Seguinos en redes

Estados Unidos

Biden elimina las sanciones que prohibían enviar remesas a Cuba porque se las quedaba el régimen comunista

Publicado

en

Los republicanos denuncian que todo el dinero enviado cae en las manos de la dictadura castrista, que maneja toda las finanzas del país.

El presidente Joe Biden anunció que levantará las sanciones económicas a la dictadura castrista, sanciones que habían sido impuestas en la gestión de Donald Trump a modo de represalia por la violación sistemática a los derechos humanos en la isla.

En contra de sus propios votantes latinos refugiados del régimen socialista, Biden anunció que se levantará la restricción de transferencia de remesas desde Estados Unidos hacia Cuba, y se liberalizarán las transferencias de donaciones aún entre personas que no pertenecen a un mismo grupo familiar.

Hasta ahora, regía un límite de hasta US$ 1.000 dólares por trimestre para remesas familiares, y quedaban terminantemente prohibidas las remesas no familiares. Estas disposiciones quedarán sin efecto por orden de Biden. También se permitirán los vuelos entre ambos países con fines educativos y comerciales, siguiendo la misma línea que ya había sido adoptada en 2016 por la administración de Barack Obama.

El Gobierno explicó la idea detrás de las medidas, y aseguró de que se trata de un mecanismo para ayudar a la población cubana a subsistir económicamente, pero, al mismo tiempo, sin enriquecer o apoyar a la dictadura. Esta fue la justificación oficial que ofrecieron los funcionarios de la Casa Blanca para levantar las restricciones de Trump.

“Con estas acciones buscamos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos, para que puedan llevar una vida exitosa en casa”, anunció el Departamento de Estado liderado por Antony Blinken.

Sin embargo, y pese a las intenciones de las medidas, estas podrían ser fuertemente contraproducentes. Así como otros países con economías reprimidas, Cuba mantiene un régimen de control de cambios y control de la cuenta capital y financiera, en la cual se encuentran precisamente las transferencias de remesas internacionales.

Cualquier movimiento con divisas, tanto de entrada como de salida en Cuba, se encuentra controlado por el Gobierno del mismo modo en que ocurre en Argentina o en otros países con este tipo de restricciones. Se corre el riesgo de que los dólares enviados terminen siendo cancelados por paridades cambiarias desfavorables (como típicamente ocurre con los cepos cambiarios), y que el régimen cubano termine aprovechando la mayor afluencia de divisas.

Esta última postura estuvo vigente al momento de la toma de decisiones durante la administración Trump, cuando se buscaba ahogar económicamente al régimen socialista hasta tanto cesara la violación sistemática de derechos humanos en ese país.

Las medidas de los demócratas despertaron un fuerte descontento social entre los cubanos-americanos, siendo que muchos de ellos habían sido votantes de Biden en 2020 y ahora se sienten traicionados.  

Estados Unidos

Mensaje de voz filtrado de Biden a su hijo lo complica: “Quiero que hablemos de nuestros negocios en China”

Publicado

en

Joe Biden le envió un audio a Hunter en diciembre de 2018 diciendo que quería hablar con él después de leer una historia del New York Times sobre los tratos de Hunter con el gigante petrolero chino CEFC.

Un mensaje de voz del 12 de diciembre de 2018 que se filtró a la prensa puso contra las cuerdas al presidente Joe Biden y, nuevamente, a su hijo Hunter Biden, reporta en exclusiva el DailyMail.com.

El mensaje fue rescatado del minado de datos de la computadora portátil que se olvidó en un taller de reparación en 2020. En ella, se encontró un back-up completo del iPhone de Hunter Biden, con cientos de chats.

Entre ellos, uno se destacaba: “Papá“. Al abrir el chat, uno de los audios llamó la atención de los periodistas que llevan ya dos años investigando la información guardada en el disco duro de esa laptop.

“Cómo andas amigo. Soy Papá. Son las 8:15 del miércoles a la noche. Cuando puedas llamame. No es urgente, solo quiero hablar contigo de nuestros [negocios en China]. Creo que el artículo que se publicó online, y que va a salir impreso mañana en el Times fue muy bueno. Creo que fuiste muy claro. Pero bueno, cuando tengas una oportunidad llamame. Te amo”.

El artículo al que hace referencia fue publicado ese mismo 12 de diciembre a la noche, bajo el titulo de “Un magnate chino buscó poder e influencia: Ye Jianming cortejó a la familia Biden y se conectó con exfuncionarios de seguridad de los Estados Unidos“, en referencia a tratos oscuros entre Hunter Bien y el presidente del gigante petrolero estatal chino CEFC.

