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Canadá

Trudeau corre riesgo de ser destituido por un escandaloso caso de corrupción

La concesión de un contrato a una organización sin fines de lucro vinculada a la familia del primer ministro Justin Trudeau ha puesto en jaque al Gobierno y los líderes de la oposición amenazan con una moción de censura para destituirlo en el Parlamento.

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El primer ministro Justin Trudeau, uno de los líderes del progresismo en Canadá y en todo el mundo, está envuelto en uno de los casos de corrupción más graves de la historia del país, y tanto diputados oficialistas como opositores piden por su democión.

El escándalo de corrupción, muy poco común para la realidad política canadiense, comenzó cuando el Gobierno concedió, en el marco del programa para aliviar los efectos económicos de la pandemia del coronavirus, un contrato de 900 millones de dólares canadienses a la organización WE Charity, para ofrecer puestos de trabajo a jóvenes en Canadá. Pero tras la concesión del contrato salió a la luz que la madre, el hermano y la esposa de Trudeau habían recibido centenares de miles de dólares para participar en eventos de la organización, y que una de las hijas del actual ministro de Finanzas, Bill Morneau, también recibió enormes cantidades de dinero por esta vía.

Además, la información revelada contradice lo que se declaró hace unos días desde la oficina del Primer Ministro, ya que el personal de Trudeau había asegurado a los principales periódicos canadienses que la familia del premier nunca había recibido sumas de dinero por su presencia en las iniciativas impulsadas por la ONG en cuestión.

En primera instancia, el Partido Conservador, el principal bloque de la oposición, solicitó en el Parlamento la dimisión del ministro Morneau tras conocerse la vergonzosa información de que la organización WE Charity pagó a la familia del responsable de la cartera de finanzas más de 41.000 dólares canadienses en viajes a Kenia y Ecuador.

Más tarde fue el propio líder de la oposición, Andrew Scheer, quien manifestó su indignación a través de las redes sociales, y afirmó que el primer ministro Justin Trudeau ya no tiene la autoridad moral para ser capaz de gobernar el país.

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Si bien el Partido Liberal se mostró unido en un principio, las voces disidentes desde adentro del gobierno comienzan a darse a conocer

Un parlamentario anónimo, aunque se tienen algunas sospechas de quien pudo haber sido, reveló enromes grietas internas dentro del partido gobernante que lidera Trudeau. 

“Estoy profundamente asqueado por la abierta hipocresía de quienes se inclinan hacia “hacer lo que digo, no hagas lo que hago”. Que estamos donde estamos es el reflejo obvio de las personas que se consideran exentas de las reglas que se aplican a las personas comunes”, dijo el funcionario anónimo al periódico canadiense La Presse.

Además, otros partidos de centro-izquierda e izquierda, que apoyaban en mayor o menor medida al gobierno, comenzaron a retirar sus apoyos y tambalea la mayoría del Partido Liberal en el Parlamento.

“La guinda de este pastel de hipocresía y presunción fue descubrir que al Ministro de Finanzas, un Ministro de la Corona, se le ofrecieron viajes patrocinados (y que nunca declaró), mientras que el Código lo prohíbe estrictamente”, sentenció.

Frente a las acusaciones de corrupción, el primer ministro de Canadá pidió disculpas ayer por participar en las discusiones sobre el contrato gubernamental con la ONG WE Charity. Cometí un error al no autoexcluirme inmediatamente de las discusiones, dada nuestra historia familiar. Y estoy sinceramente arrepentido, dijo en conferencia de prensa que sembró más dudas que respuestas.

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El sistema parlamentario canadiense permite que cualquier partido inicie una “moción de censura” contra el primer ministro, una suerte de impeachment, que de ser votado favorablemente lo remueve de su cargo.

Tras la remoción, el Gobernador General de Canadá, representante de la Reina de Inglaterra, tiene que tomar la decisión si llama a nuevas elecciones o si le permite a la oposición formar gobierno. Dado que hubo elecciones hace menos de un año, todo indica que si efectivamente Trudeau es removido, hay altas probabilidades que se decida darle la oportunidad al Partido Conservador de formar gobierno, con Andrew Scheer a la cabeza.

Se necesitan 170 votos para remover a un Primer Ministro; actualmente entre quienes se mostraron favorable de destituir a Trudeau se encuentra el Partido Conservador con 121 votos y el Bloc Quebec con 32.

