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Estados Unidos

Biden eligió a Janet Yellen como Secretaria del Tesoro, una histórica del sistema financiero y aliada de Wall Street, provocando la furia de la extrema izquierda

En las últimas horas, se reportó que el autoproclamado Presidente-Electo, Joe Biden, habría elegido a la keynesiana Janet Yellen como Secretaria del Tesoro, provocando la ira de la extrema izquierda que esperaba ocupar ese cargo.

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Luego del anuncio y de la presentación de los funcionarios que integrarán la cartera de Seguridad Nacional bajo un posible gobierno de Joe Biden, diversos medios demócratas reportan que el autoproclamado Presidente-Electo ya eligió quién ocupará otro de los más importantes cargos dentro del país: el de la Secretaría del Tesoro, el equivalente al Ministro de Hacienda (Economía) en otros países. 

Se trata de Janet Yellen, una economista de 74 años que cuenta con una larga trayectoria gubernamental dentro de las administraciones demócratas, desempeñándose como la principal asesora económica del ex presidente Bill Clinton entre 1997 y 1999, y también como la Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), cumpliendo su mandato entre febrero del 2014 hasta febrero del 2018, cuando fue despedida por Donald Trump.

Yellen, que se define a sí misma como keynesiana y es una fundamentalista de la intervención estatal en el mercado tanto industrial como financiero, mantuvo durante su etapa al frente de la FED una política monetaria expansiva, signada por sus bajas tasas de interés e hiper-liquidez en los mercados. 

Uno de los encargados de dar la noticia de la designación fue el economista heterodoxo y simpatizante del régimen chavista Joseph Stiglitz, quien llenó de elogios a Yellen. Stiglitz compartió su Premio Nobel del año 2001 con el marido de Yellen, George Akerlof.

Stiglitz, un economista castrochavista que ha tomado control total de la academia de economía en Estados Unidos, ya había puesto a un discípulo suyo al frente de la economía argentina, con la designación de Martín Guzmán. Ahora, también podría tener a alguien de confianza al frente de la economía más importante del mundo.

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Si finalmente los esfuerzos legales del presidente Trump fracasan en su intento, Yellen tendrá, como Secretaria del Tesoro, un problema urgente del cual ocuparse: gestionar los nuevos paquetes de estimulo para mitigar los efectos de la pandemia del COVID-19, que actualmente los demócratas están bloqueando en el Senado por ser “demasiado austero“.

En sus últimas entrevistas, la economista expresó la necesidad de que el gobierno del Trump gaste y emita aún más dinero para hacer frente a la crisis generada por la pandemia, exhortando al Gobierno de que también tome más deuda, ya que “los intereses mundiales en los próximos años probablemente sean más bajos“. 

La realidad es que los líderes demócratas en el Congreso, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, prefieren pasar medidas de estímulo en enero y bajo la administración Biden, para que los demócratas se lleven todo el crédito de ayudar a los más necesitados, a pesar de que Trump está tratando de pasar esta ley desde octubre.

Por último, y probablemente bajo recomendación de Yellen, los demócratas quieren incluir una clausula en el paquete de estímulo que incluya medidas de salvataje financiero a los gobiernos estatales demócratas que se encuentran con los números en rojo hace varias décadas.

A nivel internacional, se prevé que Yellen mantenga una política mucho más amigable con China y cese la guerra comercial con el gigante asiático, como así también descarte totalmente la política de retorno a suelo nacional de las fábricas de las grandes empresas estadounidenses que se encuentran en China como la que Trump está llevando a cabo.

A su vez, si sigue las propuestas de campaña de Biden, por estar al frente del Departamento del Tesoro, Yellen deberá ser quien levante las sanciones económicas impuestas por Trump a Cuba, Venezuela, Nicaragua, China e Irán.

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A pesar de que sus propuestas para dirigir la economía estadounidense están más cerca del socialismo que nunca, la elección de Yellen causó malestar dentro del ala de extrema izquierda del Partido Demócrata, quien le continúa exigiendo cargos estatales a Biden como retribución de su militancia y su apoyo en la campaña.