La historia del New York Times de 2018 señaló que el presidente de CEFC, Ye Jianming, había sido arrestado en China y su principal lugarteniente, Patrick Ho, había sido condenado en los Estados Unidos por sobornar a funcionarios africanos para ayudar a Irán a evadir las sanciones petroleras.

El artículo revela que Ye se había reunido con Hunter en un hotel de Miami en 2017 para discutir “una asociación para invertir en acuerdos de infraestructura y energía estadounidenses”. Hunter fue entrevistado por el Times para la nota, y negó cualquier vínculo.

El New York Times informó que cuando arrestaron a Ho, el corrupto funcionario chino llamó al hermano de Joe, Jim Biden, quien trabajaba con Hunter, pidiendo hablar con él para “solucionar esto”. Hunter aceptó poco tiempo después representarlo legalmente a Ho en Estados Unidos, pero después terminó renunciando como su abogado.

El presidente ha negado repetidamente que haya hablado alguna vez sobre los negocios extranjeros de Hunter con su hijo, a pesar de la abrumadora evidencia de lo contrario. En el mismo debate presidencial con Trump en 2020 le mintió a toda la nación cuando dijo que nunca habló de los negocios que su hijo y su hermano tienen en China, Rusia o Ucrania con ellos.

Los archivos en la computadora portátil de Hunter muestran que en 2015 llegó a un acuerdo con la Ye Jianming por millones de dólares a cambio de abrirle la puerta de la Casa Blanca y ponerlo en contacto directo con Joe Biden, que en ese momento era vicepresidente del país..

En varios videos, mensajes de texto y correos electrónicos, Hunter se refiere a Patrick Ho como el “jefe de espionaje de China”, un referencia muy acertada, ya que estaba siendo monitoreado por el FBI por su trabajo de espía para China, según una orden FISA obtenida por DailyMail.com.

Patrick Ho era vicepresidente de CEFC pero su verdadero rol era viajar por el mundo y extender la influencia de China por todos los gobiernos que pudiera. Se lo considera ampliamente como el cerebro de la Brick & Road Initiative (Nueva Ruta de la Seda), con la que el régimen de Xi Jinping actualmente está subyugando a decenas de países en todo el mundo, que aceptan préstamos impagables del Banco Chino, para construir puertos, aeropuertos, rutas y trenes, y cuando no pueden pagar esas obras pasan a ser propiedad china. Países como Somalía, Etiopía y la propia Argentina ya han caído en esta trampa de la dueda.

Patrick Ho, supuestamente preso en Hong Kong, en realidad, está desaparecido y sus familiares aseguran que no lo ven hace 2 años.

Tengo otro reportero del New York Times llamando sobre mi representación del Dr. Patrick Ho, el maldito jefe de espionaje de China que comenzó la compañía que fundó mi socio [Jianming], que tiene un valor de US$ 323 mil millones y ahora está desaparecido“, se lo escucha diciendo a Hunter a una amiga suya en una grabación del 11 de mayo de 2018.

El mensaje de voz de Joe a Hunter sobre el artículo del Times es el último de una cantidad abrumadora de evidencia que sugiere que el presidente mintió acerca de no saber sobre los negocios extranjeros de su hijo. Muy por el contrario, toda la evidencia indica que estuvo extremadamente interesado, casi como si no solo supiera, si no que fue él quien lo mandaba a hacer estos negociados.

Por ejemplo, el entonces vicepresidente asistió a una cena en Washington D.C. con importantes empresarios de Ucrania, Kazajstán y Rusia en 2015. Un chequeo del New York Post reveló que absolutamente todos los invitados eran socios comerciales de Hunter.

De hecho, en un reciento correo electrónico filtrado del hijo del presidente, admite que la cena era “aparentemente para discutir la seguridad alimentaria”, pero que “en realidad era una oportunidad para presentar a los clientes” que habían pagado para conocer a Joe Biden.

La Casa Blanca en ese momento encabezada por Barack Obama negó en un principio la asistencia de Joe, pero luego, cuando aparecieron fotografías de él allí, afirmó que solo fue una breve visita.