Si a estos 153 votos se le suman los 24 del Partido Nueva Democracia, la salida de Trudeau sería un hecho. El PND es un partido de centro-izquierda progresista que actualmente le disputa al Partido Liberal el mismo electorado, por lo que la destitución de su principal rival le podría jugar muy favorablemente en elecciones futuras, a pesar de arriesgar que tome las riendas de gobierno el Partido Conservador por lo próximos 3 años.

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Canadá

Quebec creará un impuesto para los no vacunados contra el Covid y Trudeau analiza aplicarlo en todo el país

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El gobernador de Quebec anunció que a partir del mes que viene se le empezará a cobrar un “impuesto”, o una multa, a el 10% de la población que todavía no se ha vacunado contra el coronavirus.

El gobernador de la provincia canadiense de Quebec, el socialdemócrata François Legault, ha anunciado la creación de un impuesto que será cobrado solamente a las personas que decidan no vacunarse contra el Covid-19.

El objetivo del gravamen no es recaudar, en palabras del mandatario, si no desincentivar la no vacunación. Por lo que es mejor interpetable como una multa para quienes no quieran inyectarse. Según cifras oficiales, el 10% de la población de la provincia todavía no está vacunada.

Legault, un independentista quebequés que prometió “10 años de paz” cuando llegó al gobierno en 2018 pero que luego volvería a pedir por la separación de Quebec del resto del territorio canadiense, justificó la medida basándose en la justicia social. “Es justicia social para el 90% de la población que ha hecho sacrificios al vacunarse. Creo que les debemos este tipo de medidas“, sentenció.

Con esta decisión, el Gobernador trata de recuperar terreno tras ser objeto de durísimas críticas por su gestión de la actual ola del Covid-19. A pesar de imponer todas las restricciones posibles, los medios le siguen reprochando que no hace suficiente para frenar a la variante ómicron. El lunes, el ministro de salud en Quebec, Horacio Arruda, dimitió de su cargo por la suba de casos.

Legault añadió que decretará que el pase sanitario sea demandado en más establecimientos comerciales de la provincia de Quebec. La semana pasada, el certificado de vacunación empezó a ser exigido para entrar en restaurantes, bares, tiendas de bebidas alcohólicas y de marihuana, y próximamente lo será, también, en centros comerciales y salones de belleza. 

Quebec ya tiene unos de los sistemas regulatorios más duros de Canadá para contener el Covid-19, que incluye la prohibición de que haya establecimientos abiertos de 10 de la noche a 5 de la mañana.

Quebec es la segunda provincia más poblada de Canadá, con el 22% de la población del país, y una superficie tan grande como tres veces España. Más de la mitad de ellos viven en el área metropolitana de Montreal, la segunda mayor ciudad canadiense.

El primer ministro de Canadá Justin Trudeau, dijo en conferencia de prensa esta tarde que apoya la creación de este “impuesto” para los no vacunados, y que tiene “interés” de aplicarlo a nivel nacional.

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Canadá

Un tribunal en Canadá declara inconstitucional una prueba de matemáticas para maestros por “racista”

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Un tribunal de Ontario concluyó que existen “disparidades en las tasas de éxito de las pruebas estandarizadas en función de la raza” y ordenó que se le entregue el certificado a todos los candidatos, incluso si no aprueban el examen.

La locura progresista sigue atormentando a Canadá. El Tribunal Divisional de Ontario ha dictaminado que la prueba obligatoria de competencia en matemáticas para maestros es inconstitucional, ya que por alguna razón, “afecta injustamente a los que no son blancos“.

Todos los maestros en territorio canadiense deben aprobar un examen de matemáticas si quieren enseñar la materia en las escuelas nacionales. Sin embargo, según el tribunal, las personas negras, latinas, árabes y otras minorías tienen un desempeño en promedio mucho menor que los blancos, y eso es un indicio de que los examenes son racistas.

Por lo tanto, ordenó el pasado viernes al Colegio de Profesores a conceder la certificación a todos los candidatos a maestros de este año que no hayan superado la prueba de matemática, tras concluir que existen “disparidades en las tasas de éxito de las pruebas estandarizadas en función de la raza”.

Por su parte, la Federación de Profesores de Ontario elogió la decisión del tribunal, señalando que “no hay ninguna investigación que sugiera que un examen estandarizado mejore los resultados de los estudiantes o mejore la pedagogía de los profesores”.

El gremio de profesores está contento porque a partir de ahora tendrá una mayor cantidad de adherentes, ya que a partir de ahora cualquier persona que quiera ser maestro de matemáticas, podrá, sin tener que conseguir un certificado que lo habilite.