Una de las principales referentes de la izquierda del Partido Demócrata, Elizabeth Warren, habría pujado fuertemente para ocupar el puesto, pero fue rechazada por el círculo intimo del candidato debido a que su designación no hubiese sido del agrado de los mercados.

Según la agenda de estas dos mujeres, no habría tantas diferencias entre sus medidas, sin embargo, Yellen es una histórica del sistema financiero estadounidense, mantiene excelentes contactos con el sector empresarial y es la  aliada más grande que tiene Wall Street en cualquier gobierno.

De esta manera, Biden continúa demostrando que su gobierno sería de corte obamista, y así como el ex presidente, tratará de balancear entre el ala progresista de izquierda y el ala de extrema izquierda marxista con medidas y no con nombres.

Desde el comienzo de milenio, el Partido Demócrata ha atravesado un importante giro a la izquierda. En los últimos años, figuras como Warren, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio Cortez, Rashida Tlaib y Ilhan Omar, todos de ideología marxista, han llegado a importantes cargos de poder pero, más importante, han sabido posicionarse como los líderes de la base de votantes demócratas.

A pesar de que Biden fue el candidato que impulsó el establishment, y recibió los votos de tanto demócratas como republicanos anti-Trump, el ala de extrema izquierda apoyó su candidatura con la expresa condición que sus figuras sean incluidas en el gabinete de gobierno

Biden no fue un candidato de “unidad” entre los radicales y el establishment: Biden fue impuesto por la jerarquía del Partido Demócrata, y cuando ganó la nominación tuvo que salir a buscar la militancia de Sanders, a cambio de promesas infundadas.

Hasta el momento, el eventual gobierno de Biden está siendo integrado por históricos burócratas, funcionarios defensores de grandes corporaciones y belicistas.

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Estados Unidos

A pesar de aceptar a miles de mexicanos, Joe Biden ordena la deportación masiva de haitianos

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Joe Biden anda persiguiendo a caballo a los inmigrantes haitianos que tratan de entrar en Estados Unidos desde la frontera sureña.

El gobierno de Estados Unidos dio inicio al proceso de deportación de decenas de miles de migrantes haitianos, gracias a una orden de la Casa Blanca para regularizar la situación en Del Río, Texas.

La decisión surgió luego de que se identificaran a unos 15 mil haitianos acampando en la frontera con México, impidiendo el paso de los inmigrantes mexicanos. Un número importante de personas están siendo monitoreadas y reubicadas por el personal de orden y seguridad para seguir con el plan de retornar a los migrantes irregulares hasta su país de procedencia.

Este movimiento migratorio podría ser uno de los más grandes en la historia estadounidense, ya que son decenas de miles de personas las que serán expulsadas del país en tiempo récord.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, unos 14.800 migrantes, mayoritariamente de Haití, acampaban bajo un puente en la frontera sur de Estados Unidos, una crisis humanitaria que el gobierno primero negó y ahora está poniendo en aprietos a Joe Biden.

Los migrantes están en una zona controlada por las autoridades de aduanas y fronteras, que desplegaron 400 efectivos adicionales para tratar de contener la crisis y “mejorar el control del área”, según un comunicado del Departamento de Seguridad.

Las autoridades indicaron que añadirán “transporte adicional para acelerar el ritmo de vuelos e incrementar la capacidad” de traslado “hacia Haití y otros destinos en las próximas 72 horas”.

Casi 15 mil haitianos acampan del lado de México esperando entrar a Estados Unidos.

Lo que resulta curioso es que Joe Biden había hecho campaña durante 2020 diciendo que Trump era racista y xenófobo por tener una política migratoria estricta. Incluso, Biden está demostrando ser extremadamente selectivo con la procedencia de inmigrantes.