Joe también conoció a otro de los socios comerciales chinos de Hunter, Jonathan Li, cuando llevó a su hijo a un viaje del Air Force 2 a China en 2013. Se cree que Li fue el primer cliente de Hunter, que le pagó para conocer a su padre. Luego, en 2014, importantes empresarios mexicanos Carlos Slim y Miguel Alemán Velasco se reunieron por horas con Joe Biden en la residencia oficial del vicepresidente, mitín por el cual le pagaron millones de dólares a Hunter para que organice, según admite él mismo en otro correo electrónico filtrado.

Por último, los resumenes de cuenta encontrados en los correos electrónicos de la computadora portátil de Hunter muestran que él y su padre compartían una cuenta bancaria y pagaban las cuentas del otro, mientras que el socio comercial de Hunter, Eric Schwerin, pagaba los impuestos de Joe Biden.

Joe Biden se reunió con los multimillonarios mexicanos Carlos Slim y Miguel Alemán Velasco, socios comerciales de su hijo Hunter, en la oficina del vicepresidente en 2014.

Seguir Leyendo

Estados Unidos

La mujer de Jeffrey Epstein, acusada de tráfico de niñas para su red de pedofilia, condenada a 20 años de prisión

Publicado

en

La sentencia de Ghislaine Maxwell fue un papelón de la justicia de Estados Unidos. Las víctimas habían pedido 60 años y el juez dio solo un tercio del tiempo y no pidió publicar lista de clientes.

Ghislaine Maxwell, la ciudadana británica que durante su noviazgo con el millonario Jeffrey Epstein se convirtió en la principal reclutadora de niñas para la red de pedofilia de su marido, fue condenada este martes a 20 años de prisión y una multa de US$ 750.000.

La sentencia fue duramente criticada por las víctimas, que habían pedido por lo menos 60 años para Maxwell, lo que hubieran hecho que la mujer de 60 años no saldría nunca más de la cárcel hasta su muerte. La cantidad de tiempo fue decisión de la jueza federal de distrito Alison J. Nathan.

También fue ampliamente criticado que el juez no pidió en ningún momento la lista de clientes de la proxeneta, y es la primera vez que en un caso donde se condena a los líderes de una red de pedofilia no se expone la lista de clientes. La poderosa pareja cortejaba a ricos y famosos mientras atraían a niñas vulnerables de hasta 14 años y luego las explotaban.

Los fiscales dijeron que Epstein, quien apareció supuestamente suicidado en su celda en 2019 mientras esperaba el juicio, abusó sexualmente de niños cientos de veces durante más de una década, y no podría haberlo hecho sin la ayuda de Maxwell, su novia de toda la vida.

La condena, dictada en diciembre por un jurado, la declaró culpable de tráfico sexualtransportar a menores para que participen en actos sexuales ilegales y dos cargos de conspiración.

“Es importante enfatizar que aunque Epstein fue central en este esquema criminal, la Sra. Maxwell no está siendo castigada en lugar de Epstein o como representante de Epstein. El comportamiento de Maxwell fue atroz y depredador en sí mismo”, aclara la sentencia.

“El estado de derecho exige, y este tribunal está de acuerdo, que ya seas rico, poderoso o completamente desconocido, nadie está por encima de la ley”, lee el veredicto. “Maxwell participó directa y repetidamente y durante muchos años en un plan horrible para atraer, transportar y traficar niñas menores de edad, algunas de tan solo 14 años”.

Annie Farmer, víctima de Jeffery Epstein, llega con la abogada Sigrid McCawley para la sentencia (REUTERS/Shannon Stapleton)Annie Farmer, víctima de Jeffery Epstein, llega con la abogada Sigrid McCawley para la sentencia.

Sarah Ransome y Elizabeth Stein, víctimas de Jeffery Epstein, llegan para la sentencia del juicio de Ghislaine Maxwell (REUTERS/Brendan McDermid)Sarah Ransome y Elizabeth Stein, víctimas de Jeffery Epstein, llegan para la sentencia del juicio de Ghislaine Maxwell.

Maxwell, que vestía un uniforme azul de prisión y una máscara blanca para cumplir con las reglas del coronavirus, miró hacia un lado cuando se anunció la sentencia, pero por lo demás no reaccionó. También se había sentado en silencio antes, mientras la fiscal federal adjunta, Alison Moe, contaba cómo Maxwell sometió a las niñas a “pesadillas horribles” al llevarlas a la isla de Epstein.

“Eran socios en el crimen juntos y abusaron de estos niños juntos”, dijo en las lecturas previas a la sentencia, llamando a Maxwell “una persona que era indiferente al sufrimiento de otros seres humanos”.