La decisión rebajará el nivel de enseñanza en las escuelas. Si lo maestros no pueden aprobar un examen de matemáticas, ¿qué puede esperar de sus alumnos? ¿Cuál es su calificación para enseñar la materia?

Usuarios en redes sociales cuestionaron la decisión. “Tu profesor de Ontario ya no necesita aprobar matemáticas básicas para enseñar matemáticas básicas“, tuiteó el comentarista Jeffrey Blehar.

En un tono similar se pronunció el editor de la revista Quillette, Jonathan Kay. “El sindicato de profesores de Ontario está muy emocionado porque sus miembros no tendrán que saber matemáticas. Otro gran día para los estudiantes de Ontario“, ironizó.

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A pesar de perder el voto popular, Trudeau consigue la mayoría en el Parlamento y reelige en Canadá

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Justin Trudeau no consigue la mayoría propia pero podrá formar gobierno con los laboristas del NPD y los ecologistas del Partido Verde, en una coalición de extrema izquierda.

El ultra-progresista Justin Trudeau salió triunfante de la elección anticipada que convocó para este lunes 20 de septiembre. Sin embargo, no logró ninguno de sus objetivos. Nuevamente el izquierdista Partido Liberal perdió el voto popular y no logró conseguir la mayoría propia en el Parlamento.

Trudeau había convocado estos comicios porque estaba gobernando hasta el momento en minoría, con 155 diputados de los 170 necesarios, y estaba necesitando negociar cada ley con partidos opositores chicos de izquierda para llevar a cabo su gobierno.

Estos partidos hicieron valer su voto en la aprobación del Presupuesto 2022 y pidieron puntos fundamentales de sus agendas, lo que llevó al primer ministro canadiense a tratar de aprovechar la supuesta suba de imagen que tuvo en los últimos meses por el exitoso plan de vacunación y agrandar su presencia parlamentaria, pero falló estrepitosamente al respecto.

Al 92% escrutado, el Partido Liberal de Trudeau solo ha ganado 1 banca, pasando de 155 a 156 escaños, todavía muy lejos de la mayoría. Por su parte, el opositor Partido Conservador, a pesar de obtener la victoria en el voto popular, solo consiguió 121 bancas, 2 más que en la elección pasada.

Canadá usa un sistema mixto, que mezcla el modelo parlamentario de gobierno con una elección por circunscripción uninominal, lo que quiere decir que cada distrito elige a un solo representante y no elige listas que se asignan por sistema d’hont. Esto lleva a que por ya dos elecciones consecutivas, los conservadores ganan el voto popular pero no ganan los suficientes distritos como para tener mayoría en el Parlamento.

En tercer lugar quedó el independentista Bloque Quebequés con 32 bancas, un partido de centroizquierda que busca la autonomía de Quebec del resto de Canadá. Si bien el partido fue un desprendimiento del predecesor del Partido Conservador, en los últimos 20 años pasó de tener una agenda de centroderecha a una de centroizquierda.

Cuarto quedó el Nuevo Partido Democrático con 27 bancas, un partido creado por sindicalistas en la década del ’60, que migró con los años de una izquierda laborista a una izquierda socialdemócrata, preocupada principalmente por cuestiones migratorias y la inclusión de minorías en la cultura canadiense. Su líder, Jagmeet Singh, es un indio de descendencia punjabi, ha hecho de la campaña un tema completamente racial y étnico.

El último en conseguir bancas fue el Partido Verde, con 2 escaños. La formación dirigida por la afrocanadiense Annamie Paul es una antisemita, supremacista negra y radicalmente feminista, pero puede ser la clave para la formación de un gobierno de coalición para que Trudeau consiga su mayoría.

Todo indica que Trudeau pasará a formar un inusual gobierno de coalición junto a Jag Singh y Anna Paul, logrando entre los tres partidos 185 bancas, en una coalición de extrema izquierda como nunca se ha visto en Canadá, donde los puntos en común son del estilo de impuestos a la riqueza, a la propiedad ociosa, multas por no dirigirse “correctamente” con los pronombres de personas trans o por no estar vacunado.

Lamentablemente, una de las grandes revelaciones de la campaña, el derechista Maxime Bernier, con su Partido Popular, un desprendimiento del Partido Conservador que reivindica a la derecha clásica, y toma muchas cosas del trumpista estadounidense, no logró imponerse en ningún distrito y, a pesar de haber sido el cuarto partido más votado del país, no consiguió ni un solo escaño en esta elección.

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