad, excepto un grupo de “personas o empresas exentas”.

Entre estas entidades se encuentran varias empresas de seguridad privada, jueces, fiscales, policías retirados y personas que compitan en una disciplina de tiro. Desde ya, será el gobierno de Trudeau y no las jurisdicciones locales las que decidan cuáles son las personas que entran en esta categoría.

“La suspensión nacional de las armas de fuego forma parte del plan global del gobierno para frenar la violencia. Ya hemos prohibido más de 1.500 tipos de armas de fuego y hemos reforzado nuestras leyes de control“, comentó un exultante Trudeau en sus redes sociales.

Y agregó: “La ley propone la revocación de las licencias de armas a quienes estén implicados en actos de violencia doméstica o criminal, la continuación de la lucha contra el tráfico de armas y más herramientas para investigar estos delitos”.

Aunque Canadá es un país donde ideológicamente predomina la izquierda hace ya varios años, expertos aseguraron que es uno de los países con la cultura de armas más importante del mundo, detrás de Estados Unidos, Suiza y Brasil.

La movida política de Trudeau no es uniformemente popular y que traerá consecuencias sociales. Una suspensión a nivel nacional de las armas de fuego tiende a castigar a los propietarios de armas que respetan la ley mientras que los delincuentes obtienen sus armas ilegalmente, como ocurre en otros países con leyes similares. 

En 2019, por ejemplo, el jefe de la policía de Vancouver, Adam Palmer, dijo que Canadá ya contaba con una reglamentación muy estricta en materia de armas de fuego y que no era necesaria ninguna otra medida.

Según Palmer, la gran mayoría de los delitos con armas de fuego, especialmente los cometidos con pistolas, se cometen con armas ilegales, por lo que no tiene ningún sentido prohibir un arma que ya está prohibida.

A diferencia de Estados Unidos, Canadá no independizó su Carta Magna del Reino Unido y jamás incorporó a su Constitución el derecho a portar armas. Si bien este derecho llegó a ser muy popular en el país norteño, especialmente por su enorme extensión geográfica y una fauna salvaje incipiente que hicieron que las armas se tornen fundamentales para la defensa personal, desde la llegada de Trudeau al poder en 2015 cualquier ciudadano que posea un arma pasó a ser considerado un criminal ante los ojos del Estado.

 

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Canadá

El derechista Pierre Poilievre gana la interna y se convierte en el nuevo líder del Partido Conservador de Canadá

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Derrotando a los candidatos más moderados por un amplio margen, el derechista libertario pro-Trump y fanático del Bitcoin es la nueva esperanza para los conservadores canadienses.

Recibiendo un abrumador apoyo del 68% de los afiliados, el diputado por la provincia de Ontario Pierre Poilievre se convirtió en el nuevo líder del Partido Conservador de Canadá y buscará derrotar en las próximas elecciones federales al actual Primer Ministro, el progresista de extrema izquierda Justin Trudeau.

Tras una campaña de más de 7 meses donde realizó unos 80 eventos y atrajo a cientos de miles de simpatizantes, Poilievre, un derechista con ideas libertarias de 43 años, se impuso decisivamente al centrista Jean Charest, ex líder del Partido Liberal de Quebec, que solo obtuvo el 16% de los votos, y a los socioconservadores Leslyn Lewis y Roman Barber.

Considerado como la nueva joven estrella del conservadurismo canadiense, Poilievre basó su campaña en su deseo de transformar a Canadá en “la nación más libre del planeta”, adoptando las criptomonedas como una moneda de curso legal para quitarle poder a los banqueros y políticos.

Notablemente, el joven político fue uno de los pocos líderes del conservadurismo local que apoyó al “Freedom Convoy, la protesta encabezada por camioneros canadienses contra las medidas sanitarias dictatoriales impuestas por Trudeau que paralizaron al país el pasado mes de abril.

Su plataforma política también incluye propuestas como recortar el gasto público, achicar el déficit fiscal, eliminar el impuesto al carbón, derogar todos los mandatos de vacunación inconstitucionales ordenados por Trudeau y despedir al actual presidente del Banco de Canadá, responsable de la peor inflación de la historia del país.

El empuje final a la campaña de Poilievre vino de parte de su mentor Stephen Harper, considerado como la máxima figura del conservadurismo canadiense moderno ya fue el primer y único miembro del Partido Conservador en ocupar el cargo de Primer Ministro desde 2006 hasta la victoria de la coalición liberal encabezada por Trudeau en 2015. Harper ha expresado su afinidad por Trump y en Canadá lo han apodado “el primer Trump”.

Tras su victoria en la noche del sábado pasado, el nuevo líder del partido subió al escenario para celebrar la victoria, brindar un discurso de unidad e indicar que el trabajo de atraer votantes para destronar al gobierno de Trudeau en los próximos años ya ha comenzado.

La popularidad que Polievre ostenta es abrumadora. El video de lanzamiento de su campaña ya ha acumulado casi 5 millones de reproducciones y desde que anunció su campaña para convertirse en nuevo líder el año pasado ya se han afiliado más de 312.000 personas al Partido Conservador.

El año pasado, el Partido Conservador, de la mano del centrista moderado Erin O’Toole, volvió a perder las elecciones federales, lo que permitió que la coalición de Trudeau permanezca en el poder por un tiempo más.

Tras años de una política de moderación y un discurso centrista, los conservadores canadienses parecen haber cambiado finalmente el tono político con Poilievre como su principal figura y buscan volver a conectarse con su base de votantes y con el harperismo.

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