Cuando tuvo la oportunidad de hablar, Maxwell dijo que simpatizaba con los sobrevivientes y que era “el mayor arrepentimiento de mi vida haber conocido a Jeffrey Epstein”, y lo llamó “un hombre manipulador, astuto y controlador que vivió una vida profundamente compartimentada”, haciéndose eco de las afirmaciones de sus abogados defensores de que Epstein era el verdadero autor intelectual.

Maxwell, que niega haber traficado o abusado de nadie, dijo que esperaba que su condena y su “encarcelamiento inusual” trajeran alguna “medida de paz y finalidad” a las víctimas.

La jueza se negó a dejar que Maxwell escapara de la culpabilidad, y tras su declaración, aclaró que Maxwell estaba siendo castigada por sus propias acciones, no por las de Epstein. Llamó a los crímenes “atroces y depredadores” y dijo que Maxwell, como una mujer adulta, proporcionó una apariencia de seguridad mientras “normalizaba” el abuso sexual a través de su participación, aliento e instrucción.

Varios sobrevivientes describieron su abuso sexual, incluida Annie Farmer, cuya voz se quebró varias veces cuando dijo: “Seguiremos viviendo con el daño que nos causó”. Farmer dijo que su hermana y ella misma intentaron hacer públicas sus historias sobre Epstein y Maxwell hace dos décadas, solo para que la poderosa pareja las callara a través de amenazas e influencia con las autoridades.

La llegada de Trump al poder, dicen las fuentes con conocimiento de la causa, destrabó muchas instancias judiciales que permitieron que fiscales federales se animen a tomar el caso. Epstein era muy cercano a los Clinton, a Obama y a Joe Biden, y las víctimas han dicho off the record que por muchos años la Casa Blanca intervino directamente para que sus denuncias no lleguen a la prensa.

Aproximadamente desde fines de la década del ’80, decenas de mujeres han caído en las garras de Epstein. Muchas describieron a Maxwell actuando como una empleada del magnate neoyorquino que las reclutaba para darle masajes a Epstein. Generalmente en países de bajos recursos, donde a veces incluso se las compraba a sus padres o directamente las secuestraba.

Cuatro de estas mujeres, que se estiman en los cientos, se animaron a testificaron que fueron abusadas cuando eran adolescentes en la década de 1990 y principios de la década del 2000 en las mansiones de Epstein en Florida, Nueva York, Nuevo México y las Islas Vírgenes.

Tres fueron identificadas en la corte solo por sus nombres o seudónimos para proteger su privacidad: Jane, una actriz de televisión; Kate, una ex modelo del Reino Unido; y Carolyn, ahora una madre que se recupera de la adicción a las drogas. La cuarta fue Farmer, la única acusadora que se identificó en la corte con su nombre real, después de hablar públicamente, diciendo que no les tiene miedo.

Describieron cómo Maxwell los cautivó con conversaciones, obsequios y promesas de que Epstein podría usar su riqueza y conexiones para ayudarlas a cumplir sus sueños. Luego ella los llevaba a darle “masajes” a Epstein y a otros clientes. Masajes que se volvían sexuales y después cuando se querían ir, no las dejaban, quedando a veces por varios meses secuestradas en las mansiones del millonario.

Carolyn testificó que ella era una de varios adolescentes que vivían cerca de la casa de Epstein en Florida a principios de la década de 2000 y aceptó una oferta para masajearlo a cambio de un billete de US$ 100. Ella tenía 14 años, y desde ese momento estuvo casi 10 meses secuestrada en la mansión, donde fue abusada en repetidas ocasiones.

Las acusaciones contra Epstein surgieron públicamente por primera vez en 2005. Se declaró culpable de cargos sexuales en Florida y cumplió 13 meses en la cárcel, gran parte de ellos en un programa de liberación laboral como parte de un acuerdo criticado como indulgente. Posteriormente, se le pidió que se registrara como delincuente sexual.

En los años siguientes, muchas mujeres demandaron a Epstein por los abusos. Una mujer, de las más famosas denunciantes, de nombre Virginia Giuffre, afirmó que Epstein y Maxwell también la habían prostituido contra su voluntad para que tuviera citas sexuales con hombres poderosos, incluido el príncipe Andrew del Reino Unido, con quien tiene una demanda abierta.

Los fiscales federales en Nueva York revivieron el caso contra Epstein por orden de la Casa Blanca de Trump, después de que las historias del Miami Herald en 2018 atrajeran nueva atención a sus crímenes. Fue arrestado en 2019, pero apareció suicidado un mes después.