Mientras permite que entren miles de mexicanos todos los días, además de personas del Medio Oriente, como Siria o Afganistán, pero expulsa violentamente a inmigrantes procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Incluso Biden habilitó a la Policía Fronteriza a cazar a los haitianos con caballos y látigos, una práctica que era muy común para agarrar inmigrantes ilegales mexicanos en las vastas fronteras, pero que había sido prohibida por Obama en 2010.

¿Por qué Joe Biden no quiere dejar entrar haitianos a Estados Unidos pero sí a los mexicanos? ¿Será porque históricamente los haitianos votan más republicano que demócrata?

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Estados Unidos

CNN asegura que Trump está llevando a cabo un “gobierno paralelo en las sombras”

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Un extraño artículo de análisis de CNN expone una serie de medidas que el ex presidente está tomando para mantener una línea ejecutiva paralela a la Casa Blanca.

En una extraña nota de análisis, el periodista de CNN Chris Cillizza publicó un artículo “revelando” una “presidencia en las sombras” de Donald Trump.

“Un beneficio de no haber admitido nunca que perdiste una elección presidencial —aunque, por supuesto, la perdiste— es que puedes seguir actuando como el presidente, escribe Cillizza. “Eso es exactamente lo que Donald Trump está tratando de hacer en estos días, supervisando una especie de presidencia en las sombras para la base del Partido Republicano en la que el Covid-19 no es un problema tan grande, le robaron las elecciones de 2020 y él tenía razón sobre, bueno, todo lo demás”.

Trump se ha estado haciendo cargo de muchas cosas que Joe Biden, por su propia ideología de izquierda o por su galopante demencia senil, no ha querido o no ha podido hacer.

“El último ejemplo de la presidencia desde las sombras de Trump se produjo el miércoles, cuando The Washington Post informó que Trump había hablado con varios de los familiares de los soldados estadounidenses que fueron asesinados por un terrorista suicida  en Afganistán, explica CNN. Hasta la fecha Biden no ha hablado con ellos, e incluso les faltó el respeto cuando miró su reloj mientras estaba impacientemente esperando que terminara el funeral de los 13 soldados caídos.

Varias de estas familias se negaron a reunirse o hablar con Biden, pero sí aceptaron el llamado de Donald Trump. Mientras otras directamente confrontaron al presidente demócrata por su desastrosa retirada luego de que el republicano pusiera fin a la guerra en Afganistán después de 20 años de ocupación estadounidense.

Trump también se hizo cargo de hablar con los policías y bomberos de la Comisaría 17° de Manhattan, que pusieron su cuerpo para rescatar a los estadounidenses tras el ataque a las Torres Gemelas. Joe Biden solo asistió al evento en Ground Zero, en el que no pronunció palabra y se fue sin saludar a los veteranos del atentado.

Otro de los indicios de esta “presidencia en las sombras” es el rol activo que está teniendo Trump con los gobernadores republicanos, como Ron DeSantis en Florida o Greg Abbott en Texas. El ex mandatario está prácticamente trabajando con ellos en lo que en Estados Unidos se conoce como “policy making”, determinando cómo proteger la frontera, bajar los impuestos, conseguir financiación y rechazar las cuarentenas de Biden.

Además Trump está teniendo un rol importante en la selección de candidatos a diputados y senadores para las elecciones de medio término en 2022. Está eligiendo todos candidatos propios, trumpistas, que puedan desplazar en las internas a los candidatos del establishment republicano.

La oficina de Trump en Mar-a-Lago

“La regla general para los expresidentes es mantenerse al margen de los asuntos nacionales, sabiendo quizás mejor que nadie en el planeta que no están al tanto del espectro completo de un tema de la misma manera que el presidente en turno”, trata de justificar CNN sobre por qué Trump debería minimizar su rol político.

“Una pospresidencia es su propio tipo de cargo, con un mandato limitado solo por la muerte, y ocupado en un momento dado por unos pocos hombres, cada uno con sus propias ideas sobre cómo ejercer un tipo de poder más abstracto”, asegura el artículo, y lo compara con Bush: “George W. Bush regresó a Texas, se dedicó a la pintura y casi nunca ofreció comentarios —positivos o negativos— sobre Barack Obama”.