Once meses después de su muerte, Maxwell fue arrestada en una finca de New Hampshire. Ciudadana estadounidense, británica y francesa, ha permanecido en una cárcel federal en la ciudad de Nueva York desde entonces.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell en un evento en Nueva York, 16 de mayo de 1995Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell en un evento en Nueva York, 16 de mayo de 1995.

Seguir Leyendo

Estados Unidos

Las principales compañías lanzan un programa para pagar los viajes de empleadas embarazadas a estados donde puedan abortar

Publicado

en

Tras el fallo de la Corte Suprema, 26 estados prohibieron el aborto. Las empresas más importantes del país se unen y anuncian que costearán los viajes a estados donde siga siendo legal.

Las principales corporaciones de Estados Unidos se han movilizado rápidamente para lanzar un programa de apoyo y asistencia financiera a las empleadas embarazadas que se ubican en estados que hayan prohibido los abortos, para que viajen a aquellos donde sigue siendo legales y puedan terminar con la vida de su hijo.

La decisión fue anunciada tan solo dos días después del histórico fallo de la Corte Suprema, que derogó el aborto a nivel nacional y devolvió la decisión a los estados. Desde 1973, regía el fallo Roe v. Wade, que prohibía a los estados regular el aborto en sus distritos.

Con este nuevo fallo, Dobbs v. Jackson, cada Legislatura estatal podrá decidir qué restricciones le pone al aborto. Automáticamente, 26 estados dominados por el Partido Republicano restituyeron leyes previas a 1973 que entraron en efecto inmediatamente prohibiendo el aborto excepto en riesgo de vida de la madre.

Estados que automáticamente prohibieron el aborto tras el fallo de la Corte Suprema.

A partir de julio, las empresas cubrirán los gastos, como pasajes aéreos, alojamiento y costo del procedimiento, en los que puedan incurrir las empleadas en lugares como Texas si quieren someterse a un aborto.

Quien encabezó esta idea fue el banco Citigroup, y sumó rápidamente a las financieras Bank of America, Goldman Sachs, y JP Morgan. Pero también sumó a empresas tecnológicas como Amazon, Tesla, Microsoft, Google, Apple, Facebook, Oracle y HP, además de las compañías del mundo del entretenimiento como Disney, Condé Nast, Warner Bros Discovery y Netflix. La lista sigue: Starbucks, Yelp, Levis, Mastercard, Uber, Lyft, Macy’s, Gucci y muchas, muchas más.

El caso más paradigmático será el de Tesla, que se acaba de mudar a Texas después de estar por varios años en California. En el estado sureño, el aborto pasó a estar completamente prohibido desde que se identifica el primer latido, generalmente a las 6 semanas.

A pesar del reciente giro a la derecha de Elon Musk, el hombre más rico del mundo quiso evitar la polémica esta vez y accedió a sumarse a este programa, y enviará a California a cualquier empleada que esté en Texas que quiera tener un aborto.

La decisión de subsidiar el aborto, si bien se la tiñe de un asqueroso color político, en realidad tiene un trasfondo puramente económico. En los últimos años, a medida que toman más y más empleadas mujeres para llegar al 50% de su personal como dictan las normas de género auto-inducidas, muchas de estas mega-compañías empezaron a promover los abortos entre sus trabajadoras para reducir los costos de las licencias por maternidad.

Es una simple ecuación: es más barato para la empresa costear un aborto que 12 semanas de licencia de maternidad, que es lo que la Ley de Licencias Familiares y Médicas establece. Incluso, como estamos viendo, hasta les conviene económicamente pagarle también el vuelo y el alojamiento.

De todos modos, no todas las grandes corporaciones han caído en esta mentalidad. Por el momento, empresas como McDonald’s, PepsiCo, Coca-Cola, y General Motors se han mantenido en silencio y no emitieron opinión sobre lo ocurrido.

Por su parte Walmart, el empleador más grande del país, con docenas de tiendas en estados que han promulgado prohibiciones del aborto, incluso teniendo sede en Arkansas, un estado que restringió el aborto completamente, no ha dicho nada al respecto.

Por último, Business Roundtable, una organización que representa a varias de las empresas más poderosas del país, encabezada por el CEO de Walmart, Doug McMillon, ha dicho que “no tiene una posición general sobre el fallo”.

Seguir Leyendo

Tendencias