Sin embargo, la pospresidencia de Trump es una casi sin precedente histórico. El 95% de los votantes republicanos cree que la elección fue robada y sigue viendo a Trump como el líder del Partido Republicano, algo que nunca había pasado con un presidente de un solo término.

Además, es la primera vez que un presidente pierde la reelección con un índice de imagen positiva entorno al 50%. De hecho, es el primer mandatario en dejar la Casa Blanca con un nivel de aprobación así desde Ronald Reagan en 1988.

El hecho de que Trump dice continuamente que quiere volver a candidatearse en 2024, y que logró que su base entienda que hubo fraude electoral en 2020, convierten a la pospresidencia de Trump en una sin comparación en la historia del país. Algo que CNN interpreta como un “gobierno paralelo en las sombras”.

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Estados Unidos

Biden obligará a los extranjeros a estar vacunados contra el coronavirus para poder ingresar al país

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Luego de decir durante cuatro años que Trump era racista por pedir documentación a los inmigrantes, Biden decretó que nadie puede entrar al país sin estar previamente vacunado.

A pesar de haber tenido un discurso tajante en contra de limitar la inmigración, habiendo acusado a Trump de racista y xenófobo por pedir documentación a los inmigrantes, ahora Joe Biden decretó que todos los extranjeros adultos deben estar vacunados contra el coronavirus si quieren ingresar al país, sea con VISA de trabajo o de turista.

Hasta el momento, las restricciones eran incluso más duras. Estados Unidos había prohibido a la mayoría de los ciudadanos no estadounidenses que en los últimos 14 días hayan estado en el Reino Unido, los 26 países Schengen de Europa sin controles fronterizos, además de Irlanda, China, India, Sudáfrica, Irán y Brasil, de ingresar al país, sea cual sea su situación vacunatoria.

Ahora los pasajeros totalmente vacunados podrán viajar una vez que se levante la prohibición dentro de unas semanas, y también se permitirá la entrada de personas que participen en ensayos clínicos de fórmulas aún no aprobadas en Estados Unidos, como la canadiense. No obstante, deberán presentar una prueba de PCR negativa hecha 72 horas previas al viaje, sin necesidad de realizar una cuarentena al llegar.

En síntesis, las vacunas aprobadas para el ingreso a Estados Unidos son Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Sinopharm y Sinovac. Vacunas como la Sputnik rusa y la Abdala cubana no permitirán el ingreso al país.

Por su parte, los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior también deberán someterse a una prueba un día antes y un día después de regresar al país. Por ahora, no se le exigirá a los propios que estén vacunados para salir y entrar al país.

El sector turístico temía que el gobierno de Biden no levante las restricciones a los viajes durante meses o potencialmente hasta 2022. El premier británico, Boris Johnson, tenía en su agenda pedirle al presidente estadounidense que permita la entrada de viajeros británicos, en el marco de la reunión que sostendrán en la Casa Blanca en los próximos días.

Las restricciones de viaje, que estaban en pie desde marzo de 2020, habían sido muy criticadas por los socios europeos, donde el porcentaje de vacunación es mayor que el de Estados Unidos, y la situación epidemiológica está más controlada.

La curva de casos en Estados Unidos ha permanecido en una meseta en los últimos días, con un promedio de casi 150 mil contagios por jornada, aunque la cantidad de muertes se mantiene en alza, superando las 2.000 por día. Esto con casi el 55% de la población vacunada, con uso de barbijo obligatorio en casi todos los Estados y con todavía restricciones severas en muchos distritos del país.

Biden ha culpado de estos números a los no vacunados, a pesar de que la gran mayoría de los pacientes de Covid son los vacunados, que se agarran la variante Delta. La Casa Blanca ha elevado la presión sobre los no vacunados y la medida sobre los pasajeros podría enfatizar su deseo de alcanzar un 90% de inmunización en todo el país.

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